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miércoles, 18 de marzo de 2015

Noruega y el caso Grameen: "No hay indicios de malversación"

Erik Solheim, funcionario que tuvo a su cargo explicar la brumosa
situación en la que se sumió el Grameen Bank por la denuncia de un documental.

(Textos recobrados de MicroDinero) La agencia noruega de cooperación para el desarrollo (Norad) dijo que no hay evidencias de malversación de fondos de su gobierno dados al Grameen Bank, de Bangladesh, pero que el banco transfirió la ayuda monetaria a una compañía del grupo, violando acuerdos previos.

Según informó la agencia de noticias bangladesí BDNews24, la Norad presentó este martes un informe al gobierno noruego sobre el apoyo del país al banco fundado por Muhammad Yunus en las décadas del 80 y 90. El ministro de desarrollo internacional y medio ambiente, Erik Solheim, había solicitado ese reporte luego de conocerse, a fines de noviembre, un documental del realizador danés Tom Heinemann, difundido por la televisión nacional noruega, donde se imputó al Grameen Bank la decisión de transferir donaciones a la compañía Grameen Kalyan (una entidad sin fines de lucro pero que opera bajo regulación comercial y está dedicada a la prestación de servicios sociales a clientes y empleados del Grameen Bank).

El reporte de la Norad muestra que Grameen Bank transfirió en 1996 a Kalyan un total de 608,5 millones de coronas (algo más de US$ 101 millones). La parte noruega que correspondía a ese monto es estimado en aproximadamente 170 millones de coronas (US$ 28,3 millones). El resto tenía origen en aportes de otros estados europeos.

Según la agencia bangladesí, la embajada de Noruega en Dakha reaccionó con disgusto al enterarse del desvío de los fondos sin el conocimiento y permiso de los países aportantes.

Solheim, que en principio había dicho que sería “totalmente inaceptable que la ayuda haya sido usada para propósitos diferentes de los buscados”, salió a poner paños fríos: “Según el informe, no hay indicios de que los fondos noruegos hayan sido utilizados para fines no deseados, o que el Grameen Bank haya incurrido en prácticas corruptas o malversación de fondos”.

El ministro agregó, siempre según la versión de BDNews24, que “el asunto llegó a la conclusión cuando se suscribió el acuerdo de reembolso de los fondos (de Kalyan al banco) en mayo de 1998, bajo el gobierno de turno en ese momento”.

El reporte de la Norad, de seis páginas, tiene como título Bestilling fra Utenriksdepartementet av gjennomgang av forhold knyttet til Grameen Bank (“Orden del Ministerio de Asuntos Exteriores de la revisión de los asuntos relacionados con el Grameen Bank”). Está fechado el 6 de diciembre de 2010 y disponible en la página de la agencia (en noruego).

Publiqué este artículo el 8 de diciembre de 2010 en MicroDinero

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Grameen, acusado de desvío de donaciones


(Textos recobrados de MicroDinero) El Nobel bangladesí Muhammad Yunus ha sido acusado de desviar unos US$ 100 millones originalmente destinados para operaciones de microcrédito del Grameen Bank, canalizándolos hacia otros objetivos y violando acuerdos con donantes y leyes financieras de su país.

Tom Heinemann
La Televisión Nacional de Noruega (NRK, por Norsk Rikskringkasting) puso al aire un documental este martes, realizado por el periodista de investigación danés Tom Heinemann, donde se alega que Yunus extrajo 7 billones de takas (unos US$ 100 millones), que debían ir en ayuda de prestatarias pobres, derivando la suma hacia otras firmas de su dominio. Se menciona a Grameen Kalyan, una ONG hermana de Grameen Bank, dedicada a desarrollar programas de microseguro de salud. Pero también aparece mencionada la compañía lucrativa Grameen Phone, de la que la noruega Telenor es su principal accionista. La operación se realizó en 1996.

La investigación, titulada Fanget I Mikrogjeld (“Atrapado en micro-deuda”), ha causado mucho revuelo tanto en Bangladesh como en Noruega. Según informó The Telegraph, de Calcuta, citando a medios noruegos, el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento noruego reaccionó inmediatamente e intenta lanzar una investigación sobre la agencia de ayuda internacional (Norad). En tanto el ministro de Desarrollo Internacional, Erik Solheim, declaró que sería “totalmente inaceptable que la ayuda haya sido usada para propósitos diferentes de los buscados”.

Yunus, de 70 años, que hizo famoso a Bangladesh como el país del microcrédito, no ha hecho declaraciones sobre la cuestión. Sus twitts de los últimos días no hacen ninguna mención al asunto (este jueves, por ejemplo, propuso que se confiera al crédito status de derecho humano). Según anticipó una portavoz del Grameen Bank, citada por la agencia de noticias bangladesí BDNews24, Yunus está preparando un comunicado para negar el contenido del reporte.

El anticipo fue confirmado por el general manager del Grameen Bank, M. Shahjahan, de acuerdo con The Telegraph: “No hay nada de qué preocuparse. El informe es falso. Grameen Bank dará todos los detalles pronto. Nos estamos reuniendo con todos los documentos e información vinculada a este tema, que facilitaremos a los medios de comunicación a la mayor brevedad posible y conveniente”.

El reporte afirma que “cuando la Embajada de Noruega, la Norad y la Economic Relations Division (ERD), del ministerio de Finanzas de Bangladesh, reclamaron que Yunus regrese el dinero al Grameen Bank, el Nobel repuso menos de 2 billones de takas (US$ 30 millones). El resto de los 100 millones se quedó en Grameen Kalyan”.

El informe, sin embargo, reconoce que el dinero fue transferido en virtud de un acuerdo entre el Grameen Bank y Kalyan Grameen en 1996.

El realizador Heinemann dijo que no pudo hablar con Yunus, pese a sus repetidos intentos, y aseguró que el banquero, haciendo esfuerzos denodados por disimular la anomalía y evitar que se haga pública, le escribió una carta al entonces CEO de la Norad, fechada el 1 de abril de 1998.

“Si la gente, de dentro y fuera del gobierno, que no apoya a Grameen, tiene en sus manos esta carta, vamos a vernos en verdaderos problemas en Bangladesh”, escribió Yunus al funcionario noruego, siempre según el relato del documentalista, quien agregó: “Y Norad, la Embajada de Noruega y las autoridades bangladesíes mantuvieron su boca cerrada”.

El dinero en cuestión provino de una donación de países que incluyeron a Noruega, Suecia, Países Bajos y Alemania, y la transacción tuvo lugar a fines de 1996. Diez años después, Yunus obtendría el Premio Nobel de la Paz, otorgado por el Comité Nobel de Oslo.

El episodio se destapa llamativamente catorce años después de los hechos y estalla en momentos que las microfinanzas sufren un golpe de credibilidad en la India, uno de los países con mayor desarrollo de esta industria, con los conflictos suscitados entre IMFs y prestatarios del estado de Andhra Pradesh.