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Panel del V Congreso en Cartagena sobre el aporte de las microfinanzas para el desarrollo de una Colombia en paz (foto: Asomicrofinanzas) |
(Mundo Microfinanzas) “Actualmente cerca de 2,8 millones de
microempresarios son atendidos por instituciones especializadas en
microfinanzas; sin embargo, algunas regiones o ciudades colombianas están
saturadas con el otorgamiento de microcréditos que ocasionan problemas de cartera
vencida y sobreendeudamiento”.
Así lo reveló la presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, María Clara
Hoyos, durante el quinto Congreso organizado por el gremio que agrupa a las IMFs
de Colombia, clausurado este viernes en Cartagena de Indias.
“Por eso es importante que tanto la población urbana como la rural
tengan una educación financiera, de manera que los microempresarios no
tomen todos los créditos que les ofrecen sino que solamente asuman créditos que
están en condiciones de pagar y no acudan a los prestamistas informales que lo
único que hacen es que su negocio esté en riesgo de desaparecer”, apuntó la
ejecutiva.
Cifras suministradas por el programa colombiano Banca de las Oportunidades
evidencian una baja profundización financiera en zonas rurales y
agropecuarias. Analizando el crecimiento en monto y el número de los
desembolsos de microcrédito realizados en 2013, los municipios urbanos
presentaron 1.937.058 desembolsos por 5,9 billones de pesos, cifra que
corresponde al 80% del total de desembolsos. Por su parte, los municipios rurales
tan sólo presentaron desembolsos por 2 billones de pesos, representados en
497.206 operaciones de crédito.
Uno de los tema más discutidos del V Congreso se enfocó en las
estrategias que necesita Colombia para una inclusión financiera de las zonas
rurales, mayormente castigadas por décadas de violencia política y con
perspectivas de pacificación a partir de las negociaciones que mantienen el
gobierno y la guerrilla en La Habana.
Datos del Banco Mundial en 2014 revelan que las poblaciones de bajos ingresos son las que más se benefician de innovaciones tecnológicas como los pagos
a través de teléfonos celulares, la banca móvil y la identificación de los
prestatarios. Allí, las innovaciones tecnológicas contribuyen a la disminución
de costos de los servicios financieros y facilitan el acceso a la población
vulnerable y los habitantes de zonas rurales, especialmente los que viven en
regiones aisladas y menos pobladas, dijo Asomicrofinanzas a través de un
comunicado de prensa.
Al respecto David Marcell Salamanca, director de Regulación Financiera
del Ministerio de Hacienda consideró que aunque ha habido logros importantes en
cuanto a cobertura geográfica y hoy prácticamente son muy pocos los municipios colombianos que, gracias a los corresponsales bancarios, carecen de servicios financieros,
es necesario seguir promoviendo en las zonas rurales y en los microempresarios
el uso de los créditos.
“Actualmente el 70% de la población goza de un servicio financiero,
principalmente cuenta de ahorros, pero sólo el 30% de éstos tienen activa la
cuenta; el resto la utiliza sólo para recibir subsidios. De ahí la importancia
de una educación para la inclusión financiera”.
El reciente informe de inclusión financiera presentado por el Banco de
la República (Informe Especial de Estabilidad Financiera. Inclusión Financiera,
Banrep, marzo de 2014, Bogotá), señala que el principal esfuerzo de las
entidades financieras se ha centrado en Bogotá y algunos departamentos, como Antioquía y Santander, mientras que otras regiones han mostrado un rezago
importante, como ocurre en la Amazonía.
El ritmo de expansión de la inclusión financiera también muestra
diferencias importantes entre las regiones, siendo las zonas Pacífica y Caribe
las que presentan el menor crecimiento.
Los bajos niveles de penetración de algunos productos financieros, como
los créditos de vivienda y de consumo distintos a tarjetas de crédito, llaman
la atención acerca de la necesidad de avanzar en el diseño de productos más
cercanos a las necesidades de los clientes.
En cuanto a los canales de transacciones, se muestra un avance
importante, en especial a partir de la creación de mecanismos de ahorro y
transaccionales simplificados (como los depósitos electrónicos). Sin embargo,
la participación en el total de transacciones continúa siendo marginal, por lo
que es necesario identificar las barreras que tienen los usuarios para utilizar
estas plataformas de bajo costo.
Opinan los
microfinancieros
Para Álvaro Navas Patrón, presidente del Banco Agrario, el microcrédito
en la zona rural es limitado porque es costoso, tiene una baja rentabilidad
frente a los costos de operación, hay dispersión geográfica, la existencia de
garantías para los campesinos es mínima, algunas regiones enfrentan problemas
de orden público, otras de cambio climático y la migración hacia zonas urbanas es
frecuente.
“El reto está en promover la agricultura familiar ya que se desarrolla
en poca escala, impulsar la asociatividad para que haya una competitividad, promover
la cultura del ahorro, pensar las microfinanzas desde una lógica no financiera
y entender que hay mucha diferencia entre un subsidio y el hecho que las
personas se vuelvan autosostenibles”.
Según María Mercedes Gómez Restrepo, presidente de Bancamía, son muchas
las oportunidades que tienen las microfinanzas para la inclusión financiera de
los damnificados por el conflicto armado, los desmovilizados, víctimas,
campesinos y desplazados. Entre ellas: incidir en la cadena de reformas de financiación
rural, potenciar el uso del capital semilla entregado por la Agencia Colombiana
para la Reintegración (AGR) y dotar de oportunidades al capital humano nacional, en
su concepto más amplio de innovación, conocimiento y educación.
“En las zonas de violencia está todo por hacer, hay que apoyar la unión
de los pequeños productores, a través de alianzas asociativas con empresas
mixtas de la comunidad; la educación financiera es definitiva para
incorporarlos desde el comienzo y generar seguros para que protejan las
cosechas. De cada 10 que salen de la pobreza, 77 han salido debido al
desarrollo de negocios productivos. El compromiso es estar preparados para
cuando se firme la paz porque tenemos la responsabilidad económica y social con
nuestras instituciones y con el país”, dijo la directiva de la institución
integrada a la Fundación Microfinanzas BBVA.
Banrep propone un modelo mas territorial y "bancable"
Al cierre del congreso en Cartagena, Carlos Gustavo Cano, codirector del
Banrep, señaló que “la inclusión financiera en nuestro país es limitada porque
la política monetaria le está llegando a muy pocos, es decir, a la tercera
parte de la población. Por eso, propone trabajar más del lado de la demanda que
de la oferta porque el estado es ofertista y tiene muy buenas líneas de crédito
en los productos; pero el problema es la incapacidad de capturar al Estado por
parte de los más pobres”.
“Tenemos que bajarnos a trabajar con los más pobres, a organizarlos en
proyectos que realmente sean bancables, productivos y rentables. Para ello,
necesitamos una fuerza especial de Banca de Inversión Rural, es decir,
convertir a todas las organizaciones de microfinanzas del país, con la ayuda
del propio Estado, en centros territoriales de banca de inversión rural con
profesionales de la ingeniería agronómica, las ciencias económicas,
administración y finanzas”, propuso Cano.
Finalmente añadió: “Estas organizaciones vienen trabajando muy bien pero
con muy pocos instrumentos. Necesitamos que la Superintendencia Financiera le
haga un reconocimiento a las organizaciones microfinancieras y que Finagro, que
es un banco de segundo piso para el sector rural, se baje por lo menos para el
mezanine y puedan dar acceso a esos recursos de las organizaciones que trabajan
de la mano de los pequeños”.
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