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miércoles, 2 de julio de 2014

Alianza interuniversitaria Brasil-México-Argentina por el desarrollo regional

Representantes de las tres universidades, reunidos en Buenos Aires
(foto: UBA)

(Mundo Microfinanzas) Tres de las más prestigiosas universidades de América Latina han creado una mesa de trabajo cuyo objetivo es la definición de una agenda conjunta vinculada a temas estratégicos para el desarrollo regional.

La Universidad de São Paulo de Brasil (USP), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidieron reforzar vínculos y comenzar a trabajar en una alianza por el desarrollo de América Latina, en su conjunto, y el de los países miembros, en particular, a través de la integración académica y cultural y de diferentes acciones de complementariedad que busquen promover la calidad universitaria.

Representantes de las tres casas de educación superior se reunieron los días 26 y 27 de junio en Buenos Aires, dando continuidad a una propuesta conversada por los rectores Alberto Barbieri (UBA), José Narro Robles (UNAM) y Marco Antonio Zago (USP), reunidos en mayo pasado en Madrid.

El encuentro en la capital argentina contó con la participación del secretario de Relaciones Internacionales de la UBA, Gabriel Capitelli; el responsable de la Secretaría de Planificación Estratégica y Proyectos Institucionales de la UNAM, Héctor Hernández Bringas; y el presidente de la Agencia de Cooperación Internacional de la USP, Raúl Machado. Allí se decidió que la carta de presentación de la Alianza sea en el marco de la cumbre de rectores de universidades iberoamericanas, que tendrá lugar a fines de julio en Río de Janeiro.

Machado describió la conformación de la alianza como un suceso “histórico”, en tanto Capitelli consideró que “este proceso iniciado por los rectores en su reciente encuentro será recordado como un hito de la cooperación académica y cultural de la región”. Por su parte, Hernández Bringas reconoció que “hace mucho tiempo la UBA, la USP y la UNAM tenían pendiente un proyecto de este tipo”.

En la reunión de Buenos Aires participaron también, por la UBA, la secretaria de Asuntos Académicos, Catalina Nosiglia; el secretario de Posgrado, Daniel Sordelli; el subsecretario de Planificación, Marcelo Rodríguez Fermepin; y el subsecretario de Relaciones Internacionales, Juan Carlos Briano.

jueves, 24 de abril de 2014

Bancos comunitarios en Brasil: "Nadie sale de la pobreza por sí solo"

Joaquim De Melo, las microfinanzas concebidas como instrumento de
de desarrollo antes que como industria o como mercado
(foto: Endeavor Brasil)

(Mundo Microfinanzas) Banco Palmas fue el primero de los 103 bancos comunitarios que hay actualmente en Brasil. La iniciativa surgió en Conjunto Palmeiras, una barriada humilde de la ciudad de Fortaleza, estado de Ceará, en el nordeste brasileño.

La región nordeste de Brasil es una de las más pobres. Una región que atravesó sucesivos éxodos rurales, con miles de personas escapando de las duras condiciones del sertão (el vasto interior profundo del país), la sequía, la violencia, y detrás de un sueño por una vida mejor. Así fue como se fueron abarrotando ciudades como Fortaleza, con un crecimiento urbano impresionantemente veloz y anárquico. A la sombra de esta falta de planeamiento, de auxilio del gobierno y de infraestructura urbana, estos contingentes que huían del campo acabaron por levantar asentamientos en condiciones muy precarias, segregados de los espacios de contacto con los sectores privilegiados de la sociedad o de las zonas de gran potencial económico y especulativo. Conjunto Palmeiras es resultado de una de estas “limpiezas sanitarias”, procesos particularmente violentos en los años de la dictadura militar. Este es el escenario social donde, a fines de los ’90, un grupo de vecinos funda lo que sería el primer banco comunitario brasileño.

El proyecto ha dado sus frutos. El año pasado, al cumplir quince años de existencia, la experiencia mereció una publicación de la Universidad de São Paulo (USP) en el libro Banco Palmas quince anos: resistindo e inovando (Volumen 1). En la presentación del trabajo, el coordinador del Núcleo de Economía Solidaria de la USP, Augusto Câmara Neiva, afirma que “construir bancos comunitarios y monedas sociales exige esfuerzo y perseverancia de cada comunidad. Y este libro muestra que vale la pena, más allá de ser un homenaje a todos los que lo hacen, en varios estados de Brasil”.

El principal mentor de este proyecto, Joaquim de Melo, ha ofrecido recientemente una entrevista con The Morningside Post, un diario de estudiantes de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Allí el fundador de Banco Palmas explica en qué consiste el modelo del banco comunitario y en qué se diferencia con el modelo clásico de microfinanzas. La diferencia principal es que “nosotros no creemos que sea posible para una persona que sólo con un crédito pueda progresar y salir por sí mismo de la pobreza”.

“El modelo que nosotros hemos adoptado -dijo Melo- tiene un principio: nadie sale de la pobreza por sí solo. Pensamos que la gente necesita tener redes locales, un sentido fuerte de comunidad donde todos produzcan y consuman y donde cada uno se convierta en actor social en colaboración con otros”.

“Cuando Banco Palmas da un crédito, lo da junto con otros servicios como el acceso a ferias (alternativas de comercialización), moneda social (el circulante comunitario) y educación financiera. Cuando las personas reciben solamente crédito, eso puede mejorarles la vida de momento, pero al cabo volverán a caer en la pobreza porque no están insertos dentro de una red”, explicó el directivo.

Así respondió cuando le preguntaron cómo define a las microfinanzas:

“Nosotros tenemos la perspectiva de las microfinanzas no como industria o como mercado, sino como un instrumento de desarrollo, una herramienta para la organización local, para la inclusión. Las microfinanzas son una canasta de bienes financieros: créditos, seguros, cuentas bancarias y monedas sociales. Esto no inhibe a un grupo de productos microfinancieros de ayudar al crecimiento de un negocio y hacerlo sostenible. Sin embargo, su objetivo no es hacer dinero mediante la venta de dinero, como hacen los bancos, sino construir mecanismos de sostenibilidad”.

Melo también pasa revista a las dificultades que entraña este modelo de la economía solidaria y el entorno dentro del cual está inserto: sus tasas de morosidad, la limitación territorial de la moneda social, la sostenibilidad financiera (Melo esboza un reclamo para que el gobierno federal subsidie a los bancos comunitarios, haciéndolos intermediar en las transferencias del programa social Bolsa Familia) e incluso los problemas de inseguridad (Fortaleza está entre las diez ciudades más violentas del mundo, de acuerdo con la lista elaborada en 2013 por la organización mexicana Seguridad, Justicia y Paz).

Pero el banco ha logrado sobreponerse a estos obstáculos y sigue adelante con una lógica que sería inadmisible para cualquier entidad comercial.

En un mundo globalizado, hiper-tecnologizado, donde las comunicaciones vuelan, la visión del banco comunitario brasileño parece ir a contracorriente: un modelo económico localmente circunscrito, de lazos personalizados, donde los miembros de una comunidad -a la vez titulares del banco- producen y consumen bienes y servicios que se intercambian recíprocamente, con la menor dependencia posible de todo aquello que esté más allá del vecindario. Suena regresivo y arcaico. Pero el modelo no deja de replicarse en el país y ha convertido en actor económico, y en sujeto de sus propios esfuerzos de superación, a poblaciones históricamente relegadas.

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miércoles, 19 de febrero de 2014

Fábricas recuperadas: experiencias en América Latina inspiran a Europa

Instalación del encuentro en la fábrica Fralib, en Gémenos
(foto: Association Autogestion)

(Mundo Microfinanzas) En medio de la crisis de la zona Euro y cuestionamientos crecientes a la agenda de los gobiernos y del modelo económico en Europa, experiencias latinoamericanas surgen como puntos de referencia para la construcción de alternativas contra el desempleo y la lucha por la autodeterminación de los trabajadores en el viejo continente.

De acuerdo con un reporte de Nicolas Tamasauskas, publicado en portugués por el portal de orientación de izquierda Carta Maior ("Experiências latino-americanas inspiram europeus"), los ejemplos de empresas autogestionadas por sus operarios en América Latina ha constituido uno de los temas de discusión del Encuentro Regional para Europa y el Mediterráneo: La Economía de los Trabajadores, realizado los días 31 de enero y 1º febrero pasados en la ciudad de Gémenos, en el sur de Francia.

El encuentro tuvo lugar en las instalaciones de la fábrica de producción de té Fralib, subsidiaria de la multinacional Unilever, cuyas actividades están interrumpidas desde 2011, cuando sus propietarios decidieron trasladar la producción a Polonia, a fin de reducir sus costos laborales. La fábrica está hoy bajo el control de sus trabajadores y es objeto de disputa judicial.

Durante el encuentro se analizaron casos de fábricas cerradas y recuperadas por sus operarios en Latinoamérica, así como distintas investigaciones llevadas a cabo en universidades de esta región, evaluándose la viabilidad de este tipo de acciones colectivas en el contexto europeo.

El foro fue organizado por los propios trabajadores cooperados de Fralib, en conjunto con el Programa Facultad Abierta, de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (UBA) y articulador inicial de estos encuentros internacionales, el centro de documentación Workers Control, el proyecto Officine Zero de Italia, el Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA), de España, y la Asociación de Solidaridad de la Región de Provenza con América del Sur (Aspas).

El reporte señala que cerca de 200 personas participaron del encuentro, entre trabajadores, militantes de la autogestión y académicos. El resultado fue un intercambio de experiencias y formas de movilización, y un consenso en torno a la necesidad de profundizar estos vínculos y la solidaridad entre los países.

Gerard Cazorla, operador de máquinas con 33 años de trabajo en Fralib, condujo a los visitantes extranjeros en una visita a la fábrica y resaltó que el contacto con protagonistas de las experiencias solidarias y autogestionarias en América Latina refuerza la confianza en el éxito de las tentativas de recuperación en Francia.

Si bien se pusieron a consideración algunos paralelismos, los participantes del encuentro coincidieron en destacar que siguen siendo notorias las diferencias entre los sistemas de protección social y acceso a derechos de los trabajadores en uno y otro continente. Aun sin conseguir producir, y a instancias de los reclamos judiciales, los operarios de Fralib fueron remunerados por Unilever durante parte de la ocupación y reciben seguro de desempleo, señala el reporte.

Menos ventajosa ha sido la experiencia en Grecia. Para Theodoros Karyotis, representante de la asociación de iniciativas solidarias Vio.me, un colectivo de trabajadores en Salónica, sería importante crear una red internacional más estable, que permita a estos emprendimientos apoyarse recíprocamente y crear una voz común.

Con 70 trabajadores, la situación de Vio.me es similar a la de Fralib. Después de un año sin cobrar salarios ni gozar de beneficios laborales, y sin poder acceder al sistema de subsidio al desempleo, los trabajadores decidieron ocupar la fábrica. La empresa, que producía materiales para la construcción civil, hoy ya no posee capital para continuar esa línea productiva y tampoco mercado. “La crisis en Grecia hace que la construcción civil esté totalmente parada”, dijo Karyotis.

Con todo, y bajo el control de sus operarios, la empresa comercializa en la actualidad productos de limpieza con insumos naturales, vendiéndolos de manera informal con apoyo de organizaciones solidarias en distintas ciudades griegas. Además, la cooperativa contempla la figura del “miembro solidario”, integrante de la comunidad que, al adquirir productos, tiene derecho a participar en la toma de decisiones del emprendimiento.

Uno de los países más afectados por la crisis de la zona Euro, Grecia ha visto el surgimiento de diversas experiencias de este tipo, según Karyotis. “Han surgido muchas cooperativas productivas y de consumo. También redes de intercambio y estructuras solidarias, como centros de atención médica gratuita”, aseguró.

Siempre de acuerdo con el reporte publicado por Carta Maior, los griegos propusieron durante el encuentro la creación de un fondo internacional de apoyo a estos emprendimientos solidarios, con recursos de las propias empresas recuperadas y cooperativas, iniciativa que recibió el apoyo de otros trabajadores y activistas, como Benoît Borrits, de la Association Autogestion de Francia.

A pleno vapor

Argentina llevó diversos ejemplos de autogestión. Florecientes en la profunda crisis que el país vivió a fin del siglo pasado y comienzos del actual, las fábricas recuperadas por sus trabajadores se consolidaron, funcionan a vapor pleno, con una importante movilización de operarios, apoyo de las comunidades donde están insertas y amparadas por mecanismos legales que habilitan el pasaje de la propiedad de la fábrica quebrada a sus trabajadores organizados en cooperativa.

Se discutió el caso de la cooperativa Textil Pigüé, localizada en una ciudad de 15 mil habitantes, a 600 kilómetros de Buenos Aires. La cooperativa ha sido depositaria de la escritura traslativa de dominio de bienes y medios de producción de sus anteriores titulares, la empresa textil argentina Gatic. La iniciativa fue presentada en Francia por uno de los operarios de Textil Pigüé, Francisco Martínez: “Este encuentro y este escenario nos recuerdan muchos momentos del inicio de nuestra lucha”. La cooperativa reúne hoy a 140 trabajadores cooperados.

En tanto, los brasileños Vanessa Moreira Sígolo, del Núcleo de Economía Solidaria (Nesol), de la Universidad de São Paulo (USP), y Flavio Chedid, del Núcleo de Solidaridad Técnica (Soltec), de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), compartieron resultados de un reciente relevamiento nacional.

Brasil posee 69 empresas recuperadas por trabajadores en funcionamiento, que actúan en diferentes segmentos como metalurgia, minería, industria textil y otros. El estudio As empresas recuperadas por trabalhadores no Brasil: Resultados de um levantamento nacional (2013) fue conducido por investigadores de diez universidades brasileñas, consolidado a partir de investigaciones de campo, entrevistas con trabajadores y análisis de los resultados.

“La investigación buscó ofrecer al público las experiencias de millares de trabajadores que, a partir de la lucha contra el desempleo, crearon formas colectivas y autogestionadas de producción y trabajo”, dijo Moreira Sígolo. Y aseguró que “las experiencias de autogestión son parte de la historia de resistencia contra la explotación del trabajo y hoy retoman su actualidad frente a las crisis sociales, económicas y ecológicas del capitalismo contemporáneo”.

Durante el encuentro en Gémenos también se presentaron experiencias y opiniones de trabajadores y académicos de México, Italia, España y Turquía.