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martes, 4 de diciembre de 2012

Gobierno corporativo, un flanco débil para la supervisión por riesgos de cooperativas


(Mundo Microfinanzas) El gobierno corporativo fue identificado como una de las debilidades de las cooperativas de ahorro y crédito desde la perspectiva de una supervisión por riesgos que apunte a la inclusión financiera.

Rodrigo Aucay (foto: UTPL)
Así coincidieron integrantes del panel ¿Es necesario un sistema de supervisión por riesgo para las COACs que hacen inclusión financiera?, realizado este viernes en Quito en el marco del foro Lecciones aprendidas y perspectivas de la política de inclusión financiera, organizado por el Banco Central del Ecuador (BCE), con apoyo del BID y el Fomin.

Motivo de creciente interés y estudio en el sector de las microfinanzas a nivel global, el gobierno corporativo ha sido destacado también en recientes investigaciones de la Plataforma Europea de Microfinanzas (e-MFP) como uno de los factores que, bien administrado, ha contribuido al desarrollo y a una mayor penetración rural de cooperativas financieras en países en desarrollo.

Participaron del panel Hugo Jácome Estrella, superintendente de la Economía Popular y Solidaria del Ecuador; Jorge Flores Padilla, superintendente de Bancos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros de Honduras (CNBS); Alexander Arriola, intendente de la Superintendencia General de Entidades Financieras de Costa Rica (Sugef) y Clemente Rodrigo Aucay, presidente de la Red Nacional de Finanzas Populares y Solidarias del Ecuador (Renafipse) y gerente general de Coopera Ltda.

Ecuador

Jácome destacó la importancia de la supervisión para el fortalecimiento de la democracia, la cooperación y la solidaridad propias de las instituciones cooperativas, así como en la posibilidad de mejorar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas de los administradores hacia los socios y el involucramiento activo de los socios en la toma de decisiones.

La flamante Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria del Ecuador (SEPS) tendrá bajo supervisión a 981 cooperativas de ahorro y crédito y cerca de 12 mil organizaciones del sector comunitario (incluye cajas y bancos comunales). La evaluación tendrá una intensidad según perfiles de riesgo detectados ex ante y adoptará una metodología de balance social que acredite el cumplimiento de los principios y objetivos cooperativos.

La supervisión por riesgos -de tipo preventivo, que busca superar los modelos tradicionales de verificación de cumplimiento de normas y reglamentos- contribuye a que las cooperativas sigan cumpliendo con los procesos de inclusión financiera, promoviendo la transparencia, asegurando el ahorro de sus socios e incrementando la confianza en el sector, explicó Jácome.

Y enfatizó que la supervisión se orienta no sólo a una evaluación financiera sino también de balance social, velando que exista un equilibrio entre la provisión de una gama amplia de servicios financieros y acceso de los sectores de mayor pobreza.

Honduras

Flores Padilla comentó que Honduras está avanzando hacia un entorno regulatorio (se trabaja en un proyecto de ley) que favorezca el crecimiento sostenible del sector cooperativo y proteja el ahorro de los afiliados. Hay 234 cooperativas en Honduras, con más de 730 mil afiliados, que representan el 5,2% de los activos del sistema bancario.

El directivo subrayó el aporte que puede hacer el sector a la inclusión financiera: el 22 % de la población vive en municipios sin cobertura. 194 municipios -en su mayoría muy pequeños- no tienen cobertura contra 104 que sí lo tienen. En 13 municipios hay cobertura única por parte de cooperativas y en 3 sólo de organizaciones privadas de desarrollo financieras (OPDFs, una singularidad institucional hondureña).

Junto con TICs y gestión de liquidez y riesgos, el gobierno cooperativo es visualizado como una debilidad del sector. Específicamente, Flores consignó la necesidad de una definición precisa de funciones y responsabilidades de la asamblea general, junta directiva, junta de vigilancia y gerente general.

Propuso un modelo de supervisión especializada, por niveles de intensidad en función del riesgo sistémico que representan las entidades. Y reconoció el papel que puede tener esta supervisión en la lucha contra la pobreza. “El tema es cómo lo hacemos”, recalcó. Hizo hincapié en transparencia y protección del usuario: las tasas (pactadas libremente, sin topes) tienen que incorporar todos los costos de la operación y publicarse en ventanillas a la vista del público.

Costa Rica

Con más de 453 mil afiliados, 30 cooperativas son supervisadas por la Sugef (8,3 % de los activos totales de un sistema financiero donde predomina la banca pública). Los indicadores del sector son muy buenos: suficiencia patrimonial por encima del promedio del sistema financiero y los indicadores de morosidad más bajos del sistema (0,82% en septiembre de 2012).

De las 30 cooperativas controladas, las cinco más grandes (equivalen a un banco pequeño) se han adaptado bien al esquema de supervisión por riesgos que, como se sabe, implica visitas in situ además del relevamiento de información externo. Con las otras 25, la Sugef dedica mayor tiempo de capacitación y asesoramiento.

De acuerdo con Arriola, el gobierno corporativo es visto como debilidad: asamblea de delegados poco dinámica, consejo de administración con limitado conocimiento técnico, excesiva influencia de la figura del presidente o gerente y conformación restringida de comités especializados.

En la presentación del directivo costarricense se han señalado significativos niveles de rentabilidad del sector producto de un buen manejo de estas instituciones lo que, más allá de su filosofía cooperativa, resulta muy positivo para su sostenibilidad a largo plazo.

Ecuador

En tanto, el presidente de Renafipse destacó el rol de las finanzas populares y solidarias en el desarrollo local, fomento del ahorro, inclusión productiva rural y redistribución del ingreso.

Aucay propuso un modelo de supervisión auxiliar -con resonancias del conocido modelo alemán-, que abra procesos de alerta temprana y supervisión de campo. Junto a ello, un esquema de control interno que contemple desempeño social y financiero, y donde el tema gobierno cooperativo es señalado como talón de Aquiles sobre el cual es necesario trabajar.

Entre los controles, distinguió aquellos que se efectúan previamente (preventivos y mitigadores de riesgos), concurrentes (durante la transaccionalidad) y posteriores (auditoría interna y externa). En cada uno de estos procesos hace falta verificar quién hace, cómo lo hace, los tiempos que demanda y los sistemas de reporte.

El directivo realzó al sector de las finanzas populares y solidarias como actor político: “Hoy inciden los capitales. Nosotros tenemos que revertir eso: que sean las personas y no los capitales los que incidan políticamente”.

El panel fue moderado por Miguel Arango, ejecutivo principal, vicepresidencia de Sectores Productivo y Financiero de la CAF.

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martes, 17 de febrero de 2009

Aprestos para bajar tasas de morosidad en Costa Rica (CrediTicos llega al 12%)

Sede del Banco Popular sobre la Avenida Segunda, en San José
(foto: Mundo Microfinanzas)

(Mundo Microfinanzas) El ritmo de las actividades de microfinanzas en Costa Rica se ha moderado por los efectos de la crisis financiera global, ratificando una tendencia a la baja que, según expertos locales, comenzó a gestarse a mediados del año pasado.

Sin embargo, pese al impacto negativo que provoca la coyuntura económica internacional, las principales entidades financieras que prestan servicios de microfinanzas en este país centroamericano confirmaron que seguirán ofreciendo microcréditos y otros instrumentos de inclusión financiera a potenciales clientes, destacó este domingo el portal costarricense El Financiero.

El reporte, que lleva la firma de Sergio Morales Cavaría, subraya que la oferta de microcréditos disminuyó de manera progresiva a partir de mediados de 2008, tendencia que se ha confirmado en lo que va de 2009.

El Banco Nacional de Costa Rica (BNCR), a través del programa CrediTicos, y GE Money son los principales oferentes de microcréditos, sostiene el analista. El primero informó que durante todo 2008 emitió 10.289 préstamos, prácticamente un 52 por ciento menos de los 21.618 que había concretado en 2007 (y a valores de octubre).

GE, en cambio, anunció que el año pasado emitió cerca de 25 mil microcréditos por aproximadamente unos 17 mil millones de colones (casi US$ 30,1 millones), datos que revelan un leve incremento respecto a 2007.

No obstante, según explicó Patricio Alemparte, gerente general de GE Money, las cifras no son comparables ya que durante 2007 la entidad concretó una operación de fusión con otra financiera.

Por su parte Bancrédito, firma que el año pasado estableció una alianza con la Fundación Microfinanzas BBVA, la cantidad de operaciones llegó a diciembre a 10.141, ligeramente por encima de 2007. El monto aumentó un 12 por ciento, para ubicarse en los 27.493 colones (US$ 48,8 millones). Esto sin contar la inflación, que en Costa Rica es elevada (13,9 durante 2008, la más alta del istmo centroamericano y la segunda en América Latina, sólo superada por Venezuela).

La creciente desconfianza social acerca del desempeño de la economía en el contexto de la crisis financiera global, y efectos puntuales sobre determinadas variables como el aumento de las tasas de interés que los clientes deben pagar por los microcréditos, han repercutido limitando el desarrollo de las microfinanzas.

Por ejemplo, los CrediTicos del BNCR tienen una tasa de interés del 27 por ciento, dos puntos más que la aplicada a mediados de 2007, mientras que GE Money pasó de exigir una tasa de 39 por ciento a los actuales 42 por ciento. Bancrédito, a su vez, fijó un interés de entre 29 y 31 por ciento.

Los efectos de la crisis financiera sobre la economía cotidiana obligarán a las entidades de microfinanzas a prestar mayor atención a la capacidad de pago de sus potenciales clientes, para evitar que el crecimiento del índice de morosidad impacte sobre sus prestaciones.

Geovanni Garro, subgerente general de negocios del Banco Popular, explicó que ante el incremento en el riesgo de las operaciones, la entidad está actuando con mayor cautela, profundizando el análisis de riesgo y precisando los montos máximos que se pueden entregar en cada operación.

Alemparte afirmó que desde GE “ponemos especial atención en el análisis de cada solicitante, como por ejemplo sus niveles de endeudamiento, zonas de origen y sectores empresariales en donde se desempeñan”.

Portavoces del sector reconocieron que el nivel de morosidad que esperan las entidades de microfinanzas para este año podría alcanzar, e incluso superar, el índice del 3 por ciento que recomienda la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), que establece que un cliente incurre en situación de morosidad cuando deja de cumplir con sus obligación de pago durante un plazo de 90 días.

El BNCR y el Banco Popular son las instituciones que soportan mayores índices de morosidad. El primero exhibe un nivel de morosidad del 12 por ciento en el programa de CrediTicos, mientras que para el segundo el índice de incumplimientos alcanza al 4 por ciento de su cartera de microcréditos.