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martes, 11 de febrero de 2014

Profundización en Uruguay: de microfinanzas a un enfoque de desarrollo económico local


(Mundo Microfinanzas) Cuando el próximo 20 de febrero se cierre la etapa de trabajo conjunto entre gobierno de Uruguay y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo habrá asistido a más de 37.500 micro y pequeños empresarios, tanto en capacitación como en asesoramiento técnico y acceso al financiamiento, al cabo de ocho años de ejecución. En ese tiempo, el programa implementado por el Área de Políticas Territoriales (APT) de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) llegó a 115 localidades, de acuerdo con el balance publicado por la APT en la publicación Territorios Comunes (enero-febrero 2014).

Pero desde APT se asegura que el desafío no termina aquí y que los objetivos iniciales del Programa habrán de profundizarse a través de un reenfoque hacia el desarrollo económico local, con el emprendedor como pieza clave.

La idea es potenciar a estos emprendedores “como parte de cadenas de valor de inversiones mayores en los departamentos” en que está dividido el territorio uruguayo.

Como ejemplo de este desarrollo, el APT da cuenta del proyecto piloto que se lleva a cabo en Maldonado, en el litoral sur del país, con un sistema de compras estatales para que las micro y pequeñas empresas puedan acceder con más facilidad a prestar servicios y bienes en llamados y licitaciones públicas como estrategia para su fortalecimiento.

“El Programa acciona en clave de desarrollo local, en el entendido de que el trabajo de cercanía y la llegada de las políticas públicas a las pequeñas poblaciones son la base para lograrlo. En ese contexto, cada referente local y regional fue pieza fundamental en la labor con los emprendedores en estos ocho años”, sostiene el APT en la publicación.

Como muestra de algunas de las experiencias junto a estos referentes, se comenta la actividad realizada en Carlos Reyles, pequeña localidad del departamento de Durazno, en el centro del país, donde se instaló un taller de generación de ideas con enfoque de desarrollo local.

“Las inclemencias climáticas el día en que realizábamos el primer taller de sensibilización no consiguieron amedrentar a nadie, y nos reunimos con casi una docena de emprendedores con ganas de reflexionar sobre sus proyectos”, recordó la referente de Microfinanzas en la región centro-sur, Tania Burjel.

Otro ejemplo es Grecco, un poblado rodeado de explotación forestal, en el oeste del departamento Río Negro y donde sus apenas 600 habitantes viven gracias al trabajo en la industria maderera.

Según relata la publicación, en este sitio no existen alternativas de empleo real para las mujeres, de ahí la importancia de empoderarlas para que, con sus saberes, generen y fortalezcan sus emprendimientos como alternativa para obtener un ingreso.

Ya hay instancias de capacitación y financiamiento para que mujeres de esta localidad puedan fortalecer sus ingresos en una cooperativa de apicultoras y como vendedoras de alimentos para transportistas que trabajan en la industria forestal, según explicó Mariana Berger, referente regional de Microfinanzas para el litoral sur.

Para el APT, el reto es “poder profundizar estas acciones enfocadas en el desarrollo económico local, a efecto de que las personas con espíritu emprendedor puedan convertirse en piezas clave para la transformación de las realidades de sus localidades”.

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Microfinanzas para el desarrollo integral: Programa uruguayo bajo evaluación (23 de diciembre de 2013)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Microfinanzas para el desarrollo integral: Programa uruguayo bajo evaluación

Inés Vásquez, Adrián Rodríguez, Vanina Cuadro y Gisella Divenuto,
parte del equipo académico de la UdelaR que trabajó en el Informe.
A ellos se suman Carlos Troncoso y Danny Freira, co-coordinadores 
junto con Rodríguez, y Elianne Litwin
(foto: Mundo Microfinanzas)

(Mundo Microfinanzas) Las microfinanzas no son sólo un mecanismo para la creación sostenible de nuevos emprendimientos o el fortalecimiento de los ya existentes; tampoco son sólo una contribución a la salida de la pobreza a través de la adquisición de capacidades personales que permitan alcanzar mayor bienestar; tampoco ellas se reducen a una dimensión de “inclusión financiera per se”, si no es para insertar al individuo y a su emprendimiento en circuitos dinámicos de producción; y, finalmente, las microfinanzas no aportan gran cosa a una perspectiva de desarrollo si sus beneficios no se relacionan estrechamente con una localización territorial-ambiental.

Este concepto de “desarrollo integral”, multidimensional, adoptado por el Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, del gobierno uruguayo, así como su impacto en grupos meta entre los años 2009-2012, ha sido evaluado por un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, de la Universidad de la República (UdelaR), y publicada en el informe técnico Metodología de evaluación de las Microfinanzas para el desarrollo productivo. Estudio de brecha de demanda de crédito en las Mypes en Uruguay.

El estudio fue presentado por el doctor en Desarrollo Económico e Integración. Adrián Rodríguez Miranda, en el marco de uno de los paneles de la jornada de cierre del Programa de Microfinanzas, realizado días pasados en la sede de la presidencia, en Montevideo. Además de sentar específicamente una línea de análisis sobre el programa uruguayo, el trabajo se presenta como propuesta de medición de las microfinanzas en tanto herramienta de desarrollo, explicó el académico.

“Cuando hablamos de microfinanzas, ¿es oro todo lo que reluce?”, se preguntó Rodríguez al comienzo de su intervención. Y sostuvo la necesidad de no ver las microfinanzas “como un fin en sí mismo”, sino como un medio para el desarrollo que considere al menos estas cuatro dimensiones: económica, socio-cultural, de gobernanza e institucional, y territorial-ambiental.

Como se señala en la publicación: “Se trata de ver si las microfinanzas apoyan en sentido amplio la capacidad de emprender en las personas, lo que no sólo significa emprender un negocio concreto, sino emprender un camino de salida de la pobreza o de la vulnerabilidad socioeconómica, hacia la realización, como expansión de la libertad a través del desarrollo de las capacidades”.

La metodología propuesta considera que el resultado de la evaluación debe arrojar indicios sobre el impacto del Programa en el fin para el cual fue diseñado, esto es, contribuir al desarrollo de micro y pequeñas empresas insertándolas en la trama productiva del país (desarrollo en las cuatro dimensiones ya referidas). Los evaluadores de la UdelaR se valieron de herramientas desarrolladas por el laboratorio microfinanciero francés Cerise para hacer, a futuro, comparables los resultados del programa uruguayo a nivel internacional.

La evaluación apuntó a cubrir diferentes eslabones de la llamada “cadena de resultados”, integrando el desempeño social de las IMFs (metodología Cerise) con la mirada del desarrollo integral y el enfoque de las capacidades, a través de los siguientes instrumentos: indicadores sobre la contribución de la política pública al logro de objetivos propuestos; cuestionario de desempeño social a las IMFs, instituciones de apoyo a las mipymes (IAM) y entidades identificadoras de beneficiarios (EIB); medición de los cambios producidos en los beneficiarios (Resultados) y asociar la atribución de los resultados a las acciones realizadas (Impacto).

El programa uruguayo emerge bien posicionado de la evaluación, sobre todo por su contribución al establecimiento de un mercado para las microfinanzas y una articulación institucional que ha permitido una diseminación geográfica y que está en condiciones para una maduración. Rodríguez Miranda se refirió a los aspectos por mejorar en términos de "focalización": el Programa debería afinar su alcance hacia el entorno rural, en los departamentos más alejados de los principales centros urbanos; incrementar la prestación de servicios no financieros (servicios que son positivamente valorados por aquellos beneficiarios que efectivamente los reciben) y orientarse hacia los quintiles de población más pobres, aquellos con menores niveles de formación (el Programa estaría, de acuerdo a la evaluación, ejerciendo un sesgo de selección que perjudica a personas con más bajos niveles de formación).

Posgrado en 2014

El evento de cierre del Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, del gobierno uruguayo, fue una buena ocasión para que autoridades y profesores de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, de la UdelaR, presentaran el posgrado Diploma de especialización en Economía y Gestión para la Inclusión, que la universidad comenzará a ofrecer desde este 2014. El diploma ofrece a graduados y profesionales una aproximación a las diversas dimensiones de la gestión de formas organizativas que buscan el desarrollo humano, económico y social de una comunidad. La formación está organizada en base a cuatro ejes temáticos que definen las cuatro menciones con las que se ofrece el diploma: cooperativismo, microfinanzas, desarrollo territorial y emprendedurismo.

Referencia

Metodología de evaluación de las Microfinanzas para el desarrollo productivo. Estudio de brecha de demanda de crédito en las Mypes en Uruguay (Facultad de Ciencias Económicas y de Aministración, Universidad de la República; Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Presidencia de la República; coordinación de Lic. Cra. Danny Freira, Dr. Adrián Rodríguez Miranda y Ec. Carlos Troncoso, 2013, Montevideo).

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lunes, 16 de diciembre de 2013

"El desafío es incluir micro y pequeñas empresas en procesos virtuosos a nivel de territorio"

Carolina Ferreira, coordinadora del Programa de Microfinanzas en Uruguay
(fotos: Mundo Microfinanzas)

(Mundo Microfinanzas, en Montevideo) Una imponente vista de la rambla, la Ciudad Vieja y el Río de la Plata captan inmediatamente la atención del visitante. Estamos en la oficina de la coordinadora del Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo del Uruguay, Carolina Ferreira, en el séptimo piso de la torre de Presidencia. En uno de los pisos de arriba imaginamos al presidente José Mujica comentando, junto a sus colaboradores, algunas de las repercusiones mundiales despertadas por la audaz iniciativa uruguaya de legalizar la marihuana.

Una oficina pequeña pero luminosa, la de Carolina. A espaldas de este cronista, detrás de la silla que luego ocupará la entrevistada al momento de la foto, un mapa político gigante del Uruguay. Ningún otro objeto podría haber sido más representativo para un Programa que trabaja en la órbita del Área de Políticas Territoriales, de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), y que se distingue precisamente por su “enfoque territorial”. En las oficinas contiguas, más relajados tras la presentación de la mañana, los integrantes del equipo toman mate y comparten las últimas masitas que quedaron del evento, oportunidad en la que el Programa hizo un balance de seis años de ejecución y anunció qué trayectoria seguirá a partir de 2014. En esa siesta radiante y primaveral, Mundo Microfinanzas dialogó con Carolina Ferreira.

MMF: ¿Qué fue lo que concluyó y lo que empezó hoy?

C.F: Bueno, hoy fue el cierre formal, si bien la ejecución del Programa termina en febrero de 2014, con una etapa de diseño que empezó en 2005, e iniciándose formalmente en agosto de 2007, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, de la presidencia. Formalmente hoy también se anunció la creación del área de Desarrollo Económico Local, dentro del Área de Políticas Territoriales de OPP. La idea es empezar con esta nueva área en marzo de 2014, que toma los aprendizajes de tres programas vinculados al sector productivo, uno de ellos Microfinanzas; los otros de Conglomerados y Cadenas Productivas y de Apoyo al Sector Productivo. Vamos a seguir trabajando con la temática de finanzas inclusivas pero también vamos a apoyar la integración financiera de las pequeñas y medianas empresas en un perfil más de desarrollo económico territorial.

MMF: ¿Esto quiere decir que, desde la óptica de una política pública, las microfinanzas constituyen una herramienta que idealmente debería evolucionar hasta integrarse con otros componentes para un armado más integral?

C.F: Sí, ese fue un poco el desafío al que nosotros nos enfrentamos, sobre todo en los dos últimos años. Como decía hoy en la presentación, el país de 2005 era un país muy distinto al país de 2013, con indicadores de pobreza en torno al 15 por ciento, con desempleo en torno del 30 por ciento… Hoy estamos hablando de un desempleo de menos de dos dígitos, entre el 6 y 8 por ciento, al igual que con los indicadores de pobreza. Un país donde hay muchas más micro y pequeñas empresas… en aquel momento por la crisis de 2002 habían desaparecido más de 70 mil y hoy estamos hablando que hay en torno a 130 mil micro y pequeñas empresas, relevadas por el último censo. Las microfinanzas en 2005 tenían un enfoque. Creemos que el enfoque hacia donde tenemos que apuntar involucra a las microfinanzas, porque todavía sigue habiendo mucha gente sin acceso a financiamiento adecuado, pero también pensamos que el desafío es integrar otros instrumentos y otro tipo de componentes que den más sostenibilidad y potencia a lo que venimos haciendo desde el Programa de Microfinanzas.

MMF: Vos hiciste referencia hoy a lo que habían sido los comienzos del Programa. Y mencionaste cómo se fue introduciendo poco a poco el enfoque territorial. ¿Cómo fue ese pasaje?

C.F: El Programa de Microfinanzas desde su diseño fue innovador en el tema de la integralidad. Desde el BID se planteó en su momento que era la primera vez que se abordaba el desarrollo del sector microfinanzas no sólo desde el tema de instrumentos financieros sino también de lo que se llamaba servicios complementarios, con todos los programas de capacitación y asistencia técnica, sujetos al financiamiento, y también el tema del fortalecimiento institucional, de los actores involucrados. A medida que el Programa fue avanzando, y sobre todo con la etapa de ejecución a partir del año 2007, nos dimos cuenta que uno de los aliados fundamentales a la hora de llegar al interior del país eran las instituciones locales. Y en eso juegan un rol fundamental los gobiernos departamentales, los centros comerciales, las sociedades de productores y un montón de instituciones que trabajan a nivel del territorio. Asimismo el Programa está dentro de un área de Políticas Territoriales cuyo principal cometido es el desarrollo territorial. Entonces era un tema que desde la forma de trabajar del Área implicaba necesariamente una mirada al desarrollo del territorio en su conjunto, y un programa de microfinanzas no podía escapar de esa lógica.

MMF: Hoy en una de las exposiciones se planteó que existen tensiones cuando se trabaja con un enfoque territorial, en el sentido de que lo que se busca es tratar que lo producido como renta se democratice, se disperse, derrame lo más que se pueda. ¿Hubo que gestionar conflictos desde la coordinación del Programa bajo este enfoque?

C.F: El Programa vive en constante tensión: entre lo financiero y lo productivo, lo social y lo económico, lo nacional y lo local, entre el apoyo a inversiones y cadenas productivas más grandes y el micro y pequeño emprendimiento… Creemos que sí, hubo que negociar tensiones. El desafío, más que negar que esos conflictos existen, es ver cómo se pueden involucrar las micro y pequeñas empresas en estos procesos virtuosos a nivel de territorio, donde no en todos lados tiene que ser lo mismo. Nosotros ahora en el enfoque que estamos pensando hacia delante reconocemos la importancia de las cadenas de valor, como tales, pero también reconocemos la importancia de las redes territoriales. A veces no hay una gran empresa traccionadora en el territorio, pero sí hay un conjunto de micro y pequeñas empresas que pueden trabajar en red y favorecer el desarrollo de pequeñas comunidades. Hace poco lanzamos la red EmprendeVarela, en una localidad del norte del departamento Lavalleja, donde justamente hay emprendedores que van desde carpinteros, talleres mecánicos, una granja y un montón de emprendimientos que generan un ciclo virtuoso en territorio, que se complementan entre sí en distintos roles, que van desde la compra de insumos en común. Ese tipo de sinergias generan también efecto de derrame. Por otra parte, estamos trabajando con desarrollo de proveedores en una zona del este del país donde se están instalando tres grandes plantas cementeras y queremos que las micro y pequeñas empresas de esa localidad se incorporen a ese proceso. Que no se mantengan al margen, como ha pasado con otras inversiones en el país. Entonces, sin forzar los procesos, creo que el rol fundamental es adecuarse a las realidades y demandas locales, y también a los tiempos locales, porque hay gente que le interesa subirse al tren y gente que no.

MMF: Si nos quedamos con la foto del último panel, quedó en claro la centralidad del Estado como impulsor, la centralidad de la política. ¿Cómo se armoniza el Estado y el mercado para que ambos se complementen y generen sinergias dentro de esta concepción productivista de las microfinanzas?

C.F: Nosotros desde el inicio siempre dijimos que este Programa trabaja en la brecha: entre oferta y demanda de servicios financieros, pero también -y hoy lo decía muy claramente el decano de la Facultad (por Rodrigo Arim, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República)- en un escenario de competencia perfecta nuestro rol no tendría sentido. Pero como eso en la realidad no existe, ahí hay un rol de incluir. Ha habido instancias donde hemos sentado en una misma mesa, por ejemplo, a instituciones financieras con algún grupo de productores. Pero después el Programa se retira y el vínculo se mantiene. Siempre hay gente que necesita un acercamiento, una oportunidad y creo que ahí el rol del Estado se justifica. Y después, lo otro fundamental, es que por más Estado que sea, hay que rendir cuentas, que es el intento que hicimos hoy. Es decir, está bien, el Estado llega a lugares donde los demás no llegan, pero también se necesita lograr que eso se haga de una manera eficiente. Yo creo que el Estado tiene un rol importante que jugar en la inclusión socioeconómica. Pero para nosotros es fundamental generar ámbitos público-privados. Muchas veces ni entre las empresas grandes se sientan en una misma mesa. Y nos ha pasado con algunos centros comerciales del interior del país, con los que hay que generar “excusas”, entre comillas, para que puedan pensar una mirada de desarrollo. No tanto como sector gremial que hace lobby por un reclamo, sino como actores de su territorio, impulsando estrategias sostenibles para ese territorio.

MMF: ¿Cómo evalúas la participación del BID, como gran financiador, en la primera etapa del Programa?

C.F: La verdad que nosotros, si bien tuvimos muchas idas y vueltas, también sabemos que sin el financiamiento inicial del Banco Interamericano el Programa no hubiera surgido y no se hubiera generado. Hay un especialista que quiero citar en particular, el señor Raúl Novoa, y también el asesor de operaciones Miguel Baruzze, por el apoyo enorme que dieron al Programa. Si bien ellos pertenecen más a una sección de mercados de capitales, tienen una mirada de desarrollo bien interesante. Y eso nos permitió mucho intercambio, también con el Fomin, con el tema de corresponsales no bancarios, transferencias monetarias, vehículos de ahorro programado, la participación en los Foromic... Todas las veces que hemos ido al Foromic hemos venido con ideas para generar, para instaurar. Y en el corto o mediano plazo te permite un buen benchmarking, o estado del arte de lo que pasa en la región, y tratar de adaptar esas experiencias a la realidad uruguaya, que no es la realidad andina ni del Caribe. Eso también nos ha servido mucho.

MMF: Y hablando de benchmarking, ¿qué paralelismos ves entre esas realidades de otros países latinoamericanos y la de Uruguay?; ¿qué aspectos diferenciales y qué innovaciones se podrían adoptar en Uruguay?

C.F: Sin pensar que Uruguay sea un caso único, creemos que hay diferencias con lo que podría ser la realidad de los países andinos o México. Quizás sí más comparable con el sur de Brasil o con Argentina. Pero por ejemplo en el tema de la informalidad, creemos que en los países andinos es bastante alta y ahí hay un nicho para el desarrollo del sector de microfinanzas, que es una realidad distinta a la uruguaya. Después la masividad que tienen estas instituciones… hoy se hablaba del tema de la sostenibilidad. Hemos aprendido bastante, por ejemplo en el tema regulación de algunos países, como en Perú con su Superintendencia. También de Colombia con sus corresponsales no bancarios y la Banca de las Oportunidades. En eso hay lecciones aprendidas que creemos que son bien interesantes. Y en el último Foromic, en México, vimos cómo vincular algunos sectores productivos y algunos instrumentos innovadores a la hora de solucionar problemáticas como el tema del ahorro. En Uruguay hay un problema… una realidad, y es que las instituciones microfinancieras no captan depósitos. Entonces, generar vehículos de ahorro para esta población es complejo y hay que ser innovador. Y tanto en el anterior Foromic como en éste hemos visto aprendizajes reales y concretos, de cosas que se hicieron bien y otras que no tanto, y esa experiencia estamos tratando de traerla a Uruguay. Después, bueno, la particularidad del mercado uruguayo tiene que ver con esto del territorio. Me parece que no lo he visto tan claro en otros países, al menos no desde nuestro enfoque. También que sean programas de Presidencia, me parece que ahí también hay una particularidad del caso uruguayo. Y también, como el mercado uruguayo es chico, hay un nicho en la incorporación de la pequeña empresa, para créditos un poco mayores. Si bien el crédito promedio del sector es de 2.500, todavía hay un nicho entre 4.000, 5.000 y hasta 7.000 dólares, diferente a lo que vemos en otros países o regiones, con créditos promedio bastante menores y gran masividad. También hay un tema vinculado a la tecnología: creo que ahí en Uruguay estamos un poquito rezagados y el Programa debería sentarse a ver cuáles son las opciones, porque hay un tema de escala, de llegada y bajada de costos, tiene que ver con las innovaciones tecnológicas. Y he visto, tanto en Latinoamérica como en otras regiones, como en África, que hay llegadas al territorio vasto a partir de innovaciones tecnológicas.

MMF: ¿Cuáles son las expectativas del Programa sobre la ley de inclusión financiera que está discutiéndose actualmente en el parlamento uruguayo?

C.F: Nosotros, si bien no participamos en la redacción de ese proyecto, puntualizamos algunos temas a partir de la consulta que nos hizo el MEF. Por ejemplo el tema de las cooperativas: nosotros sabíamos que las cooperativas de ahorro y crédito iban a patalear un poco, con alguna reglamentación. También, por ejemplo, con algo que planteó hoy el presidente del BROU (por Fernando Calloia), el tema del IVA, eso lo planteamos y fue reconocido en la ley y esperamos que se apruebe. Y después un tema no menor que es la cobertura territorial. Si bien este es un proyecto que se llamaba en un principio de bancarización e inclusión financiera, creemos que las corresponsalías no bancarias, la llegada a los territorios, tienen que ser pensadas bajo una lógica real y concreta del interior. A veces desde Montevideo pecamos de una lógica centralista, donde hay un cajero a dos cuadras. Pero hay localidades donde sólo pensar que te van a pagar el sueldo con un cheque y que vos vas a tener que hacer 70 kilómetros para ir a cobrarlo, no es muy real. Ese tipo de devoluciones le hemos hecho al ministerio de Economía, y algunas fueron contempladas. Me parece que lo más interesante de la ley de inclusión financiera es que genera debate y pone la temática sobre la mesa, creando una especie de mea culpa o autoanálisis por parte de los bancos privados, las cooperativas o las instituciones por ver cuál es nuestra realidad respecto a la inclusión financiera y para qué la inclusión financiera. No incluir por incluir sino ver cómo eso favorece el desarrollo de los hogares uruguayos y de las micro y pequeñas empresas.

Algunos resultados del Programa

Estos fueron algunos de los resultados del Programa presentados este jueves por el director de la OPP, Gabriel Frugoni, junto a la coordinadora Carolina Ferreira:

- Total del monto invertido 2007-2013: US$ 12.317.225
- 37.500 emprendedores y micro y pequeñas empresas asesoradas
- Más de 750 técnicos involucrados
- Llegada a 115 localidades
- Más de 130 instituciones involucradas
- 23 instrumentos financieros que facilitaron el acceso al crédito

El coordinador del Área de Políticas Territoriales de OPP, Marcos Otheguy, destacó en la presentación que Uruguay ha avanzado en estos años del puesto 50° al 17° en el Microscopio Global sobre el Entorno de Negocios para las Microfinanzas, elaborado por la Economist Intelligence Unit (EIU).

Parte del equipo coordinado por Ferreira: Ana Laura Barrios, Andrea Malvasio,
Tania Burjel, Mariana Berger, Joaquín Saldain, Mariangel Pacheco,
Jerónimo Gravina y Martín Lescano.

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domingo, 15 de diciembre de 2013

Uruguay: Centralidad del Estado para el desarrollo de un sector microfinanciero

Coincidencias en el panel que puso cierre a la jornada
(foto: Mundo Microfinanzas)

(Mundo Microfinanzas, en Montevideo) La iniciativa del Estado y el protagonismo de las políticas públicas en Uruguay han permitido, en los últimos años, el desarrollo de un sector microfinanciero todavía embrionario pero aun así vital para dar respuesta a la necesidad de crédito de las micro y pequeñas empresas, que de otro modo continuarían siendo un target indiferente y eludido por parte de los principales bancos del país.

Esta puede ser una de las conclusiones convergentes del panel de cierre de la jornada Construyendo una política pública de inclusión financiera para la inclusión productiva, organizado este jueves en Montevideo por el Programa de Microfinanzas de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), de la presidencia del Uruguay. La discusión, presentada por la coordinadora del Programa, Carolina Ferreira, fue animada por el presidente del Banco de la República (BROU), Fernando Calloia; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, de la Universidad de la República (FCEA-UdelaR), Rodrigo Arim; y el director del Área de Políticas Territoriales de la OPP, Marcos Otheguy.

Al abrir las intervenciones, Calloia destacó la importancia que para Uruguay ha significado asociar las microfinanzas con una política pública. Tras afirmar que los bancos siempre han sido un ámbito cerrado para los microempresarios uruguayos, el titular del BROU remarcó la necesidad de introducir regulaciones específicas para las microfinanzas, ya que una regulación genérica no hace sino mantener una situación de desequilibrio donde pierden las instituciones microfinancieras.

El banquero confesó que República Microfinanzas, brazo microfinanciero del BROU, ha tenido que afrontar pérdidas millonarias en dólares porque no ha sido posible equilibrar sus costos con las tasas, en virtud de la metodología específica que requiere una IMF. En tal sentido destacó algunas correcciones que introduce el proyecto de Ley de Inclusión Financiera, que se debate actualmente en el parlamento, puntualmente la exoneración del IVA a los intereses de los préstamos otorgados a microempresas por cualquier entidad financiera, extendiendo así el régimen del que gozan los bancos al resto de las instituciones, en particular aquellas que se especializan en el financiamiento a microempresarios.

Finalmente Calloia, utilizando una metáfora pugilística, destacó el apoyo del área de Microfinanzas de OPP, sin cuyo apuntalamiento República Microfinanzas hubiese tenido que “tirar la toalla”.

A su turno, Arim se refirió críticamente a lo que llamó el “paradigma de la competencia perfecta”, que durante la década del ’90 “parecía explicar la realidad”. Este modelo presuponía, señaló el académico, que todo proyecto empresarial que demostrara su viabilidad, su impacto socialmente benéfico y la capacidad de repago de sus deudas debería encontrar financiadores deseosos por invertir, tornando así ociosa toda política de estímulo por parte del Estado.

Sin embargo, el problema del acceso al crédito de las pequeñas y medianas empresas uruguayas necesitó de las políticas públicas, dijo el decano. Y destacó el rol de la universidad para aportar conocimientos críticos que ayuden a la instrumentación de esas políticas, así como para el diagnóstico, monitoreo y evaluación de sus desempeños.

Al cerrar el panel, Otheguy coincidió en el rol de liderazgo del Estado y la proximidad de las políticas públicas en localidades del interior y poblaciones vulnerables para comenzar a revertir problemas estructurales de la economía uruguaya.

El responsable del Área de Políticas Territoriales del gobierno remarcó algunos de los ejes que, a partir de 2014, darán continuidad al Programa de Microfinanzas. Estos ejes son el desarrollo local, la innovación institucional (por ejemplo mayor dinamismo de las oficinas territoriales) y una planificación estratégica con foco en lo regional.

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jueves, 12 de diciembre de 2013

Microfinanzas y desarrollo en Uruguay, en horas de balance

Coordinadora y miembros del equipo del Programa de Microfinanzas,
durante la jornada de reflexión esta mañana en Montevideo

(foto: Mundo Microfinanzas)

(Mundo Microfinanzas, en Montevideo) El Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo en Uruguay despierta hace unos años expectativa en la región, no sólo por su carácter -precisamente- programático e integral, sino también por el modo como el gobierno lo ha incorporado como política pública de desarrollo a nivel país.

Desde sus comienzos ocho años atrás, con el financiamiento y apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a la actualidad, como programa del Área de Políticas Territoriales, de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto del gobierno (OPP), esta iniciativa se ha ido modificando, perfeccionando, de algún modo forjándose en la práctica, con el eje puesto desde un principio en la inclusión de las micro y pequeñas empresas, emprendedores, pequeños agricultores o ganaderos del interior a los beneficios del crédito.

Durante la jornada de cierre de año, que ha tenido lugar esta mañana en la sede de la presidencia de la República, la coordinadora del Programa, Carolina Ferreira, confió que la palabra que más apareció en la nube fue “articulación”, sin dudas debido a la diversidad de actores intervinientes y la necesidad de asegurar una cohesión a las acciones. A esa palabra podríamos agregar otras, surgidas de las distintas exposiciones de la jornada, y que se pueden pensar como palabras-puentes entre la experiencia ya hecha y la orientación que tendrá el programa a partir del año próximo: desarrollo local, territorio, focalización, brechas.

Junto a la coordinadora del Programa, el responsable de Servicios Financieros, Jerónimo Gravina, y el responsable del área Territorial, Martín Lescano, tuvieron a cargo el primero de los tres segmentos del evento. Ellos compartieron algunas notas a modo de balance, divididas entre lo que se presentó como “aportes”, “aprendizajes” y “desafíos”.

Entre los aportes, Gravina destacó el mérito de haber puesto el tema de la inclusión financiera en la agenda pública. Inclusión financiera entendida como elemento fundamental para la inclusión social. Él refirió la cuestión de la articulación de actores, no necesariamente homogéneos, y el impacto local y regional de las intervenciones, impacto que se traduce en mejores condiciones de vida para los beneficiarios. “Los gobiernos departamentales son socios estratégicos del Programa”, dijo Gravina. Y al fin lo más pertinente de un programa de microfinanzas: mejorar las condiciones para el acceso al financiamiento de aquellos hasta entonces excluidos de ese beneficio.

Entre lo aprendido, Lescano destacó en primer lugar la capacidad del Programa de adaptarse a necesidades locales y regionales, casi siempre diversas, sin perder el foco nacional y estratégico. Luego se refirió a la aptitud de generar demanda allí donde antes no la había. En ese contexto mencionó las actividades de visibilización del Programa, sea bajo la forma de talleres de sensibilización, de negociaciones institucionales o estrategias de comunicación. Por ese aprendizaje, el Programa cuenta ya con referentes locales en comunicación. “La comunicación es clave, los emprendedores tienen que identificarse y decir ‘esto es para mí’”, explicó Lescano. Finalmente también habló de la capacidad adquirida por el Programa de interpelarse constantemente. Lo que resulta en una mejor capacidad de monitoreo y evaluación, entre otras destrezas.

Como retos hacia adelante, Ferreira hizo hincapié en la necesidad de profundizar el enfoque territorial, al que calificó de “acierto” y que en los inicios del Programa no estaba del todo claro. Derivado de este enfoque, las tensiones nacionales-locales: hay que saber que ellas existen y deben ser administradas con criterio. Ella destacó también la formación de recursos humanos, el “efecto derrame” de estas capacidades, sobre todo en el interior profundo del país (“el interior del interior”). Luego mencionó la necesidad de establecer alianzas flexibles, no encorsetarse en los procesos (y puso como ejemplo: algunos departamentos tienen sus propias agencias de desarrollo, otros no). Avanzar en el enfoque de cadena de valor, con la inclusión de mypes, implica nuevos desafíos, que podrían tener en la promoción del asociativismo alguna respuesta. Ferreira también habló de la necesidad de apuntalar horizontes de mayor plazo y animarse a innovaciones sociales con las poblaciones más vulnerables, jóvenes, mujeres.

Al fin de su alocución, dedicó un agradecimiento al equipo con el que compartió el trabajo en estos años: “Trabajar en territorio es vocacional”.

La jornada organizada por el Programa de Microfinanzas ofreció además un panel con comentarios y reflexiones del presidente del Banco de la República (BROU), Fernando Calloia; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República (UdelaR), Rodrigo Arim; y el director del Área de Políticas Territoriales de la OPP, Marcos Otheguy, además de presentar un estudio de evaluación y recomendaciones para el Programa, elaborado por investigadores de la FCEA, UdelaR.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Micronoticias del Uruguay


Con Mujica, informan resultados del microcrédito rural. El Programa de Microcrédito Rural (PMR) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) otorgó en nueve años casi 23.500 préstamos por unos US$ 13,5 millones, informó este sábado el responsable del proyecto, Gregorio Martirena, en el marco del II Encuentro Nacional de Integrantes del Comité de Crédito Local, realizado en Montevideo con la presencia del propio presidente uruguayo José Mujica. El PMR satisface necesidades de residentes del medio rural y de poblaciones con menos de 5.000 habitantes con dificultades para acceder a créditos y se ejecuta en coordinación con Fundasol y con la sociedad civil organizada en 115 comités de crédito local, integrados por grupos de vecinos que ofician de aval social para el prestatario, informó este lunes la presidencia.

Presidente Josè Mujica el sábado durante el II Encuentro Nacional
de comités locales de crédito
(foto: Presidencia)

Durante el encuentro, Mujica agradeció a los pobladores rurales “por lo que nos han dado y lo que le están dando al país” y defendió “estas cuestiones de luchar porque la economía, los pequeños ganaderos y los pequeños productores no sean una fábrica de pobres sino de hijos que unan a este país. El Estado debe tener tierra para arrendarle, razonablemente, a la gente joven con capacidad de trabajo”. En estos nueve años accedieron a los préstamos (con un monto máximo para fines productivos de 12 mil pesos) un total de 10.122 personas, algunas de ellas en varias ocasiones y, de los 3.438 créditos activos a octubre de 2013, el 98% de los pagos se realizó en fecha o con un atraso menor a los 30 días.

Dinero electrónico e inclusión financiera, en agenda parlamentaria. La Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes discute el proyecto de ley de Inclusión Financiera impulsado por el gobierno uruguayo, que incluye una serie de disposiciones que regulan el funcionamiento de un conjunto de pagos de la economía, promoviendo y facilitando el uso de medios de pago electrónicos. El proyecto, que se espera pueda ser considerado por el pleno de los diputados en 2014, se propone universalizar progresivamente el acceso a instrumentos financieros “logrando superar las situaciones de exclusión que caracterizan al sistema en la actualidad”, impulsando medidas como el pago de salarios, honorarios profesionales, jubilaciones y beneficios sociales en cuentas bancarias o instrumentos de dinero electrónico (tarjetas prepagas, billeteras electrónicas u otros similares, que habilitaría la creación de agentes no bancarios).

El proyecto enviado por el Ejecutivo se presenta con una “exposición de motivos”, los objetivos que persigue la iniciativa, una reseña sobre las medidas ya implementadas por el gobierno en los últimos tres años en materia de inclusión financiera, los principales contenidos de la ley y un análisis del articulado. Los 79 artículos del proyecto están ordenados de acuerdo a nueve títulos: De los medios de pago electrónicos; De las instituciones emisoras de dinero electrónico; Del pago de remuneraciones, honorarios, pasividades, beneficios sociales y otras prestaciones; De los instrumentos para el pago de remuneraciones, honorarios, pasividades, beneficios sociales y otras prestaciones; Del crédito de nómina; Otros pagos regulados; Programa de ahorro joven para vivienda; Disposiciones tributarias (que incluye una reducción del impuesto al valor agregado para ventas a consumidores finales cuando la contraprestación se efectúe mediante tarjetas de débito o instrumentos de dinero electrónico); y Otras disposiciones.

Apoyo de AEBU a nueva legislación: “Se adosan obligaciones para los bancos”. El presidente del Consejo Central de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), Gustavo Pérez, expresó su beneplácito por el proyecto de ley de inclusión financiera impulsado por el gobierno y dijo que su característica central es que “cambia sustancialmente el juego en el mercado para todo el mundo… y lo cambia a favor de la gente, permitiendo el acceso de mayor número de población a los servicios bancarios, a través de las cuentas de pago de salarios y del blanqueo de la economía como fruto de la obligatoriedad de que determinadas transacciones se hagan por carriles bancarios”.

En un discurso ante la asamblea nacional de delegados sindicales, realizada el 14 de noviembre, Pérez dijo que otro aspecto positivo de la norma es que “también se adosan obligaciones para los bancos, como otorgar créditos en condiciones más beneficiosas: por ejemplo que las tasas no puedan estar sobre el 10% de las medias del mercado”. El presidente de la Asociación interpretó que “esto debería traducirse en que sectores importantes de la población que hoy están accediendo a dinero muy caro -generalmente los más vulnerables- puedan disfrutar de un crédito de mejor calidad” y también inclinarse hacia el ahorro, informó AEBU a través de su portal.

Mario Bergara
(foto: BCU)
Inclusión, sin educación financiera, es consumo y endeudamiento. El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Mario Bergara, sostuvo que “promover adecuada canalización del ahorro hacia actividades productivas y hacia el financiamiento del bienestar de la población, facilitar las transacciones, promoviendo la eficiencia de los instrumentos financieros y del sistema de pagos, son tareas que debemos encarar no sólo desde el Banco Central, sino desde la sociedad en su conjunto”. El banquero expresó estas opiniones el 19 de noviembre en Montevideo, durante su exposición en el foro económico “Incentivos productivos, cambio estructural y desarrollo económico y social”, organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE).

“La inclusión financiera requiere implementar iniciativas concretas de promoción de un mayor acceso a los servicios financieros: información transparente, infraestructura, instrumentos e incentivos claros. Para promover la inclusión se ha estado trabajando en adecuación regulatoria, respecto a las cuentas básicas de ahorro, los bancos minoristas y la figura de los corresponsales financieros”, señaló el presidente del Banco Central. La otra cara de la moneda de la inclusión financiera debe ser la educación, completó Bergara, enfatizando que un mayor acceso a instrumentos financieros no debería traducirse en consumo y endeudamiento si se acompaña de una adecuada educación en la materia.

Herramientas para la inclusión de microemprendimientos. El Observatorio de Inclusión Financiera y el Espacio de Formación Integral Microcea, ambos proyectos de la Facultad de Ciencias Económicas y de la Administración (CC.EE) impulsados por el Programa de Microfinanzas del Área de Políticas Territoriales de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), realizaron un taller dirigido a todas las personas vinculadas o con interés en el microemprendimiento.  El pasado 19 de noviembre, y con una metodología innovadora y participativa conocida como “Espacio Abierto”, quienes se acercaron debatieron sobre la importancia de las redes y el enfoque de desarrollo territorial para los microemprendimientos, los aportes de la Universidad a la inclusión productiva en materia de extensión e integralidad, la educación financiera como derecho y los aportes de herramientas del emprendedurismo para el desarrollo de microemprendimientos, informó el Programa. 

El taller propuso una metodología de participación abierta
(foto: Programa de Microfinanzas, OPP)

La dinámica se dividió en una primera instancia en “círculos de apertura”, en la que cada participante tuvo la oportunidad de proponer sus inquietudes e iniciativas vinculadas a la temática, tras lo cual, en la etapa de “co-creación de agendas”, se propusieron temas luego debatidos en pequeños grupos para su profundización.  Al compartir un “círculo de cierre” final, los participantes destacaron la importancia del diálogo entre los diferentes actores que trabajan en microfinanzas, la necesidad de generar más espacio de intercambio, así como la importancia de generar desde la universidad experiencias de este tipo que posibiliten el intercambio con los emprendedores.

Premios Agfund, por primera vez en Latinoamérica. Por primera vez en Latinoamérica, y con las presencias del presidente uruguayo José Mujica y del fundador del Grameen Bank de Bangladesh Muhammad Yunus, el Programa del Golfo Árabe para el Desarrollo (Agfund) entregó en Montevideo los premios internacionales que distinguen proyectos pioneros en desarrollo humano en el mundo. La ceremonia de premiación, celebrada el 26 de noviembre en el hotel Radisson Victoria Plaza, fue liderada por el príncipe de Arabia Saudita Talal Bin Abdul Aziz Al Saud, presidente de Agfund.

Yunus, Mujica y autoridades de la agencia árabe en ceremonia de premiación
(foto: Yunus Centre)

El Comité de Premios aprobó tres ganadores de un total de 105 proyectos presentados de 61 países, informó Agfund. El ganador en la primera categoría (US$ 200 mil), destinado a proyectos implementados por Naciones Unidas, organizaciones internacionales o regionales, fue para The ChildSafe Network, programa llevado a cabo en Camboya por Friends International Organization; la segunda categoría (US$ 150 mil), destinada a proyectos implementados por ONGs, fue adjudicada al proyecto Child and Youth Care Centre de la organización Kids Haven en Sudáfrica; mientras que la cuarta categoría (la tercera fue aplazada), por US$ 50 mil, fue para la empresa social Recnowa que capacita y emplea a jóvenes de la calle en Ghana como recicladores de desechos.

Últimas micronoticias del Uruguay

Agenda de las microfinanzas y la economía sostenible


Blantyre, MalawiPrimera Semana de la Educación Financiera, 9 y 10 de diciembre de 2013, Comesa hall, organizada por el Banco Central de Malawi (RBM) en alianza con distintos sectores involucrados en la gestión de servicios financieros. Al explicar las motivaciones del evento ante la prensa, el director del RBM a cargo de la supervisión de microfinanzas y mercados de capitales, Hastings Mzoma, dijo que esta Semana aspira a informar a la población sobre los beneficios de una gestión efectiva de las finanzas y despertar conciencia sobre los productos financieros ofrecidos al público. Algunos de los tópicos que se abordarán, al cabo de las distintas clínicas planificadas, incluyen mercados de capitales, industria bancaria, microfinanzas y seguro, entre otros. Se espera que el evento sea lanzado oficialmente este lunes por el ministro de finanzas malauí Maxwell Mkwezalamba.


Nueva Delhi, India. Microfinance India Summit 2013, 9 y 10 de diciembre de 2013, The Ashok Hotel, cumbre organizada por Access Development Services. Divulgación del reporte sobre el estado del sector microfinanciero en la India; reporte de desempeño social; premios de microfinanzas India 2013 en cinco categorías: institución promotora de grupos de autoayuda del año, organización de microfinanzas comunitaria del año, organización de microfinanzas grande del año (cartera de crédito superior a 2.500 millones de rupias, equivalente a US$ 40,7 millones, a marzo de 2013), organización de microfinanzas mediana del año (entre 500 millones y 2.500 millones de rupias) y organización de microfinanzas pequeña o emergente del año (hasta 500 millones de rupias, equivalente a US$ 8,1 millones).

Nueva Delhi, India. Conferencia Livelihoods India 2013. En la búsqueda de escala, 11 y 12 de diciembre de 2013, Hotel Le Meridien, organizada por Access Development Services, con la participación de expertos, académicos, innovadores, profesionales y ejecutores de políticas. Reporte sobre el estado de situación de los medios de vida (livelihoods) sostenibles para la población pobre del país. Concurso Sitaram Rao sobre estudios de caso en medios de sustento 2013 (este año orientado a experiencias sobre medios de sustento en la pobreza urbana). Empresas sociales en el sector agrícola.

Montevideo, Uruguay. Actividad de cierre de año del Programa Microfinanzas del Área de Políticas Territoriales, Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), del gobierno uruguayo, 12 de diciembre de 2013, 9:30 hs, Anfiteatro de Torre Ejecutiva (Liniers 1324). El título del evento es “Construyendo una política de inclusión financiera para la inclusión productiva. Aprendizajes, aportes y desafíos”.

Madrid, España. XVII edición de la entrega de Premios Codespa, 12 de diciembre de 2013, 12:30 hs, Auditorio Rafael Del Pino (calle Rafael Calvo 39A), invita la Fundación Codespa, con la presencia anunciada del príncipe Felipe de Borbón. Se distinguirán proyectos socialmente relevantes y que contribuyan a la lucha contra la pobreza en países en desarrollo, de acuerdo a cinco categorías: empresa solidaria, innovación social de la empresa, pyme solidaria, voluntariado corporativo y periodismo para el desarrollo.