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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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lunes, 30 de marzo de 2015

Innovaciones tecnológicas para la inclusión financiera: La novedad, los interrogantes

Stand del programa TEC-IN en el Foromic 2011. Nueva convocatoria en 2015.
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) Difícil sustraerse al atractivo de iniciativas que unen tecnología e innovación al servicio de la inclusión financiera, al menos desde sus propósitos.

Sin dudas fue uno de los temas más interesantes y transitados del Foromic 2011, que concluyó la semana pasada en San José de Costa Rica. El evento contó con la presentación del programa Tecnología para la Inclusión Financiera y las “12 Nuevas ideas para llegar mejor con finanzas inclusivas”, auspiciado por el Fomin, el BID y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Los proyectos seleccionados introducen algún tipo de tecnología (típicamente banca móvil) en el marco de alianzas en cuyos diseños intervienen intermediarios financieros, operadores de telefonía móvil, empresas de pagos, redes de corresponsales no bancarios (CNBs) y terminales POS (puntos de venta), plataformas online, medios de comunicación, entre otros actores.

Las metas perseguidas difieren en su alcance, precisión e implementación, pero más o menos tienen en común el propósito de brindar servicios financieros seguros a comunidades pobres o de bajos ingresos, en su mayor parte de áreas rurales, que van desde el crédito, ahorro, seguro, remesas, entre otros.

Los doce proyectos seleccionados (2 de Uruguay, 2 de Bolivia y 1 de Chile, Paraguay, Brasil, Colombia, Honduras, República Dominicana, México y Bahamas, que recibirán financiamiento del Programa) son los siguientes:

- Banco Hogar (Banco Estado, Chile): Ofrecer servicios bancarios e información de interés para hogares y microempresas aprovechando ventajas de la televisión digital e internet.

- MUDE (Mujeres en Desarrollo Dominicana): Fortalecer inclusión financiera a mujeres de cuatro provincias del suroeste de República Dominicana a través de corresponsables no bancarios y plataforma peer to peer para captar donaciones).

- Corresponsables No Bancarios de Bancolombia: Ampliar red de CNBs a través del uso de tecnología celular.

- Santander-Micropagos, Uruguay: Creación de un ecosistema integrado por el Banco Santander, operadores móviles y la empresa de transacciones de pagos móviles Micropagos, para el desarrollo del microahorro rural.

- Nube Roja (Fundación Profin, Bolivia): Microfinanzas rurales a través de CNBs y oficiales móviles con dispositivos tecnológicos y dinero móvil.

- Minisucursales, México: Servicios financieros para pobladores rurales del sureste mexicano (Chiapas) vía negocios adheridos a la red de confianza de Solución Asea -entidad regulada- empleando tarjetas de banda magnéticas y uso de NIP para la seguridad de la información.

- Billetera Personal, Paraguay: Bancarización de usuarios de Personal mediante alianza con entidades bancarias.

- Tigo Money, Honduras: Facilitación de remesas y pagos a través de telefonía celular en 160 municipios de baja o nula bancarización, en alianza con bancos o cooperativas.

- Viva Cash, Bolivia: Extensión de billetera móvil utilizando red de Viva, la empresa telefónica de mayor distribución en el país, en alianza con bancos, buscando capilaridad tanto urbana como rural.

- Cuenta virtual STRO-Fucerep, Uruguay: Ofrecer un mecanismo confiable para que clases medias de bajos ingresos, que han incrementado su capacidad de ahorro, puedan bancarizar sus excedentes a través de una cooperativa regulada, usando tecnología de punta y CNBs.

- Mango, Bahamas: Orientar un servicio de plataforma de pagos electrónica hacia vecindarios acostumbrados al sólo-cash y que carecen de historial crediticio.

- Cignifi, Brasil: Piloto de scoring de crédito no tradicional basado en uso de teléfono móvil, buscando ampliar servicios de crédito y seguro hacia nuevos clientes.

Algunos interrogantes

Estas son sólo algunas de las inquietudes, dudas y observaciones surgidas a partir de los paneles, que sirven para pensar esta cuestión -a priori atractiva-bajo parámetros más realistas:

1- El factor confianza para la expansión de CNBs. Elegir correctamente los corresponsales que se integren a la red, resulta un elemento clave. Los negocios adheridos tienen que ser “vehículos de confianza” que aproxime a clientes no habituados y no propensos a ingresar a un banco.

2- En lo que hace a la red de agentes, una línea de discernimiento entre la verdadera inclusión financiera y una mera transaccionalidad. Cualquiera de estas iniciativas puede fracasar en su misión si no logra disponer esta ampliación de red al servicio de nuevos clientes y, prioritariamente, clientes pobres y de bajos ingresos. Análogamente, esta diferenciación puede plantearse en términos de banca móvil: modelo “aditivo” y modelo “transformacional” (véase artículo Movilidad l-e-n-t-a, de Juan Pablo Dalmasso, MicAméricas, septiembre 2011).

3- No hay modo de aventurarse solitariamente en estos proyectos. Cada uno reclama la participación y la interacción de diferentes operadores (financieros, telefónicos, terminales POS, plataformas, redes de pagos). Los esfuerzos tienen que ser cohesionados y fieles al fin inherentemente social y de desarrollo de estas iniciativas.

4- Las iniciativas de banca móvil suelen partir del presupuesto de que la red de telefonía celular señala un potencial para la expansión de servicios financieros. Cuando se argumenta la viabilidad de tales proyectos, se parte de la premisa de que dado equis porcentaje de penetración de teléfonos móviles (siempre alto) y equis porcentaje de bancarización (siempre bajo)…, etcétera. Como sabemos, los axiomas no se demuestran. Pero sí pueden discutirse. ¿Son homogeneizables el teléfono móvil y su uso para fines financieros?, ¿qué componente hay de una concepción fetichizante de las nuevas tecnologías en estos asertos? (Hay cierto paralelismo de esta cuestión con algunas iniciativas que parten del presupuesto de que la expansión del uso de internet y las redes sociales puede servir para incrementar los hábitos de lectura en niños y adolescentes, no habituados ni propensos al contacto con los libros).

5- No se mencionó mucho esta cuestión, pero es dable imaginar que cada una de estas propuestas la prefigura: el éxito de las finanzas inclusivas descansa sobre un programa efectivo de educación financiera. Y más: no sólo inculcar en la población el ABC del manejo del dinero, sino atender a los particularismos culturales y lingüísticos de las subregiones que echó por tierra, por caso, más de un proyecto de inclusión financiera en la India.

6- El retraso de América Latina, respecto a otras regiones, en implementación de iniciativas de branchless y banca móvil. Salvo alguna que otra experiencia en desarrollo de corresponsales, la región adolece de creatividad en prestación de servicios financieros de inclusión que no esté basada en los modelos tradicionales. Si bien se circunscribieron éxitos en Asia y África a condiciones de mercado muy específicas y hasta excepcionales (la banca móvil en Kenia se desarrolló en el contexto de una guerra), las doce iniciativas presentadas en el Foromic prácticamente tienen el carácter de pioneras. Hay mucho por transitar.

Publiqué este artículo el 16 de octubre de 2011 en MicroDinero


Nota del Editor: El Fomin acaba de abrir una nueva convocatoria del programa de Tecnologías para la Inclusión Financiera en América Latina y el Caribe (TEC-IN). Las instituciones que desean postular su interés para obtener financiamiento tienen tiempo hasta el 30 de abril de 2015. 

Tecnología para microfinanzas: "Marcado interés en la movilidad"

Óscar Emo: "Seguimos viendo una industria de microfinanzas muy boyante"
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) La empresa de servicios y tecnología para la industria financiera Sysde tiene base en Costa Rica y como tal hizo sentir su hospitalidad en el pasado Foromic, encargándose del Punto de Encuentro del evento organizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin).

La firma dispuso su stand junto a este sitio privilegiado, donde convergían continuamente los participantes del foro para sus reuniones de negocios o de simple socialización, con lo cual tuvo una intensa actividad en responder a inquietudes, necesidades y requerimientos de las instituciones del sector microfinanciero.

Microdinero dialogó con el CEO de Sysde, Óscar Emo, quien aseguró que “lo que seguimos viendo es una industria de microfinanzas muy boyante, con muchas ganas de hacer las cosas. Vemos claramente una necesidad tecnológica como una plataforma de crecimiento, de habilitación de canales, de aumentar el ámbito de cobertura a poblaciones de escasos recursos”.

En relación a por dónde pasaron mayormente los intereses de la gente que se acercaba al stand, el directivo destacó dos cosas: banca móvil y soluciones en nube.

“Hemos visto intereses bastante marcados en aspectos como la movilidad, lo que es el uso del celular para aumentar la cobertura geográfica sin necesidad de oficinas. Hemos visto también bastantes inquietudes alrededor del concepto de cloud computing, o sea, de no tener necesariamente los servidores, toda la infraestructura alojada en las instituciones. Adicionalmente hemos visto mucho interés también en nuevas tecnologías, donde se está buscando tener costos más eficientes en la operación y cómo mejorar el servicio”.

En banca móvil la empresa ofrece distintas soluciones: “Desde las más tradicionales alrededor de plataformas web y dispositivos web, muchísimo enfoque también en lo que es celular, cómo convertir cada celular en una oficina donde a los ejecutivos de campo se les pueda dar un mecanismo para tener acceso de bajo costo a todos los potenciales servicios”, comentó Emo.

Y añadió que “lo que hemos tratado es de buscar una oferta de soluciones tecnológicas que cubran básicamente esas necesidades, de manera que podamos ofrecer tecnologías innovadoras que permitan realmente trabajar en las áreas que las IMFs nos están pidiendo”.

El Foromic sirvió de marcó también para el lanzamiento latinoamericano de Mambu, “una solución con tecnología alemana, de hecho está totalmente desarrollada en Alemania y lo que permite es tener la solución completa para el manejo de una actividad crediticia a través de web, con un modelo de cloud computing donde las organizaciones se olviden de sus sistemas de infraestructura y pueda dar, con un bajísimo costo mensual, la posibilidad de tener un software de clase mundial operando en esas instituciones”.

Con 20 años de existencia, Sysde es proveedora de servicios y tecnología para instituciones financieras en 26 países de Centroamérica, el Caribe, Europa y África. En particular se ha especializado en los mercados de fondos de pensión, microfinanzas, banca e instituciones de intermediación financiera.


Publiqué este artículo el 20 de octubre de 2011 en MicroDinero

martes, 24 de marzo de 2015

Medio siglo de Acción: Regreso al trópico

Diana Taylor y Michael Schlein durante los festejos en San José de Costa Rica
(foto: MicroDinero)

(Textos recobrados de MicroDinero) Uno de los principales sponsors del Foromic 2011, Acción International, compartió junto a los participantes del foro en San José de Costa Rica una recepción celebratoria de los cincuenta años de la organización, pionera de las microfinanzas en América Latina y el mundo.

La ambientación y decoración en las instalaciones coloniales del Hotel Marriot emularon el entorno tropical donde Acción dio sus primeros pasos como institución. La lluvia pertinaz y el verde omnipresente ayudaron a crear este clima “originario”.

Con comidas típicas de cuatro países latinoamericanos (Brasil, México, Perú y El Salvador), y música en vivo con variadas propuestas de fusión de ritmos latinos y caribeños, los más de mil asistentes al Foromic pudieron disfrutar a puro baile la última noche del evento. Participó la primera plana de la dirección de Acción: el CEO Michael Schlein; la presidente de la Junta Directiva, Diana Taylor y la directora gerente del Centro para la Inclusión Financiera, Elizabeth Rhyne.

Los festejos continuarán este jueves 20 de octubre con una cena de gala en Nueva York. El encuentro busca recaudar fondos de donantes para los programas de microfinanzas de la organización en todo el mundo.

Los cincuenta años de la institución pueden resumirse en la siguiente exposición década por década (tomando como base la propia historia contada por la institución en su website).

Años ‘60: Los comienzos

Un joven idealista estudiante de derecho, Joseph Blatchford -nacido en Milwaukee, Wisconsin, en 1934, pero que creció en Beverly Hills, California- siembra la primera semilla de lo que será la futura organización. Amante del tenis y del jazz, Blatchford organiza contingentes de voluntarios para ayudar en trabajos de desarrollo comunitario en slums de Caracas, donde había tenido ocasión de ver escenas de mucha pobreza. En el verano de 1961 parten los primeros ACCIONistas para trabajar, junto a residentes venezolanos, en obras de infraestructura barrial, programas de alimentación y construcción de escuelas. La idea desde un comienzo fue “ayudar a los pobres a que se ayuden a sí mismos”. En los diez años siguientes, Acción inició programas en otros tres países: Brasil, Perú y Colombia.

Años ’70: Llega el microcrédito

Pero los trabajos de voluntariado y asistencia a las comunidades no tardaron en revelarse insuficientes. Las barriadas comenzaban a poblarse de emigrantes rurales que, decepcionados de la promesa de un empleo en la industria, tuvieron que recurrir al rebusque de pequeños emprendimientos: fabricación y venta de artesanías, alimentos, prendas. Pero para comprar insumos tenían que pedir prestado al usurero, a tasas del 10% diario, con lo cual sus negocios al poco tiempo diezmaban sus energías. En 1973, los miembros de Acción en Recife, en el nordeste brasileño, destinó fondos recaudados a otorgar préstamos a tasas comerciales, convirtiéndose así en pioneros del microcrédito, al menos en América Latina (más o menos por la misma época un profesor de Economía Rural de la Universidad de Chittagong, en Bangladesh, ponía en marcha un programa de crédito de concepción similar con grupos de mujeres pobres). La experiencia en Recife fue exitosa: hacia 1978 había otorgado 885 préstamos y ayudado a crear o estabilizar 1.386 microempresas.

Años ’80: Ampliación regional

Durante esta década, Acción contribuyó al inicio de programas de microfinanzas en catorce países de América Latina. Con una tasa de repago del 97%, sus clientes derribaron el mito de que los pobres constituyen un riesgo crediticio. Y pronto descubrió una nueva cualidad: el microcrédito se podía costear a sí mismo. Hacia fines de la década, se amplían fondos de garantía con el Fondo Puente, permitiendo que afiliados a la red puedan vincularse con la banca local y extender su alcance.

Años 90: Desarrollo de un modelo

Entre 1989 y 1995, la cantidad de dinero prestado por Acción en América Latina se multiplicó más de 20 veces. Pero aún así, el capital era a todas luces insuficiente para dar respuesta a los requerimientos de las microempresas. Es así que en 1992 ayuda a crear BancoSol, en Bolivia, primer banco comercial del mundo dedicado exclusivamente a la microempresa y emprendedores de bajos recursos. Dos años después, la entidad boliviana vende certificados de depósito en el mercado financiero norteamericano. En 1991, Acción instala su primer piloto en los Estados Unidos (en Brooklyn, Nueva York) y adapta su modelo de crédito al contexto social y económico de este país.

Años 2000: De costa a costa

El año 2000 marca el nacimiento de Acción USA: en tres años cubre programas en los estados de Georgia, Nueva Inglaterra y la Florida. Su desarrollo llegará a prácticamente todo el país, asistiendo financieramente a microempresarios de 46 estados y convirtiéndose en la red microfinanciera más grande de los Estados Unidos. En octubre de 2000 se registra otro hito importante: la organización comienza a colaborar con IMFs fuera de América, ayudando a expandir el microcrédito en países del África Subsahariana. En 2005 instala una oficina en Bangalore, India. Durante esta década acompaña a su socio Banco Compartamos, que con su emisión de certificados bursátiles en la Bolsa Mexicana se convierte en la primera IMF del mundo en emitir deuda con garantía propia. En 2008 crea el Centro para la Inclusión Financiera (CFI), think tank dirigido al avance del modelo comercial de las microfinanzas.

Los últimos años: Desembarco en China

En diciembre de 2009 se inaugura ACCION Microfinance China en el municipio de Chifeng, Inner Mongolia (obtener una licencia para prestar dinero es harto dificultoso en este país para una empresa extranjera); en enero de 2010 recibe luz verde del gobierno brasileño para lanzar sus operaciones en Manaos, en la región del Amazonas, y en abril del mismo año establece EB-ACCION Microfinance en Camerún. Desde su nacimiento, ha ayudado a operar 62 IMFs en 31 países de 4 continentes. Con cincuenta años, es una de las microfinancieras y organizaciones sin fines de lucro con más historia en el mundo.


Publiqué este artículo el 18 de octubre de 2011 en MicroDinero

jueves, 19 de marzo de 2015

Remesas en Centroamérica: Cómo convertir al receptor en cliente de un banco

Oficina de servicio de envío de dinero en San José de Costa Rica
(foto: Mundo Microfinanzas)

(Textos recobrados de MicroDinero) ¿Cómo convertir en cliente de un banco al receptor de remesas en América Central?

La cuestión entraña la posibilidad de avanzar un grado más en inclusión financiera, dentro de un subcontinente que hace de estas micro-transferencias de dinero uno de los motores de su economía.

San José de Costa Rica, en el marco del Foromic 2011, fue escenario de algunas exposiciones que recogen experiencias en esta materia. Particularmente las del sector cooperativo salvadoreño, presentada por el gerente corporativo de Fedecaces, Héctor David Córdova, y la del banco guatemalteco GyT Continental, expuesta por el gerente de división de Banca de Desarrollo, Amador Carballido.

El panel respectivo fue moderado por Cynthia Zapata, de la Agencia de Protección al Consumidor de Costa Rica. Con su exitoso modelo de “billetera móvil” en el Caribe, el panel se completó con la participación de Harvey Morris, de la plataforma Mango, de las Bahamas.

Ideas, resultados y propuestas para un sector que en América Latina movilizó en 2010 unos US$ 60 mil millones, pero donde la mayoría de las operaciones siguen haciéndose en efectivo y menos de la mitad de los emisores y receptores de remesas carecen de cuenta bancaria.

El Salvador

Córdova comenzó destacando el factor de la confianza institucional. Y dijo que las cooperativas en El Salvador han sabido transmitir esa confianza, desde su incursión en este negocio en el año 1993. “La gente antes de depositar ahorros, antes de depositar sus remesas, lo que deposita es confianza institucional”. Luego dirá: “Al cliente no hay que emboscarlo”.

Mencionó también la importancia que juegan agentes aliados como la Asociación Iberoamericana de Remesadoras (Aiber, con sede en Madrid), a través de la cual se facilitan 200 mil ventanillas en el exterior.

El gerente de Fedecaces anticipó que el sector cooperativo salvadoreño entregará, al cabo de 2011, más de US$ 140 millones a familias de salvadoreños residentes fuera del país. En 2010, las cooperativas afiliadas a la Federación canalizaron un total de 412 mil operaciones.

No obstante la crisis económica y la caída de las remesas en el país, las cooperativas lograron diversificar los operadores para que los salvadoreños tengan más posibilidad de colocar sus envíos, aseguró el directivo.

Si se hace un tracking de los últimos diez años, se llega a una suma de US$ 910 millones (de los cuales US$ 4 millones netos ingresaron al sistema financiero cooperativo en concepto de comisiones) a través de más de 2,5 millones de operaciones acumuladas, con un promedio por envío de alrededor de US$ 350.

De acuerdo con Córdova, la gestión de remesas sirve como generadora de inclusión financiera estable. Dijo que un 13% de la membresía de cooperativas son receptores de remesas, que intervienen en otro tipo de operaciones (crédito, ahorro) y participan del capital social de su institución.

En conclusión, el directivo de Fedecaces enmarcó estos resultados como una “democratización de los servicios financieros” en El Salvador, lo que explica en gran medida, a su entender, por qué creció la cartera bruta del sector cooperativo en el período junio 2010-junio 2011 (27,3%) frente a un decrecimiento del sistema financiero comercial durante el mismo período (1,3%).

Guatemala

La banca comercial guatemalteca pudo aprender de la experiencia en El Salvador, donde el proceso migratorio se anticipó en unos diez años al de su vecino país, explicó Carballido en la introducción.

El gerente de G&T Continental hizo un breve comentario sobre la evolución histórica del sector de las remesas en Guatemala, con la siguiente periodización:
- Años ’80: Las operaciones son prácticamente money orders, con muy escasa participación de los bancos.

- Años ’90: Toman más fuerza las empresas remesadoras, ofreciendo transferencias electrónicas. Comienzan a incursionar los bancos y a entender el tamaño del negocio.

- Fines de los ’90: Ya se evidencia el influjo de las remesas en el incremento de ahorros de saldos bajos, que no se explicaba necesariamente por acciones de mercadeo. Se genera un sistema más eficiente, veloz y seguro que los procesos de money orders, pero todavía sin una oferta de productos.

- Principios de 2000: G&T se instala en los Estados Unidos (“conocer las dos caras de la moneda”). Desarrollo de productos genéricos. Red de corresponsales en Guatemala para ampliar capilaridad (hoy un 30% de las remesas del banco se pagan a través de estos agentes). Poco a poco se avanza en productos a medida.

- 2010: Disposiciones regulatorias que facilitan la generación de productos para una mayor inclusión financiera (reglamento de Agentes, apertura de cuentas, banca móvil).

En cuanto a los retos, Carballido mencionó: una aceitada logística de atención y pago en los días que se concentra la efectivización (sábados, domingos y lunes), el desarrollo de productos financieros que se adecuen a la necesidad de quienes participan en el proceso y su facilidad de uso.

Para ello hay que conocer el perfil de quien remite y de quien recibe. El banquero guatemalteco apuntó algunos caracteres:

- Del remitente: desea invertir en su país pensando en su retorno; quiere tener el control del proceso de envío; demanda una gestión sencilla y efectiva (“no quieren mucha plática”); desea que la utilización de las remesas permita el progreso de sus familias.

- Del beneficiario: un servicio rápido y conveniente; productos baratos, fáciles de usar y adecuado a sus necesidades; las remesas son su ingreso regular, no un excedente como en el caso del emisor (hay emisores incluso que reclaman la aperturas de cuentas que escapen a la órbita del beneficiario, para poder controlar ellos el proceso).

- ¿En qué se gastan las remesas?: consumo básico (49,4%); inversión y ahorro (20,4%); consumo intermedio (18,4%) e inversión social (salud, educación, 10,9%).

Como se dijo, el panel también ofreció la experiencia de la empresa Transfer Solutions Providers (TSP) con su tarjeta Mango, en el archipiélago de las Bahamas. Mango brinda una plataforma electrónica de pagos, tanto para organizaciones como para individuos, accesible online y a través de mensajes de texto (SMS), con un potencial bancarizador en las comunidades donde la tarjeta tiene impacto (Bahamas tiene expatriados en los Estados Unidos, principalmente en el estado de la Florida, en menor medida en Gran Bretaña y migración interna entre las islas Nueva Providencia y Gran Bahama).

La moderadora del panel, antes de dejar abierta la formulación de preguntas, recalcó la importancia de las remesas desde la óptica del consumidor, en la que no sólo cuenta el tipo de servicio sino prioritariamente el precio (mencionó el portal Envía Centroamérica, con financiamiento del BID y el Banco Mundial, entre otras entidades, como valiosa base de datos y de comparación entre operadores de la región, servicios, comisiones, coste total, etc) y aportó datos reveladores de Costa Rica que sirven para dimensionar el negocio.

Dijo que el país recibe anualmente unos US$ 600 millones en micro-transferencias que, comparado a los US$ 9.000 millones anuales en concepto de exportaciones, hacen de las remesas el sexto generador de divisas, significativo para un país no catalogado tradicionalmente como receptor.


Publiqué este artículo el 21 de octubre de 2011 en MicroDinero

viernes, 13 de marzo de 2015

Soluciones informáticas eficientes y oportunas (SifizSoft)

Ing. José Cabrera en 2011, en San José de Costa Rica.

(Textos recobrados de MicroDinero) Una empresa ecuatoriana de soluciones informáticas, SifizSoft S.A., tuvo su bautismo como expositora en el Foro Interamericano de la Microempresa (Foromic), en San José de Costa Rica.

“Ha sido muy enriquecedor para nosotros. Hemos conocido mucha gente, estamos sembrando para luego cosechar, abriendo fronteras”, declaró el gerente general de las firma, el Ing. José Cabrera.

La compañía, con base en Quito, es una de las líderes en el mercado regional asesorando y ofreciendo soluciones informáticas, soportadas en herramientas de última tecnología para el área financiera.

“Estamos queriendo abrir fronteras, expandirnos como empresa. Entonces ha sido una magnífica oportunidad y una buena organización la que hemos visto en el Foromic”, comentó Cabrera a MicroDinero.

Consultado sobre cuáles fueron los principales requerimientos de la gente que se acercaba al stand, el directivo dijo que los participantes ecuatorianos del foro se interesaron a partir de las referencias concretas de SifizSoft en su trabajo junto a unas cuarenta instituciones y empresas de las que es proveedora.

“En cuanto a los participantes de Latinoamérica siempre tienen la duda de cómo podemos darles soporte técnico. Entonces se les ha indicado nuestra forma de trabajar y esperamos que se concrete… como te decía, venimos a sembrar para luego cosechar”.

Para esta empresa ecuatoriana, se trata de identificar y satisfacer necesidades tecnológicas-financieras en forma eficiente y oportuna, con el compromiso formal de ser un socio de negocios que impulse el desarrollo de sus clientes.

Uno de sus productos, Financial Business System, es un sistema integral bajo una concepción innovadora para la actividad financiera. Se presenta como funcionalmente completo, cubriendo las necesidades de procesamiento de un sistema central para la matriz, sucursales agencias de la institución financiera, microfinancieras, cooperativas y mutualistas.


Publiqué este artículo el 17 de octubre de 2011 en MicroDinero

jueves, 5 de marzo de 2015

"El ingreso de Compartamos a Latinoamérica ha empujado a buscar soluciones rápidas"

Ing. Juan Gómez, de ezMovil, en el Foromic 2011 de San José de Costa Rica
(foto: Martín Páez Molina)

(Textos recobrados de MicroDinero) Las innovaciones tecnológicas aplicadas a la inclusión financiera son uno de los temas en boga para la industria y seguramente lo seguirán siendo. Algunas experiencias exitosas permiten soñar que en un futuro no tan lejano la población más pobre y emprendedora, aún residiendo en lugares remotos, no tendrá obstáculos para acceder a servicios bancarios básicos a través de un teléfono celular.

MicroDinero dialogó sobre este tema con el guatemalteco Juan Gómez, experto en ingeniería móvil y director de la firma ezMovil, con base en la Ciudad de Guatemala, que desde hace algunos años sigue de cerca el pulso de las microfinanzas en América Latina, las necesidades de sus instituciones, y cuenta con una valiosa experiencia profesional tanto desde el costado financiero como de las telecomunicaciones, ya que trabajó durante varios años para Citibank y para Telecom Brasil.

MicroDinero: ¿En qué temas se encuentran abocados actualmente?

Juan Gómez: En distintos temas, corresponsales no bancarios, banca móvil usando canales de mensajes de texto y conectividad en GPRS… Las microfinancieras, en el caso de Centroamérica y México, están buscando alternativas para sus canales electrónicos para capturar y hacer desembolsos de dinero, porque recientemente la regulación los autoriza a captar pagos, algo que Sudamérica ya tiene hace muchos años. Entonces, básicamente, esa percepción que tuvimos es la adecuada. Y eso es debido a que instituciones como Banco Compartamos, de México, han entrado al mercado latinoamericano y ellos ya están regulados para captar pagos, ha hecho o ha empujado a las financieras locales a tener que pensar nuevas alternativas para poder cubrir esa necesidad. Es decir, ha impulsado a crear soluciones rápidas porque son instituciones muy grandes. Compartamos ya está metido en Perú y aquí en Centroamérica.

MD: ¿Ustedes están trabajando con Compartamos?

JG: No, pero seguimos a muchas financieras y tenemos comunicación con varias de ellas: en México con Más Capital, en Oaxaca; ASP Financiera, en Baja California Sur; en Guatemala Génesis Empresarial (200 mil clientes); INTEGRAL en El Salvador; Cooperativa Chorotega de Honduras; Financiera Solidaria de Honduras, entonces hemos entendido las señales de interés de las microfinancieras de la región.

MD: ¿Y qué es lo que tienen para ofrecerles en concreto a las instituciones?

JG: Nosotros tenemos una solución que cubre el canal electrónico para captación de pagos, en instituciones no reguladas, y para banca móvil en instituciones reguladas -como las cooperativas- a través de una solución de software nuestra que se llama ezMovil, y con su hardware respectivo para volver tangible el proceso de la captura, porque el mensaje de texto en varios países es un tema que no llena las expectativas regulatorias. Todavía hay muchos países que necesitan la impresión de un documento para volver legal el proceso de la captura de un pago.

MD: ¿Y cuál es la inventiva que han desarrollado?

JG: Primero, estamos cubriendo el cuidado del costo de la transacción para que sea muy bajo y debido a que en Centroamérica hay más de dos operadoras telefónicas, nuestra solución no está amarrada a una operadora. Es decir, trabaja con cualquier operadora telefónica. Ofrecemos una solución de software que es muy rápida a implementar, no es compleja, conocemos mucho de la metodología de microfinanzas y por eso ya tenemos productos que van dirigidos a ese mercado y rápidamente se pueden integrar.

MD: ¿Tu formación es tecnológica?

JG: Yo vengo de trabajar en Citibank durante siete años en América Latina y luego tuve la oportunidad de trabajar en Alcatel de Brasil, que ahora es Alcatel Lucent, para desarrollar proyectos de telecomunicaciones en Brasil Telecom.

MD: Así que tienes esa doble impronta financiera y telecomunicaciones…

JG: Sí, porque integraba proyectos de banca de Citi en la región latinoamericana en temas de tarjetas de crédito, entonces si bien soy programador, ingeniero de formación, la otra universidad que he recorrido es la de la experiencia acumulada en estos años y emprendí esta empresa que ofrece soluciones. Tenemos cuatro o cinco años, pero la marca cambió a ezMovil, antes operamos como Prism Service Consultants.

MD: ¿Han tenido oportunidad de tomar contacto con la industria en distintos Foromic?

JG: Hemos estado en cuatro Foromic, desde 2007 como Prism Service Consultant hasta 2009 (luego como ezMovil). La gente ya nos conoce. Tenemos la estrategia de vincularnos con clientes para entender qué es lo que quieren. No es que llegamos y vendemos, sino que hemos ido entendiendo. Primero tenemos que entender qué es lo que quiere el cliente. Vendemos soluciones relativamente muy baratas, que no pasan de US$ 60 mil. Pero el tema de lo que te decía, la presencia de instituciones como Compartamos, el grupo Bancasol en Latinoamérica, han hecho que las financieras digan pues, si ellas ya captan pagos, ya están en otros modelos, eso ha empujado a las microfinancieras pequeñas a buscar modelos como este. Y nosotros tenemos una experiencia.

MD: ¿Y cómo avizoras la evolución de la industria, en lo que hace a la integración de la tecnología al funcionamiento de las microfinanzas?

JG: Creo que los Foromic han sembrado la semilla. El lema que nosotros siempre hemos percibido es poder llegar a los más pobres con servicios financieros que reúnan aspectos tecnológicos y metodológicos. Entonces creo que Fomin, organizador del Foro, ha cumplido su propósito de inducir, capacitar, fomentar e informar a las financieras que hay que integrar temas tecnológicos y metodológicos que mejoren los procesos operativos. De hecho TIGO Money en Paraguay inició su proyecto y ha sido un tema cada año. Se ha creado una conciencia. No ha sido una ola como lo que ha pasado en Asia y África, porque las reglas de negocio son distintas en Latinoamérica.

MD: ¿Lo de Kenia, con M-Pesa, lo consideras un boom?

JG: Sí, lo que pasa es que siento que el modelo en ese tema tecnológico y microfinanzas es exitoso porque está en el nicho más bajo, es decir, se siente más el motor que acelera el proceso de mejoramiento de la gente. Aquí (en América Latina) no somos tan-tan pobres. Creo que es el ejercicio de éxito que todos quieren seguir pero, en todo caso, es distinto. El modelo es el mismo, pero los resultados han sido en tiempos diferentes y la lección se ha aprendido de otra forma.


Publiqué este artículo el 20 de diciembre de 2011 en MicroDinero

miércoles, 4 de marzo de 2015

Impacto en microfinanzas: ¿Demasiada ciencia y poco saber?


(Textos recobrados de MicroDinero) ¿Demasiada ciencia y poco saber?

La frase despertó cierta incomodidad y algún enojo:

“Hemos sobrevendido la historia de las microfinanzas”.

Carlos Labarthe
La pronunció Carlos Labarthe, presidente ejecutivo y cofundador de Banco Compartamos, de México, durante el panel “¿Cómo afectan las microfinanzas en la vida de los pobres?”, en el Foro Interamericano de la Microempresa, de San José de Costa Rica.

El interrogante planteado desde luego no nace con las microfinanzas sino que surge con vigor en los últimos cinco años, cuando empiezan a sucederse crisis sistémicas en algunas regiones o mercados (Europa del este, Marruecos, Nicaragua, hasta la más reciente del estado de Andhra Pradesh, en la India) que informarían de un agotamiento, o al menos de una sombra de sospecha sobre la efectividad de las microfinanzas como herramienta para combatir la pobreza.

La intervención de Labarthe, provocadora y controversial, apunta de lleno contra el relato que se ha hecho tradicionalmente de las microfinanzas, esto es, recursos financieros que ayudan a una población desfavorecida a poner en marcha un pequeño negocio que le permita salir de la pobreza.

“Las microfinanzas es una de muchas soluciones”, clamó el ejecutivo mexicano. Y aseguró que “el conocimiento que tenemos del cliente es muy pequeño. Hay que ser muy realista en qué podemos lograr y en qué no. En un mismo contexto familiar o comunal, hay clientes totalmente distintos”.

Mencionó y elogió, en tal sentido, los aportes del libro Porfolios of the Poor, de varios autores, en el que se consigna cómo viven 250 familias pobres de Asia y África el día a día en su lucha por la subsistencia.

Desde su experiencia en México, Labarthe enumeró tres grandes necesidades de los clientes de Banco Compartamos que los llevan a solicitar crédito: la operación del día a día (el cash flow), la atención de emergencias y la preparación de eventos familiares (bodas, fiestas de quince, etc).

Con lo cual quedaba dicho: ni se trata de poner en marcha emprendimientos productivos, ni se trata de salir de la pobreza. Las microfinanzas, desde esta óptica, a lo sumo, permiten a los pobres sobrellevar mejor su pobreza. En tal sentido se “sobrevendió” su historia.

La tesis es consistente con el documento del CGAP ¿El microcrédito ayuda realmente a los pobres?, de Richard Rosemberg. Allí, en efecto, se admite que no hay evidencias que prueben que las microfinanzas ayuden a salir de la pobreza. Pero parecería claro que sí aportan soluciones a los hogares pobres para, entre otras cosas, “estabilizar su consumo, financiar grandes gastos y lidiar con los shocks”.

El problema que subyace a esta cuestión -debate de fondo en el que se inscribió la frase de Labarthe- es que en los últimos años no sólo se pide a las microfinanzas más de lo que éstas pueden ofrecer, sino que se financian investigaciones para que las microfinanzas demuestren si cumplen o no con su cometido. ¿Qué cometido?, ¿a qué relato creer?

Por un lado tenemos la visión idealizada del pobre que es pobre en tanto ha sido privado de los recursos que, de disponerlos, le permitiría salir de su situación. Las microfinanzas cumplirían ese rol restitutivo y redentor.

Y por otro lado tenemos la visión más realista de Labarthe-Portfolios, donde el pobre usa servicios financieros, ni más ni menos, que para hacer frente a su pobreza (en clave de estética literaria, podríamos decir que entre uno y otro discurso hay un desplazamiento que va de lo romántico a lo naturalista).

En los últimos cinco años, a instancias de inversores y filántropos que esperan certeza de los resultados de sus aportes, se han realizado importantes investigaciones procurando determinar el impacto de un programa microfinanciero. El problema es que, si están bien hechas, las investigaciones son largas y costosas. Y por más finas que sean las pruebas aleatorias controladas, los modelos econométricos o cualitativos, muy probablemente no arriben a conclusiones definitivas.

Además, como lo han señalado Karlan y Goldberg, estos estudios de evaluación en microfinanzas deben medir un componente contrafáctico particularmente complejo y elusivo: ¿cómo podría haber sido la vida del pobre de no haberse implementado el programa? Le impone al investigador un desafío extra para su diseño.

La intervención del directivo de Compartamos terminó con un comentario que atribuyó a “un inversor social no ligado a las microfinanzas”, y que sonó ligeramente cínico:

“La industria de las microfinanzas es esquizofrénica. Es la única que se pregunta por el impacto final de lo que produce. No lo hace la industria de la alimentación, por ejemplo, como tampoco otras industrias”.

Moderado por la gerente general del Fomin, Nancy Lee, el panel propuso expertos e investigadores con experiencia y conocimiento en economías aplicadas, medición de impacto en microfinanzas y efectividad en políticas de desarrollo: David Roodman (Center for Global Development), Lisa Khun (Freedom from Hunger), Sandra Darville (Fomin) y Martín Valdivia (GRADE), además de Labarthe.

Referencias

- COLLINS, Daryl; MORDUCH, Jonathan; RUTHERFORD, Stuart y RUTHVEN, Orlanda: Portfolios of the Poor. How the World’s Poor Live on $2 a Day, Princeton University Press, 2009.
- KARLAN, Dean y GOLDBERG, Nathanael: “Microfinance Evaluation Strategies: Notes on Methodology and Findings”, en ARMENDARIZ, Beatriz y LABIE, Marc (editors): The Handbook of Microfinance, World Scientific, Singapur.
- ROSEMBEERG, Richard: “¿El microcrédito ayuda realmente a los pobres?”, Enfoques, Nº 59, Washington, DC, CGAP, 2010.


Publiqué este artículo el 18 de octubre de 2011 en MicroDinero

martes, 3 de marzo de 2015

Las "siete plagas" de las microfinanzas en América Latina


(Textos recobrados de MicroDinero) El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) concretó este miércoles el debate virtual en torno a “¿Cómo mitigar las ‘siete plagas’ del sector microfinanciero?”, con la participación de foristas de distintos países latinoamericanos y la orientación de Sergio Navajas, especialista senior de la Unidad de Acceso al Financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin).

Sergio Navajas
La dinámica se planteó a partir de una serie de posts en un blog de microfinanzas -alojado en la página web del BID-, que sirvieron como disparadores para los comentarios y preguntas hechas en general por profesionales y representantes de instituciones microfinancieras de la región. La participación del público llevó incluso a reagrupar los tópicos inicialmente propuestos en tres grandes áreas: lo que es de interés para donantes e inversores, lo que atañe a gobiernos nacionales y reguladores y finalmente lo que compete a directivos de IMFs.

Bajo esta reformulación, tuvo lugar la sesión donde Navajas respondió inquietudes y profundizó el análisis sobre las cuestiones propuestas. La exposición fue moderada por el especialista en comunicaciones del BID, en Washington, Peter Bate, y se pudo seguir en vivo a través de la página de Facebook del banco.

A modo de introducción y contextualización, Navajas brindó algunos datos sobre la magnitud de la industria microfinanciera en América Latina. Dijo que a partir del seguimiento que hace el BID se estima que, a fines de 2010, había alrededor de 13 millones de clientes de microcrédito en la región, con una cartera del orden de los US$ 15 mil millones y unas 700 instituciones bajo el radar del banco.

Se refirió también al potencial del sector y estimó que unas 77 millones de empresas-familias (bajo esta caracterización se acordó reconocer al tipo de cliente promedio) podrían ser clientes de esta industria. Esto habla de una población desasistida bastante grande: en la actualidad se estaría llegando a apenas un 15% del potencial, considerando sólo al microcrédito entre una gama de servicios financieros.

Navajas circunscribió la idea de “plaga” y dijo que también podrían verse estas cuestiones como “retos” u “oportunidades”. Lo que se trata, explicó, es de poner el dedo en la llaga sobre algunos aspectos críticos que, con el crecimiento acelerado de las microfinanzas en los últimos años, conviene atender.

No Pago

El primero de los puntos tratados fue sobre el movimiento “No Pago” y las experiencias conflictivas vividas con clientes sobreendeudados en Bolivia primero (comienzos de la década de 2000) y Nicaragua después (2008-2009, con repercusiones al día de hoy). El experto del Fomin señaló tres factores comunes a ambas situaciones: algún shock externo que afectó los ingresos de los clientes, cierta saturación en la competencia y relajación de los estándares crediticios.

La respuesta de qué hacer frente a estas situaciones depende en gran medida del contexto de cada país, explicó Navajas. Pero dijo que es importante lo que se hizo en Bolivia, de dar énfasis desde la regulación a la transparencia y la protección del cliente, así como un tratamiento y negociación con los deudores uno a uno. Se mostró optimista en que la nueva ley de microfinanzas en Nicaragua pueda resolver el conflicto por esta vía.

Algunos de las preguntas apuntaron a si el “No Pago” podría ser una situación que se repita en el futuro. Navajas sostuvo que es difícil predecir, pero adelantó que en el próximo Foro Interamericano de la Microempresa (Foromic, que comienza el 10 de octubre en San José de Costa Rica) se presentarán estudios recientes sobre indicadores de alerta temprana de sobreendeudamiento crónico en un país (habló también de algunas prácticas saludables implementadas en Perú).

Medición de impacto

Otro tema controvertido: cómo evaluar efectivamente si las microfinanzas reducen la pobreza o no. Se mencionó la posición francamente escéptica de teóricos como Milford Bateman. Navajas sugirió cautela en este tema y dijo que los estudios de impacto en la región son relativamente recientes, que datan de 2006. Y que además son muy específicos, al evaluar ciertas tecnologías con cierto tipo de clientes.

El experto advirtió sobre las generalizaciones que se puedan hacer a partir de mediciones específicas y anticipó que el BID promoverá investigaciones en la región.

Costo del microcrédito

Respecto al polémico tema de las tasas de interés, Navajas también sugirió prudencia y parámetros de comparación homogéneos dentro de cada país. Dijo que la comparación debe establecerse analizando las tasas promedio del sector financiero en un país determinado.

Señaló que hay evidencias de que las tasas de los microcréditos tienden a bajar y parecerse a los valores de las tasas en créditos convencionales, a medida que el sector madura y las microfinanzas se integran al sistema financiero.

En tal sentido, expresó su confianza en que las tasas de los microcréditos de México (donde llegan a un 70%, contra un 18-20% del sector financiero, según aportó el propio Navajas) podrán ir descendiendo en la medida que se incremente la competencia y se sumen nuevos actores al mercado.

Metodologías – Modelos de negocio

En este tópico -que también concitó importantes aportes de los foristas, mencionados a lo largo del debate-, Navajas puso el énfasis sobre las malas experiencias y lo que no se recomienda como práctica. Dijo que no adaptar las tecnologías de crédito al tipo de cliente ha llevado a más de un fracaso, como usar un scoring de crédito de consumo para un cliente de microfinanzas.

Mencionó el estudio, financiado por el BID, Lo bueno de lo malo en microfinanzas. Lecciones aprendidas de experiencias fallidas en América Latina (Beatriz Marulanda, Lizbeth Fajury, Mariana Paredes y Franz Gómez, 2010), donde sobresalen tres factores: fallas en las metodologías crediticias, desconocimiento del sector (el tipo de cliente, el tipo de actividad que realiza) y fallas de diseño organizacional.

Fin social vs Lucro

Debate de gran actualidad para la industria, Navajas comenzó sosteniendo la inconveniencia de analizarlo en términos de “blanco o negro”. En cambio, dijo que en los últimos años ingresaron nuevos y diversos actores al sector. Y que lo que se trata es de intentar armonizar distintos intereses.

Frente al temor a los advenedizos -expuesto por algunos de los comentaristas del foro- el especialista del BID planteó la necesidad de no descuidar el compromiso con la misión social de las microfinanzas y que las incursiones tengan perspectiva de largo plazo (no el fenómeno de “puerta revolvente”). Ante una intervención similar, donde se preguntó sobre el riesgo de un crecimiento descontrolado producto del arribo de capitales, Navajas prefirió enfatizar en la necesidad de una mayor institucionalidad en la industria.

Los últimos minutos de la conversación fueron dedicados a algunos de los temas que tendrán mayor espacio en el próximo Foromic, como el de experiencias exitosas de ampliación de servicios financieros al ámbito rural.


Publiqué este artículo el 29 de septiembre de 2011 en MicroDinero