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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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lunes, 30 de noviembre de 2015

Mundo Microfinanzas, balance y despedida


“… la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo” 
(Jorge L. Borges, La casa de Asterión)

Este blog vio la luz el 1 de febrero de 2008, en un post que comentaba la publicación de un libro de microfinanzas para niños.

Con cierta sistematicidad, y algunas vicisitudes que luego comentaré, el blog se actualizó hasta el 31 de diciembre de 2014, fecha de cierre al seguimiento de sus contenidos. Durante este 2015 trabajé en el ordenamiento de todo el material publicado, el rescate de viejas notas dispersas o perdidas y la posedición de todos los contenidos en orden a mínimas pautas de uniformidad, tanto de diseño como periodísticas. Con esta, publico la última entrada de Mundo Microfinanzas.

En estos más de siete años, Mundo Microfinanzas produjo:

- 2.623 entradas publicadas;
- 173 países cubiertos;
- 53 tópicos bajo seguimiento (dentro de un espectro temático que tiene sus ejes en las finanzas, la inclusión y el desarrollo);
- 2.260 instituciones involucradas en sus historias (incluyendo instituciones microfinancieras, redes nacionales y regionales de IMFs, bancos microfinancieros, ONGs microfinancieras, bancos de desarrollo, programas y organismos de gobierno enfocados en inclusión a través de las finanzas, cooperativas financieras, banca rural y de la mujer, bancos comerciales, banca multilateral, bancos centrales y organismos de regulación y supervisión, sistema de las Naciones Unidas, asociaciones y cámaras de bancos e instituciones financieras, fundaciones y entidades filantrópicas, organizaciones de apoyo técnico e institucional al sector microfinanciero, instituciones de la economía solidaria, universidades e institutos de formación e investigación, think tanks, organismos de integración regional y de cooperación internacional, compañías de inversión, empresas privadas, entes de apoyo al desarrollo empresarial y emprendedor, organizaciones internacionales humanitarias, movimientos sociales, iniciativas ciudadanas, entre otras);
- Reportes in situ en 8 países, 12 ciudades, donde participé como periodista acreditado en eventos de la industria microfinanciera (Buenos Aires, Montevideo, Lima, Trujillo, Quito, Guayaquil, San José de Costa Rica, Bridgetown, Ciudad de México, Guadalajara, Madrid y Valladolid).

Como todo lector habitual o inhabitual de este blog lo puede verificar, muchas de las entradas se editaron como compendio de varias noticias, tales como agendas de eventos, micronoticias por país o región o noticias agrupadas según temas. Si contamos cada una de estas microhistorias, las 2.623 entradas se elevan a 5.757.

Además, algo que es difícil de cuantificar pero susceptible de ser verificado, una parte muy importante de los contenidos del blog es traducción de información originalmente publicada en otras lenguas. Muchas de las historias de este blog conocieron aquí su primera expresión en castellano.

Todo este trabajo lo hice, en los primeros años, con miras a la puesta en marcha de un proyecto empresario-comunicacional que llamamos MicroDinero. A partir de 2012, la motivación fue exclusivamente personal y profesional.

Cómo y por qué nace Mundo Microfinanzas

Mundo Microfinanzas nace en una cena de amigos, en una parrilla de Buenos Aires, a fines del año 2006. Con un entorno económico de crecimiento, y deseos de independencia laboral, decidimos emprender un proyecto de periodismo digital donde supliéramos nuestro limitado capital con trabajo, oficio y creatividad, aprovechando las enormes ventajas de internet.

Si bien todos éramos periodistas, ninguno tenía vinculación alguna con las microfinanzas. Que eligiéramos a las microfinanzas -entre posibles opciones- como el asunto que nos habría de ocupar tuvo bastante de aleatorio. Supongo que nos interesó su costado novedoso y poco explorado, así como su potencialidad comercial.

En la distribución de roles de esa naciente sociedad, me tocó ser uno de los encargados de la producción de contenidos, si bien las decisiones estratégicas eran compartidas por todos los socios. Durante 2007 me dediqué a leer cuanto material de microfinanzas encontraba en la web y a desasnarme (con perdón del noble animal) de todo lo relativo al mundo del financiamiento y la pobreza.

No tardé en sentirme fascinado por el objeto. Sin dudas la motivación empresarial (de estar “creando” algo, y algo de lo cual en algún futuro pudiéramos vivir y realizarnos profesionalmente) era muy fuerte.

Sin embargo hubo también, desde un principio, algo inherente al tema que atrajo mi interés y me hizo ahondar -hasta donde mis capacidades lo permitían- en la lógica y dinámica de este campo desconocido. Mi mirada siempre fue la del lego que aspira a mejorar sus rudimentos.

Una vez imbuido de lo que, creía, eran las nociones básicas de las microfinanzas, el paso siguiente fue cómo hacer de todo eso algo comunicable.

En el último trimestre de 2007 comencé a enviar regularmente a mis socios síntesis de noticias -como las que luego publicaría en el blog-, con el doble objetivo de, por un lado, ejercitarme en un estilo, familiarizarme de un vocabulario e identificar núcleos temáticos de interés para la industria a la que aspirábamos a servir y, por otro lado, para compartir en equipo los resultados de la prospección.

La construcción del diario digital MicroDinero, por el tamaño de su apuesta gráfica y el alcance global país-por-país de sus contenidos, se hizo lenta y compleja. Decidí entonces crear un blog, aprovechando la simplicidad de su mecanismo de publicación, para ganar tiempo hasta tanto MicroDinero estuviera activo.

Una aproximación intuitiva y experimental

La idea detrás de la creación de este blog era la de ser un campo de pruebas. Una plataforma donde todo el trabajo de búsqueda y procesamiento de información pudiera exteriorizarse, cotejarse, discutirse y ser parte de los cimientos del contenido de MicroDinero.

De allí que Mundo Microfinanzas tuvo, en una primera etapa desde su nacimiento hasta promediar 2010, una impronta intuitiva, experimental, prospectiva -algo ingenua, si se quiere- y de muy bajo perfil, casi al punto de lo subrepticio. Como se trataba de una iniciativa apenas subsidiaria de un proyecto mayor y diferido, no me pareció necesario darla a conocer a nuestro público objeto (los actores del negocio microfinanciero), incluso hasta temiendo que algún desliz, algún infortunio de redacción o de diseño pudiera comprometer la credibilidad de MicroDinero antes mismo de su lanzamiento. Si uno veía el blog por aquellos días se encontraba con una serie de posts con cierta coherencia temática, pero venidos de quién sabe dónde y yendo hacia quién sabe qué objetivo, como una suerte de colapso molecular.

Un tema no tardó en surgir omnipresente e inesperado: la crisis financiera. En efecto, la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 nos encontró en plena fase de preparación. Pero lejos de desalentarnos, las noticias de la crisis y su todavía incierto desenlace no hicieron más que agregar estímulo y adrenalina a nuestra empresa.

Además, la crisis comienza a impregnar las historias de microfinanzas que aparecían en los medios de todo el mundo, ya con la incertidumbre que tal escenario internacional suscitaba, ya con algún alborozo por todo lo que, en contraste, las microfinanzas vendrían a simbolizar frente al mainstream financiero y el paroxismo especulativo. Este blog -demasiado mimético entonces- se hizo eco de una y otra visión sin todavía suficientes defensas críticas que oponer (por cierto aquel alborozo era bastante osado, pero esto dicho retrospectivamente). 

Otra característica de aquellas primeras entradas fue su criterio “distributivo”. Si bien el objetivo era dedicar atención especial a determinadas problemáticas que se evidenciaban como sistémicas o de cierta ejemplaridad para el sector (por caso el surgimiento del movimiento No Pago en Nicaragua), lo cierto es que con frecuencia el acento estaba puesto en situaciones puntuales de cada país, con alguna preferencia por países de Asia, África y Oceanía, cuyo perfil era más difícil de componer por la distancia cultural, geográfica y lingüística. El espejo del trabajo era MicroDinero, y como cada botón del futuro sitio habría de equivaler a un país específico, necesitaba tener un manejo mínimo de tópicos, recurrencias y singularidades de cada mercado nacional y/o subregional, que contribuyera luego a la consistencia periodística del proyecto.

La puesta en marcha de MicroDinero fue avanzando: a fines de 2009 lanzamos su versión beta y a mediados de 2010, con el “monstruo suelto” -como nos gustaba bromear-, ya jugábamos con la intensidad y el entusiasmo propios de un recién llegado. Envueltos en el vértigo de MicroDinero, el blog tendió a languidecer, hasta casi perder toda razón de existencia.

Hubiera preferido que así siguiera siendo. El blog en el recuerdo, pronto en el olvido. Y con MicroDinero en camino a su consolidación, como medio de comunicación y como empresa. Pero el devenir quiso otra cosa.

A fines de 2011 las energías menguaban y la viabilidad comercial del proyecto no se vislumbraba. Habían pasado cinco años de trabajo intenso y por momentos frenético, remontando la cuesta de un campo que no conocía, con un diario bulímico y pesado -todo un coloso de programación-, que demandaba esfuerzos tremendos a editores que, a falta de estructura, debían desdoblarse en su función de redactores, correctores, traductores, diseñadores y productores. Pagamos un precio demasiado elevado por nuestra inexperiencia como empresarios (al menos los socios iniciales) y por desafortunadas decisiones, entre otras: equivocamos la magnitud del diseño; no dimensionamos adecuadamente la carga de trabajo y dedicación que habrían de exigir los dispositivos de publicación que estábamos creando; apresuramos la conversión bilingüe del diario; no supimos diferenciar roles y responsabilidades; pensamos que el apoyo comercial advendría, por decirlo así, con la sola prepotencia del producto; pecamos por exceso de autoconfianza, improvisación y, hasta cierto punto, de megalomanía. Por momentos me sentí como esos cartógrafos chinos cuyos mapas, en la imaginación borgeana, coincidían exactamente, de tan minuciosos, con el tamaño del imperio. MicroDinero fue un delirio de representación.

En noviembre de ese año ofrendé en Valladolid mi última danza por MicroDinero, media partner de la Cumbre Mundial del Microcrédito, todo un premio y reconocimiento al esfuerzo invertido, esfuerzo que deseé fuera retomado por compañeros con nuevos ímpetus. En diciembre la sociedad se partió y acabé por desvincularme de MicroDinero. El monstruo me había devorado.

América Latina, en el foco

La segunda etapa de Mundo Microfinanzas se abre a inicios de 2012. Tras unas breves pero reparadoras vacaciones, como se dice, sentí el deseo de volver a ese objeto cautivador y no tirar por la borda la experiencia y el conocimiento adquiridos. Mi viejo blog era el espacio indicado. Sin mayores coerciones de edición, sin exageradas pretensiones, con apenas algunos retoques gráficos reactivé Mundo Microfinanzas y retomé mi trabajo de investigación, seguimiento y publicación de contenidos que me parecían relevantes para el sector microfinanciero.

Algunas cosas cambiaron, naturalmente. Además del trabajo más relajado y subordinado a los tiempos individuales, tomé la decisión de circunscribir el foco en América Latina. No me desentendí del mundo (el nombre del blog era ilustrativo del alcance de nuestro proyecto primigenio), pero era claro que un trabajo comprometido y consistente exigía reducir el objeto a la región que uno más conoce y le es familiar. En esta etapa, hasta prácticamente fines de 2013, actualicé el blog imaginando la virtualidad de un diario microfinanciero latinoamericano.

Por otra parte comenzaba a aparecer algo más de soltura y aplomo para el comentario de los asuntos que forman parte de la agenda de las microfinanzas. El blog siguió siendo un espacio mimético en el sentido de que se estructuraba a partir de los problemas y los debates que se producían al interior de la industria (los Foromic, el evento anual del Banco Interamericano de Desarrollo, fueron en tal sentido un eje vertebrador), pero ya con menos ingenuidad y con algún intento de distanciamiento y lectura personal. La participación en eventos fue clave para refinar este conocimiento, conocer de primera mano la opinión de los expertos y dialogar con profesionales que hacen el día a día de las microfinanzas.

La crisis financiera también hizo lo suyo para desmoronar lo que pudiera haber quedado del aura encantador de las microfinanzas. Junto al inevitable impacto en los flujos de financiamiento e inversión para el sector y el recrudecimiento de problemas de mora, impagos y otras zozobras, la industria venía de experimentar sus propias crisis, generadas a partir de deficiencias inmanentes a algunos de sus mercados más competitivos: clientes sobreendeudados, prácticas draconianas de cobro, guerra psicológica y de rumores, saturación de oferta sin suficiente control regulatorio estuvieron en la génesis del descalabro de Andhra Pradesh, en la India, en la segunda mitad de 2010.

De modo que el manejo algo más diestro de las herramientas críticas en esta segunda etapa del blog es convergente -no desde ya homologable- con una etapa histórica de las microfinanzas marcada por lo que alguna vez llamé “el fin de la inocencia”.

Una tercera y última etapa del blog es la que tuvo lugar en 2014. De algún modo esta etapa significó una restitución a nuestra vocación global original. Volví a poner al mundo en foco, si bien esta vez no con la meticulosidad país-por-país sino tomando algunos episodios estructurales que están socavando o que son potencialmente dañinos para las posibilidades de desarrollo de los países pobres y emergentes: la necesidad de una reforma del sistema financiero internacional, la necesidad de nuevas instituciones financieras enfocadas en infraestructura para el desarrollo, la reivindicación de Argentina por el manejo soberano de las deudas externas (el grueso de los países acompañó la iniciativa argentina en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobó este año nueve principios para la reestructuración de deudas soberanas), la amenaza del cambio climático, particularmente en los pequeños países con alta vulnerabilidad y exposición costera, entre otros.

En el orden latinoamericano incorporé, no con toda la constancia que me hubiera gustado, la cuestión de la integración regional. Un sólida institucionalidad para la integración, de México a la Patagonia, abrazando todo el Caribe, parece ser condición fundamental para el desarrollo y la superación de los crónicos flagelos de pobreza y desigualdad en la región (como dijo alguna vez el ex canciller uruguayo Luis Almagro, “la integración hace la diferencia entre ser y no ser, hace a la sustancia de lo que podemos ser como latinoamericanos… o de lo que nunca seremos”).

Ese último año de trabajo fue, si se quiere, la puesta en evidencia de que las microfinanzas son huérfanas si no van acompañadas por políticas macro -globales, regionales y nacionales- que apuntalen y favorezcan su misión, a saber: ayudar a la población vulnerable y vulnerada a construir, por sus propias capacidades y esfuerzo, medios de vida dignos, suficientes y sustentables.

Lo anterior parte de un supuesto: no todos los pobres nacen para ser emprendedores. Que haya muchos emprendedores, y que en su gran mayoría carezcan hoy de las oportunidades financieras requeridas para el éxito de sus proyectos, no habilita postular a las microfinanzas como herramienta privilegiada para erradicar la pobreza. Las microfinanzas son una herramienta más y no son indicadas para todos.

Afortunadamente la industria ha llegado a cierto consenso respecto a la necesidad de un enfoque holístico. No ha sido un proceso fácil. Todavía en 2009, cuando el MIT dio a conocer los primeros estudios de impacto en clientes de Spandana, en la India -que hallaran discretos resultados del microcrédito y ninguna evidencia de que el acceso a servicios financieros haya transformado la vida a sus beneficiarios-, despertó resistencias algo pueriles por parte de las entonces seis mayores IMFs del mundo (Unitus, ACCION International, Finca, Grameen Foundation, Opportunity International y la Women’s World Banking), según lo comentan Banerjee y Duflo en Repensar la pobreza. Hoy cada vez son más los programas de microfinanzas que se piensan junto a un mix de intervenciones que van desde el acceso a la vivienda, promoción de la salud, prevención de enfermedades, transferencia tecnológica, articulación con transferencias monetarias condicionadas, educación financiera, tutoría para emprendedores jóvenes, entre otras, y cada vez son menos los que aceptan las ventajas per se de los servicios financieros en manos de los pobres.

Pero si nuestra meta es atacar integralmente la pobreza, las microfinanzas, aun bajo un enfoque holístico, tampoco serían suficientes.

En efecto, la pobreza solo disminuye -y América Latina ha dado en la última década algunos pasos en tal dirección- con políticas macroeconómicas orientadas a la reducción de brechas de ingreso, fortalecimiento de la inversión pública en inclusión social, énfasis en movilidad social ascendente a través de la educación, compromiso del Estado como dinamizador contracíclico de la economía en épocas de estrechez y estrategias de desarrollo local, nacional y regional que superen taras históricas ligadas al fatalismo commodity-dependiente y que establezcan como prioridad la industrialización, el conocimiento y la generación de valor. 

Esto es pura decisión política. Un cliente microfinanciero puede ser exitoso con un buen plan de negocios, buenas aptitudes y una buena institución financiera que lo respalde. Pero su sostenibilidad también depende de que esté inserto en entornos económicos pujantes. Que no sólo a él o a ella le vaya bien, sino que también le vaya bien a su familia, a sus vecinos, a su comunidad, a su país y región, en entramados dinámicos de producción y consumo, integrados a cadenas transnacionales desde posiciones de fortaleza. Las microfinanzas no pueden ser la coartada piadosa y funcional a políticas que nuestra región lamentablemente conoce de cerca y que se pueden formular en estos términos: riqueza para pocos, oportunidades para algunos, pobreza para millones.

El encanto, pese a todo 

El repaso anterior sobre las etapas del trabajo en este blog merece la siguiente aclaración: ni por asomo tal itinerario fue algo premeditado. Se dio como se dio, con mucha cuota de azar, intuición, arbitrariedad y hasta de capricho. Me resulta raro situarme como observador externo para analizar mi propia producción. Pero para mí es importante dejar este testimonio a modo de balance, que justifique de algún modo tamaño esfuerzo realizado en estos años, sobreponiéndonos a mil dificultades y escaseces, contando todo lo hecho desde este blog y en MicroDinero.

Más de una vez me han preguntado: ¿Y por qué haces el blog? Más de una vez me lo pregunté yo mismo: ¿por qué estoy haciendo esto? Mi respuesta tranquilizadora solía ser: Porque lo considero valioso… porque creo que es -o puede ser- útil para alguien… por tomarme desquite de MicroDinero… porque tengo expectativas de hacer algo con esto en el futuro.

Algo de todo eso hubo. La respuesta más acertada, sin embargo, es: porque me gusta. Hice todo esto porque me gustó hacerlo. Y el blog, y toda la etapa de MicroDinero, me compensó con muchas cosas: conocí gente interesante, ejercité mi profesión, creamos algo donde antes no había nada, viajé, descubrí lugares y culturas que no conocía, conocí mejor mi propio país y el mundo. Aprendí. Mundo Microfinanzas fue un aprendizaje.

Si algo hay de sistemático en este blog, pese a todas las vicisitudes y dificultades, ha sido el esfuerzo por rodear un objeto desconocido y fascinante -las microfinanzas- y tratar de entenderlo desde distintos ángulos, sin aprioris ideológicos ni compromisos por intereses, en lo bueno y en lo malo, en sus potencialidades, en sus promesas, en sus matices, en sus conexiones con áreas o actividades de la economía afines o aledañas, en todo lo que comporta como herramienta de inclusión social.

Y, por cierto, mi percepción sobre las microfinanzas ya no es la misma que cuando empecé. Ni mejor ni peor. Sí distinta, y sí más informada. Si tuviera que volver a empezar este blog, ya no lo haría por una fábula infantil. Más aún: contra aquellos que en los inicios de la crisis financiera se ufanaban de que las microfinanzas eran el reverso virtuoso de todas las prácticas que habían llevado al descalabro de la economía mundial, pues para ellos hay malas noticias: las microfinanzas pueden reproducir perfectamente la lógica especulativa y predatoria de las grandes finanzas. Las microfinanzas, mal diseñadas, pueden ser factor para la consolidación de un estado de cosas y de hecho para la perpetuación de la pobreza.

Sin embargo, ellas también pueden asumir roles socialmente relevantes. La base antropológica de las microfinanzas -si hubiera algo así- entiende que todo ser humano, siendo libre y potencialmente creador, merece oportunidades para sobreponerse a las dificultades y sacar adelante sus empresas. Eso solo ya justifica la existencia de una industria.

Entiendo que hay en las microfinanzas algo del orden de lo arcaico, restos arqueológicos que permiten la coexistencia o, mejor, la combinatoria de elementos heterogéneos. Tal combinatoria humaniza lo que, de otro modo, no sería más que mero cálculo o ratio financiero. La globalización, los avances tecnológicos y las finanzas transnacionales explican la emergencia de un fenómeno tanto como los sujetos corporizados en una transacción, los vínculos interpersonales, la autogestión comunitaria, el valor de la confianza (individual, recíproca, colectiva). El dinero en su faz más inmediata, más creativa, pero también más conminatoria y dramática. Algo que podría vincularse con lo que la socióloga argentina Verónica Gago, en su espléndido ensayo La razón neoliberal, llama “economías barrocas”, para referirse a la superposición de lógicas económicas que se presumen como antagónicas (ella toma como caso de estudio las barriadas, ferias y talleres textiles en los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, mayormente compuestos de población migrante).

En esta interfaz de lo arcaico y lo moderno, de lo local y lo global, las microfinanzas llevan andado un camino que las hace idóneas para armonizar estos órdenes y superar conflictos. Las microfinanzas han desarrollado aquello que desde la academia se llama “teoría de la agencia”, esto es, la capacidad de las finanzas para acercarse, entender y servir a aquellas poblaciones que, por regla, han sido excluidas de los beneficios de las finanzas. Reconozco también que los límites que trasunta esta gestión pueden ser dramáticos. Un paso en falso y habremos de dar con el abismo: la pobreza, la explotación, el retiro del Estado, la acechanza de la deuda. La distópica promesa de la financiarización.

Creo, para finalizar este repaso, que las microfinanzas -la inclusión a través de las finanzas- pueden ser perfectamente motivo de una política de Estado, siempre que se tengan en cuenta las consideraciones macroeconómicas anteriormente señaladas y que se las encuadre dentro de políticas integrales de respeto a los derechos humanos. No creo tanto en aquello de “lecciones aprendidas”. O en todo caso las lecciones están para conocerlas, no para copiarlas. Tomar con sumo cuidado iniciativas rimbombantes al estilo “Estrategia nacional de inclusión financiera”, que contradictoriamente proponen modelos llave en mano, a replicar de país en país, patrocinadas por… agencias internacionales de cooperación, fundaciones internacionales, banca comercial (transnacional). Cada país, o asociación de países, debe ajustar las políticas a su idiosincrasia, a sus objetivos y proyectos estratégicos, e implementarlas con intervención de sus propios actores.

Si tuviera que elegir una experiencia valiosa de microfinanzas como política de Estado, al menos desde su diseño, me quedo con la que tuve ocasión de conocer en Uruguay. El Programa de Microfinanzas del gobierno uruguayo comenzó en 2007 con financiamiento y asesoramiento del BID, con todo el know-how adquirido por el banco en cuanto a capacidades institucionales, entorno regulatorio y diseño de productos, y concluido a fines de 2013 como política de desarrollo territorial y fortalecimiento de redes productivas, entramados de micro y pequeñas empresas arraigadas en territorio. Para ser coherente con lo anterior: no propongo que se copie el programa uruguayo. Sí que se lo considere como trayectoria posible de una política pública de microfinanzas.

Búsqueda, agradecimientos, el futuro

No he tenido suerte con la incorporación de un buscador para este blog. La herramienta se desactualiza con cierta frecuencia, generando más decepciones que soluciones a quien desea buscar y encontrar alguna información relacionada con nuestros temas.

De modo que el mejor camino para pesquisar, dentro del mismo blog, es guiándose por la organización de los contenidos en la columna de la derecha de esta plataforma. De arriba para abajo, el material se ha organizado por país, por fecha, por tópico y, debajo de todo, por institución. Estas cuatro categorizaciones pueden ayudar al pesquisador según aquello que le interese sea el dónde, el cuándo, el qué o el quién.

Los agradecimientos son muchos y seguramente seré injusto con más de uno que merecería ser nombrado. A los seguidores de este blog y a sus lectores: no me puedo vanagloriar de que hayan sido miles, pero al menos sí puedo decir que han sido fieles (a juzgar por la regularidad en su distribución geográfica). A los ocasionales visitantes que dejaron sus buenas impresiones de este trabajo a través de correos (publicados y no publicados). A toda la comunidad de las microfinanzas que nos hizo sentir que el trabajo que realizamos era valioso. A todos quienes nos orientaron con su conocimiento, ayudándonos a mejorar nuestra percepción de los temas tratados. A los expertos que accedieron a que los entrevistásemos, a las instituciones que nos acreditaron para sus eventos. A los colegas y gerentes de comunicación que, en representación de alguna institución, se preocuparon por enviarnos sus comunicados y documentos. A los que aportaron contenidos con su firma para este blog: Daniel Alarcón (Colombia), Anne-laure Germond (Francia), Fadi Hadad (Suiza), Hélia Nsthandoca (Mozambique), Rosa Matilde Guerrero y Ruth Arregui (Ecuador) y Florencia Páez Molina, Noel Alonso Murray, Adriana Bottiglieri y Hugh Sinclair (Argentina). A Paola Soifer, por su apoyo en el diseño y acompañamiento en los primeros años de este proyecto. A mis socios y amigos de MicroDinero: Omar Méndez, Enzo Girardi, Elio Rossi y Hoon Kim, que también aportaron contenidos a este blog. A mis colegas y amigos del periódico Microfinanzas, de Perú: Wilfredo Quiroz Fuentes y César Sánchez Martínez. A todos, muchas gracias.

Mundo Microfinanzas ha cumplido su ciclo. Tratando de capitalizar lo aprendido en estos años, relanzaré el proyecto en un plazo no inmediato pero tampoco indeterminado. El nuevo sitio, hospitalario con las microfinanzas, apuntará sin embargo a un espectro más amplio de las finanzas orientadas a la inclusión y el desarrollo de América Latina y el Caribe. Las microfinanzas estarán en el ADN del proyecto futuro y el trabajo realizado en este blog constituirá el punto de partida. A los cientos de contactos forjados en todo este tiempo, comunicaré vía correo electrónico el lanzamiento del nuevo sitio apenas su primera versión esté disponible online.

Como última cosa, mis disculpas anticipadas por los errores que puedan persistir en este blog. Siempre he intentado priorizar la calidad de las publicaciones, aun a costa de dedicar más tiempo a cada post y sumirme en cadenas a veces interminables de verificación, chequeo y desambiguación de la información. Pese a todo ese esfuerzo, en los últimos meses corregí mucho y sé que los márgenes de desliz han sido importantes. De ahí que agradeceré mucho a quienes detecten erratas gruesas (ortográficas, de transcripción, de traducción, topográficas, etc) y quieran reportármelas a esta dirección: mundomicrofinanzas@gmail.com o también a mpmolina90@gmail.com. Las subsanaré de inmediato.

Hasta pronto!

Martín Páez Molina
Editor de Mundo Microfinanzas
Buenos Aires, 30 de noviembre de 2015

Referencias

Banerjee, Abhijit V. y Duflo, EstherRepensar la pobreza. Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global (Taurus, 2012, Buenos Aires, traducción de Francisco Javier Mato Díaz). El episodio de las “seis grandes” que motiva la cita es narrada en las páginas 218-219.

Gago, VerónicaLa razón neoliberal. Economías barrocas y pragmática popular (Tinta limón, 2014, Buenos Aires). Cabe aclarar que la posición de la autora sobre las microfinanzas es crítica, si bien reivindica el recurso del microfinanciamiento en economías populares informales como una de las respuestas posibles "desde abajo" a los efectos del desmantelamiento de la economía industrial.

miércoles, 22 de abril de 2015

Sobre los topes a las utilidades en microfinanzas


(Textos recobrados de MicroDinero) En consonancia con el paper del CGAP difundido esta semana -firmado por los expertos Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas y titulado Indian Microfinance Goes Public- la analista Eva Pereira, desde un blog de la revista norteamericana Forbes, evaluó el giro que está tomando la industria microfinanciera global, ostensiblemente expuesto con la oferta pública inicial (IPO) de SKS en la bolsa de la India.

Eva Pereira
Así como los consultores del CGAP consideran que la comercialización de SKS marca una “transición crítica”, Pereira propone, desde el título de su artículo, un reexamen de la misión que tradicionalmente se le asignó a las microfinanzas como respuesta a las necesidades de financiación de los pobres (Re-Examining The Microfinance Mission: Should Interest Rates Be Capped?).

El artículo parte de la cuestión de las tasas de interés (¿es necesario fijarles un tope?, se pregunta el título). Y el disparador de la pregunta, según explicita la autora, fue un panel realizado el 14 de septiembre, organizado por el Microfinance Club de Nueva York (MFCNY), en el que procuraron responder al interrogante cuatro especialistas provenientes de al menos dos campos bien diferenciados: Camilla Nestor, vicepresidente de programas de microfinanzas de Grameen Foundation, y Chuck Waterfield, CEO y presidente de MFTransparency, en representación de organizaciones sin fines de lucro, por un lado; y Brian Cox, CEO de MFX Solutions y Michael Edberg, director de inversiones en MicroVest Capital Management, representando los intereses comerciales de las microfinanzas, por otro.

Pereira introduce el artículo mencionando que el debate ético sobre las super-ganancias a partir de créditos a los pobres se agudiza a partir del éxito rotundo de la IPO de SKS, la mayor microfinanciera de la India, que recaudó US$ 358 millones de inversores institucionales e independientes. Originalmente lanzada como organización sin fines de lucro, la firma fundada por el indo-estadounidense Vikram Akula fue ampliando su escala y tamaño hasta adoptar el modelo comercial.

La mayor preocupación que despierta esta tendencia viene, naturalmente, de quienes están enfocados a la misión social de las microfinanzas, una actividad desarrollada como respuesta al mainstream financiero, que falló en la provisión de finanzas a los pobres.

Desde la perspectiva de las ONGs, señala la autora del artículo, los modelos for-profit han venido a pervertir el movimiento microfinanciero. Las altas tasas de interés son percibidas en dirección opuesta a la filosofía original establecida por Muhammad Yunus en Bangladesh, en la década del ’70. Consideran que las empresas ponen los intereses de los accionistas por encima de sus clientes. Argumentan también que los créditos a este segmento considerado no bancarizado (o mejor, no bancarizable) debido a los lugares geográficos remotos donde vive o por su estado de pobreza, son repelidos bajo este modelo rentístico. Como consecuencia de las expectativas de rédito de los inversores, las compañías pondrán foco en prestatarios establecidos en mercados consolidados antes que invertir en la expansión de las fronteras microfinancieras hacia las regiones sub-asistidas y más riesgosas. Una preocupación adicional se refiere a la falta de un cuerpo regulatorio para la industria que demande transparencia, monitoree prácticas de crédito abusivas y asegure educación financiera. Hasta ahí los argumentos de la rama “fundacional”, principista de las microfinanzas.

El sector for-profit de la industria adopta otra postura. Ellos arguyen que las altas tasas de interés se justifican, ya que permiten una operación sostenible, capaz de alcanzar escala más fácilmente que el modelo sin fines de lucro. También sostienen que las tasas, vistas en el contexto de la región que se sirve, son más bajas que las cargadas por prestamistas informales. Tasas más altas además incrementan los márgenes de ganancia que atraen a inversores y, eventualmente, a competidores. Su argumento es que hay un fondo significativamente más importante de dinero disponible entre inversores que buscan retornos, que entre donantes indiferentes a la rentabilidad. Finalmente, afirman que con márgenes incrementados, las compañías de microfinanzas pueden reinvertir en el desarrollo de nuevos productos, atendiendo a una miríada de necesidades de la población pobre.

Así se plantean los dos modelos en el artículo de Pereira.

La autora refiere luego a los orígenes de la industria. La historia del Grameen Bank en Bangladesh dando créditos a unos 7,5 millones de personas, con activos por US$ 1.000 millones. El caso de ACCION en Recife, Brasil, convertida hoy en una organización sin fines de lucro que sirve a 8 millones de clientes en todo el mundo, desembolsando un total de US$ 31 mil millones en microcréditos.

Pero aquello que nació imbuido de una razón eminentemente social, se desarrolló a través de los años. El movimiento ha devenido global, estimándose que hay 10 mil instituciones de microfinanzas en todo el mundo. Desde los ’70, habrían emergido tres tipos de modelos de inversión en microfinanzas, explica la autora:

- Fondos de desarrollo de microfinanzas: operan como non-profits, buscando retorno social sobre sus créditos;

- Fondos de inversión en microfinanzas con objetivo dual: buscan tanto retornos sociales como financieros , conocidos como “double bottom line”;

- Fondos comerciales: el paso final en la evolución de la industria.

¿Deben ponerse topes a las tasas?

Luego de esta introducción histórico-analítica, la autora se enfoca en la cuestión de las tasas de interés. Se trata, afirma, de un dilema moral que está afrontando la industria. Desde el ingreso de prestamistas comerciales, los modelos basados en donantes han criticado las altas tasas que cobran estos nuevos actores. Sumado a ello, han encontrado particularmente controvertible la generación de beneficios a partir de las emisiones a bolsa, como la de SKS.

Pero recuerda que fue un banco mexicano el primer caso testigo para analizar esta cuestión: Banco Compartamos. Originalmente concebido como sin fines de lucro, en 1990, una década después adoptó el modelo for-profit, en un esfuerzo por ampliar su escala. En 2007 se estableció como banco de microfinanzas que cotiza en bolsa, llegando a recaudar US$ 458 millones. Según recuerda Pereira, cuando se supo que al mismo tiempo que lanzaba su IPO Compartamos cargaba los créditos con un interés anual de alrededor del 86%, más de uno acusó a la entidad de usuraria. La operación mereció de parte de Yunus, y los considerados “fundadores” del microcrédito, ásperas invectivas.

Sin embargo, matiza la analista de Forbes, cuando uno ve el contexto del mercado mexicano, las tasas de Compartamos demuestran ser más bajas que los estándares de préstamo locales, que llegan hasta cobrar tasas del 175%. Desde la IPO de 2007, agrega, las tasas de interés del banco han ido continuamente en baja, reflejando una combinación de competencia creciente y eficiencia estructural.

Conclusiones

La autora concluye que, si bien la preocupación por las tasas de interés en microfinanzas comerciales es legítima, su rol en la industria es algo importante. Los prestamistas que buscan beneficios permitirán a la industria elevar la escala, para lo cual se recurre a los mercados de capital global. Un documento del Deutsche Bank -cita- revela que sólo una fracción de la demanda global de microcréditos está asistida. Se estima que mientras el monto actual de microcréditos roza los US$ 25 mil millones, otros 250 mil millones adicionales serían necesarios en orden a satisfacer la demanda global. Los prestamistas comerciales proveen acceso a vastos fondos de capital que no pueden ser equiparados por los modelos basados en donantes. Adicionalmente, el éxito de prestamistas comerciales atraerá a competidores, que eventualmente presionarán por una baja en las tasas de interés.

Finalmente, Pereira destaca el problema de la transparencia. Mirando hacia adelante, la transparencia tendrá que asumir un rol importante en la industria, a fin de conservar la confianza entre quienes estén a ambos lados de la ecuación. Sea a través de mecanismos de auto-regulación, o bien a través de marcos regulatorios, la transparencia -crucial para mantener la integridad de la industria- tiene que ser rigurosamente cumplida.

Publiqué este artículo el 2 de octubre de 2010 en MicroDinero


Nota del Editor: La referencia para el documento del CGAP mencionado, en español, es Las microfinanzas indias salen a cotización: la oferta pública inicial de SKS (CGAP, Enfoques Nº 65, por Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas, Septiembre de 2010, Washington DC)

lunes, 20 de abril de 2015

Andhra Pradesh en la perspectiva de Europa


(Textos recobrados de MicroDinero) El futuro del sector microfinanciero, tomando en cuenta las repercusiones violentas de la crisis en el estado indio de Andhra Pradesh, fue tratado durante la Semana Europea de las Microfinanzas 2010, encuentro llevado a cabo en Luxemburgo, organizado por la Plataforma Europea de Microfinanzas (e-MFP).

383 participantes, representando a 285 organizaciones europeas (ONGs, bancos, inversores, investigadores e instituciones de desarrollo) expresaron su confianza en el futuro de la industria, destacando que la mayoría de las instituciones microfinancieras continúan la práctica del crédito responsable, contribuyendo a la inclusión financiera y al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs).

Discusión sobre finanzas responsables,
Semana Europea de las Microfinanzas 2010

En una declaración, fechada el 2 de diciembre de 2010, la Red sostuvo que “la emergencia de una burbuja de sobreendeudamiento que causó la crisis en Andhra Pradesh produjo con razón un revuelo de alarma dentro del sector. Sin embargo los actores de las microfinanzas hacen hincapié en el carácter multidimensional de la situación -que ha llevado a trágicos acontecimientos- y a proponer soluciones alternativas a una regulación inadecuada que se está aplicando actualmente”.

“Andhra Pradesh -explica la plataforma-, uno de los 28 estados en la India, tiene un contexto microfinanciero específico. Ha tenido un sector prestamista bien desarrollado, apoyado y estimulado por el brazo de desarrollo rural del gobierno estatal. La fuerte presencia de grupos de autoayuda (SHGs, en inglés), que comenzaron a crearse en los ’80, animaron a muchas IMFs a establecerse en AP, aprovechando las ventajas de la emergencia de una cultura crediticia rural. Estas IMFs se convirtieron en las primeras en atraer capital de los mercados internacionales. Experimentaron un crecimiento impresionante, pero se volvieron insustentables debido a la multiplicidad de prácticas de préstamo que llevaron a un sobreendeudamiento de algunos clientes”.

“Las actuales medidas de emergencia que se aplican en Andhra Pradesh, tales como la cancelación de deudas o los topes a tasas de interés, no son apropiadas y, en última instancia, pueden poner en peligro al sector. La industria microfinanciera necesita responder a cada crisis con un retorno a los principios de las microfinanzas con su objetivo único y originario de asistir a los más vulnerables para convertirse en personas productivas y autónomas”.

“La importancia del desempeño social y financiero necesita ser enfatizada en todos los niveles de la cadena de las microfinanzas. La e-MFP trabaja en la actualidad con prácticas responsables y apoya los principios de protección al cliente de microfinanzas de The Smart Campaign y la iniciativa Microfinance Transparency, que bregan por un precio justo, transparente y responsable, como medidas concretas para garantizar que los actores europeos promuevan principios de microfinanzas socialmente responsables”.

“El sector de las microfinanzas también debe desarrollar y adoptar modelos económicos autosustentables y eficientes, que tengan en cuenta los costos reales de la prestación de los servicios. La maximización de los beneficios no es el objetivo pero, evidentemente, las pérdidas podrían llevar a una industria insustentable”, continúa la declaración europea.

“La infraestructura financiera como los bureaus de crédito y la regulación son importantes a los efectos de proveer un marco para la transparencia de tasas de interés, así como controles apropiados a nivel institucional, evitando el sobreendeudamiento y estimulando prácticas sanas de recupero. Las recientes directrices del Comité Basilea sobre captación de depósitos en microfinanzas proveen una referencia útil en relación a supervisión bancaria”.

“La Semana Europea de las Microfinanzas convoca a un mayor desarrollo de las prácticas de microfinanzas hacia una inclusión financiera real. Esto significa el desarrollo de nuevos productos financieros como el ahorro, el microseguro o los servicios de remesas para los pobres. Esto no sólo permitiría un mayor apoyo a los esfuerzos económicos de los pobres sino también, por ejemplo, a que las IMFs que acepten depósitos puedan desarrollar objetivos más estrechamente alineados con el bienestar de sus clientes”.

Y concluye: “Las Naciones Unidas, en la conferencia por los diez años sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, hizo hincapié en que las microfinanzas y la inclusión financiera deben alcanzar mayor escala a fin de acelerar el progreso hacia los ODMs, especialmente con vista a reducir la pobreza e incrementar el empoderamiento de la mujer. La Semana Europea de las Microfinanzas representa la materialización de esta causa y los actores microfinancieros trazaron esta semana una trayectoria confiable hacia esos resultados. Es a través de la financiación responsable que la industria eludirá la inestabilidad y continuará avanzando en procura de alcanzar su potencial social”.

Referencia

Microfinance Activities and the Core Principles for Effective Banking Supervision (Bank for International Settlements, Comité Basilea sobre Supervisión Bancaria, Basilea, Agosto de 2010) 


Publiqué este artículo el 8 de diciembre de 2010 en MicroDinero

jueves, 16 de abril de 2015

Modelos para el financiamiento de la producción de pequeña escala: Argentina y Latinoamérica

El panel fue organizado por el Fondo de Capital Social, en Buenos Aires
(fotos: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) El Fondo de Capital Social (Foncap) cerró esta semana su seminario internacional en Buenos Aires con la presentación del libro Estrategias de financiamiento inclusivas e integrales, que recoge destacadas investigaciones y ensayos sobre experiencias de financiamiento socioproductivo local y regional.

El libro contiene los doce primeros trabajos seleccionados y premiados en el marco del “Concurso de Proyectos de Investigación Foncap 2009/10”.

La presentación tuvo como marco la Feria del Libro de Buenos Aires y siguió al panel “El modelo de desarrollo y el financiamiento a las actividades productivas de pequeña escala en la Argentina y Latinoamérica”, animado por expertos nacionales y regionales.

La mesa contó con la participación del presidente del Foncap, José Ottavis; el director del Programa de Estudios Superiores en Economía Solidaria de la Universidad de San Martín (Unsam), Alejandro Rofman; el consultor del Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda de Bolivia, Pablo Rossell; el representante en Argentina de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Alvaro García; el subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Economía de la Nación, Adrián Cosentino y el subsecretario Pyme y Desarrollo Regional de la Nación, Horacio Roura.

Perspectivas sobre el financiamiento

Ottavis fue el encargado de abrir la discusión. El presidente del Foncap, luego de agradecer la presencia de expositores y del público, destacó el rol de esta institución en el financiamiento de actividades productivas de pequeña escala en Argentina y resaltó los avances del microcrédito desde la década del ’90, cuando “se miraba más a la entidad intermedia que al emprendedor como sujeto de derechos”.

Sostuvo que a partir de 2003, los cambios políticos en Argentina produjeron un cambio de paradigma, con el énfasis puesto en el emprendedor y el beneficiario. Y alentó a que el sector del microcrédito vaya más allá de la situación de urgencia para pensarse como herramienta de desarrollo sustentable.

A su turno, Rofman trajo a colación un reciente encuentro académico, impulsado por la Universidad de General Sarmiento, cuyo leitmotiv fue repensar las bases de la economía para su transformación. Señaló la importancia de considerar cómo se financia esa nueva economía, de carácter social y solidaria, y de cómo el crédito se convierte en un soporte básico y catalizador.

El académico dijo que será positiva la reforma a la Ley de Quiebras en el país, de modo de favorecer la recuperación de empresas y fábricas quebradas con la organización solidaria de sus trabajadores.

García, en tanto, ensayó una exposición más regional-global. Propuso pensar hacia dónde va la economía del mundo luego de la crisis del capitalismo en 2008-2009 y la emergencia de nuevos actores globales (mencionó a los países del denominado BRIC).

El economista uruguayo prefiguró una América Latina dinámica en este nuevo marco global, con lo cual la necesidad de financiar el crecimiento se torna crucial. Y en lo que hace a microfinanzas, puso de relieve el retroceso de los países del cono sur en relación a la mayor experiencia adquirida por la región andina, con lo cual, dijo, hay mucho por crecer.

A Rossell le tocó ilustrar la experiencia boliviana, en particular con el caso del Banco de Desarrollo Productivo (BDP). En una breve reseña, dijo que los tres principios que guían el modelo económico boliviano son la equidad, la soberanía económica y la inclusión. En este marco, el BDR busca llegar a segmentos del mercado a los que la industria microfinanciera, aun con su madurez, no ha podido llegar o lo hace con servicios todavía caros.

Precisó que a través de un fideicomiso a micro y pequeños productores el banco destina un fondo de US$ 100 millones para créditos con tasas subsidiadas (6%). Con ello, dijo, se ataca uno de los nudos del problema de financiamiento: el alto costo de las tasas de interés.

Finalmente, Cosentino expuso desde una perspectiva macro. Defendió la estrategia argentina para salir de la crisis, destacando lo que consideró una solidificación a partir de los propios recursos.

De la dimensión financiera, remarcó tres áreas sobre las cuales el gobierno aún tiene mucho por hacer: mejoramiento del sistema financiero tradicional, incremento del financiamiento de la economía social y compromiso con una agenda para el despegue de las microfinanzas.

A modo de cierre del panel, Roura planteó la importancia del sector pyme en la economía argentina. Dijo que de una masa empresaria con alrededor de 650 mil pymes, el 40 por ciento son microempresas, cada vez más competitivas e incluso algunas ya incursionando en mercados internacionales.

Dijo que el sector hoy cuenta con un menú de opciones de financiamiento y resaltó la coherencia entre una política macroeconómica y las políticas micro y sectoriales.

Investigadores premiados

Luego de las exposiciones, el coordinador del área de Capacitación y Fortalecimiento Institucional del Foncap, Oscar Minteguía (también coordinador de la publicación) presentó a cada uno de los investigadores premiados en el concurso, cuyos aportes han quedado materializados en el libro. Ellos son (el ordenamiento sigue un criterio exclusivamente temático):

- Ramón Cieza; María del Carmen Servat; Sergio Dumrauf y Mariana Barros, Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de La Plata: “Microcréditos como herramienta para el desarrollo rural. El caso del Banco Social de la Facultad de Ciencias Agrarias, UNLP”.

- Razzetti, Di Rocco, Tacconi, González, Raggio y Pierini, RED GESOL, Rosario, provincia de Santa Fe: “MicroBan, una experiencia en microcréditos contemplando el desarrollo regional”.

- Carolina Orchansky; Claudia Giner y Claudia Fontanesi, Centro de Comunicación Popular y Asesoramiento Legal (Cecopal), Córdoba: “El fondo de crédito rotatorio. Una experiencia de microfinanzas con mujeres populares de Córdoba”.

- María Laura Lamberto, INTEGRAR, Fundación para el Desarrollo Social; Gálvez, provincia de Santa Fe: “Las microfinanzas como parte de una política sistémica e integral de inclusión social”.

- Gisela Yanina Hidalgo, Obra del Padre Mario Pantaleo, González Catán, provincia de Buenos Aires: “Microcrédito + capacitación = Una fórmula exitosa”.

- Marcela Basterrechea, Vanesa Repetto y Mayra Silva, IMDEL; Instituto de Desarrollo Empresario Bonaerense (IDEB), provincia de Buenos Aires: “Ronda de negocios con crédito direccionado”.

- Susana Álvarez; Lorena Bordón; Romina González y Paula Valeri, organización Sol – Colegas, Consultores Legales Asociados, provincia de Neuquén: “Microcréditos en la economía social, experiencia del Banco Popular de la Buena Fe ‘Sol de otoño’”.

- Marcelo Carlos Romero, Consorcio de Gestión para el Desarrollo Local / Universidad Nacional de Rosario, San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán: “El microcrédito y su aporte a la economía social. Una experiencia de gestión comunitaria. La comunidad india de Quilmes”.

- Gilberto Alegre y Eduardo Pincione, Municipalidad de General Villegas, provincia de Buenos Aires: “El empujón”.

- Pablo Oscar Rodríguez Masena, IMDES La Matanza, provincia de Buenos Aires: “Algunas reflexiones críticas sobre el microcrédito como estrategia de financiamiento de emprendimientos de la economía social desde la experiencia del Banco de Fomento y Desarrollo del IMDES”.

- Verónica Mussio y Pablo Adrián Salvaza, Municipalidad de Rosario, provincia de Santa Fe: “Microfinanzas: un elemento de reducción de la pobreza. Propuesta para la mejor organización del sector en Argentina”.

- Rodolfo Ignacio Beazley y María Vanín, Asociación Civil Mujeres 2000, Buenos Aires: “Propuestas para la evaluación de las microfinanzas en Argentina”.

Parte de los investigadores distinguidos por el Foncap, en La Rural

Referencia

Estrategias de financiamiento inclusivas e integrales. Reflexiones sobre el desarrollo de las microfinanzas en Argentina (Foncap, Concurso de trabajos de investigación, VV.AA, Buenos Aires, 2011)


Publiqué este artículo el 4 de mayo de 2011 en MicroDinero