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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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miércoles, 15 de abril de 2015

Finanzas productivas: La experiencia de Fundación Microfinanzas BBVA en América Latina

Mariola Arlandis (centro) modera el panel sobre el trabajo que viene realizando
la Fundación en la región, en particular en Colombia y Perú

(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) Dos de las instituciones insignias de la Fundación Microfinanzas BBVA en América Latina presentaron, en una de las sesiones conexas de la Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid, su trabajo en lo que llamaron la “función productiva” del crédito con poblaciones pobres.

En un panel coordinado por la responsable para Relaciones Externas de la Fundación, Mariola Arlandis, ejecutivos de Bancamía, primer banco microfinanciero colombiano, y la peruana Caja Nuestra Gente, expusieron resultados y relataron experiencias que permitieron, más allá de conocer a una y otra entidad, ver la amalgama institucional y de know how que hay detrás de cada firma (ambas se formaron mediante procesos de fusión) tanto como su potencial escalable y replicable. La red microfinanciera BBVA contiene actualmente a ocho entidades de seis países de la región, con casi un millón de clientes.

La primera exposición estuvo a cargo de María Mercedes Gómez Restrepo, presidenta ejecutiva de Bancamía, una institución que ya tiene tres años como banco y cuenta como base histórica la experiencia de dos ONGs pioneras de las microfinanzas en Colombia: la Corporación Mundial de la Mujer-Colombia y la Corporación Mundial de la Mujer-Medellín.

“Cuando decimos finanzas productivas, decimos que ese servicio financiero genere riqueza”, explicó la directiva. Y dijo que el “ADN de Bancamía” es cumplir con el fin productivo del crédito, “no sólo cumplir una meta de productividad”.

En cuanto al perfil del cliente de Bancamía -perfil que no cambió con el paso de las ONGs a banco, recalcó Gómez Restrepo-dijo que el crédito promedio es de unos 986 euros, mayormente volcado hacia el comercio.

Dijo que la misión de la entidad, esto es, mejorar la calidad de vida de las familias de bajos ingresos, tiene el respaldo del conocimiento local aportado por la inercia de las ONGs, más la experiencia global, la gestión de la eficiencia y la integración en red que provee la Fundación Microfinanzas BBVA.

Bancamía tenía 190.090 clientes en diciembre de 2008: a octubre de 2011 sumaba 429.847. Tiene oficinas en 27 de los 32 departamentos colombianos.

En Perú

La exposición sobre Caja Nuestra Gente estuvo a cargo de su vicepresidente ejecutivo, Jorge Antonio Delgado. La Caja se forma en 2008 mediante la fusión de tres cajas rurales: Caja Nor, Caja Sur y Crear Tacna, logrando una complementación regional, de oportunidades y sinergias.

Con foco en zonas rurales, la entidad debe hacer frente a la dispersión geográfica de la población y la falta de infraestructura en amplias zonas del Perú. Ello implica el desafío de revertir hacia el interior la tendencia de la industria a concentrarse en el litoral peruano.

Delgado señaló que, en la actualidad, la institución cubre el 80 por ciento del territorio, llegando a 321 mil clientes a través de 196 oficinas. Se espera una cobertura territorial plena una vez que la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) autorice la integración de Financiera Confianza, que cubre el este del país (el proyecto apuntaría a la creación de un banco especializado en microfinanzas).

El directivo hizo hincapié en no ser “invasivos” con los clientes y, en cambio, generar modelos de inclusión productiva anclados en realidades locales. Mencionó experiencias exitosas con préstamos a cadenas productivas, mujeres emprendedoras, recicladores y “Puntos de encuentro” (en caseríos alejados, donde se brinda capacitación y se tejen alianzas productivas).

Tanto Gómez como Delgado recalcaron el compromiso con estándares de buen gobierno corporativo (la Fundación está ofreciendo talleres de capacitación al sector en este tema, el último de los cuales se realizó en Bogotá con la participación de más de 40 representantes de microfinancieras colombianas).

Tras las exposiciones, el público hizo algunas preguntas referidas a estrategias de retención de clientes de una y otra entidad: Bancamía aplica una “metodología relacional”, por la cual se otorga el crédito luego de conocer la realidad y capacidad de pago del solicitante; Caja Nuestra Gente se apoya en el desempeño de sus asesores de crédito y la fidelización: el 45% de sus clientes son únicos.

Otras preguntas apuntaron a aspectos jurídicos de la Fundación, lo que motivó la intervención de su presidente Manuel Méndez del Río Piovich, hasta ese momento mero oyente de la sesión. El directivo enfatizó la función eminentemente filantrópica de la Fundación y su total autonomía del banco (BBVA), afirmando que su política de dividendos es la reinversión para llegar a una mayor cantidad de personas.


Publiqué este artículo el 14 de diciembre de 2011 en MicroDinero

Nota del Editor: Bancamía cerró 2014 con más de 698 mil clientes y, con la apertura de 17 nuevas oficinas, espera culminar 2015 con más de 200 sucursales en 29 de los 32 departamentos colombianos. La fusión de Caja Nuestra Gente con Financiera Confianza fue autorizada por la SBS en abril de 2013. La entidad atiende a 408 mil clientes, a través de 156 oficinas (107 agencias propias) en las 25 regiones y en 1.289 de los 1.838 distritos peruanos, de acuerdo con la Memoria Anual 2014 de Financiera Confianza. La Fundación Microfinanzas BBVA comprende en la actualidad a 1,5 millones de emprendedores de América Latina, a través de su red de instituciones en siete países de la región (Chile, Argentina, República Dominicana, Panamá y Puerto Rico, además de Colombia y Perú).

Inclusión financiera y exclusión social: Paradoja a la española

Mini-plenaria en Valladolid 2011, con actores de las microfinanzas de España
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) ¿Qué modelo microfinanciero adoptar para favorecer el acceso a las oportunidades en España?

La pregunta dio pie a una de las mini-plenarias de la “pista española” en la reciente Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid. Presidida por el director general de la Fundación Instituto de Crédito Oficial (ICO), Carlos Álvarez, la mesa se integró con Nazrul Chowdhury, asesor de la Fundación ICO y Carmen Pérez Sánchez, responsable de Economía Social y Microcréditos de CajaSol (ambos autores del paper en cuestión), con la participación de los panelistas Ana Gorostegui (Fundación Tomillo), Marcelo Abbad (Fundación Intervida) y Carlos Balado García (Confederación Española de Cajas de Ahorro, CECA).

A guisa de contextualización, Pérez Sánchez abrió el debate planteando algunas reflexiones sobre exclusión social y exclusión financiera y de lo que en principio aparecería como una contradicción, a saber: un escenario donde prácticamente la mitad de la población española sufre algún grado de exclusión social pero sólo un mínimo porcentaje (1,3%) no tiene acceso a ningún producto financiero.

Los datos son de 2008, anteriores a la crisis económica y financiera internacional. La directiva de Cajasol ofreció datos tomados del VI Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social, de la fundación española FOESSA, y de la Encuesta de Condiciones de Vida en España (ECV), operación estadística anual de hogares que se hace en todos los países de la Unión Europea.

De acuerdo con el Informe, casi un 48% de la población española está “totalmente incluida”. La otra mitad se distribuye entre los “semi-incluidos” (35,3%), “exclusión compensada” (11,9%) y “exclusión severa” (5,3%, segmento que debería ser considerado como de verdadera pobreza). El sentido que se da al concepto de “exclusión social” aquí es amplio, va más allá de una falta de oportunidades económicas y apunta a otro tipo de privaciones que tienen que ver con la cohesión social-familiar y de participación político-ciudadana.

Al cruzar los datos del Informe con los de la ECV en lo que concierne a inclusión financiera, se ve que en un mismo año coexiste, por un lado, un alto grado de exclusión social, y por otro, un porcentaje abrumador (98,7%) de hogares españoles que disponían de algún producto de ahorro y un porcentaje elevado (63,1%) que tenía habilitada al menos una tarjeta de crédito. Pérez Sánchez concluyó en las consecuencias que esta situación habría llevado ante el actual sobre-endeudamiento y la necesidad de una adecuada educación financiera.

A su turno, Chowdhury se refirió a su experiencia como introductor del “modelo Grameen” en España, en su carácter de asesor de la Fundación ICO y como impulsor de algunos proyectos piloto que se desarrollan desde hace algo más de tres años (uno de los cuales, en Andalucía, junto a Cajasol).

Chowdhury dijo que, si bien no es viable la posibilidad de que en España se implante el modelo del Grameen Bank tal como surgió en Bangladesh, sí en cambio se puede aplicar una filosofía (lo que llamó la “dimensión moral” del microcrédito) y parte de su metodología. El microcrédito debe llegar a los más pobres de los pobres, su concesión debe hacerse sin aval ni garantías, basado en la confianza mutua y con un beneficio financiero que alcance para la sostenibilidad del programa.

Pérez Sánchez retomó la palabra para comentar el piloto Grameen que están desarrollando en Sevilla, concentrado en dos colectivos: inmigrantes y mujeres muy vulnerables (víctimas de la violencia, de abusos sexuales, etnias gitanas y madres solteras).

Un papel estratégico en esta implementación es el que cumplen las Entidades Sociales de Apoyo al Microcrédito (ESAM), como puentes para llegar a estas poblaciones más necesitadas, destacó la economista de Cajasol. Y sobre los grupos de microcréditos, dijo que se concretan reuniones quincenales pero que, marcando algunos matices con Bangladesh, los préstamos son individuales, aunque solicitados y aprobados en el seno del grupo. El grupo no opera como garante sino como base primaria de cohesión social.

Posteriormente, en los breves minutos que dispusieron, los panelistas ofrecieron alguna perspectiva o mirada sobre la cuestión.

Discusiones bizantinas

Abbad hizo una crítica de lo que consideró como diez años de discusiones bizantinas, sin concreciones por parte del movimiento del microcrédito, tanto en España como a nivel global. Y dijo que en la Cumbre de Valladolid se mezclaron al menos cinco segmentos: los que trabajan para la base de la pirámide; los que trabajan para la inclusión financiera; los que trabajan para quienes están de paro; los que trabajan para emprendedores y los que trabajan para microempresas.

“No debemos mezclar metodologías… Podríamos hacer cinco cumbres distintas”, llamó la atención el director general de Intervida.

Por su parte, Gorostegui propuso una mirada más orientada hacia lo que podríamos llamar la “psicología del emprendedor”. Deberíamos empezar por una formación emprendedora desde la escuela, educación financiera y coaching a emprendedores, instó la directora del Área Emprendimiento de Fundación Tomillo, mencionando en tal sentido la experiencia de Valnalón, en Asturias.

Consideró valioso el avance hacia una plataforma que integre la información del sector en España, como la iniciativa desarrollada por la Fundación Nantik Lum, y destacó la necesidad de generar confianza entre la entidad financiera, las ESAM y el emprendedor (así como la confianza del emprendedor consigo mismo).

Finalmente, Balado García expuso desde la óptica de las cajas de ahorro agrupadas en CECA y dijo que la inversión social es tan beneficiosa como la inversión económica, pudiendo incluso ser más rentable que la económica en términos de generación de riqueza e impacto en el PIB.

Desde 2005, precisó, las cajas concretaron un total de 707 operaciones de microcrédito, con un promedio de 11 mil euros y un volumen total de 7,8 millones de euros, con una tasa promedio del 4,33%. La finalidad que buscan estos financiamientos se concentra mayormente en autoempleo (56,29%) y necesidades familiares (26,93%), al tiempo que los inmigrantes y los jóvenes desempleados son los sectores más activos en el rubro (45,70% y 25%, respectivamente).

La “pista española” aprovechó la instancia que abrió Valladolid para profundizar un debate que postula a las microfinanzas como actor clave en el crítico escenario económico y social de los próximos años.

Referencia

Microfinanzas para la inclusión social y financiera: modelos para asegurar que nadie sea excluido del acceso a oportunidades (Cumbre Mundial del Microcrédito, por Nazrul I. Chowdhury y Cármen Pérez Sánchez, Fundación ICO y Cajasol, Valladolid, 2011)


Publiqué este artículo el 13 de diciembre de 2011 en MicroDinero

domingo, 12 de abril de 2015

Yunus y la economía de la felicidad

Helen Morgan, autora de esta entrevista, y Muhammad Yunus en Valladolid
(foto: Omar Méndez/MicroDinero)

(Por Helen Morgan, Textos recobrados de MicroDinero) Después de un año turbulento para el ganador del Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus estuvo en el centro de las actividades de la Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid. Predispuesto a las entrevistas y conversaciones a lo largo de las jornadas de conferencias y debates, Yunus dialogó con MicroDinero iluminando algunos tópicos abordados en la Cumbre como los negocios sociales (social business), iniciativas de patentes y la energía joven en el sector de las microfinanzas.

MicroDinero: ¿Qué piensa del fenómeno de los países desarrollados que aplican modelos de microfinanzas originalmente pensados para países pobres?

Muhammad Yunus: Las microfinanzas comenzaron en Bangladesh a partir de una situación local, pero luego se llevó a otros países, se desarrolló en América Latina, en países del Asia… pero también se difundió en los Estados Unidos. Cuando Bill Clinton era gobernador de Arkansas, en 1986, me invitó a iniciar un programa Grameen allí. Así que permíteme hacer esta distinción: no son para países pobres, las microfinanzas son para personas pobres. Mucha gente es rechazada por el sistema bancario, y eso le pasa a muchas personas en Europa, a nivel global. Las microfinanzas se expanden simultáneamente en países pobres y ricos por la misma razón, ya que es una metodología que puede ser aplicada. Ahora tenemos Grameen America en los Estados Unidos, donde este año abriremos nuevas sucursales.

MD: ¿Con qué poblaciones trabajan en particular?

MY: Personas de muy bajos ingresos como mujeres, inmigrantes que llegan de América Latina, Asia, etcétera, y están luchando con sus vidas. Nosotros empezamos particularmente con inmigrantes porque ellos todavía no están dentro de un programa de red de protección. La ley pone barreras que se traducen en que no puedes prestar dinero a alguien que ya esté en la asistencia social, porque bajo las leyes de los Estados Unidos si tú estás en la asistencia social y ganas 1 dólar tienes que reportarlo y te será deducido de tu cheque de asistencia social. Así que la gente no tiene incentivos para conseguir un empleo. En Nueva York los créditos son de US$ 1.500 y la tasa de repago es muy buena, al 99,3%.

MD: Usted mencionó a la gente que se escurre de las redes de protección social del gobierno. ¿Están trabajando en políticas con el gobierno para cambiar esta situación?

MY: Sí, nosotros estamos hablando siempre sobre cómo cambiar las políticas, ayudar a las personas a que salgan de la asistencia social y no permanezcan allí por siempre jamás, segunda, tercera, cuarta generación… No tiene sentido que alguien tenga que permanecer en la asistencia social. Así que estamos trabajando con funcionarios, con legisladores.

MD: En el marco de la actual crisis económica, y el incremento de las tasas de desempleo, ¿cómo piensa que esta situación puede afectar al sector de las microfinanzas y los negocios sociales?

MY: En la medida que la crisis se profundice, habrá más atención de la gente a las microfinanzas y los negocios sociales, pues se trata de alternativas. Las microfinanzas te dan la oportunidad de crear tu propio empleo antes que ir detrás del mercado de trabajo. ‘Tengo un tipo de destreza y podría vivir de eso, sólo si puedo acceder a un crédito que me brinde la oportunidad’, y eso es lo que el microcrédito hace: te da un crédito. También está lo que me refería cuando mencioné a la ciudad de Nueva York, pues trabajamos con mucha gente que ha perdido recientemente sus empleos. Ellos volvieron, tomaron créditos y empezaron de nuevo. Iniciar tu propio negocio: tal es el atractivo del microcrédito. Así que, en la medida que el desempleo se torne más elevado, esto se convertirá en algo atractivo para las personas que quieren crear su propio empleo, en el proceso de crear la economía. Si la economía se debilita, las personas no generan ingresos; cuando estas personas ganan dinero, alguien recibe el servicio del producto, y así beneficias a la economía.

La situación hoy es muy desalentadora y sombría: necesitamos cambios fundamentales en la estructura. Dos cambios que hemos empezado son: en primer lugar, cambios en el sistema financiero, tornándolo un sistema inclusivo, donde nadie tenga negado el acceso a recursos financieros. En segundo lugar, desarrollar negocios que escapen de la lógica del lucro. Los negocios sociales son empresas donde aquello que te impulsa no es obtener un beneficio personal, sino lograr un objetivo social.

Todo se va inclinando hacia negocios movidos por la avaricia, y en consecuencia se generan problemas. Necesitamos algo más, donde tú saques a relucir otra parte de tu mente. Que tú quieras resolver problemas y hacer feliz a otra gente. Y que haciendo felices a otros, tú mismo te sientas feliz. Esa felicidad no está contemplada por la economía. Pero es muy importante para la vida humana, para ayudar. Y tiene un atractivo: ‘Me siento feliz porque he hecho felices a otros’.

Patentes inutilizadas

MD: ¿Podría comentarme algo sobre el trabajo que están haciendo con iniciativas que usan patentes de otras empresas?

MY: Claro, cómo no. Estamos animando a empresas que tienen muchas patentes que ellas crearon o inventaron, que tienen la garantía de que les pertenece y nadie puede copiarlas. Tú tienes y has hecho uso de esto desde hace mucho tiempo, pero ahora tienes un producto mejor, así que ya no usas el viejo producto, siendo que todavía te pertenece. Bien, yo he estado conversando con empresas y les he dicho ¿por qué no creamos una compañía de gestión de patentes para negocios sociales, de modo que todas las patentes que no utilices nos las puedas confiar y nosotros las administramos?

Nosotros le damos una administración social a las patentes; si esa patente tiene algo que pueda resolver el problema de alguien, nosotros la tomamos, pero no para ganar dinero sino sólo para resolver problemas.

Y luego también hay patentes con uso parcial, que se usan sólo en parte, pero que nadie puede tocar. Eso es muy egoísta. El mundo podría beneficiarse mucho de esta patente, así que ¿por qué no ponerla bajo nuestra gestión? Nosotros la administramos por ti con propósitos sociales, para ayudar a muchas personas pobres, en vez de que sean recursos inutilizados dando vueltas por ahí.

He conversado con varias empresas y me han manifestado que les gustaría sumarse. Muchas de estas empresas tienen más de cien años, ¡imagina cuántas patentes tienen!

MD: ¿Qué grupos o empresas ya están participando de esta iniciativa?

MY: Muchas, por ejemplo una empresa de productos químicos. Pero todavía no nos hemos puesto en marcha. Ellos han mostrado interés, pero necesitamos arreglar todos los detalles legales. Todos aprecian la idea, así que sólo es cuestión de implementarla.

MD: Le pido una opinión sobre la gente joven y el desarrollo de las microfinanzas, algo que ha sido muy estimulante ver durante esta Cumbre. ¿Cómo ve usted este desarrollo?

MY: Sí, la gente joven quiere hacer cosas. En particular esta generación de jóvenes. Ellos están más abiertos, con una mente abierta al mundo, no con una mente estrecha, para su propio beneficio. Esto se debe a dos razones. Una, porque están más conectados con el mundo, a diferencia de la generación anterior, debido a la tecnología. Ellos conocen más sobre el resto del mundo, más que las generaciones que los precedieron.

Además, esta generación comenzó su vida en un nivel más alto que sus padres, muchos de los cuales tuvieron que pelear por sus necesidades básicas. Los jóvenes de hoy ya las tuvieron aseguradas. Así que ellos se proponen dejar marcas en este planeta y hacen cosas como éstas. Y tienen mucha capacidad, muchas más capacidades que cualquier otra generación anterior. Y buscan la manera de poder emplear estas capacidades. Ellos tienen que ser conscientes de esta capacidad y luego decir ¿qué puedo hacer? ¿Qué podemos hacer individualmente sin esperar que venga de los gobiernos?

En generaciones anteriores, los jóvenes marchaban por las calles con sus eslóganes, con proclamas revolucionarias, porque los gobiernos hacían todo. Esta generación siente que no tiene que esperar de los gobiernos, (y en lugar de eso piensan) ‘Yo puedo hacerlo por mis propios medios’. Allí es cuando el microcrédito se vuelve algo que los entusiasma, porque no tienen que hablarlo con nadie, sólo ir y resolver ellos mismos los problemas, para diez personas, veinte personas, y saben que pueden hacerlo. Y una vez que han resuelto el problema de veinte personas, saben que luego pueden replicarlo para muchos más. Allí reside lo atractivo y, en entornos complicados, ellos van detrás de alguna salida, para crear islas de esperanza… porque ‘nosotros sí podemos hacer algo y todavía no hemos terminado’.


Esta entrevista se hizo en Valladolid durante la Cumbre Mundial del Microcrédito, del 14 al 17 de noviembre de 2011, y se publicó en la versión en inglés de MicroDinero. Es la primera vez que se publica en castellano (traducción de Martín Páez Molina).

martes, 7 de abril de 2015

Microfinanzas en la casa de cristal: Transparencia, comercialización y ética

Chuck Waterfield, creador de MFTransparency, en Valladolid 2011
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) La Cumbre del Microcrédito, en Valladolid, ha coincidido con un punto de inflexión en el devenir moderno de las microfinanzas, encaminadas hacia la comercialización.

En el contexto de la Cumbre, el CEO y fundador de la organización estadounidense Microfinance Transparency (MFT), Chuck Waterfield, presentó para el debate el documento ¿Alcanza con la transparencia? ¿Qué es justo y ético en cuanto a las tasas de interés en microfinanzas? (original en inglés).

A continuación ofrecemos una versión en español sobre el modo como el autor presenta el tema. Interesa ver no sólo el objeto al que apunta (las tasas de interés en cuestión), sino también su estilo socrático y dialógico para provocar la discusión.

“¿Qué hace de las microfinanzas algo único?”, comienza preguntándose Waterfield.

Se trata de una pregunta importante para discutir hacia el interior de la industria y a la vez para ver cómo se articulan las microfinanzas con el afuera de la industria: ¿cuánto han hecho las microfinanzas que sea verdaderamente único?; ¿qué nos hace diferentes de lo hecho anteriormente a través del tiempo, desde que se adoptara la moneda como medio de intercambio? ¿Y cómo mantener estos aspectos únicos y evitar caer en caminos trillados que, al revisar la historia de los préstamos a los pobres, se nos vuelven patentes?

Los préstamos a los pobres, ¿siempre han sido brindados a precios justos y éticos? Por cierto que no.

Así pues, ¿no estamos obligados a investigar si nuestros precios son justos y éticos? Sin una definición, no tendremos medios para distinguir entre lo que hacemos en la industria y lo que ocurrió antes de nosotros.

Comercialización responsable

Fundamental para esta discusión es indagar cuántos de nosotros aceptamos el argumento de que las microfinanzas deben convertirse en una actividad comercial.

Examinaremos, pues, las implicancias de la comercialización. Conceder créditos a los pobres ha sido siempre una actividad comercial, que en general ha concitado el rechazo del conjunto de la sociedad. Si estamos decididos a transitar hacia la comercialización, ¿cómo hacerlo sin volvernos indistinguibles de los usureros modernos? Necesitamos definir y monitorear las distinciones entre microfinanzas y el prestamismo (moneylending), de modo de poder mantener tales distinciones (los énfasis son de Waterfield).

Sin el acuerdo y el establecimiento de estándares, la sola comercialización en la “Base de la Pirámide” probablemente haga lo que siempre hizo: que aquellos con poder y dinero se aprovechen de la situación de los pobres. Que los pobres sigan siendo pobres, o terminen incluso siendo más pobres.

En los últimos cinco años, hemos ido velozmente hacia la comercialización sin tomar los recaudos necesarios de articular una definición de “comercialización responsable”. Necesitamos definiciones claras, necesitamos prácticas claras por las cuales podamos hacernos responsables de mantenerlas, necesitamos líneas que distingan microfinanzas de prestamismo, necesitamos una mejor comprensión de los problemas y las realidades de las microfinanzas, necesitamos transparencia antes que opacidad.

La opacidad conviene a las empresas que quieren maximizar sus ganancias. La opacidad permite al poderoso empuñar más poder aún. La transparencia despeja la niebla y sitúa a una IMF en una casa de cristal. Permite que el mundo vea qué estás haciendo, y por qué lo haces, y tus comportamientos y decisiones cambiarán en consecuencia.

Referencia

Is Transparency Enough? What is Fair and Ethical When it Comes to Prices in Microfinance? (por Chuck Waterfield, paper presentado para la discusión en la Cumbre del Microcrédito 2011, en Valladolid, Microcredit Summit Campaign).

Publiqué este artículo el 20 de diciembre de 2011 en MicroDinero


MFTransparency
Nota del Editor: Con fecha 30 de marzo de 2015, Chuck Waterfield sacudió a la industria con el anuncio de que su organización, creada en julio de 2008, “ha muerto”. De ahora en más, MFTransparency no seguirá recolectando datos sobre precios de las microfinanzas a nivel global. Si bien Waterfield alienta a las IMFs a seguir trabajando en pos de la transparencia, su carta de despedida recrimina a la industria por no profundizar en tales esfuerzos. “La industria debe hacer un trabajo mucho mejor de evaluación (judging) de los datos sobre precios, no sólo de recopilación (collecting). La sola transparencia nunca ha sido realmente la meta final”. Tras destacar los avances logrados en los últimos años en materia de reporte e incorporación de recolección de datos en prácticas de due diligence de financiadores y redes internacionales, Waterfield cierra así su comunicación: “Los profesionales y actores de las microfinanzas son conscientes hoy de la importancia de una fijación ética y transparente de los precios, pudiendo ahora contribuir a garantizar que se convierta en algo estandarizado para la industria. Pero los cambios verdaderos no vienen del conocimiento sino de la acción. Todos y cada uno de los actores de las microfinanzas tienen la capacidad de pasar a la acción para hacer de los precios justos una realidad. MFT nunca fue la solución al problema; la solución al problema son las acciones dispuestas por todas y cada una de las instituciones. Así que nuestro consejo de despedida, en resumidas cuentas, se puede expresar en tres palabras: Es vuestro turno”.

lunes, 6 de abril de 2015

Nazrul, el discípulo


(Textos recobrados de MicroDinero) Llegó a España hace algo más de tres años, invitado por la Fundación ICO para perfeccionar su programa de microcréditos. De Bangladesh, su país natal, introdujo la metodología Grameen en una instancia crítica de la economía española, donde las microfinanzas se presentan como una alternativa seria de inclusión.

Nazrul Chowdhury
En Valladolid, durante la Cumbre Mundial del Microcrédito, Nazrul Chowdhury -que de él se trata- transitaba e interactuaba casi como un español más, con la comodidad y familiaridad de quien se siente como en casa.

Siendo muy joven ya se ganó la confianza y el respeto de Muhammad Yunus, que lo conocía desde su época como estudiante de Economía de la Universidad de Chittagong. En Grameen Bank comenzó a trabajar en 1990 como jefe de sucursal y en 2006, antes de que España apareciera en el horizonte de su promisoria carrera, ya tenía a su cargo el Departamento Internacional del banco. Fue desempeñando esa función como tomó contacto con la directora de la Fundación ICO, Mónica de Linos.

La fundación había llegado hasta Dhaka en busca de asesoramiento y asistencia técnica para mejorar sus programas de microcrédito. Lo que nunca pensó Nazrul fue que aquella visita era el comienzo de una dedicación que lo llevaría no sólo a ofrecer y transmitir lo que sabe, sino a poner su propio cuerpo sobre terreno en un contexto geográfico, social, cultural y lingüístico que hasta ese momento le era del todo ajeno.

Pero se integró muy bien y hasta pudo darse el lujo de exponer en castellano en una de las tantas sesiones de la Cumbre en las que participó. Al llegar a España hizo una evaluación de los programas de ICO y detectó que el microcrédito no llegaba a la gente de más bajos recursos, la más excluida. Desarrolló un modelo para llegar a esta población con reminiscencias Grameen pero adaptado a condiciones locales.

Como ICO no puede dar préstamos directamente, sumaron colaboradores financieros al programa. Tras un acuerdo con Cajasol, Nazrul se puso al frente de proyectos pilotos en Sevilla y Huelva. Se formaron grupos de emprendedores dentro de los colectivos más desfavorecidos, con una demanda creciente. La iniciativa ya se replicó en Pamplona y Barcelona, a través de Banca Cívica.

“Sigo como asesor de este proyecto y acompaño a los grupos en las reuniones quincenales, junto a representantes de las cajas y de las organizaciones”, dijo Nazrul, en afable conversación con MicroDinero en Valladolid.

“El proyecto todavía es novedoso, la gente no sabe cómo organizar grupos. Más adelante, cuando puedan manejar el programa, no será necesario que yo vaya a todos los lugares”.

El rol de las organizaciones es clave para llegar al público objetivo del programa. “En ICO elegimos con cuidado quién nos puede ayudar”, explicó el asesor bangladesí.

En Andalucía trabajan con cinco entidades: Sevilla Acoge, Cruz Roja España (Sevilla), Fundación Genus (Sevilla), Centro Al Alba (Sevilla) y Fundación Valdocco (Huelva); en Pamplona con tres: Asociación Itxaropen Gune, Fundación Secretariado Gitano y Fundación Approdem (de Burlada); en Barcelona con tres fundaciones: Raval Solidari, Arrels y Pare Manel.

Por el hall de ingreso al Centro Cultural Miguel Delibes vemos a Yunus que sale de una de las sesiones, acompañado por Zasheem Ahmed, director del Centre for Development, de Glasgow. Da un apretón de manos a Nazrul y acceden a una foto.

“Cuando el profesor Yunus hablaba del sistema financiero hace 35 años, nadie prestaba atención. Cuando ganó el premio Nobel, y más ahora con esta crisis, todo el mundo entiende que este sistema financiero no ayuda a las personas y que necesita un cambio”, dice Nazrul, luego de despedir a su ilustre compatriota.

¿Qué significa para ti Muhammad Yunus?

“Muhammad Yunus es mi jefe, es mi profesor, es mi vecino… mi paisano”.

Publiqué este artículo el 15 de diciembre de 2011 en MicroDinero

Nota del Editor: En 2013, la caja de ahorros Cajasol se convirtió en fundación; en 2012, Banca Cívica fue absorbida por CaixaBank.

jueves, 26 de marzo de 2015

La pelea por las tasas en México: MFTransparency vs Compartamos

Danel (segundo sentado desde la izquierda) y Waterfield (quinto sentado desde
la izquierda) en el panel que los reunió por primera vez en el foro español
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) Valladolid reeditó una de las rivalidades dialécticas más persistentes de la industria: la de Banco Compartamos de México y la organización norteamericana MFTransparency.

La contienda nació luego de la salida a bolsa de Compartamos, en abril de 2007, que hizo de esta operación uno de los éxitos financieros más resonantes del sector de las microfinanzas.

Quiso el programa de la V Cumbre del Microcrédito que los principales contendientes se cruzaran dos veces en sendos paneles. Nos referimos al fundador y CEO de MFTransparency, Chuck Waterfield, y al cofundador y vicepresidente ejecutivo de Compartamos, Carlos Danel.

La disputa pone en el centro de escena la rentabilidad financiera y las tasas de interés cobradas por Compartamos a sus clientes. Su relevancia excede el mercado mexicano, ya que de ella pueden extraerse conclusiones para todo el sector relativas a la actual tendencia hacia la comercialización.

Primer round

El primer cruce se produjo el martes en el taller Is Transparency Enough? What is Fair and Ethical When it Comes to Interest Rates in Microfinance?, donde se discutió un paper del mismo nombre elaborado por Waterfield. Moderado por Elizabeth Rhyne, del Centro para la Inclusión Financiera de Acción (CFI), el documento fue discutido por los panelistas Nadine Chehade, de PlaNet Rating-Líbano y PN Vasudevan, de Equitas, de la India, además de Danel.

El documento, que se tradujo como “¿Es transparencia suficiente? ¿Qué es justo y ético en cuanto a las tasas de interés en microfinanzas?”, es duro contra el sector microfinanciero mexicano y en particular con Compartamos. Allí se menciona el espectacular retorno generado por la emisión inicial (IPO) de Compartamos en 2007 (300 a 1 sobre la base de la inversión inicial), tasas de interés que llegan al 100% anualizado y una elevada rentabilidad pese a los altos costos operativos del mercado mexicano (los gráficos comparan con Perú y Bolivia).

El planteo de Waterfield iba de la matemática a la ética: ¿Cuál es el retorno aceptable para un crédito de USS 5.000? ¿Y cuando el crédito es de 200?”, se preguntaba el autor.

Danel remitió a los Reportes de Transparencia del banco, destacando el crecimiento experimentado en los últimos años y el progresivo descenso de sus tasas de interés. Ello no evitó que se mostrara a la defensiva y encima chanceado por algunos de los asistentes al momento de las preguntas: “¿Quién financia el crecimiento del banco?, ¿los inversores o los clientes?”.

Waterfield también tuvo lo suyo cuando Maricarmen Díaz Amador, coordinadora del Pronafim (fideicomiso con el que se financia a microempresarios en México), lo aguijoneó a que dijera de dónde sacaba los datos de su informe. El directivo norteamericano dijo que del MIX y de información proporcionada por 28 instituciones mexicanas, soportada por documentos y personas reales.

Segundo round

Un día después, Danel y Waterfield volvieron a encontrarse en el marco de la sesión plenaria Initial Public Offerings (IPOs): The Field’s Salvation or Downfall? (“Ofertas públicas iniciales: ¿La salvación o el hundimiento del campo?). Presidida por el director entrante de la Microcredit Summit Campaign, Larry Reed, la mesa puso en debate el documento homónimo preparado por Vickram Akula, fundador y CEO de SKS de la India, y Sanjay Sinha (presente en la discusión), gerente general de la agencia de rating india CRISIL. Junto a Danel y Waterfield, intervinieron como panelistas Stephen Rasmussen (CGAP) y Anne-Marie Chidzero (AfriCap).

Para Danel, las IPOs no constituyen una salvación, pero sí un ingreso de inversores que le aseguren otra dinámica y eficiencia a la entidad. Adujo que en cuatro años y medio desde que Compartamos cotiza en bolsa, el banco pasó de tener 600 mil clientes a casi 2,5 millones.

Y destacó rasgos que no cambiaron desde sus inicios como ONG: sus clientes siguen siendo mayoritariamente mujeres. Así como adquisiciones en su cartera de productos: líneas hipotecarias que antes no tenían, desarrollo de microseguro, piloto de microahorros en el estado de Veracruz.

El ejecutivo dijo que, de una tasa de crecimiento del 35% en los primeros años posteriores a la IPO, ahora el ritmo se encuentra en un 25% y la rentabilidad que demandan los inversores no es inmediata ni impide inversiones como una de US$ 60 millones para una red de corresponsales.

Admitió que es controvertido el ingreso de capitales comerciales que pueden no armonizar con el sentido social de una microfinanciera, pero confió que una buena regulación, buenos principios de protección al cliente y un buen gobierno que mantenga una visión y misión claras, con capacidad de alinear intereses en conflicto, puede hacer de una IPO una herramienta de crecimiento.

A su turno, Waterfield enrostró el tema de la recompensa financiera. Dijo que en Compartamos se dan tasas de retorno sobre capital que no se observan en mercados comerciales. Y que no había seguridad de en qué se invierten los beneficios.

En este sentido señaló la falta de transparencia del banco y de sus accionistas (exceptuó a Acción) sobre cuál es el destino de sus beneficios. Apocalíptico, el fundador de MFTransparency llamó la atención sobre una burbuja de sobreendeudamiento que derivaría en el colapso del mercado mexicano, para cerrar su intervención espetándole a su rival los “Siete pecados sociales” de Gandhi.

El público también jugó su parte en este duelo dialéctico, aplaudiendo o murmurando según las opiniones fueran o no de su agrado. Al final, en el recuento a mano alzada entre los asistentes que propuso el moderador, pareció levemente mayoritaria la opinión de que las IPOs no son ni la ruina ni la salvación, sino una opción aceptable bajo ciertas condiciones.

Pero la polémica seguro no se acabó allí.


Publiqué este artículo el 17 de noviembre de 2011 en MicroDinero

miércoles, 11 de marzo de 2015

"Si tienes que devolver el 120 por ciento anual eso no es microcrédito: es usura"

Manuel Epelde en el espacio de MicroDinero en la Cumbre de Valladolid,
en cuyo marco hicimos esta entrevista
.

(Textos recobrados de MicroDinero) Resultados alentadores en el balance de la Fundación Banco Provincia de Córdoba, falencias de las microfinanzas en Argentina, una dura crítica a la Red Argentina de Microcrédito (Radim) y algunas experiencias recogidas en la última Cumbre Mundial de Valladolid, son parte de la conversación que mantuvo Microdinero el gerente general de la fundación cordobesa, Manuel Epelde.

MicroDinero: ¿Cuáles han sido los resultados del año para la Fundación?

Manuel Epelde: Tuvimos dos cierres contables este año. El del año pasado y el de este, nosotros tenemos cierres regulares al 30 de abril. Se nos demoró el cierre del año pasado por una cuestión de saneamiento de balance por ciertos rubros que se traían de arrastre que hubo que terminar de lijar con la auditoría de Deloite. Se pudo depurar bien la base de datos… entonces el cierre del año pasado se nos demoró casi un año, lo terminamos cerrando casi en abril de este año casi a la par que estábamos cerrando el ejercicio 2011. Y ya el año pasado veíamos que los números empezaban a cambiar un poquito en lo que es la Fundación. Cerramos el año pasado con una utilidad de 865 mil pesos en el año contable y preveíamos para este año una ganancia de entre el doble de esa cifra y un poquito más, calculábamos entre 2 y 2,2 millones, y terminamos cerrando al 30 de abril de 2011 con una ganancia de 3.770.000 pesos, lo que para el mercado de microfinanzas en Argentina está bastante bien.

MD: ¿A qué atribuyen los resultados?

ME: Estamos con una optimización de procesos casi completa, una automatización de procesos y recursos que nos llevó a mantener la misma planta de estructura de personal, por más que hemos crecido en cartera casi 4 veces en los últimos tres años, hoy estamos con una cartera cercana a los 27 millones de pesos y esa cartera, optimizada a través de tecnología de última generación, una plataforma de software propia, nos ha permitido con la misma estructura de gente seguir manejando una cartera tres veces más grande y abaratar los costos… o sea tener el tiempo de amortización del capital invertido en tecnología. Y hoy por hoy los réditos se ven en que vos podés incrementar una cartera y que los números empiecen a dar las ganancias que teníamos planificadas y un poco más. Los números han sido excelentes para nosotros.

MD: ¿Y la estrategia de ir creciendo de a poco se mantiene o están pensando, en algún momento, dar algún salto más importante?

ME: Estamos justamente, con parte de la delegación que vino con nosotros (N.de la R: a la Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid), para ver cuáles son las opciones que tenemos de darle un marco a través de la Legislatura de la provincia de Córdoba. O sea, regular el tema de la capitalización de la Fundación para terminar de darle una autonomía. Hoy por hoy la ganancia que tiene nos da para pensar en una autonomía, manteniendo la escala en la que estamos. Pero la idea es, a nivel social, una fuerte masificación de los microcréditos con el modelo que se generó en la Fundación que para una política pública -o semi-pública, llamémosle-, ha sido exitosa, lo cual es muy difícil de encontrar generalmente porque va muy atado al subsidio. En este caso, la ayuda a la gente le llega y encima la institución tiene ganancias.

MD: ¿Y hay consenso parlamentario para avanzar con el proyecto?

ME: Estamos en el desarrollo de la idea, analizando casos de distintos países para ver a cuál se puede llegar a asemejar. Pero la idea es terminar de darle una autonomía financiera a la Fundación, una fuerte inyección de capital y con ello dejarla que funcione ella sola dándole otro rango de cobertura a nivel provincia.

MD: ¿Por qué crees que en el índice del Microscopio las microfinanzas de Argentina siguen tan abajo?

ME: Hay un problema de regulación, de falta de fomento del mercado…

MD: Digo, porque si la institución que representas marca un camino viable, sostenible y exitoso, ¿qué pasa con la cuestión más general, de marco?

ME: Primero, en Córdoba somos los únicos y Radim no nos participa. Nosotros tratamos de vincularnos con el resto de las instituciones y la Red, que tendría que fomentar esto, no lo hace. Entonces, hay una cuestión de marco que también nosotros lo padecemos, de que cada institución puede hacer lo que le parezca en la forma o en la medida en que no usurpe o viole alguna reglamentación nacional de entidades financieras, de seguros (estamos viendo el tema de los seguros también como una veta de opción para trabajarlo desde la Fundación). Pero hay una falta de regulación del mercado y una utilización del término ‘microcrédito’ en la Argentina que no se da en otros países… esto es una apreciación personal, ¿no? Estamos usando el downscaling de los bancos para decir y utilizar el término ‘microfinanzas’ cuando, en la misma línea de créditos personales, (hay) créditos de 10 mil, 15 mil pesos, a tasas competitivas de mercado -puede ser que flexibilicen un poco los requisitos o le den una rapidez-, pero por el solo hecho de colocar cartera. Al fin y al cabo uno está contratando un crédito personal con un banco a una tasa de banco, con productos del banco, y cartera administrada por el banco… Lo que era la concesión original del microcrédito, a mi entender, se diluye. Y el otro mal uso de la terminología del microcrédito es: te presto un microcrédito a una tasa del 10% mensual. Eso no es microcrédito, eso es usura. ¿Por qué? Por una sobrecarga impositiva, laboral, por los puntos o los factores que la institución quiera contemplar… Pero eso no es microcrédito. Si una persona tiene que devolver el 120% anual no es un microcrédito, es usura.

MD: Y esta cuestión de lo terminológico ¿tiene que ver con lo regulatorio?

ME: Para mí sí. El tema de la regulación, a diferencia de otros países donde ya los bancos centrales regulan el mercado y los gobiernos nacionales tratan de fomentar el mercado microfinanciero… En Argentina el proyecto de Heller-Sabatella (N. de la R: se refiere al proyecto de reforma a la ley de Entidades Financieras presentado por los diputados de centroizquierda Carlos Heller y Martín Sabatella), que disponía sólo un 2% del mercado financiero al tema microfinanzas, hoy por hoy sigue durmiendo en un cajón porque los grandes lobbies bancarios no lo ven como un nicho de negocio. Y perder dos puntos del mercado para destinarlo en microfinanzas no les interesa. Nosotros, uno de los temas que habíamos hablado, es presentar un proyecto en la Legislatura de Córdoba, para que los diputados nacionales que representan a la provincia en las cámaras de la Nación traten la modificación de la Ley de Entidades Financieras o se plantee la posibilidad de presentar un nuevo proyecto de ley donde se regule el mercado microfinanciero.

MD: ¿Crees que el problema institucional del microcrédito en Argentina, por lo que mencionaste de Radim, es consecuencia de esta falta de definiciones claras sobre microcrédito?

ME: Creo que hay un poco de cada cosa. Se dio la particularidad de que una red que tendría que fomentar esto, y que se creó para fomentar esto, terminó utilizándose para otros fines, para otros intereses, no dejando a la gente pensar distinto a ellos. Y si una red, que tiene que defender los intereses de las microfinanzas o tratar de fomentarlas, no lo hace, hoy no tiene sentido que exista.

MD: ¿A qué tipo de intereses te refieres?

ME: No institucionales. Personales de cada una de las empresas que la integraron en su momento.

MD: ¿Y ves alguna salida para que comience a resolverse esa cuestión?

ME: Es cuestión de que se muestre una voluntad distinta de análisis del mercado microfinanciero. Se han conseguido subsidios de la IDLO, de mucha plata en dólares, para analizar el marco legal de las microfinanzas en Argentina, para poder negociar con el Banco Central. De esa plata nunca se rindió cuenta. Las instituciones microfinancieras de la Argentina nunca supimos qué se pudo avanzar o qué no. No se colaboró con la inserción en la Argentina de la Fundación del Banco Bilbao Viscaya, que ingresó a través de Córdoba, lo hicimos nosotros. Modificamos una estructura legal en Córdoba, o una jurisprudencia legal en donde no permitían que una fundación hiciera microfinanzas, y encima esta Fundación terminó inscribiéndose en Córdoba, tomando el 98% de las acciones de una sociedad anónima. Y a nosotros Radim nunca nos llamó, nunca nos participó, nunca nos dijo en qué los podemos ayudar, miren que contamos con esta plata de la IDLO para fomentar. Y es un quebranto a nivel nacional del cual, no solamente no nos ayudaron, sino que tampoco hicieron eco como para decir “Miren el brazo que dimos a torcer en Córdoba”. Es más, había un interés personal de la gente de Radim en ese entonces (N. de la R: en el año 2008) que, como no había podido hacer negocios con la Fundación Bilbao Biscaya, lo dejó de lado, lo metió en un freezer y se murió el tema.

MD: Dentro de este escenario institucional que planteas, ¿crees que la deserción de Fundación Andares agravó la situación?

ME: Sí, totalmente. Andares tenía una imparcialidad bastante buena en lo que era el tema microfinanciero. Nosotros participábamos con ellos en todas las actividades para el sector. A nuestro entender fue una pérdida importante.

MD: ¿Y cómo evalúas la participación que está tomando Foncap en las microfinanzas argentinas?

ME: Hay un cambio importante de Foncap. Nosotros tenemos un convenio de colaboración recíproca, en el que ya hemos dado los primeros cursos de asesores en microcrédito de ellos en el interior del país, tratando de desarraigar un poco de Buenos Aires el tema capacitación en microfinanzas. Tuvimos gente de toda la provincia, de cooperativas, ONGs, asociaciones civiles que se capacitaron con ellos. Hicimos transferencia de herramientas para microemprendedores de todo el interior provincial. Estamos participando en un concurso de ideas, en su segundo año convocado por Foncap. Y estamos planificando cuáles van a ser las actividades para el año que viene.

MD: ¿Crees que Foncap puede ser un eje posible de articulación del sector?

ME: Cuenta con la estructura de la Nación por detrás, depende del Ministerio de Economía, tiene buen fondeo, tiene acceso a influencias políticas en las cámaras de legisladores, en el Banco Central… Es una institución que, mirándola desde el punto de vista político, puede llegar a favorecer mucho en el mercado de lo que hoy por hoy son trabas.

MD: ¿Qué conclusiones o experiencias valiosas se llevaron de la Cumbre de Valladolid?

ME: Prestamos bastante atención a la experiencia española de la Caixa. Es más, sobre esto tratamos de interiorizarnos un poco más, hemos pedido más documentación. Es cierto que es una entidad que tiene 5.400 sucursales, y hoy por hoy es una entidad financiera, pero el modelo de la Caixa nos llamó demasiado la atención.


Publiqué este artículo el 13 de diciembre de 2011 en MicroDinero