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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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miércoles, 22 de abril de 2015

Sobre los topes a las utilidades en microfinanzas


(Textos recobrados de MicroDinero) En consonancia con el paper del CGAP difundido esta semana -firmado por los expertos Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas y titulado Indian Microfinance Goes Public- la analista Eva Pereira, desde un blog de la revista norteamericana Forbes, evaluó el giro que está tomando la industria microfinanciera global, ostensiblemente expuesto con la oferta pública inicial (IPO) de SKS en la bolsa de la India.

Eva Pereira
Así como los consultores del CGAP consideran que la comercialización de SKS marca una “transición crítica”, Pereira propone, desde el título de su artículo, un reexamen de la misión que tradicionalmente se le asignó a las microfinanzas como respuesta a las necesidades de financiación de los pobres (Re-Examining The Microfinance Mission: Should Interest Rates Be Capped?).

El artículo parte de la cuestión de las tasas de interés (¿es necesario fijarles un tope?, se pregunta el título). Y el disparador de la pregunta, según explicita la autora, fue un panel realizado el 14 de septiembre, organizado por el Microfinance Club de Nueva York (MFCNY), en el que procuraron responder al interrogante cuatro especialistas provenientes de al menos dos campos bien diferenciados: Camilla Nestor, vicepresidente de programas de microfinanzas de Grameen Foundation, y Chuck Waterfield, CEO y presidente de MFTransparency, en representación de organizaciones sin fines de lucro, por un lado; y Brian Cox, CEO de MFX Solutions y Michael Edberg, director de inversiones en MicroVest Capital Management, representando los intereses comerciales de las microfinanzas, por otro.

Pereira introduce el artículo mencionando que el debate ético sobre las super-ganancias a partir de créditos a los pobres se agudiza a partir del éxito rotundo de la IPO de SKS, la mayor microfinanciera de la India, que recaudó US$ 358 millones de inversores institucionales e independientes. Originalmente lanzada como organización sin fines de lucro, la firma fundada por el indo-estadounidense Vikram Akula fue ampliando su escala y tamaño hasta adoptar el modelo comercial.

La mayor preocupación que despierta esta tendencia viene, naturalmente, de quienes están enfocados a la misión social de las microfinanzas, una actividad desarrollada como respuesta al mainstream financiero, que falló en la provisión de finanzas a los pobres.

Desde la perspectiva de las ONGs, señala la autora del artículo, los modelos for-profit han venido a pervertir el movimiento microfinanciero. Las altas tasas de interés son percibidas en dirección opuesta a la filosofía original establecida por Muhammad Yunus en Bangladesh, en la década del ’70. Consideran que las empresas ponen los intereses de los accionistas por encima de sus clientes. Argumentan también que los créditos a este segmento considerado no bancarizado (o mejor, no bancarizable) debido a los lugares geográficos remotos donde vive o por su estado de pobreza, son repelidos bajo este modelo rentístico. Como consecuencia de las expectativas de rédito de los inversores, las compañías pondrán foco en prestatarios establecidos en mercados consolidados antes que invertir en la expansión de las fronteras microfinancieras hacia las regiones sub-asistidas y más riesgosas. Una preocupación adicional se refiere a la falta de un cuerpo regulatorio para la industria que demande transparencia, monitoree prácticas de crédito abusivas y asegure educación financiera. Hasta ahí los argumentos de la rama “fundacional”, principista de las microfinanzas.

El sector for-profit de la industria adopta otra postura. Ellos arguyen que las altas tasas de interés se justifican, ya que permiten una operación sostenible, capaz de alcanzar escala más fácilmente que el modelo sin fines de lucro. También sostienen que las tasas, vistas en el contexto de la región que se sirve, son más bajas que las cargadas por prestamistas informales. Tasas más altas además incrementan los márgenes de ganancia que atraen a inversores y, eventualmente, a competidores. Su argumento es que hay un fondo significativamente más importante de dinero disponible entre inversores que buscan retornos, que entre donantes indiferentes a la rentabilidad. Finalmente, afirman que con márgenes incrementados, las compañías de microfinanzas pueden reinvertir en el desarrollo de nuevos productos, atendiendo a una miríada de necesidades de la población pobre.

Así se plantean los dos modelos en el artículo de Pereira.

La autora refiere luego a los orígenes de la industria. La historia del Grameen Bank en Bangladesh dando créditos a unos 7,5 millones de personas, con activos por US$ 1.000 millones. El caso de ACCION en Recife, Brasil, convertida hoy en una organización sin fines de lucro que sirve a 8 millones de clientes en todo el mundo, desembolsando un total de US$ 31 mil millones en microcréditos.

Pero aquello que nació imbuido de una razón eminentemente social, se desarrolló a través de los años. El movimiento ha devenido global, estimándose que hay 10 mil instituciones de microfinanzas en todo el mundo. Desde los ’70, habrían emergido tres tipos de modelos de inversión en microfinanzas, explica la autora:

- Fondos de desarrollo de microfinanzas: operan como non-profits, buscando retorno social sobre sus créditos;

- Fondos de inversión en microfinanzas con objetivo dual: buscan tanto retornos sociales como financieros , conocidos como “double bottom line”;

- Fondos comerciales: el paso final en la evolución de la industria.

¿Deben ponerse topes a las tasas?

Luego de esta introducción histórico-analítica, la autora se enfoca en la cuestión de las tasas de interés. Se trata, afirma, de un dilema moral que está afrontando la industria. Desde el ingreso de prestamistas comerciales, los modelos basados en donantes han criticado las altas tasas que cobran estos nuevos actores. Sumado a ello, han encontrado particularmente controvertible la generación de beneficios a partir de las emisiones a bolsa, como la de SKS.

Pero recuerda que fue un banco mexicano el primer caso testigo para analizar esta cuestión: Banco Compartamos. Originalmente concebido como sin fines de lucro, en 1990, una década después adoptó el modelo for-profit, en un esfuerzo por ampliar su escala. En 2007 se estableció como banco de microfinanzas que cotiza en bolsa, llegando a recaudar US$ 458 millones. Según recuerda Pereira, cuando se supo que al mismo tiempo que lanzaba su IPO Compartamos cargaba los créditos con un interés anual de alrededor del 86%, más de uno acusó a la entidad de usuraria. La operación mereció de parte de Yunus, y los considerados “fundadores” del microcrédito, ásperas invectivas.

Sin embargo, matiza la analista de Forbes, cuando uno ve el contexto del mercado mexicano, las tasas de Compartamos demuestran ser más bajas que los estándares de préstamo locales, que llegan hasta cobrar tasas del 175%. Desde la IPO de 2007, agrega, las tasas de interés del banco han ido continuamente en baja, reflejando una combinación de competencia creciente y eficiencia estructural.

Conclusiones

La autora concluye que, si bien la preocupación por las tasas de interés en microfinanzas comerciales es legítima, su rol en la industria es algo importante. Los prestamistas que buscan beneficios permitirán a la industria elevar la escala, para lo cual se recurre a los mercados de capital global. Un documento del Deutsche Bank -cita- revela que sólo una fracción de la demanda global de microcréditos está asistida. Se estima que mientras el monto actual de microcréditos roza los US$ 25 mil millones, otros 250 mil millones adicionales serían necesarios en orden a satisfacer la demanda global. Los prestamistas comerciales proveen acceso a vastos fondos de capital que no pueden ser equiparados por los modelos basados en donantes. Adicionalmente, el éxito de prestamistas comerciales atraerá a competidores, que eventualmente presionarán por una baja en las tasas de interés.

Finalmente, Pereira destaca el problema de la transparencia. Mirando hacia adelante, la transparencia tendrá que asumir un rol importante en la industria, a fin de conservar la confianza entre quienes estén a ambos lados de la ecuación. Sea a través de mecanismos de auto-regulación, o bien a través de marcos regulatorios, la transparencia -crucial para mantener la integridad de la industria- tiene que ser rigurosamente cumplida.

Publiqué este artículo el 2 de octubre de 2010 en MicroDinero


Nota del Editor: La referencia para el documento del CGAP mencionado, en español, es Las microfinanzas indias salen a cotización: la oferta pública inicial de SKS (CGAP, Enfoques Nº 65, por Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas, Septiembre de 2010, Washington DC)

Hipótesis acerca del sobreendeudamiento en microfinanzas


(Textos recobrados de MicroDinero) La crisis en las microfinanzas de la India ha generado un apasionado debate en torno a las causas que la provocaron. Y un término ha empezado a propagarse como si se tratara de la contraseña para comprender el episodio: sobreendeudamiento.

Sanjay Sinha
Los blogs de destacadas instituciones globales se hacen eco de esta discusión y se convierten en verdaderos foros donde puede seguirse el pulso de la industria, lo que preocupa, lo que moviliza, lo que se argumenta. El blog del CGAP es uno de estos dinámicos centros de opinión: allí el tema del sobreendeudamiento ha atraído la participación de destacados profesionales y analistas de distintas partes del mundo.

Como para aportar algo de estos intercambios hacia el interior de un debate latinoamericano, que ha conocido y puede volver a atravesar escenarios críticos como el de la India, a continuación se presenta la opinión de Sanjay Sinha, gerente general de la agencia de rating de microfinanzas india M-CRIL. Para Sanjay, la solución a la actual coyuntura en Asia pasa por un rediseño de los productos, mejor adaptados a las necesidades de los clientes. Esto conduciría a tasas de crecimiento más moderadas del sector, pero sostenibles y seguras.

Según el directivo de M-CRIL, el debate global en torno al sobreendeudamiento tiende a focalizar como causa las altas tasas de crecimiento. El argumento -explica el analista- es que el crecimiento se obtiene a partir de la escasa responsabilidad de IMFs que quieren hacerse fácilmente de clientes, estimulándolos a tomar crédito y metiéndolos inadvertidamente en problemas. Esto define al sobreendeudamiento como un problema sesgado hacia la oferta.

Indudablemente este fenómeno juega un rol significativo en la creación de sobreendeudamiento, pero sería útil además analizar el problema desde la óptica de la demanda y el diseño del producto, propone Sanjay. Y formula la siguiente pregunta: ¿Hay algo en el diseño del producto que inherentemente incumpla con la demanda y lleve a los clientes de microfinanzas, en los hechos, a ir en detrás de nuevos créditos, a menudo con demasiado éxito, granjeándose así las dificultades?

Por más desmedidas e incluso codiciosas que sean las empresas, señala el autor del artículo, nadie de hecho obliga a la gente a tomar préstamos más allá de su capacidad de repago. Así que debe haber algo más, en las condiciones bajo las cuales la industria opera, que está llevando a los clientes a elegir la asunción de más y más compromisos.

Recuerda Sanjay que una de las consecuencias del crecimiento exponencial de la industria microfinanciera en muchos países de Asia fue que las IMFs tuvieron que contratar a un número cada vez mayor de staff y capacitarlos en períodos de tiempo cada vez más breves a fin de enrolar clientes y desembolsar fondos.

Callejón sin salida

Como resultado de ello, afirma, hubo escaso éxito en inculcar al staff la misión de las microfinanzas de llegar a los pobres y excluidos, y construir relaciones con ellos. La construcción de esta relación es la que permite al personal comprender la vida y los medios de sustento de sus clientes para, de ese modo, apoyarlos cumpliendo con sus necesidades financieras en un marco de servicio. Las IMFs han tenido que limitar recientemente el tamaño de los créditos a niveles excesivamente bajos.

Esto ha llevado a las instituciones a minimizar riesgos reduciendo el tamaño de las cuotas del crédito y bajar costos eliminando tareas, como la de valorar el préstamo. O bien desdeñando las calificaciones y, en virtud de ello, reducir el salario del oficial de crédito. Desafortunadamente, opina Sanjay, esta metodología crediticia ha conducido a las microfinanzas en la India a un callejón sin salida, con la crisis actual del sector -y las no menos dramáticas crisis en otras partes de Asia del sur- como resultado inevitable.

En opinión del analista indio, no debe sorprender que, en última instancia, el resultado del crecimiento haya sido la presión sobre oficiales de crédito para relajar esfuerzos en adquirir clientes e intentar captarlos de otras IMFs. El cliente, insatisfecho con el monto de financiamiento disponible, inevitablemente irá en búsqueda de una multiplicidad de instituciones para alcanzar lo que necesita. Esto ha causado un entorno de micro-circulación que se asemeja a un laboratorio donde una mujer de hogar de bajos ingresos tiene que lidiar con 2 a 5 encuentros con IMFs por semana mientras, al mismo tiempo, maneja el hogar, atiende a su familia y se dedica a su microemprendimiento (traducimos “laboratorio” allí donde el autor usa la expresión hot house, literalmente “invernadero”, suponiendo que el sentido se refiere al clima anómalo donde tiene que desenvolverse esa mujer, ocupada constantemente, como si su temporalidad no conociera las alternancias propias del día y de la noche, o del régimen de las estaciones). Por desgracia, sentencia Sanjay, en procura de obtener “dinero fácil” de varias fuentes, algunos clientes administraron mal sus negocios y, como la gente tiende a hacer en todos los niveles sociales, incurre en sobreendeudamiento.

“La respuesta a este problema es animar a las IMFs a dejar de prestar miserias a la gente y avanzar hacia el financiamiento en serio de la microempresa”, propone el autor. Esto entrañaría, según su visión, una serie de cambios: primero, una determinación real de las necesidades de financiamiento del cliente a través de una correcta valoración del crédito; segundo, la concesión de préstamos mucho más grandes que en la actualidad; y tercero, consecuentemente, la contratación de un staff mejor formado y remunerado, capacitado para actuar correctamente en la evaluación del crédito y solidificar relaciones con los clientes.

“Los mayores costos de esta actividad podrían cubrirse con el mayor tamaño de los créditos pendientes, donde la desaceleración resultante sería además beneficiosa para asegurar una tasa de crecimiento más moderada. Esta solución implica un cambio radical en el modelo negocio microfinanciero (al menos en Asia) pero, dadas las circunstancias, sería algo bueno para las microfinanzas y bueno para la inclusión financiera”, concluye.

Publiqué este artículo el 18 de febrero de 2011 en MicroDinero

domingo, 5 de octubre de 2014

Agenda de las microfinanzas y la economía sostenible


Bárbara Magnoni
Nueva York, Estados Unidos. Panel de discusión “Inclusión financiera orientada a los jóvenes”, 9 de octubre de 2014, 6:30 a 8:30 pm, Credit Suisse, organizado por el Club de Microfinanzas de Nueva York (Mfcny). Bajo la moderación del director de Comunicaciones del Centro para la Inclusión Financiera (CFI), Eric Zuehlke, un panel de expertos discutirá distintos aspectos sobre la inclusión financiera juvenil y abordarán desafíos y oportunidades que se presentan a las instituciones financieras para atender este mercado; productos actuales, servicios disponibles y factores regulatorios. Intervienen Bárbara Magnoni (EA Consultants y co-autora, junto a Tanaya Kilara, del reciente informe del CGAP Analyzing the Business Case for Youth Savings, “Análisis del negocio para el ahorro de la juventud”, julio 2014), Nathan Byrd (Opportunity International), María Perdomo (YouthStart, UNCDF), Scott McMillan (BRAC USA) y Simon Bailey (Aflatoun).

Washington DC, Estados Unidos. Presentación en Estados Unidos del estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ¿Cómo repensar el desarrollo productivo? Políticas e instituciones sólidas para la transformación económica, 9 de octubre de 2014, 2:30 pm, Auditorio Enrique V. Iglesias del BID. El libro aborda temas tales como: ¿Por qué un enfoque de “mejores prácticas” aplicado a las políticas de desarrollo productivo es erróneo?; ¿por qué a los países asiáticos les fue mejor que a los latinoamericanos en la aplicación de políticas industriales?; ¿los gobiernos deben ayudar a las empresas pequeñas y medianas?; ¿cómo funcionaría una promoción exitosa de las exportaciones? Intervienen Santiago Levy, vicepresidente de conocimiento y sectores del BID; Piero Ghezzi, ministro de Producción del Perú; Andrés Velasco, ex ministro de Finanzas de Chile y José Juan Ruiz, economista jefe del BID. Evento abierto al público, previo registro aquí. Transmisión en vivo por www.livestream.com/idbevents2.

Jhale Hajiyeva
Bakú, Azerbaiján. 7ª Conferencia Azerí de Microfinanzas, 9 y 10 de octubre de 2014, “Prácticas innovadoras para alcanzar la inclusión financiera: Aprendiendo de la experiencia de los pares”, organizado por la Asociación de Microfinanzas de Azerbaiján (AMFA), en su décimo aniversario. Innovación en financiamiento agrícola; microfinanzas islámicas y banca islámica; gestión y resolución de quejas de consumidores financieros; eficiencia energética aplicada a microfinanzas; aporte de la educación financiera para mejorar la calidad de vida de los pobres; microfinanzas y acceso a la vivienda; el rol de los inversores en la inclusión financiera. Cierre y conclusiones a cargo de la directora ejecutiva de AMFA, Jhale Hajiyeva.

Alex Counts
Medellín, Colombia. Conferencia “Inclusión financiera y acceso a la tecnología para la base de la pirámide”, a cargo de Alex Counts, presidente de Grameen Foundation, 10 de octubre de 2014, 7:00 am, Universidad EAFIT (Bloque 38, aula 125), organizada por la Universidad EAFIT, Asobancaria y Grameen Foundation. Counts estará acompañado por Alberto Solano, CEO para Latinoamérica de la fundación, institución que trabaja para que poblaciones en situación de pobreza puedan desarrollarse a través del acceso a servicios financieros, información y programas de asistencia técnica en salud y agricultura. Entrada libre, cupos limitados. Para inscribirse enviar datos personales antes del miércoles 8 de octubre al Centro de Educación Continua de la universidad: cec.eafit@eafit.edu.com.

Quito, Ecuador. Curso abierto Gestión de microfinanzas, finanzas solidarias e inclusión social y económica, de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB-Ecuador), primer módulo comienza el 18 de octubre de 2014. Son 90 horas de clase presencial, organizadas en tres módulos trimestrales. Se imparte bajo la modalidad de conferencias complementadas con foros abiertos de discusión, semanalmente los días sábados de 8:30 a 13:00 hs. Primer módulo “Microfinanzas, finanzas solidarias y desarrollo” (octubre-diciembre de 2014); segundo módulo “Gestión de metodologías crediticias y de finanzas solidarias” (enero-marzo de 2015) y tercer módulo “Gestión y administración del riesgo crediticio y Desempeño Social” (abril-junio de 2015). Los participantes pueden matricularse para todo el curso o para cada módulo. Coordinación académica: Geovanny Cardoso; conferenciantes Ericka Almeida, Sebastián Maldonado, Javier Vaca, Ricardo Zurita y Geovanny Cardoso. Información: Diana Rodríguez (diana.rodriguez@uasb.edu.ec).

Concurso de Fotografía del CGAP 2014

Hasta el 15 de octubre de 2014 (fecha extendida) se pueden enviar fotografías para el Concurso 2014 del CGAP. La iniciativa alienta a usar la imaginación, en fotógrafos aficionados o profesionales, para capturar la diversidad y el dinamismo de las microfinanzas y la inclusión financiera alrededor del mundo.

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lunes, 14 de julio de 2014

Agenda de las microfinanzas y la economía sostenible


Colombia. Efectivización del convenio marco entre la Universidad Nacional a Distancia (UNAD) y Bancamía para la educación tecnológica y profesional de los colaboradores y clientes del banco (inscripciones en todas las sucursales de Bancamía del 14 de julio al 14 de agosto de 2014; formación y certificación internacional hasta el 31 de agosto de 2014). Programa Empresario Digital a clientes microempresarios del banco; cursos y actividades de educación a distancia virtual y convencional, vinculadas con la temática de microfinanzas, para colaboradores, con descuentos especiales; cursos y actividades de educación virtual para los clientes de Bancamía, principalmente en temas de formación rural, inclusión digital y formación financiera.

Manila, Filipinas. Conferencia Anual del Consejo de Microfinanzas de las Filipinas (MCPI), 24 y 25 de julio de 2014, “Yendo más allá de las microfinanzas”, Century Park Hotel. El evento reúne año a año a unos 300 actores de las microfinanzas del país, que representan a profesionales (ONGs, bancos y cooperativas), financiadores, instituciones de gobierno, donantes, inversores y organizaciones de apoyo. Tres sesiones plenarias: Mejorando la situación de pobreza en las Filipinas: Una mirada más allá de las microfinanzas; Más allá de las microfinanzas en la práctica: La perspectiva del cliente; Rehabilitación post-desastre de clientes de microfinanzas. Además, sesiones sobre cadenas de valor y agro-finanzas; vivienda y microfinanzas; servicios financieros móviles; asociaciones en servicios de salud; inclusión energética, entre otras.

Buenos Aires, Argentina. Reunión del Consejo de Ministros del Banco del Sur, 24 y 25 de julio de 2014. Tras la primera reunión del Consejo de Administración de la entidad (2 de julio pasado en Caracas) y del acuerdo alcanzado por los cancilleres de los siete países participantes (23 de mayo último en Galápagos, Ecuador), el Consejo de Ministros elegirá al presidente de la flamante institución, nombrará al directorio ejecutivo y concretará los aportes de capital. Constituyen la nueva entidad Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela (Chile y Perú participan como observadores). El Banco del Sur buscará fortalecer la integración regional en América del Sur a través del financiamiento de proyectos en sectores claves de la economía, orientados a mejorar la competitividad, el desarrollo científico-tecnológico, la infraestructura, la complementariedad productiva intraregional, la maximización del valor agregado a las materias primas producidas y explotadas en los países de la región y la creación y expansión de cadenas productivas regionales, entre otras metas.


Washington DC, Estados Unidos. Conferencia Semana Nacional del Desarrollo de Empresas Minoritarias (MED), 31 de julio y 1 de agosto de 2014, “Conectando negocios con oportunidades”, Washington Hilton, organizada por la Agencia para el Desarrollo de Empresas Minoritarias de Estados Unidos (MBDA). Cada año, la conferencia reúne a miles de propietarios de firmas minoritarias junto a representantes del sector público y privado en sesiones de matchmaking, talleres y seminarios. Oportunidades de negocio en América Latina y África. Entrega de los premios 2014 para las empresas más destacadas del país. En Estados Unidos, se define a una empresa minoritaria como aquella compañía pequeña que pertenece y es administrada, en al menos un 51%, por una persona o personas desfavorecidas social y económicamente (puntualmente afroamericanos, hispanos, indígenas norteamericanos, asiático-americanos y mujeres).


Shanghái, China. Foro Asiático de Microfinanzas, 4 al 8 de agosto de 2014, “Creando ecosistemas financieros dinámicos para los pobres”, Shanghai Marriot Hotel. Uno de los eventos más importantes de las microfinanzas del continente ofrece la oportunidad de participar en variadas sesiones plenarias y de panel para conocer sobre nuevas iniciativas, discutir “buenas prácticas”, intercambiar conocimientos y anudar acuerdos para incrementar la inclusión financiera en la región. El evento es organizado por la Banking with the Poor Network (BWTP) y la Fundación para la Cooperación al Desarrollo (FDC), con el apoyo de la Asociación China de Microfinanzas (CAM) y Fundación Citi. Se discutirá el rol de la banca estatal en la inclusión financiera (en países como China, Vietnam o Laos estas entidades son los principales proveedores de servicios financieros a poblaciones de bajos ingresos), la creación de productos y servicios impulsados por la demanda, políticas y regulaciones de inclusión financiera, microfinanzas y vivienda, estado de situación y perspectivas de las microfinanzas en China, entre otras problemáticas.

Concurso de fotografía

Hasta el 8 de octubre de 2014 hay tiempo de enviar imágenes para el concurso fotográfico anual del CGAP, que apunta a destacar las mejores piezas de amateurs y profesionales de todo el mundo mostrando la inclusión financiera. Los envíos pueden representar una gama de productos, instituciones y enfoques y pueden abordar una amplia variedad de temas sociales, económicos, de desarrollo y tecnología, tanto del ámbito rural como urbano. En esta edición 2014 se entregarán varios premios, incluyendo primero, segundo y tercero, así como el más elegido por el voto popular.

Deadline

Foromic 2014, fecha de cierre de nominaciones para el Premio a la Inclusión Financiera y el Premio a las Finanzas Digitales: 25 de julio de 2014.

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miércoles, 25 de junio de 2014

Fundación Wasil, de Paquistán, gana Desafío de Microfinanzas Islámicas


(Mundo Microfinanzas) La Fundación Wasil, de Paquistán, ganó el Desafío de Microfinanzas Islámicas, competición global que busca identificar productos financieros innovadores respetuosos de la Sharia.

Farida Tariq
La IMF paquistaní se hizo de un premio-subvención de US$ 100 mil para ser destinado a su paquete de productos orientados específicamente a pequeños agricultores.

El tema de este segundo desafío (el primero, en 2010, fue obtenido por Al Amal Bank de Yemen) ha sido “Más allá del Murabaha”. El certamen es co-sponsoreado por el CGAP, el Banco Islámico de Desarrollo (IDB), Al Baraka Banking y Triple Jump. En esta oportunidad concursaron IMFs de 11 países.

El Murabaha es un producto financiero que permite la venta diferida de activos, pactada entre una institución financiera y un consumidor de limitados recursos, sin incurrir en el pago de intereses, algo prohibido por los preceptos islámicos.

El jurado del concurso eligió la propuesta de Wasil con un paquete de financiamiento agrícola, a través de contratos salam e ijara, que han demostrado su impacto en la vida de los clientes, la sustentabilidad de la oferta y su potencial de escala en Paquistán y otros países predominantemente musulmanes, informó el CGAP.

“Para reducir la pobreza en Paquistán tenemos que enfocarnos en los agricultores. Pero muchos de ellos no eligen financiamiento basado en tasa de interés por razones religiosas. Estamos muy agradecidos con los organizadores del Desafío, que han reconocido nuestro trabajo en finanzas islámicas”, dijo la CEO de la fundación ganadora, Farida Tariq.

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miércoles, 29 de enero de 2014

Políticas de incentivos al staff, en la saga de la comercialización


(Mundo Microfinanzas) “En gran medida lo que diferencia a las microfinanzas que han fracasado de las que han tenido éxito tiene que ver en última instancia con la gerencia, en particular la forma en que los miembros del personal han sido motivados y equipados para cumplir con sus tareas”.

Beatriz Armendáriz y Jonathan Morduch cierran su frondoso análisis de Economía de las Microfinanzas con un capítulo dedicado a la gerencia y, en particular, poniendo foco sobre las políticas de incentivo del personal en una microfinanciera.

Se trata de un tópico sensible y crucial. La reciente tendencia a la comercialización del sector microfinanciero ha puesto sobre el tapete algunas discusiones que, en los albores de la industria, apenas eran vislumbradas. Las fuentes de financiamiento y el acceso a los mercados de capitales es indudablemente una de estas manifestaciones. Los mecanismos que adopta la institución para incentivar la productividad de un empleado o de un oficial de crédito es otro de los efectos tributarios de la comercialización.

Desde luego que el debate perdería muchas de sus sutilezas si las microfinanzas no fueran lo que son, una actividad que debe observar la doble finalidad, a la vez social y financiera. Este carácter bifronte, anfibio de las microfinanzas, obliga a balancear su desempeño entre el propósito social de su misión (reducir o erradicar la pobreza, empoderar a trabajadores de cierta vulnerabilidad, generar empleos a partir de la capacidad emprendedora en contextos sociales desfavorecidos, etc) y la sostenibilidad financiera de la institución (lograr una autosuficiencia que le permita al menos cubrir los costos de su operación e idealmente que la lleve a prescindir de subsidios).

Disponer de una u otra estrategia para incentivar la eficiencia del staff no es algo inocuo en términos de esta problemática. Incentivar demasiado la productividad de un asesor de crédito puede comprometer aspectos ligados a la misión de la IMF. Y al revés: no incentivar lo suficiente puede poner en riesgo la viabilidad financiera y operativa de la institución.

Sabemos, además, que una inadecuada política de incentivos ha estado en el germen de algunas de las crisis en determinados mercados microfinancieros, como el de Andhra Pradesh, colapsado en 2010.

¿Cómo administrar este justo medio?

El objetivo de esta entrada es presentar sumariamente algunas de las estrategias trazadas por las instituciones de cara a esta disyuntiva ético-financiera, tomando alguna literatura sobre el tema.

De aspiradoras y microfinanzas

Antes de entrar en los exempla conviene hacer algunas distinciones. Entre el conjunto de instrumentos que tienen las IMFs para motivar a su personal, algunos pueden ser financieros (que impactan en la remuneración efectiva o de “bolsillo” del empleado) y no financieros (estímulos que suelen estar ligados a servicios, premios, distinciones honoríficas, y que pueden tener una incidencia monetaria indirecta); otra distinción posible es entre incentivos individuales y colectivos (por equipo de venta, por sucursal o corporativo); Armendáriz y Morduch distinguen además entre incentivos “poderosos” (cuando la recompensa está atada al logro de determinado resultado) y “poco poderosos” (cuando el empleado se asegura un ingreso pactado con independencia de los resultados).

A y M comienzan exponiendo un ejemplo adverso: la experiencia de Corposol en Colombia. Esta filial de Acción llegó a manejar una cartera superior a los US$ 38 millones, con más de 50 mil clientes en los suburbios de Bogotá. La defección de la entidad colombiana ocurrió tras la fijación de agresivas metas de crecimiento, que incluyeron una diversificación de productos y altas recompensas para el staff.

A fines de 1990, cada promotor de crédito era responsable de 258 clientes/promedio; en 1992 ese número trepó a 368; la tendencia siguió en alza en los años 1994 y 1995, al tiempo que la calidad de los préstamos pasaba a ser una preocupación secundaria.

Sobrevino un endeudamiento excesivo de las prestatarias y las tasas de incumplimiento, que previo a la crisis no llegaban al 2% de la cartera, crecieron a fines del ’94 al 8,6% para, a fines de 1996, ubicarse en un inmanejable 35,7%. Ese año se decretó su bancarrota.

Corposol pagó caro su imprudencia y su “ejemplaridad” debe de haber servido como aprendizaje para la industria en su conjunto.

Siguiendo el recorrido que proponen los autores de Economía de las Microfinanzas tenemos el caso de Prodem, en Bolivia, entidad de la que surgió BancoSol en 1992. La institución dispuso “una compleja y creativa matriz de incentivos” que incluyeron incentivos financieros y no financieros.

El libro cita al ex CEO de Prodem Eduardo Bozaberry, quien ha narrado la experiencia de la IMF boliviana con los incentivos al staff en un pequeño ensayo con el significativo título “No estamos vendiendo aspiradoras” (publicado en inglés, en el MicroBanking Bulletin, del MIX, We aren’t selling vacuum cleaners, abril de 2001). Bozaberry señala que la motivación por alcanzar la misión es inherente a la cultura organizacional.

“Los gerentes recuerdan regularmente a sus empleados de la contribución crítica de Prodem a las economías de comunidades remotas, y cuán importante y esencial es el desempeño de cada miembro del personal para que la institución cumpla con sus objetivos”.

Pero Prodem no llegó a este equilibrio por un golpe de inspiración, sino que debió atravesar fases de ensayo-error. El sistema de bonos individuales mensuales, implementado al principio, empujó a los miembros del personal a aumentar al máximo su propio interés, en desmedro de la institución. En 1996 cambió la estrategia: el incentivo pasó a ser un bono anual que se otorgaba al desempeño de cada sucursal. Pero esto trajo otro efecto colateral: desalentó la rotación del personal (los empleados eran renuentes a ser transferidos desde una “buena” sucursal a otra menos favorable) y redujo la cooperación y cohesión entre las sucursales.

Finalmente se decidió una recompensa basada en el desempeño de la institución en su conjunto y un variado menú de incentivos no financieros, entre los cuales se incluyó capacitación, mejoras en las condiciones de trabajo, oportunidades de promoción, beneficios de salud y hasta la oportunidad de gozar de un año sabático al cabo de diez años de servicio.

Mecanismos combinados

Otro de los ejemplos expuestos por A y M es el del banco microfinanciero BRI, en Indonesia. La experiencia de la entidad asiática es una combinación de incentivos.

El núcleo operativo del BRI son las “unidades”, especies de micro-sucursales desde donde se canalizan los préstamos y se toman depósitos. Desde 1983, cada “unidad” tiene su propia contabilidad y alto grado de autonomía. Cada semestre la gerencia superior asigna una serie de metas para las unidades: enrolar nuevos clientes, aumentar el tamaño de las cuentas ya existentes, mantener bajos los índices de mora, inducir ahorros, etc.

El BRI usa tres mecanismos combinados para incentivar a su personal al cumplimiento de las metas: un porcentaje de las ganancias de la unidad en la que trabaja, que no puede exceder 2,6 veces los salarios; bonos a nivel de todo el banco, que suelen ser aproximadamente el doble de la remuneración mensual de un empleado; y la posibilidad de que el personal conserve el 2% de las recaudaciones totales de los préstamos que el banco ha dado por perdidos (“esto hace saber a los clientes que es poco probable que el personal del banco deje pasar los incumplimientos del pago sin realizar un esfuerzo por que se cumplan las obligaciones”, explican los autores).

A y M señalan también algunos riesgos que entrañan los diferentes instrumentos, sobre todo aquellos con traducción financiera. Por caso “el riesgo de recompensar objetivos equivocados”: si se premia la magnitud de los préstamos, puede darse una presión “hacia arriba” de la escala social y desviar a la IMF de su misión; si en cambio se premia el número de préstamos la presión es “hacia abajo” y ello podría empeorar la calidad de la cartera.

Los incentivos apuntados al desempeño individual del asesor de crédito, por otra parte, pueden resultar en lo que A y M llaman “sesgos en la información”, esto es, trampas o engaños en el reporte contable de la información. 

Un prisma de indicadores

El consorcio Imp-Act, que surge a fines del siglo pasado como programa de investigación y que luego recibe financiamiento para asistir a IMFs en el desarrollo de sistemas internos que monitoreen el progreso de sus metas sociales y financieras, ha publicado un documento que ofrece un didáctico cuadro en el que se expone una serie de indicadores de incentivos, cada uno de los cuales asociado a determinados impactos sociales y financieros, a su vez positivos o negativos.

Entre los casos prácticos, Imp-Act comenta el de Prizma, una microfinanciera de Boznia y Herzegovina, que combina premios grupales e individuales. El esquema consiste en un bono colectivo que se calcula como producto de seis indicadores (cobertura, salida de clientes, productividad del personal, eficiencia administrativa, cancelaciones y tipo de clientes cubiertos) y un bono mensual individual para los asesores de crédito que surge de calcular cuatro indicadores de desempeño (cartera en riesgo, cantidad de préstamos desembolsados, cantidad de clientes activos y ratio de salida de los clientes).

Para concluir, los investigadores Andrew McKim y Matthew Hughart publicaron en 2005 los resultados de un relevamiento global (disponible en inglés) en el que se sondea las estrategias de las IMFs para abordar la cuestión de los incentivos al staff.

Los autores proponen tres posibles explicaciones al “drástico incremento” en la utilización de programas de incentivos por parte de las instituciones. En primer lugar, la publicación de literatura sobre este tema que empieza a estar disponible desde fines de los años ’90. Una segunda posibilidad es atribuida a la popularización de cursos de microfinanzas, como el programa de formación del Instituto Boulder, que estimula e instruye a las IMFs en la implementación de esquemas de incentivos. Una tercera explicación se vincula a la creciente comercialización de la industria.

Los datos del estudio seguramente merezcan alguna actualización. Pero vale a modo orientativo: entre las IMFs que reportaron el uso de algún dispositivo de premios, el salario fijo mensual promedio era de 295 dólares mientras que el componente variable del salario promedio de aquellos agentes con incentivos era de 160 dólares. Sin embargo, sólo un promedio del 72% de los oficiales de crédito era beneficiario del incentivo. Los resultados muestran que la magnitud promedio del incentivo era del 28%. En otras palabras: por cada 100 dólares de remuneración total, el oficial de crédito recibía 28 en concepto de incentivo.

Al discriminar por regiones, el estudio de McKim y Hughart indica que la magnitud promedio de incentivos era considerablemente más elevada en América Latina-Caribe y ligeramente más elevada en el Este de Europa y Asia Central respecto a las IMFs en África y el sur de Asia. En estas dos últimas regiones, además, prevalecía el premio colectivo o por sucursal, por sobre el individual.

La percepción de los directivos de las IMFs consultadas en la encuesta era, en general, positiva hacia las políticas de incentivos. Sin embargo se apuntaron algunos efectos negativos, como la disminución de la motivación entre los oficiales menos competentes para trabajar con incentivos; tensiones entre departamentos de la institución que tienen incentivos y aquellos que no tienen; celos por las recompensas que puedan recibir algunos; desvíos en la misión como consecuencia de apuntar a clientes de mayores ingresos o menos ruralizados; erosión en la calidad de la cartera, entre otros.

Como se ve, las políticas de incentivo comportan decisiones estratégicas que se asientan en terrenos delicados. Armendáriz y Morduch subrayan que “las microfinanzas son un tejido de relaciones sociales y económicas”. Vender electrodomésticos es otra cosa.

Referencias

Armendáriz, Beatriz y Morduch, Jonathan: Economía de las microfinanzas, Fondo de Cultura Económica, 2011, Ciudad de México (traducción de Roberto Reyes Mazzoni). Véase especialmente el capítulo XI "Gerencia y microfinanzas", págs. 387 a 424. Hay una versión online del libro disponible en su original en inglés The Economics of Microfinance, cuyo capítulo de marras es el 10, "Managing microfinance", págs. 257 a 287.

McKim, Andrew y Hughart, Matthew: Staff Incentive Schemes in Practice: Findings from a Global Survey of Microfinance Institutions, Microfinance Network y CGAP, 2005.

Imp-Act Consortium: Incentivos para empleados: Integrar la GDS en el fortalecimiento institucional de las microfinanzas, Nota Informativa (s/f).

jueves, 28 de noviembre de 2013

Desafío de Microfinanzas Islámicas 2013: proveedores ponen a prueba potencial de escala

Mujer marroquí
(foto: Banco Islámico de Desarrollo)

(Mundo Microfinanzas) El CGAP, el Banco Islámico de Desarrollo (IDB), Al Baraka Banking Group y Triple Jump anunciaron el lanzamiento del segundo Desafío de Microfinanzas Islámicas, un concurso mundial en el que pueden inscribirse proveedores de productos de microfinanzas que cumplan con la ley islámica (Sharia). La iniciativa es también apoyada por el ministerio de cooperación internacional y desarrollo de Alemania, a través de su agencia de cooperación técnica (GIZ).

El primer concurso, organizado en 2010, fue ganado por el Al Amal Bank (AMB) de Yemen. Este año tiene como título “Desafío de Microfinanzas Islámicas: Más allá del Murabaha”.

Con el otorgamiento de una subvención por US$ 100 mil, el Desafío espera no sólo estimular la innovación, sino además ayudar a escalar la aplicación de productos respetuosos de la Sharia por parte de instituciones financieras que ya prestan servicios a una importante porción de clientes pobres.

Esto, en parte, se debe a que el Desafío de este año invita a inscribirse exclusivamente a proveedores de servicios financieros islámicos con una trayectoria hecha junto a esta clientela meta y quieran darle mayor vuelo a su incursión.

El número de proveedores de microfinanzas que cumplen con la ley islámica (que por ejemplo prohíbe el cobro de intereses) se ha duplicado en los últimos años. Y aunque siga expandiéndose, el alcance todavía es relativamente estrecho, llegando a poco más de 1 millón de los 650 millones de musulmanes que se estima viven con menos de 2 dólares al día, dijo el CGAP.

Murabaha es la modalidad de finanzas islámicas más difundida y se trata de un acuerdo comercial entre partes, donde ambas aceptan el precio de venta de un activo y el margen de ganancia que le corresponderá al vendedor. Los bancos islámicos han incorporado este mecanismo como un modo de financiar, sin transgredir preceptos religiosos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

El facilitador: inteligencia local e independiente para el desarrollo de un mercado


(Mundo Microfinanzas) Durante décadas, los inversores y donantes han aportado significativamente a las microfinanzas y la inclusión financiera a través de inversiones directas o asistencia técnica. De hecho, más de US$ 25 billones se han comprometido a diciembre de 2011.

Mayada El-Zoghbi
Pese a estos esfuerzos, más de 2.700 millones de adultos todavía carecen de acceso a servicios financieros formales. De acuerdo con uno de los últimos reportes publicados por el CGAP, construir un mercado financiero que sirva efectivamente a los pobres requiere algo más que el apoyo a instituciones microfinancieras y otros proveedores interesados en la “base de la pirámide”. Aun considerando la inclusión financiera en un sentido amplio y multifacético.

Antes bien, la construcción de mercados inclusivos requiere la coordinación de varios elementos subyacentes como la educación de los consumidores, el diseño de leyes y regulaciones adecuadas, el fortalecimiento de organizaciones y creación de burós de crédito, con vista a crear un sistema que adapte e innove en el servicio a la población más pobre.

En la serie Focus Note del CGAP, el reciente estudio Facilitating Market Development to Advance Financial Inclusion (“Facilitar el desarrollo de un mercado para promover la inclusión financiera”) sostiene que un mercado financiero para los pobres funcionará mejor si se lo construye utilizando además un actor informado, con arraigo local y confiable en su objetividad, llamado “facilitador”.

Este tipo de facilitador opera utilizando su amplio y profundo conocimiento del mercado, sus actores, las oportunidades y desafíos que van surgiendo para diseminar información, proporcionar incentivos a fin de que los actores asuman nuevos riesgos y ayuden a fortalecer a los participantes del mercado. Las primeras evidencias de países donde la facilitación de mercados financieros ha sido la norma -como en Kenia o Sudáfrica, dos países “favoritos” para inversores, donor darlings- apoyan la idea de que un facilitador externo puede ser exitoso en la promoción de inclusión financiera. Este facilitador puede ser un empresa lucrativa, una ONG, una institución financiera de desarrollo, un inversor, un trust creado con fines específicos, incluso una agencia de gobierno.

Dado que los mercados están en permanente estado de cambio, señala el CGAP, con nuevos proveedores y consumidores entrando y saliendo continuamente y nuevos reguladores y políticas, tanto activas como reactivas, la capacidad de respuesta del mercado se logra mejor con la intervención de un actor independiente que esté próximo (físicamente) al mercado y por lo tanto sea capaz de monitorear atentamente su desarrollo. Como actor independiente puede además estar bien posicionado para atender los desafíos, identificar problemas, distorsiones e ineficiencias, y coordinar y articular esfuerzos junto a inversores e instituciones financieras de desarrollo.

El estudio refiere a este actor como facilitador, aunque su rol no es pasivo -apenas coordinando y reuniendo información- sino activo: diseñando e imprimiendo dinámica para estimular según la necesidad a los participantes del mercado (proveedores de servicios financieros, clientes, ejecutores de políticas, empresas de infraestructura del mercado).

El reporte destaca dos casos de facilitadores: el Financial Sector Deepening Trust–Kenya (FSD–Kenya), facilitador para el desarrollo del sector financiero a nivel país, creado en 2005 como un consorcio independiente manejado por KPMG e inicialmente financiado por la cooperación británica (DFID). Y FinMark Trust de Sudáfrica, como facilitador en información sobre consumidores, que a juicio del CGAP ha hecho una contribución decisiva para el proceso de facilitación del mercado financiero y la promoción de la inclusión financiera sudafricana.

Referencia 

Facilitating Market Development to Advance Financial Inclusion (CGAP, por Mayada El-Zoghbi y Kate Lauer, en la serie Focus Note n° 89, octubre de 2013, Washington, DC).

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