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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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jueves, 23 de abril de 2015

Una vindicación de Muhammad Yunus: En el nombre de Kristof

Nicholas Kristof, periodista y escritor estadounidense
(foto: Judy Watson Tracy)

(Textos recobrados de MicroDinero) La polémica en torno al Grameen Bank, en Bangladesh, sumó un nuevo capítulo y Muhammad Yunus un defensor de fuste. El periodista norteamericano Nicholas Kristof, columnista del The New York Times, ganador de dos premios Pulitzer por sus reportes que han echado luz sobre abusos contra los derechos humanos en Asia y África, acaba de publicar un artículo donde rescata la altura moral de Yunus y denuncia una “campaña orquestada”, fogoneada por el gobierno bangladesí para quedarse con la mayoría accionaria del banco rural de microcrédito fundado por Yunus en 1976.

Las aristas que envuelve esta polémica adquieren inevitable resonancia global. No sólo por el peso global que tiene Yunus sino también -como lo apunta el autor- en el contexto de un proceso de reevaluación que se hace de la industria del microcrédito en su conjunto a partir de la crisis desatada en la India en el segundo semestre del año pasado.

Trasladamos a continuación los conceptos medulares de Kristof en su columna del NYT:

“Están pasando cosas muy extrañas estos días en Bangladesh. Pareciera que hay un ataque desde varias puntas contra el Grameen Bank de Muhammad Yunus, ganador del premio Nobel de la Paz por su rol pionero en microfinanzas”.

“La prensa bangladesí ha estado últimamente llena de denuncias sobre Yunus. Este martes, por ejemplo, una agencia de noticias de Bangladesh citó declaraciones de un economista que dijo: ‘Muchas cosas sobre Yunus son sólo mito. Él nunca ha sido desinteresado en ninguna de sus iniciativas’ (el autor se refiere a un despacho de BDNews 24, que difundió declaraciones del economista y ex presidente de Transparency International Bangladesh, Prof. Muzaffer Ahmed). Mientras tanto, el gobierno bangladesí dispuso una investigación sobre corrupción en el Grameen luego que un documental de la televisión noruega dejara planteada algunas cuestiones, aun cuando el gobierno de Noruega haya dicho que no hay cargos contra el banco. También hubo (falsas) informaciones publicadas que hablan de la renuncia de Yunus o que debería retirarse por razones de edad. Y al parecer la administración de Sheikh Hasina Wazed quiere revisar el régimen de propiedad del Grameen Bank para que el 60 por ciento del banco sea del gobierno (como lo fue en la década del 80, luego reformulado en los términos de propiedad vigentes hasta hoy: 75 por ciento de sus prestatarios, 25 por ciento del gobierno)”.

“Finalmente, un juzgado ha ordenado la comparecencia de Yunus el 18 de enero por cargos de difamación, presumiblemente por afirmar en 2007 que los políticos sólo van detrás del dinero. Podría ser arrestado y llevado a prisión por eso. Y dada la ocasión, si se tratara de una campaña orquestada, el gobierno podría aprovechar para hacerse del banco. En tales condiciones, es dable pensar que la campaña cuenta con la aprobación de la primera ministra Sheikh Hasina. Ella parece haber cambiado su posicionamiento: de antigua partidaria de las microfinanzas, pasó últimamente a denunciar al sector por ‘chupar la sangre de los pobres en nombre de la reducción de la pobreza’”.

“Está claro que el profesor Yunus no está, como cualquier otra persona, por encima de la ley. Él y Grameen ameritan un examen riguroso. Las microfinanzas deben ser debatidas. Pero la campaña actual contra Yunus no me suena genuina, lo mismo que para otros que observan esta cuestión (hablo con gente de tres continentes, sobre todos los aspectos que hacen a esta polémica, pero hay mucho temor de hablarlo abiertamente). No sé exactamente qué es lo que va a ocurrir. Puede ser que el gobierno esté preocupado de que Yunus incursione en la política o que critique a los políticos… y puede que sus críticas se enmarquen en la perspectiva de tomar el control del Grameen, que llega a una de cada tres personas en Bangladesh”.

“Generalmente sostengo en mis columnas, y además lo planteamos con Sheryl WuDunn en nuestro libro Half the Sky, que Bangladesh ha prosperado en las últimas décadas debido a la fuerza de su sociedad civil, especialmente Grameen y la igualmente grandiosa organización BRAC. La gestión del gobierno ha sido francamente decepcionante, pero la sociedad civil ha contribuido a cuenta de importantes ganancias para Bangladesh. Si el gobierno está hoy dispuesto a arrasar contra el sector más sólido del país, que el cielo se apiade de Bangladesh. Y si Yunus es arrestado sobre la base de cargos artificiosos, Bangladesh habrá destruido su credibilidad”.

“Las microfinanzas atraviesan una crisis por estos días, en particular por los problemas suscitados en Andhra Pradesh, India. No hay dudas de que este sector tan exitoso ha atraído la atención de actores indeseables (bad apples). Pero está claro que el Grameen y el Dr. Yunus han producido un enorme impacto en Bangladesh y el mundo. Él ha merecido que lo distingan con el Nobel de la Paz. La comunidad internacional necesita estar segura de que intereses extraños (funny business) en Bangladesh no se devoren uno de los grandes éxitos del desarrollo. En lo que respecta a Sheikh Hasina, ella debería ser clara y contundente en cuanto a que el gobierno continuará con su porcentaje del 25 por ciento en el Grameen y que no intentará incrementarlo”.

“Espero que todo esto no sea más que una tempestad en un vaso de agua. Si no es así, y si el Grameen pasa a ser un banco estatal, sería una catástrofe para toda la gente empobrecida que depende de él. Y si un ganador de premio Nobel puede ser dejado de lado, entonces toda la sociedad civil está en peligro”.

Fuente: Is Bangladesh Trying to Take Over Grameen Bank?, Nicholas Kristof, The New York Times, 5 de enero de 2011


Publiqué este artículo el 6 de enero de 2011 en MicroDinero

"El microcrédito en Bangladesh ha sido utilizado como negocio en tándem con el capital global"

Activista y profesor de la Jahangirnagar University, Anu Muhammad
(foto: Shahidul Alam/Drik/Majority World)

(Textos recobrados de MicroDinero) Anu Muhammad es un renombrado académico bangladesí, de filiación marxista, que se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Económicas de la Jahangirnagar University, de Dhaka. Además es secretario general del Comité Nacional para la Protección del Petróleo, el Gas, los Recursos Minerales y Puertos. Junto al Comité, cumplió un rol instrumental en el éxito del llamado Phulbari Movement contra la explotación de una mina a cielo abierto por parte de una compañía británica (en 2006). Es autor de más de veinte libros sobre globalización, transformación social y de género, ONGs y energía.

Los siguientes párrafos aparecieron por primera vez en una entrevista realizada por Manoranjan Pegu, publicada en el portal indio Radical Notes. El 28 de diciembre pasado se autorizó su reproducción en el International Journal of Socialist Renewal. Durante la conversación, Anu Muhammad habla sobre la trayectoria político-económica de Bangladesh en el contexto de la globalización capitalista.

Extraemos a continuación parte de esta extensa entrevista, principalmente aquellas opiniones que puedan aportar elementos, desde su visión crítica, al debate actual en Bangladesh -pero de repercusión global- sobre el Grameen Bank y el papel del microcrédito en la lucha contra la pobreza.

“Dentro del sistema capitalista global, Bangladesh puede ser considerada como una economía capitalista periférica. Estamos experimentando un fenómeno donde la situación de países periféricos como Bangladesh se revela de una forma muy diferente a las definiciones estandarizadas. Prácticamente opera bajo un ‘super-estado’, que es el marco de la estructura de poder capitalista global. Las políticas que el gobierno intenta implementar son en gran medida formuladas fuera de la órbita nacional e incluso al margen del conocimiento público. Las políticas se formulan bajo diferentes proyectos apoyados por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el departamento británico de desarrollo internacional (DFID), la agencia estadounidense de desarrollo internacional (Usaid) y organizaciones de Naciones Unidas. Encontramos la presencia de consultores de estas agencias en cada proyecto y proceso político, respecto a los cuales huelga decir que son favorables a intereses corporativos (…) Estos burócratas, consultores, medios de comunicación y clases dirigentes se han convertido en un pilar fundamental del capital global y tratan de racionalizar el acaparamiento de recursos comunes bajo el término ‘desarrollo’”.

“En 1971, después de la independencia del país, la promesa era diferente. Se esperaba que Bangladesh tomara una ruta diferente hacia el desarrollo. Pero aquella promesa y esperanza sólo se mantuvo por un breve período. Como la posición de los Estados Unidos había sido hostil hacia la guerra de liberación de Bangladesh, la clase política, apenas concretada la independencia, no fue favorable a los intereses norteamericanos. Aquel Banco Mundial y el FMI estaban en una situación inestable. Después de 1973-74, la posición del gobierno comenzó a cambiar, tornándose proclive al gobierno de EE.UU a nivel global y al incremento de riquezas a nivel local. En 1973, el Banco Mundial y el FMI reingresan a la región y las relaciones con el gobierno de Estados Unidos también comienzan a cambiar. Después de 1975, este proceso se fortalece bajo el gobierno militar y se afianza durante la década del ’80 bajo otro régimen militar. Esta década fue muy importante en el establecimiento de la presente dirección económica de Bangladesh. Durante este período, se sincronizaron los programas neoliberales, haciéndose visibles a escala global. Regímenes conservadores estaban en el poder en Gran Bretaña, con Margaret Thatcher, y en Estados Unidos con Ronald Reagan. Todos los neoliberales lograron hacer valer su poder a nivel mundial mediante la agresión militar y/o instituciones financieras. Durante este mismo período, los programas de ajuste estructural elaborados por el Banco Mundial y el FMI se impusieron a las economías periféricas. Bangladesh fue una víctima”.

“En este marco, tenemos que analizar otro fenómeno importante en este período: el sector de las ONGs. El crecimiento de un importante número y red de organizaciones es resultado del fracaso tanto del Estado como del mercado. Las ONGs se hicieron necesarias por el incremento de la pobreza y la desigualdad. Se difundió la creencia de que las ONGs llenarían este vacío y ayudarían a reducir la pobreza y las desigualdades. Después de trabajar por más de tres décadas, hoy está probado que las ONGs fracasaron. Si vemos los números, vemos que hay un deterioro de la pobreza y las desigualdades. En 1995 el porcentaje de gente viviendo bajo la línea de pobreza era del 48% y según reportes del Banco Mundial esa cifra cayó al 40% en 2005, para luego volver a incrementarse hasta el 48% en 2008. Esto significa que la población que vive bajo la línea de pobreza se ha incrementado desde 1995. Sin embargo, un gran número de personas de clase media se involucró con el sector ya como empleados, consultores, proveedores y demás. Muchos referentes de ONGs emergieron como parte de la sección acomodada de la sociedad. Así, los beneficiarios de los programas de reducción de la pobreza, o de microcréditos, etc, no son los pobres sino una parte de la clase media y acaudalada. Con pocas excepciones, la creación de una ONG se transformó en un buen modo de ganar dinero en nombre de los pobres, del medioambiente, de la igualdad de género y/o de los derechos humanos (…). Este crecimiento de las ONGs es también un fenómeno neoliberal, donde las responsabilidades del Estado hacia los ciudadanos se ven rigurosamente reducidas y el mercado asume plena autoridad en cada esfera de la vida. En este modelo, la ONG es un suplemento y un instrumento de la economía de mercado”.

“El microcrédito, en sus diferentes formas, ha sido una práctica de larga data en esta región. El Dr. Muhammad Yunus (Grameen Bank) y Fazle Hasan Abed (Bangladesh Rural Advancement Committe, BRAC) lograron institucionalizarlo y captar la atención global a través de su éxito monetario. Inicialmente, los programas de microcrédito fueron una promesa como paliación de la pobreza; gradualmente sus éxitos mostraron su fuerza en otras áreas. Actualmente, BRAC, Grameen Bank y ASA controlan más del 80 por ciento del mercado de microcrédito. A partir del negocio del microcrédito, estas organizaciones han acumulado un gran capital y han demostrado que el microcrédito puede convertirse en un éxito empresarial. Ellas también se vincularon al capital multinacional. Por caso, la subsidiaria Grameenphone, de Grameen Bank, comenzó sus operaciones en relación al microcrédito, ofreciendo telefonía móvil como producto básico a las prestatarias, a cambio de su pago en cuotas. Su objetivo inicial declarado fue “ayudar a los pobres” y “mitigar la pobreza”, pero ahora Grameenphone se ha convertido en la mayor compañía de Bangladesh, con el 90% de sus usuarios provenientes de sectores urbanos no-pobres. (…) Grameen Bank ha abierto muchos otros negocios, ha desarrollado joint ventures con compañías francesas como Danone y Veolia (una compañía de gestión de servicios de agua), todo en nombre de los pobres. Intel y otras empresas vienen al Grameen Bank para hacer uso de su extensa red de microcrédito. (…) En definitiva, la operación microcrediticia, en su proceso, ha sido exitosamente utilizada como recurso para que grandes negocios se desarrollen en tándem con el capital global”.

“Pero quedan interrogantes: ¿qué fue de los objetivos tan publicitados, por ejemplo, el alivio de la pobreza vía microcrédito? Si uno mira datos duros, compilados por diferentes estudios (no sponsoreados por BRAC o Grameen Bank), se encuentra con que el microcrédito ha generado una nueva trampa de endeudamiento para los pobres. Usted no puede encontrar más de un 5 al 10 por ciento de la gente que pudo cambiar sus condiciones económicas a través del microcrédito. Aquellos que lograron cambiar sus condiciones fueron los que tenían otras fuentes de ingreso (…). Si tomas un crédito, debes cancelarlo mediante cuotas semanales, lo cual significa que debes estar activo, sano y trabajando todo el año, algo que no es posible. De hecho, es imposible para millones de pobres que viven constantemente en condiciones adversas. Si se produce alguna circunstancia desfavorable, se ven obligados a incurrir en mora. Y una vez en mora se crea una cadena, en la que tienes que tomar otro crédito, de otra prestamista/ONG, para lo mismo. El microcrédito vinculó áreas y poblaciones rurales con el mercado, pero lo ha hecho empujándolas a la trampa de una deuda crónica”.

Fuente: 'Development', capitalism, NGOs and people's movements in Bangladesh: an interview with Anu Muhammad, International Journal of Socialist Renewal, 28 de diciembre de 2010.


Publiqué este artículo el 6 de enero de 2011 en MicroDinero

lunes, 13 de abril de 2015

Muhammad Yunus, profeta fuera de su tierra

El fundador del Grameen Bank en una visita a Milán, en 2010
(foto: Giuseppe Nicoloro)

(Textos recobrados de MicroDinero) A tal grado de tirantez ha llegado la relación entre el gobierno de Bangladesh y el profesor Muhammad Yunus, que la noticia del desplazamiento del fundador del Grameen de su puesto como máxima autoridad ejecutiva del banco recorre el mundo y enardece a un movimiento globalizado de simpatizantes y seguidores del “banquero de los pobres”.

Desde la secretaria de Estado del gobierno norteamericano hasta los miles de ignotos fans de las redes sociales, Yunus ha concitado en los últimos años una corriente de adhesión mundial que incluye a encumbrados formadores de opinión, políticos y financistas, influyentes líderes de la sociedad civil, académicos, defensores de derechos humanos, activistas sociales, empresarios y filántropos de diferentes extracciones y procedencias. En Europa acaba de constituirse la sociedad Friends of Grameen, presidida por la ex jefa de estado de Irlanda Mary Robinson, decidida a asumir la defensa de Yunus y la no injerencia del gobierno bengalí en el mítico banco de microcréditos, fundado en 1976 por un entonces treintañero profesor de Economía, a cargo de un programa rural en la universidad de Chittagong.

Una primera cuestión: ¿Por qué el mundo se abroquela en defensa de una figura que, como parecen sugerir las últimas noticias desde Dhaka, está próxima a ser jubilada por contiendas y rencillas locales en Bangladesh?

Visto así, desde fuera, el relato parece convincente: un líder social de gran popularidad, de reconocimiento mundial, ganador de un premio Nobel y una veintena de honoris causa, es víctima de la política institucionalizada de su país, que lo ve como un incómodo competidor -incluso desestabilizador- a cargo de un banco que detenta el botín de más de ocho millones de clientes, según informa el mismo banco desde su página.

Desde luego que este tipo de lucubraciones pasan por la cabeza de más de un dirigente del partido actualmente en el gobierno en Bangladesh, encabezado por la primera ministra Sheikh Hasina. Pero equivocaríamos el camino si es que confiamos en la transparencia de este relato de víctimas y victimarios, de buenos y malos. En tal sentido, convendría reparar en las circunstancias históricas que hacen posible este entramado global de apoyo a una figura que siempre se vio asociada a una idea heterodoxa, “crítica” del capitalismo.

En efecto, la emergencia de la crisis financiera de las subprime en 2007-2008, y los remedios fuertemente intervencionistas pergeñados desde Washington, marcó un quiebre histórico de acumulación que había llegado a un punto de especulación paroxístico: lo que se conoció como el estallido de la burbuja de los créditos hipotecarios en los Estados Unidos. En tales condiciones, discursos en pos de un capitalismo humanizado, responsable, autocontrolado y enfocado a lo social pasaron a nutrir argumentaciones y guiar políticas desde los más conspicuos núcleos de poder económico (gobiernos, bancos multilaterales, cierto establishment empresario y ONGs internacionales, con mucho peso en la orientación, gestión y ejecución de inversiones en países pobres). El mensaje de Yunus por un “nuevo capitalismo” y a favor del social business (por tomar los títulos de sus dos últimos libros) cuajó fértil en este terreno y contribuyó a enrostrar a los mercados los catastróficos efectos sociales a que puede llevar una espiral especulativa y un afán de lucro desenfrenado. El debate que ha ocupado a las microfinanzas en los últimos meses se centra básicamente en esta inflexión.

Esto no desmerece a Yunus ni a quienes adhieren a su prédica (Yunus se ha ganado con justicia su lugar como referente en la inclusión de los pobres a la economía). Se trata de ver la conexión dialéctica entre un tipo de discurso, corporizado en una personalidad carismática y con aires de “gurú”, como es Yunus, y el contexto histórico de una economía que se debate por pervivir en medio de una inusitada debacle.


Publiqué este artículo el 2 de marzo de 2011 en MicroDinero

domingo, 12 de abril de 2015

Yunus y la economía de la felicidad

Helen Morgan, autora de esta entrevista, y Muhammad Yunus en Valladolid
(foto: Omar Méndez/MicroDinero)

(Por Helen Morgan, Textos recobrados de MicroDinero) Después de un año turbulento para el ganador del Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus estuvo en el centro de las actividades de la Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid. Predispuesto a las entrevistas y conversaciones a lo largo de las jornadas de conferencias y debates, Yunus dialogó con MicroDinero iluminando algunos tópicos abordados en la Cumbre como los negocios sociales (social business), iniciativas de patentes y la energía joven en el sector de las microfinanzas.

MicroDinero: ¿Qué piensa del fenómeno de los países desarrollados que aplican modelos de microfinanzas originalmente pensados para países pobres?

Muhammad Yunus: Las microfinanzas comenzaron en Bangladesh a partir de una situación local, pero luego se llevó a otros países, se desarrolló en América Latina, en países del Asia… pero también se difundió en los Estados Unidos. Cuando Bill Clinton era gobernador de Arkansas, en 1986, me invitó a iniciar un programa Grameen allí. Así que permíteme hacer esta distinción: no son para países pobres, las microfinanzas son para personas pobres. Mucha gente es rechazada por el sistema bancario, y eso le pasa a muchas personas en Europa, a nivel global. Las microfinanzas se expanden simultáneamente en países pobres y ricos por la misma razón, ya que es una metodología que puede ser aplicada. Ahora tenemos Grameen America en los Estados Unidos, donde este año abriremos nuevas sucursales.

MD: ¿Con qué poblaciones trabajan en particular?

MY: Personas de muy bajos ingresos como mujeres, inmigrantes que llegan de América Latina, Asia, etcétera, y están luchando con sus vidas. Nosotros empezamos particularmente con inmigrantes porque ellos todavía no están dentro de un programa de red de protección. La ley pone barreras que se traducen en que no puedes prestar dinero a alguien que ya esté en la asistencia social, porque bajo las leyes de los Estados Unidos si tú estás en la asistencia social y ganas 1 dólar tienes que reportarlo y te será deducido de tu cheque de asistencia social. Así que la gente no tiene incentivos para conseguir un empleo. En Nueva York los créditos son de US$ 1.500 y la tasa de repago es muy buena, al 99,3%.

MD: Usted mencionó a la gente que se escurre de las redes de protección social del gobierno. ¿Están trabajando en políticas con el gobierno para cambiar esta situación?

MY: Sí, nosotros estamos hablando siempre sobre cómo cambiar las políticas, ayudar a las personas a que salgan de la asistencia social y no permanezcan allí por siempre jamás, segunda, tercera, cuarta generación… No tiene sentido que alguien tenga que permanecer en la asistencia social. Así que estamos trabajando con funcionarios, con legisladores.

MD: En el marco de la actual crisis económica, y el incremento de las tasas de desempleo, ¿cómo piensa que esta situación puede afectar al sector de las microfinanzas y los negocios sociales?

MY: En la medida que la crisis se profundice, habrá más atención de la gente a las microfinanzas y los negocios sociales, pues se trata de alternativas. Las microfinanzas te dan la oportunidad de crear tu propio empleo antes que ir detrás del mercado de trabajo. ‘Tengo un tipo de destreza y podría vivir de eso, sólo si puedo acceder a un crédito que me brinde la oportunidad’, y eso es lo que el microcrédito hace: te da un crédito. También está lo que me refería cuando mencioné a la ciudad de Nueva York, pues trabajamos con mucha gente que ha perdido recientemente sus empleos. Ellos volvieron, tomaron créditos y empezaron de nuevo. Iniciar tu propio negocio: tal es el atractivo del microcrédito. Así que, en la medida que el desempleo se torne más elevado, esto se convertirá en algo atractivo para las personas que quieren crear su propio empleo, en el proceso de crear la economía. Si la economía se debilita, las personas no generan ingresos; cuando estas personas ganan dinero, alguien recibe el servicio del producto, y así beneficias a la economía.

La situación hoy es muy desalentadora y sombría: necesitamos cambios fundamentales en la estructura. Dos cambios que hemos empezado son: en primer lugar, cambios en el sistema financiero, tornándolo un sistema inclusivo, donde nadie tenga negado el acceso a recursos financieros. En segundo lugar, desarrollar negocios que escapen de la lógica del lucro. Los negocios sociales son empresas donde aquello que te impulsa no es obtener un beneficio personal, sino lograr un objetivo social.

Todo se va inclinando hacia negocios movidos por la avaricia, y en consecuencia se generan problemas. Necesitamos algo más, donde tú saques a relucir otra parte de tu mente. Que tú quieras resolver problemas y hacer feliz a otra gente. Y que haciendo felices a otros, tú mismo te sientas feliz. Esa felicidad no está contemplada por la economía. Pero es muy importante para la vida humana, para ayudar. Y tiene un atractivo: ‘Me siento feliz porque he hecho felices a otros’.

Patentes inutilizadas

MD: ¿Podría comentarme algo sobre el trabajo que están haciendo con iniciativas que usan patentes de otras empresas?

MY: Claro, cómo no. Estamos animando a empresas que tienen muchas patentes que ellas crearon o inventaron, que tienen la garantía de que les pertenece y nadie puede copiarlas. Tú tienes y has hecho uso de esto desde hace mucho tiempo, pero ahora tienes un producto mejor, así que ya no usas el viejo producto, siendo que todavía te pertenece. Bien, yo he estado conversando con empresas y les he dicho ¿por qué no creamos una compañía de gestión de patentes para negocios sociales, de modo que todas las patentes que no utilices nos las puedas confiar y nosotros las administramos?

Nosotros le damos una administración social a las patentes; si esa patente tiene algo que pueda resolver el problema de alguien, nosotros la tomamos, pero no para ganar dinero sino sólo para resolver problemas.

Y luego también hay patentes con uso parcial, que se usan sólo en parte, pero que nadie puede tocar. Eso es muy egoísta. El mundo podría beneficiarse mucho de esta patente, así que ¿por qué no ponerla bajo nuestra gestión? Nosotros la administramos por ti con propósitos sociales, para ayudar a muchas personas pobres, en vez de que sean recursos inutilizados dando vueltas por ahí.

He conversado con varias empresas y me han manifestado que les gustaría sumarse. Muchas de estas empresas tienen más de cien años, ¡imagina cuántas patentes tienen!

MD: ¿Qué grupos o empresas ya están participando de esta iniciativa?

MY: Muchas, por ejemplo una empresa de productos químicos. Pero todavía no nos hemos puesto en marcha. Ellos han mostrado interés, pero necesitamos arreglar todos los detalles legales. Todos aprecian la idea, así que sólo es cuestión de implementarla.

MD: Le pido una opinión sobre la gente joven y el desarrollo de las microfinanzas, algo que ha sido muy estimulante ver durante esta Cumbre. ¿Cómo ve usted este desarrollo?

MY: Sí, la gente joven quiere hacer cosas. En particular esta generación de jóvenes. Ellos están más abiertos, con una mente abierta al mundo, no con una mente estrecha, para su propio beneficio. Esto se debe a dos razones. Una, porque están más conectados con el mundo, a diferencia de la generación anterior, debido a la tecnología. Ellos conocen más sobre el resto del mundo, más que las generaciones que los precedieron.

Además, esta generación comenzó su vida en un nivel más alto que sus padres, muchos de los cuales tuvieron que pelear por sus necesidades básicas. Los jóvenes de hoy ya las tuvieron aseguradas. Así que ellos se proponen dejar marcas en este planeta y hacen cosas como éstas. Y tienen mucha capacidad, muchas más capacidades que cualquier otra generación anterior. Y buscan la manera de poder emplear estas capacidades. Ellos tienen que ser conscientes de esta capacidad y luego decir ¿qué puedo hacer? ¿Qué podemos hacer individualmente sin esperar que venga de los gobiernos?

En generaciones anteriores, los jóvenes marchaban por las calles con sus eslóganes, con proclamas revolucionarias, porque los gobiernos hacían todo. Esta generación siente que no tiene que esperar de los gobiernos, (y en lugar de eso piensan) ‘Yo puedo hacerlo por mis propios medios’. Allí es cuando el microcrédito se vuelve algo que los entusiasma, porque no tienen que hablarlo con nadie, sólo ir y resolver ellos mismos los problemas, para diez personas, veinte personas, y saben que pueden hacerlo. Y una vez que han resuelto el problema de veinte personas, saben que luego pueden replicarlo para muchos más. Allí reside lo atractivo y, en entornos complicados, ellos van detrás de alguna salida, para crear islas de esperanza… porque ‘nosotros sí podemos hacer algo y todavía no hemos terminado’.


Esta entrevista se hizo en Valladolid durante la Cumbre Mundial del Microcrédito, del 14 al 17 de noviembre de 2011, y se publicó en la versión en inglés de MicroDinero. Es la primera vez que se publica en castellano (traducción de Martín Páez Molina).

sábado, 11 de abril de 2015

Microcrédito y masificación: El día que Yunus llegó a Los Simpson


(Textos recobrados de MicroDinero) Todos los fans de la serie Los Simpson, por la cadena Fox, vieron el 3 de octubre una lección de microcrédito.

“Microcrédito: pequeña inversión, gran impacto”. No se trata del slogan de una nueva campaña de publicidad sobre el microcrédito sino la cita del episodio de la popular serie animada.

Los habitantes de Springfield tuvieron, en efecto, una lección sobre empresariado social dada por el mismísimo Profesor Yunus, creador del microcrédito, quien hasta prestó su voz para la grabación de los parlamentos de su personaje.

En el comienzo del episodio, Homero decide legar su pequeña herencia a los miembros de la familia: 50 dólares por persona. Una suma que cada uno la tendría que invertir a gusto.

Su hijo Burt, fiel a su caracterización, dilapidó el dinero. Marge, la esposa, se deja tentar por una cartera, mientras que Lisa, la hija, busca invertir la suma en una obra de caridad.

Sin saber qué hacer, ella descubre, navegando por internet, al Grameen Bank de Yunus, y ve que es posible financiar negocios de personas pobres gracias al microcrédito. Hace un recorrido por el mundo, dudando si invertir en Bangladesh, en Bolivia o… en Springfield, a dos pasos de su casa. Y decide, de manera anónima, prestar el dinero a un vecino que va a lanzarse con un pequeño negocio.

La voz de la pequeña Lisa, no casualmente, es la de la actriz Yeardley Smith, activa propagandista de las microfinanzas, que en distintas ocasiones visitó establecimientos del banco bangladesí y tuvo oportunidad de conocer a Yunus.

La serie Los Simpson suele incluir en sus episodios a figuras famosas, por lo general ligadas al espectáculo. La aparición de Yunus en Los Simpson -serie que ya va por su vigésima temporada y es vista por millones de televidentes en todo el mundo- fue celebrada por una industria que busca ingresar en una fase de masificación.

Publiqué este artículo el 13 de octubre de 2010 en MicroDinero

lunes, 6 de abril de 2015

Nazrul, el discípulo


(Textos recobrados de MicroDinero) Llegó a España hace algo más de tres años, invitado por la Fundación ICO para perfeccionar su programa de microcréditos. De Bangladesh, su país natal, introdujo la metodología Grameen en una instancia crítica de la economía española, donde las microfinanzas se presentan como una alternativa seria de inclusión.

Nazrul Chowdhury
En Valladolid, durante la Cumbre Mundial del Microcrédito, Nazrul Chowdhury -que de él se trata- transitaba e interactuaba casi como un español más, con la comodidad y familiaridad de quien se siente como en casa.

Siendo muy joven ya se ganó la confianza y el respeto de Muhammad Yunus, que lo conocía desde su época como estudiante de Economía de la Universidad de Chittagong. En Grameen Bank comenzó a trabajar en 1990 como jefe de sucursal y en 2006, antes de que España apareciera en el horizonte de su promisoria carrera, ya tenía a su cargo el Departamento Internacional del banco. Fue desempeñando esa función como tomó contacto con la directora de la Fundación ICO, Mónica de Linos.

La fundación había llegado hasta Dhaka en busca de asesoramiento y asistencia técnica para mejorar sus programas de microcrédito. Lo que nunca pensó Nazrul fue que aquella visita era el comienzo de una dedicación que lo llevaría no sólo a ofrecer y transmitir lo que sabe, sino a poner su propio cuerpo sobre terreno en un contexto geográfico, social, cultural y lingüístico que hasta ese momento le era del todo ajeno.

Pero se integró muy bien y hasta pudo darse el lujo de exponer en castellano en una de las tantas sesiones de la Cumbre en las que participó. Al llegar a España hizo una evaluación de los programas de ICO y detectó que el microcrédito no llegaba a la gente de más bajos recursos, la más excluida. Desarrolló un modelo para llegar a esta población con reminiscencias Grameen pero adaptado a condiciones locales.

Como ICO no puede dar préstamos directamente, sumaron colaboradores financieros al programa. Tras un acuerdo con Cajasol, Nazrul se puso al frente de proyectos pilotos en Sevilla y Huelva. Se formaron grupos de emprendedores dentro de los colectivos más desfavorecidos, con una demanda creciente. La iniciativa ya se replicó en Pamplona y Barcelona, a través de Banca Cívica.

“Sigo como asesor de este proyecto y acompaño a los grupos en las reuniones quincenales, junto a representantes de las cajas y de las organizaciones”, dijo Nazrul, en afable conversación con MicroDinero en Valladolid.

“El proyecto todavía es novedoso, la gente no sabe cómo organizar grupos. Más adelante, cuando puedan manejar el programa, no será necesario que yo vaya a todos los lugares”.

El rol de las organizaciones es clave para llegar al público objetivo del programa. “En ICO elegimos con cuidado quién nos puede ayudar”, explicó el asesor bangladesí.

En Andalucía trabajan con cinco entidades: Sevilla Acoge, Cruz Roja España (Sevilla), Fundación Genus (Sevilla), Centro Al Alba (Sevilla) y Fundación Valdocco (Huelva); en Pamplona con tres: Asociación Itxaropen Gune, Fundación Secretariado Gitano y Fundación Approdem (de Burlada); en Barcelona con tres fundaciones: Raval Solidari, Arrels y Pare Manel.

Por el hall de ingreso al Centro Cultural Miguel Delibes vemos a Yunus que sale de una de las sesiones, acompañado por Zasheem Ahmed, director del Centre for Development, de Glasgow. Da un apretón de manos a Nazrul y acceden a una foto.

“Cuando el profesor Yunus hablaba del sistema financiero hace 35 años, nadie prestaba atención. Cuando ganó el premio Nobel, y más ahora con esta crisis, todo el mundo entiende que este sistema financiero no ayuda a las personas y que necesita un cambio”, dice Nazrul, luego de despedir a su ilustre compatriota.

¿Qué significa para ti Muhammad Yunus?

“Muhammad Yunus es mi jefe, es mi profesor, es mi vecino… mi paisano”.

Publiqué este artículo el 15 de diciembre de 2011 en MicroDinero

Nota del Editor: En 2013, la caja de ahorros Cajasol se convirtió en fundación; en 2012, Banca Cívica fue absorbida por CaixaBank.

jueves, 26 de marzo de 2015

Comercialización vs misión: Yunus-Akula

Davidson, Yunus, Iskenderian y Akula durante el debate neoyorquino
(foto: Clinton Global Initiative)

(Textos recobrados de MicroDinero) Para algunos fue “el debate del año” en las microfinanzas. Para otros, con menos espectacularidad, un cruce de modelos que anticipa la tendencia que viene en la industria.

Por un lado el modelo “social” del Grameen Bank, encarnado por Muhammad Yunus; por otro el modelo “comercial”, personificado en Vikram Akula, fundador de la microfinanciera india SKS, que viene de sacudir la bolsa de valores de su país.

Ambos contendientes se enfrentaron este martes en un panel en Nueva York, en ocasión del meeting anual de la Clinton Global Initiative, convocado bajo la consigna “Obteniendo ganancias de los pobres: Una discusión sobre salidas a bolsa (IPOs) en microfinanzas”. También intervinieron Adam Davidson, cofundador de Planet Money, y Mary Ellen Iskenderian, presidenta y CEO de Women’s World Banking (WWB). Pero inevitablemente la tensión dialéctica entre Yunus y Akula fue lo que se siguió con mayor interés y tuvo mayor repercusión.

A continuación, reproducimos un chisporroteante fragmento donde se cruzan Akula y Yunus. Usamos como fuente una blogger de la revista Forbes, Megha Bahree, presente en el debate neoyorquino. Uno más pragmático, otro más principista, ambos protagonistas parecen igualmente asumir cierta posición redentora de las microfinanzas (véase sobre todo las palabras finales del diálogo).  No sólo la traducción, sino además la transcripción escrita de lo que fue un episodio eminentemente oral, hará perder la riqueza de este intercambio. Pero creemos que igual vale la pena como para apreciar la divisoria de aguas que se ha instalado en las microfinanzas globales.

Muhammad Yunus: Lo primero que hay que hacer es definir qué son las microfinanzas. Se trata de un préstamo de dinero a las mujeres más pobres para actividades generadoras de ingreso, sin garantías, para que ellas puedan salir por sí mismas de la pobreza. Si usted cruza esa frontera, entonces use otro término, porque cuando usted usa la palabra ‘microcrédito’ se presta a confusión. Así, los prestamistas tiburones podrían decir que están dando microcréditos. Yo digo: encuentre un nombre para lo que usted hace. Puede llamarlo BOP credit (“crédito para la base de la pirámide”, en inglés).

Vikram Akula: Yo veo a Yunus como un mentor y, al igual que el Grameen Bank, SKS concede microcréditos para actividades generadoras de ingresos, libres de interés. La pregunta es ¿cómo concebir las microfinanzas de modo tal que no se las neguemos a nadie que las necesite? Accediendo a los mercados de capital. Y sí, las microfinanzas comerciales son una herramienta importante para el acceso inclusivo.

Yunus: Yo no me opongo a las ganancias. Grameen Bank es un banco. El tema pasa por la propiedad. Grameen Bank es de las prestatarias y las ganancias van hacia ellas. Nos oponemos a que el dinero de las personas pobres vaya a alguien más; al menos debería haber una regla que restrinja el porcentaje de ganancia que va hacia otros. Nos oponemos a un beneficio excesivo. Si es el 1-2 %, adelante. Vikram dice que, debido a la falta de fondos, él no puede dar dinero a la gente pobre que lo necesita. Nosotros decimos: comencemos por ver al Grameen Bank. Cada sucursal moviliza sus propios depósitos… Vivimos en un océano de dinero. En lugar de apresurarse a ir a los mercados de capital, apuremos al gobierno para demandar una licencia para la apertura de un banco.

Akula: En Bangladesh hay una ley especial del Parlamento que autoriza a tomar depósitos de los prestatarios. Eso no ocurre en la India. Nuestra urgencia es cómo hacer para llegar a toda la gente que necesita ser alcanzada. Los mercados de capital comercial son el único lugar donde tomar esos fondos. En los últimos doce años, SKS ha llegado a 7 millones de clientes, hemos crecido tres veces más rápido que el Grameen Bank. Ampliar la escala, y hacerlo rápido, es muy importante.

Yunus: Muchas sucursales del Grameen Bank disponen de más dinero en ahorros de los prestatarios que de los créditos pendientes. Tener dinero externo desaceleró nuestro modelo.

Akula: Se puede incrementar beneficios empujando el tamaño de los créditos e incrementando las tasas de interés. Pero los oficiales de crédito de SKS no están pensando en el tamaño del crédito; nosotros queremos dar el monto que sea correcto. Lo lógico sería crear un valor para el gran accionista y que la prestataria pueda tomar múltiples créditos para múltiples productos. SKS ha reducido sus tasas de interés de un 36 a un 24% y en el mismo período la tasa de retorno sobre el capital se elevó de un 5 a un 22%. Usted puede lograr, con elegancia, las dos cosas juntas.

Yunus: Los negocios convencionales tienen su propia lógica, no hay manera de sustraerse a eso. Usted queda atrapado por “otros”, los demás accionistas, y esa es la dirección equivocada. El microcrédito debe entenderse como dinero local. Cuando usted toma dinero de afuera, asume los riesgos, la volatilidad. Podrías hacer lobby con el gobierno para obtener una ley como en Bangladesh. El microcrédito no es gente excitada tomando dinero de los pobres, que es lo que usted está haciendo. Ese es un mensaje completamente equivocado.

Akula: Conseguir una licencia bancaria en la India es casi imposible… Teníamos un problema, que era acceder al capital. Fuimos a los mercados y pudimos conseguir el capital. Una mujer que pide un crédito no se preocupa por quién obtiene beneficios. Lo que ella quiere es tomar su crédito. La de usted es una forma moralmente más pura, pero es un camino largo y situándose muy lejos de ayudar a toda la gente que lo necesita.

Yunus: Usted debe entregarse con paciencia y apasionadamente a lo que persigue. Si no lo intenta, nunca va a suceder. En lugar de eso, va a la solución más fácil.

Akula: Con tres mil millones de personas por rescatar, necesitamos más de un enfoque. Yo tomaré su propuesta y presionaré al gobierno. Pero no creo que sea justo hacer que una mujer pobre espere mientras el gobierno cambia sus leyes.

Yunus: Usted no vino a mí. Yo podría haber hecho lobby por usted.


Publiqué este artículo el 24 de septiembre de 2010 en MicroDinero

Nota del Editor: Pocos meses después de este debate, la crisis sectorial de Andhra Pradesh que arrastró a SKS y la imagen esmerilada de Yunus tras su opaco retiro del Grameen Bank no impidieron, sin embargo, que una y otra posición cristalizaran como polos filosóficos en pugna dentro de la industria.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Noruega y el caso Grameen: "No hay indicios de malversación"

Erik Solheim, funcionario que tuvo a su cargo explicar la brumosa
situación en la que se sumió el Grameen Bank por la denuncia de un documental.

(Textos recobrados de MicroDinero) La agencia noruega de cooperación para el desarrollo (Norad) dijo que no hay evidencias de malversación de fondos de su gobierno dados al Grameen Bank, de Bangladesh, pero que el banco transfirió la ayuda monetaria a una compañía del grupo, violando acuerdos previos.

Según informó la agencia de noticias bangladesí BDNews24, la Norad presentó este martes un informe al gobierno noruego sobre el apoyo del país al banco fundado por Muhammad Yunus en las décadas del 80 y 90. El ministro de desarrollo internacional y medio ambiente, Erik Solheim, había solicitado ese reporte luego de conocerse, a fines de noviembre, un documental del realizador danés Tom Heinemann, difundido por la televisión nacional noruega, donde se imputó al Grameen Bank la decisión de transferir donaciones a la compañía Grameen Kalyan (una entidad sin fines de lucro pero que opera bajo regulación comercial y está dedicada a la prestación de servicios sociales a clientes y empleados del Grameen Bank).

El reporte de la Norad muestra que Grameen Bank transfirió en 1996 a Kalyan un total de 608,5 millones de coronas (algo más de US$ 101 millones). La parte noruega que correspondía a ese monto es estimado en aproximadamente 170 millones de coronas (US$ 28,3 millones). El resto tenía origen en aportes de otros estados europeos.

Según la agencia bangladesí, la embajada de Noruega en Dakha reaccionó con disgusto al enterarse del desvío de los fondos sin el conocimiento y permiso de los países aportantes.

Solheim, que en principio había dicho que sería “totalmente inaceptable que la ayuda haya sido usada para propósitos diferentes de los buscados”, salió a poner paños fríos: “Según el informe, no hay indicios de que los fondos noruegos hayan sido utilizados para fines no deseados, o que el Grameen Bank haya incurrido en prácticas corruptas o malversación de fondos”.

El ministro agregó, siempre según la versión de BDNews24, que “el asunto llegó a la conclusión cuando se suscribió el acuerdo de reembolso de los fondos (de Kalyan al banco) en mayo de 1998, bajo el gobierno de turno en ese momento”.

El reporte de la Norad, de seis páginas, tiene como título Bestilling fra Utenriksdepartementet av gjennomgang av forhold knyttet til Grameen Bank (“Orden del Ministerio de Asuntos Exteriores de la revisión de los asuntos relacionados con el Grameen Bank”). Está fechado el 6 de diciembre de 2010 y disponible en la página de la agencia (en noruego).

Publiqué este artículo el 8 de diciembre de 2010 en MicroDinero

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Alrededor de 500 personas se manifestaron pacíficamente en la plaza del Trocadero
(fotos compartidas vía Facebook por Christian De Boissedon y Daniele de Lutzel)

(Textos recobrados de MicroDinero) La convocatoria oficial la hizo la organización African Artists for Development (AAD) y circuló veloz por la red Facebook: centenares de manifestantes se concentraron este miércoles en la Plaza del Trocadero, de París, para expresar su apoyo a Muhammad Yunus y protestar contra la decisión del gobierno de Bangladesh de retirar al Nobel de su cargo de director ejecutivo del Grameen Bank.

La “cadena humana” se congregó en horas del mediodía en los jardines junto a la torre Eiffel, con mucha presencia de jóvenes, inmigrantes bangladesíes, militantes de organizaciones civiles, defensoras de derechos humanos y entidades de microcrédito en Francia. Según calcularon los organizadores, hubo alrededor de 500 manifestantes.

Una de las características más llamativas de la manifestación, según puede verse en las fotos subidas por los protagonistas a Facebook, fue la confección de máscaras con el rostro del fundador del Grameen, hechas por voluntarios de la organización de microcrédito online Babyloan.

Sobresalieron, naturalmente, las pancartas. La mayoría contenían mensajes de apoyo a Yunus y a la autonomía operativa del Grameen Bank: “Justicia para el microcrédito = Justicia para los pobres”; “Nunca se es demasiado viejo si se es Yunus” (una respuesta a los argumentos del gobierno de Dhaka de retirar a Yunus por haber sobrepasado la edad reglamentaria para ejercer su cargo) o “Yunus nos mostró el camino, no hagas que lo abandone” (que en inglés suena musical: “Yunus showed us the way, don`t make him go away”). Otras eran ofensivas hacia el gobierno del país asiático: “Bangladesh se merece algo mejor que políticos sucios”.

Entre algunas de las personalidades presentes en la manifestación se pudo ver a Emmanuel de Lutzel, director de Microfinanzas de BNP Paribas y al emprendedor social y productor Christian De Boissedon, creador del proyecto cinematográfico Yunus Movie Project.

Publiqué este artículo el 16 de marzo de 2011 en MicroDinero