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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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jueves, 23 de abril de 2015

Una vindicación de Muhammad Yunus: En el nombre de Kristof

Nicholas Kristof, periodista y escritor estadounidense
(foto: Judy Watson Tracy)

(Textos recobrados de MicroDinero) La polémica en torno al Grameen Bank, en Bangladesh, sumó un nuevo capítulo y Muhammad Yunus un defensor de fuste. El periodista norteamericano Nicholas Kristof, columnista del The New York Times, ganador de dos premios Pulitzer por sus reportes que han echado luz sobre abusos contra los derechos humanos en Asia y África, acaba de publicar un artículo donde rescata la altura moral de Yunus y denuncia una “campaña orquestada”, fogoneada por el gobierno bangladesí para quedarse con la mayoría accionaria del banco rural de microcrédito fundado por Yunus en 1976.

Las aristas que envuelve esta polémica adquieren inevitable resonancia global. No sólo por el peso global que tiene Yunus sino también -como lo apunta el autor- en el contexto de un proceso de reevaluación que se hace de la industria del microcrédito en su conjunto a partir de la crisis desatada en la India en el segundo semestre del año pasado.

Trasladamos a continuación los conceptos medulares de Kristof en su columna del NYT:

“Están pasando cosas muy extrañas estos días en Bangladesh. Pareciera que hay un ataque desde varias puntas contra el Grameen Bank de Muhammad Yunus, ganador del premio Nobel de la Paz por su rol pionero en microfinanzas”.

“La prensa bangladesí ha estado últimamente llena de denuncias sobre Yunus. Este martes, por ejemplo, una agencia de noticias de Bangladesh citó declaraciones de un economista que dijo: ‘Muchas cosas sobre Yunus son sólo mito. Él nunca ha sido desinteresado en ninguna de sus iniciativas’ (el autor se refiere a un despacho de BDNews 24, que difundió declaraciones del economista y ex presidente de Transparency International Bangladesh, Prof. Muzaffer Ahmed). Mientras tanto, el gobierno bangladesí dispuso una investigación sobre corrupción en el Grameen luego que un documental de la televisión noruega dejara planteada algunas cuestiones, aun cuando el gobierno de Noruega haya dicho que no hay cargos contra el banco. También hubo (falsas) informaciones publicadas que hablan de la renuncia de Yunus o que debería retirarse por razones de edad. Y al parecer la administración de Sheikh Hasina Wazed quiere revisar el régimen de propiedad del Grameen Bank para que el 60 por ciento del banco sea del gobierno (como lo fue en la década del 80, luego reformulado en los términos de propiedad vigentes hasta hoy: 75 por ciento de sus prestatarios, 25 por ciento del gobierno)”.

“Finalmente, un juzgado ha ordenado la comparecencia de Yunus el 18 de enero por cargos de difamación, presumiblemente por afirmar en 2007 que los políticos sólo van detrás del dinero. Podría ser arrestado y llevado a prisión por eso. Y dada la ocasión, si se tratara de una campaña orquestada, el gobierno podría aprovechar para hacerse del banco. En tales condiciones, es dable pensar que la campaña cuenta con la aprobación de la primera ministra Sheikh Hasina. Ella parece haber cambiado su posicionamiento: de antigua partidaria de las microfinanzas, pasó últimamente a denunciar al sector por ‘chupar la sangre de los pobres en nombre de la reducción de la pobreza’”.

“Está claro que el profesor Yunus no está, como cualquier otra persona, por encima de la ley. Él y Grameen ameritan un examen riguroso. Las microfinanzas deben ser debatidas. Pero la campaña actual contra Yunus no me suena genuina, lo mismo que para otros que observan esta cuestión (hablo con gente de tres continentes, sobre todos los aspectos que hacen a esta polémica, pero hay mucho temor de hablarlo abiertamente). No sé exactamente qué es lo que va a ocurrir. Puede ser que el gobierno esté preocupado de que Yunus incursione en la política o que critique a los políticos… y puede que sus críticas se enmarquen en la perspectiva de tomar el control del Grameen, que llega a una de cada tres personas en Bangladesh”.

“Generalmente sostengo en mis columnas, y además lo planteamos con Sheryl WuDunn en nuestro libro Half the Sky, que Bangladesh ha prosperado en las últimas décadas debido a la fuerza de su sociedad civil, especialmente Grameen y la igualmente grandiosa organización BRAC. La gestión del gobierno ha sido francamente decepcionante, pero la sociedad civil ha contribuido a cuenta de importantes ganancias para Bangladesh. Si el gobierno está hoy dispuesto a arrasar contra el sector más sólido del país, que el cielo se apiade de Bangladesh. Y si Yunus es arrestado sobre la base de cargos artificiosos, Bangladesh habrá destruido su credibilidad”.

“Las microfinanzas atraviesan una crisis por estos días, en particular por los problemas suscitados en Andhra Pradesh, India. No hay dudas de que este sector tan exitoso ha atraído la atención de actores indeseables (bad apples). Pero está claro que el Grameen y el Dr. Yunus han producido un enorme impacto en Bangladesh y el mundo. Él ha merecido que lo distingan con el Nobel de la Paz. La comunidad internacional necesita estar segura de que intereses extraños (funny business) en Bangladesh no se devoren uno de los grandes éxitos del desarrollo. En lo que respecta a Sheikh Hasina, ella debería ser clara y contundente en cuanto a que el gobierno continuará con su porcentaje del 25 por ciento en el Grameen y que no intentará incrementarlo”.

“Espero que todo esto no sea más que una tempestad en un vaso de agua. Si no es así, y si el Grameen pasa a ser un banco estatal, sería una catástrofe para toda la gente empobrecida que depende de él. Y si un ganador de premio Nobel puede ser dejado de lado, entonces toda la sociedad civil está en peligro”.

Fuente: Is Bangladesh Trying to Take Over Grameen Bank?, Nicholas Kristof, The New York Times, 5 de enero de 2011


Publiqué este artículo el 6 de enero de 2011 en MicroDinero

"El microcrédito en Bangladesh ha sido utilizado como negocio en tándem con el capital global"

Activista y profesor de la Jahangirnagar University, Anu Muhammad
(foto: Shahidul Alam/Drik/Majority World)

(Textos recobrados de MicroDinero) Anu Muhammad es un renombrado académico bangladesí, de filiación marxista, que se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Económicas de la Jahangirnagar University, de Dhaka. Además es secretario general del Comité Nacional para la Protección del Petróleo, el Gas, los Recursos Minerales y Puertos. Junto al Comité, cumplió un rol instrumental en el éxito del llamado Phulbari Movement contra la explotación de una mina a cielo abierto por parte de una compañía británica (en 2006). Es autor de más de veinte libros sobre globalización, transformación social y de género, ONGs y energía.

Los siguientes párrafos aparecieron por primera vez en una entrevista realizada por Manoranjan Pegu, publicada en el portal indio Radical Notes. El 28 de diciembre pasado se autorizó su reproducción en el International Journal of Socialist Renewal. Durante la conversación, Anu Muhammad habla sobre la trayectoria político-económica de Bangladesh en el contexto de la globalización capitalista.

Extraemos a continuación parte de esta extensa entrevista, principalmente aquellas opiniones que puedan aportar elementos, desde su visión crítica, al debate actual en Bangladesh -pero de repercusión global- sobre el Grameen Bank y el papel del microcrédito en la lucha contra la pobreza.

“Dentro del sistema capitalista global, Bangladesh puede ser considerada como una economía capitalista periférica. Estamos experimentando un fenómeno donde la situación de países periféricos como Bangladesh se revela de una forma muy diferente a las definiciones estandarizadas. Prácticamente opera bajo un ‘super-estado’, que es el marco de la estructura de poder capitalista global. Las políticas que el gobierno intenta implementar son en gran medida formuladas fuera de la órbita nacional e incluso al margen del conocimiento público. Las políticas se formulan bajo diferentes proyectos apoyados por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el departamento británico de desarrollo internacional (DFID), la agencia estadounidense de desarrollo internacional (Usaid) y organizaciones de Naciones Unidas. Encontramos la presencia de consultores de estas agencias en cada proyecto y proceso político, respecto a los cuales huelga decir que son favorables a intereses corporativos (…) Estos burócratas, consultores, medios de comunicación y clases dirigentes se han convertido en un pilar fundamental del capital global y tratan de racionalizar el acaparamiento de recursos comunes bajo el término ‘desarrollo’”.

“En 1971, después de la independencia del país, la promesa era diferente. Se esperaba que Bangladesh tomara una ruta diferente hacia el desarrollo. Pero aquella promesa y esperanza sólo se mantuvo por un breve período. Como la posición de los Estados Unidos había sido hostil hacia la guerra de liberación de Bangladesh, la clase política, apenas concretada la independencia, no fue favorable a los intereses norteamericanos. Aquel Banco Mundial y el FMI estaban en una situación inestable. Después de 1973-74, la posición del gobierno comenzó a cambiar, tornándose proclive al gobierno de EE.UU a nivel global y al incremento de riquezas a nivel local. En 1973, el Banco Mundial y el FMI reingresan a la región y las relaciones con el gobierno de Estados Unidos también comienzan a cambiar. Después de 1975, este proceso se fortalece bajo el gobierno militar y se afianza durante la década del ’80 bajo otro régimen militar. Esta década fue muy importante en el establecimiento de la presente dirección económica de Bangladesh. Durante este período, se sincronizaron los programas neoliberales, haciéndose visibles a escala global. Regímenes conservadores estaban en el poder en Gran Bretaña, con Margaret Thatcher, y en Estados Unidos con Ronald Reagan. Todos los neoliberales lograron hacer valer su poder a nivel mundial mediante la agresión militar y/o instituciones financieras. Durante este mismo período, los programas de ajuste estructural elaborados por el Banco Mundial y el FMI se impusieron a las economías periféricas. Bangladesh fue una víctima”.

“En este marco, tenemos que analizar otro fenómeno importante en este período: el sector de las ONGs. El crecimiento de un importante número y red de organizaciones es resultado del fracaso tanto del Estado como del mercado. Las ONGs se hicieron necesarias por el incremento de la pobreza y la desigualdad. Se difundió la creencia de que las ONGs llenarían este vacío y ayudarían a reducir la pobreza y las desigualdades. Después de trabajar por más de tres décadas, hoy está probado que las ONGs fracasaron. Si vemos los números, vemos que hay un deterioro de la pobreza y las desigualdades. En 1995 el porcentaje de gente viviendo bajo la línea de pobreza era del 48% y según reportes del Banco Mundial esa cifra cayó al 40% en 2005, para luego volver a incrementarse hasta el 48% en 2008. Esto significa que la población que vive bajo la línea de pobreza se ha incrementado desde 1995. Sin embargo, un gran número de personas de clase media se involucró con el sector ya como empleados, consultores, proveedores y demás. Muchos referentes de ONGs emergieron como parte de la sección acomodada de la sociedad. Así, los beneficiarios de los programas de reducción de la pobreza, o de microcréditos, etc, no son los pobres sino una parte de la clase media y acaudalada. Con pocas excepciones, la creación de una ONG se transformó en un buen modo de ganar dinero en nombre de los pobres, del medioambiente, de la igualdad de género y/o de los derechos humanos (…). Este crecimiento de las ONGs es también un fenómeno neoliberal, donde las responsabilidades del Estado hacia los ciudadanos se ven rigurosamente reducidas y el mercado asume plena autoridad en cada esfera de la vida. En este modelo, la ONG es un suplemento y un instrumento de la economía de mercado”.

“El microcrédito, en sus diferentes formas, ha sido una práctica de larga data en esta región. El Dr. Muhammad Yunus (Grameen Bank) y Fazle Hasan Abed (Bangladesh Rural Advancement Committe, BRAC) lograron institucionalizarlo y captar la atención global a través de su éxito monetario. Inicialmente, los programas de microcrédito fueron una promesa como paliación de la pobreza; gradualmente sus éxitos mostraron su fuerza en otras áreas. Actualmente, BRAC, Grameen Bank y ASA controlan más del 80 por ciento del mercado de microcrédito. A partir del negocio del microcrédito, estas organizaciones han acumulado un gran capital y han demostrado que el microcrédito puede convertirse en un éxito empresarial. Ellas también se vincularon al capital multinacional. Por caso, la subsidiaria Grameenphone, de Grameen Bank, comenzó sus operaciones en relación al microcrédito, ofreciendo telefonía móvil como producto básico a las prestatarias, a cambio de su pago en cuotas. Su objetivo inicial declarado fue “ayudar a los pobres” y “mitigar la pobreza”, pero ahora Grameenphone se ha convertido en la mayor compañía de Bangladesh, con el 90% de sus usuarios provenientes de sectores urbanos no-pobres. (…) Grameen Bank ha abierto muchos otros negocios, ha desarrollado joint ventures con compañías francesas como Danone y Veolia (una compañía de gestión de servicios de agua), todo en nombre de los pobres. Intel y otras empresas vienen al Grameen Bank para hacer uso de su extensa red de microcrédito. (…) En definitiva, la operación microcrediticia, en su proceso, ha sido exitosamente utilizada como recurso para que grandes negocios se desarrollen en tándem con el capital global”.

“Pero quedan interrogantes: ¿qué fue de los objetivos tan publicitados, por ejemplo, el alivio de la pobreza vía microcrédito? Si uno mira datos duros, compilados por diferentes estudios (no sponsoreados por BRAC o Grameen Bank), se encuentra con que el microcrédito ha generado una nueva trampa de endeudamiento para los pobres. Usted no puede encontrar más de un 5 al 10 por ciento de la gente que pudo cambiar sus condiciones económicas a través del microcrédito. Aquellos que lograron cambiar sus condiciones fueron los que tenían otras fuentes de ingreso (…). Si tomas un crédito, debes cancelarlo mediante cuotas semanales, lo cual significa que debes estar activo, sano y trabajando todo el año, algo que no es posible. De hecho, es imposible para millones de pobres que viven constantemente en condiciones adversas. Si se produce alguna circunstancia desfavorable, se ven obligados a incurrir en mora. Y una vez en mora se crea una cadena, en la que tienes que tomar otro crédito, de otra prestamista/ONG, para lo mismo. El microcrédito vinculó áreas y poblaciones rurales con el mercado, pero lo ha hecho empujándolas a la trampa de una deuda crónica”.

Fuente: 'Development', capitalism, NGOs and people's movements in Bangladesh: an interview with Anu Muhammad, International Journal of Socialist Renewal, 28 de diciembre de 2010.


Publiqué este artículo el 6 de enero de 2011 en MicroDinero

miércoles, 22 de abril de 2015

Sobre los topes a las utilidades en microfinanzas


(Textos recobrados de MicroDinero) En consonancia con el paper del CGAP difundido esta semana -firmado por los expertos Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas y titulado Indian Microfinance Goes Public- la analista Eva Pereira, desde un blog de la revista norteamericana Forbes, evaluó el giro que está tomando la industria microfinanciera global, ostensiblemente expuesto con la oferta pública inicial (IPO) de SKS en la bolsa de la India.

Eva Pereira
Así como los consultores del CGAP consideran que la comercialización de SKS marca una “transición crítica”, Pereira propone, desde el título de su artículo, un reexamen de la misión que tradicionalmente se le asignó a las microfinanzas como respuesta a las necesidades de financiación de los pobres (Re-Examining The Microfinance Mission: Should Interest Rates Be Capped?).

El artículo parte de la cuestión de las tasas de interés (¿es necesario fijarles un tope?, se pregunta el título). Y el disparador de la pregunta, según explicita la autora, fue un panel realizado el 14 de septiembre, organizado por el Microfinance Club de Nueva York (MFCNY), en el que procuraron responder al interrogante cuatro especialistas provenientes de al menos dos campos bien diferenciados: Camilla Nestor, vicepresidente de programas de microfinanzas de Grameen Foundation, y Chuck Waterfield, CEO y presidente de MFTransparency, en representación de organizaciones sin fines de lucro, por un lado; y Brian Cox, CEO de MFX Solutions y Michael Edberg, director de inversiones en MicroVest Capital Management, representando los intereses comerciales de las microfinanzas, por otro.

Pereira introduce el artículo mencionando que el debate ético sobre las super-ganancias a partir de créditos a los pobres se agudiza a partir del éxito rotundo de la IPO de SKS, la mayor microfinanciera de la India, que recaudó US$ 358 millones de inversores institucionales e independientes. Originalmente lanzada como organización sin fines de lucro, la firma fundada por el indo-estadounidense Vikram Akula fue ampliando su escala y tamaño hasta adoptar el modelo comercial.

La mayor preocupación que despierta esta tendencia viene, naturalmente, de quienes están enfocados a la misión social de las microfinanzas, una actividad desarrollada como respuesta al mainstream financiero, que falló en la provisión de finanzas a los pobres.

Desde la perspectiva de las ONGs, señala la autora del artículo, los modelos for-profit han venido a pervertir el movimiento microfinanciero. Las altas tasas de interés son percibidas en dirección opuesta a la filosofía original establecida por Muhammad Yunus en Bangladesh, en la década del ’70. Consideran que las empresas ponen los intereses de los accionistas por encima de sus clientes. Argumentan también que los créditos a este segmento considerado no bancarizado (o mejor, no bancarizable) debido a los lugares geográficos remotos donde vive o por su estado de pobreza, son repelidos bajo este modelo rentístico. Como consecuencia de las expectativas de rédito de los inversores, las compañías pondrán foco en prestatarios establecidos en mercados consolidados antes que invertir en la expansión de las fronteras microfinancieras hacia las regiones sub-asistidas y más riesgosas. Una preocupación adicional se refiere a la falta de un cuerpo regulatorio para la industria que demande transparencia, monitoree prácticas de crédito abusivas y asegure educación financiera. Hasta ahí los argumentos de la rama “fundacional”, principista de las microfinanzas.

El sector for-profit de la industria adopta otra postura. Ellos arguyen que las altas tasas de interés se justifican, ya que permiten una operación sostenible, capaz de alcanzar escala más fácilmente que el modelo sin fines de lucro. También sostienen que las tasas, vistas en el contexto de la región que se sirve, son más bajas que las cargadas por prestamistas informales. Tasas más altas además incrementan los márgenes de ganancia que atraen a inversores y, eventualmente, a competidores. Su argumento es que hay un fondo significativamente más importante de dinero disponible entre inversores que buscan retornos, que entre donantes indiferentes a la rentabilidad. Finalmente, afirman que con márgenes incrementados, las compañías de microfinanzas pueden reinvertir en el desarrollo de nuevos productos, atendiendo a una miríada de necesidades de la población pobre.

Así se plantean los dos modelos en el artículo de Pereira.

La autora refiere luego a los orígenes de la industria. La historia del Grameen Bank en Bangladesh dando créditos a unos 7,5 millones de personas, con activos por US$ 1.000 millones. El caso de ACCION en Recife, Brasil, convertida hoy en una organización sin fines de lucro que sirve a 8 millones de clientes en todo el mundo, desembolsando un total de US$ 31 mil millones en microcréditos.

Pero aquello que nació imbuido de una razón eminentemente social, se desarrolló a través de los años. El movimiento ha devenido global, estimándose que hay 10 mil instituciones de microfinanzas en todo el mundo. Desde los ’70, habrían emergido tres tipos de modelos de inversión en microfinanzas, explica la autora:

- Fondos de desarrollo de microfinanzas: operan como non-profits, buscando retorno social sobre sus créditos;

- Fondos de inversión en microfinanzas con objetivo dual: buscan tanto retornos sociales como financieros , conocidos como “double bottom line”;

- Fondos comerciales: el paso final en la evolución de la industria.

¿Deben ponerse topes a las tasas?

Luego de esta introducción histórico-analítica, la autora se enfoca en la cuestión de las tasas de interés. Se trata, afirma, de un dilema moral que está afrontando la industria. Desde el ingreso de prestamistas comerciales, los modelos basados en donantes han criticado las altas tasas que cobran estos nuevos actores. Sumado a ello, han encontrado particularmente controvertible la generación de beneficios a partir de las emisiones a bolsa, como la de SKS.

Pero recuerda que fue un banco mexicano el primer caso testigo para analizar esta cuestión: Banco Compartamos. Originalmente concebido como sin fines de lucro, en 1990, una década después adoptó el modelo for-profit, en un esfuerzo por ampliar su escala. En 2007 se estableció como banco de microfinanzas que cotiza en bolsa, llegando a recaudar US$ 458 millones. Según recuerda Pereira, cuando se supo que al mismo tiempo que lanzaba su IPO Compartamos cargaba los créditos con un interés anual de alrededor del 86%, más de uno acusó a la entidad de usuraria. La operación mereció de parte de Yunus, y los considerados “fundadores” del microcrédito, ásperas invectivas.

Sin embargo, matiza la analista de Forbes, cuando uno ve el contexto del mercado mexicano, las tasas de Compartamos demuestran ser más bajas que los estándares de préstamo locales, que llegan hasta cobrar tasas del 175%. Desde la IPO de 2007, agrega, las tasas de interés del banco han ido continuamente en baja, reflejando una combinación de competencia creciente y eficiencia estructural.

Conclusiones

La autora concluye que, si bien la preocupación por las tasas de interés en microfinanzas comerciales es legítima, su rol en la industria es algo importante. Los prestamistas que buscan beneficios permitirán a la industria elevar la escala, para lo cual se recurre a los mercados de capital global. Un documento del Deutsche Bank -cita- revela que sólo una fracción de la demanda global de microcréditos está asistida. Se estima que mientras el monto actual de microcréditos roza los US$ 25 mil millones, otros 250 mil millones adicionales serían necesarios en orden a satisfacer la demanda global. Los prestamistas comerciales proveen acceso a vastos fondos de capital que no pueden ser equiparados por los modelos basados en donantes. Adicionalmente, el éxito de prestamistas comerciales atraerá a competidores, que eventualmente presionarán por una baja en las tasas de interés.

Finalmente, Pereira destaca el problema de la transparencia. Mirando hacia adelante, la transparencia tendrá que asumir un rol importante en la industria, a fin de conservar la confianza entre quienes estén a ambos lados de la ecuación. Sea a través de mecanismos de auto-regulación, o bien a través de marcos regulatorios, la transparencia -crucial para mantener la integridad de la industria- tiene que ser rigurosamente cumplida.

Publiqué este artículo el 2 de octubre de 2010 en MicroDinero


Nota del Editor: La referencia para el documento del CGAP mencionado, en español, es Las microfinanzas indias salen a cotización: la oferta pública inicial de SKS (CGAP, Enfoques Nº 65, por Greg Chen, Stephen Rasmussen, Xavier Reille y Daniel Rozas, Septiembre de 2010, Washington DC)

martes, 21 de abril de 2015

Management americano para la equidad económica en Africa


(Textos recobrados de MicroDinero) Una nueva generación de gerentes y líderes puede combinar elementos de la cultura norteamericana y africana para hacer lo correcto y hacerlo correctamente en pos de los pobres de África, tras la crisis financiera  global.

Chuki Obinna Obiyo
Así lo sostiene un informe lanzado días atrás por la organización My African Plan, desde Chicago, impulsado por el consultor nigeriano-estadounidense, Chuki Charles Obinna Obiyo.

El documento comienza citando al considerado “padre del management moderno”, Peter Drucker, quien alguna vez diferenció: “management es hacer las cosas correctamente, liderazgo es hacer las cosas correctas”.

“Creo que los líderes inspiran y los gerentes implementan. Los líderes son capaces de prever la evolución de los intereses de diferentes sectores en una empresa y organizarlos de tal modo que se alineen detrás del interés global de la empresa. Los gerentes son, luego, aquellos capaces de desbrozar la visión del líder en una serie de pasos operativizables”, señaló Obiyo, en contacto con MicroDinero.

Líderes y gerentes son ambos esenciales en un mundo donde las penurias económicas en cualquier lugar pueden dañar la seguridad económica de todos. Tal aserto, afirma el reporte, está inspirado en palabras de Martin Luther King Jr.: “La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes”. Las microfinanzas, definidas como la provisión de crédito y otros servicios financieros a los pobres, pueden ayudar a líderes y gerentes a promover la equidad económica.

La crisis financiera global, que comenzó en 2007, incrementa los desafíos de las microfinanzas en África. Los líderes enfrentan ahora más desafíos en identificar los intereses de diferentes sectores en una empresa microfinanciera en África; y los gerentes asumen compromisos en entender cómo medir el progreso de esa operación. La idea es, entonces: ¿cómo pueden líderes y gerentes hacer avanzar razonablemente las microfinanzas en África?

Nota del editor: Obiyo es Licenciado en Gobierno y Filosofía por la University of Texas, en Austin, y Doctor en Derecho por la Northwestern University School of Law, de Chicago, enfocado en legislación internacional, empresas y negociaciones.


Publiqué este artículo el 6 de marzo de 2011 en MicroDinero

lunes, 20 de abril de 2015

"¿Están ustedes ayudando a los pobres o los están perjudicando?"


(Textos recobrados de MicroDinero) “Microfinanzas: ¿Hay realmente una crisis?” fue el tópico de un seminario en línea de 90 minutos presentado por LocalVoice4Development.org (LV4D), una organización dedicada a la reducción de la pobreza en el mundo.

Bob Bragar
El fundador de esta organización holandesa y moderador del debate, Bob Bragar, consultor independiente y asesor en inversiones de impacto con más de quince años de experiencia, planteó la cuestión a un grupo de panelistas provenientes de regiones claves para el movimiento microfinanciero, como son Asia del sur, América Latina, África y Europa del este.

A partir de una serie de clips de reportes de la BBC cuestionando la efectividad de las microfinanzas, Bragar abrió el debate a los panelistas disparando a boca de jarro: “¿Están ustedes ayudando a los pobres o los están perjudicando?”.

Sanjay Sinha, de la India, fue el primer orador. Fundador de la firma M-CRIL (Microcredit Rating International), Sinha es licenciado en Ciencias Económicas por la Oxford University y miembro del grupo asesor de Naciones Unidas en Sectores Financieros Inclusivos.

“Creo que hay una crisis. Hay ciertamente un problema y el problema necesita ser atendido”, dijo Sinha. Describió la situación en algunos puntos de la India, como el estado de Andhra Pradesh, que cayó en una crisis debido a un crecimiento explosivo y una relajación de los controles en los créditos.

Dijo que crisis similares tuvieron lugar en otros países en desarrollo, como Bangladesh, Camboya y Nepal, pero que las instituciones microfinancieras continuamente negaron el problema.

“No hay aún un entorno internacional sólido como para que las IMFs se centren en las necesidades financieras de los clientes y no sólo en lograr un número de clientes o el tamaño de su portafolio. Esto en microfinanzas es de una enorme irracionalidad que ha conducido a esta crisis”.

Sinha fue seguido por el peruano Luis Felipe Derteano, presidente del Grupo ACP, uno de los más importantes grupos inversores en microfinanzas de América Latina con presencia en diez países de la región.

Derteano explicó que a diferencia de la más circunscripta crisis de la India, descripta por Sinha, América Latina experimentó un tipo de crisis derivada de factores externos como la crisis económica mundial.

Gobierno sólido, mayor protección al cliente, enfoque orientado a la triple base personas-planeta-beneficios y empresas basadas en servir a la economía real son algunas de las claves para mantener al sector a flote, explicó. Además enfatizó en la importancia de entender las culturas locales.

“Hay que aprender a respetar las realidades de cada país. Tienes que ser muy mexicano en México, muy boliviano en Bolivia, muy argentino en Argentina”, señaló el directivo.

La sudafricana Zenele Mbeki, presidenta ejecutiva de Women’s Development Business Trust y directora de WDB Investment Holdings, habló sobre la situación en su país, que ya pasó por una legislación significativa en los últimos años con la Ley de Microcrédito de 2007. La ley promueve el crédito limpio, transparente, competitivo, sustentable y accesible y protege a los consumidores.

Damian von Stauffenberg, fundador y presidente de MicroRate, respondió a Mbeki, argumentando que “las microfinanzas en Sudáfrica pueden haber sido amadas hasta la muerte por el gobierno. El gobierno intentó apoyar al microcrédito, pero hasta el punto de la gestión, de cómo debe darse un microcrédito. Con lo cual se privó al microcrédito de su elemento empresarial, algo absolutamente esencial para que sea exitoso”, dijo.

Mikhail Mamuta, presidente del Centro Ruso de Microfinanzas, habló a continuación. Describió un país con un sector microfinanciero subdesarrollado pero en rápido crecimiento, que se ha recuperado completamente de los daños ocurridos durante la crisis económica global en 2008.

“Para responder la cuestión de si hay una crisis aquí en Rusia, yo diría que ahora no. Pero la industria de las microfinanzas estuvo en crisis dos años cuando sucedió la crisis económica global. La principal razón no fue de la propia industria microfinanciera. Estamos todavía en una situación donde las microfinanzas están menos desarrolladas que lo que se necesita”, dijo Mamuta.

Von Stauffenberg dio la presentación final del webinar, hablando más en general sobre la percepción de la crisis. El ex directivo del Banco Mundial sostuvo que mientras ciertas regiones han experimentado crisis, las microfinanzas en su conjunto no están en un estado de crisis y todavía sigue siendo viable como arma para la lucha contra la pobreza.

“Yo no pienso que haya una crisis per se. Una crisis de las microfinanzas cuestionaría su validez como herramienta para luchar contra la pobreza. Algo así pondría en entredicho su derecho a existir, y si no es efectiva, si no funciona, estamos en problemas. Esto no se da en todo lo que vemos, muy por el contrario. Lo que vemos son crisis en países aislados”, dijo el experto alemán.

Si bien reconoció la realidad de las crisis en Marruecos (2007), Bosnia (2008), Nicaragua (2009) y la India (2010), arguyó que estas crisis fueron incidentes aislados ocasionados por un crecimiento excesivo, de más del 100% anual en muchos casos. Las microfinanzas, dijo, no tienen una falla de principios sino que pueden fallar dadas circunstancias extremas.

Von Stauffenberg puso la situación en perspectiva. Dijo: “Lo que se ha presentado aquí puede hundir a cualquier institución financiera. No se trata de si se presta a un pobre a un ultra rico. Si creces demasiado rápido, si no conoces a tu prestatario, si no conoces especialmente las condiciones financieras de los prestatarios, tarde o temprano la realidad hablará por sí misma y tú estarás encaminándote a un problema, y eso es exactamente lo que sucedió”.

240 miembros de la audiencia en representación de 127 organizaciones y 40 países asistieron al semanario en línea de LV4D. Inversores en microfinanzas, ejecutores de políticas y académicos se encontraron entre los participantes.


Publiqué este artículo el 9 de octubre de 2011 en MicroDinero

sábado, 18 de abril de 2015

Microfranquicias móviles en Indonesia, el flujo confiable

Dueños de pequeños negocios pueden mejorar ingresos y capacitarse en gestión
(foto: Qualcomm)

(Textos recobrados de MicroDinero) Grameen Foundation anunció este martes que la compañía tecnológica norteamericana Qualcomm, a través de su iniciativa Wireless Reach, igualará el financiamiento recibido por la fundación por el concurso “Impulsando oportunidades económicas: Un mundo que trabaja”, de eBay Foundation y Ashoka Changemakers.

Grameen recibió una subvención de eBay para ayudar a expandir su iniciativa de crear microfranquicias móviles para pobres en Indonesia. Su proyecto fue uno de los cinco seleccionados de un total de 900 postulantes de 83 países. Los ganadores representan algunas de las soluciones más innovadoras y basadas en mercado que están creando oportunidades económicas y generando empleo para poblaciones vulnerables (junto a la iniciativa de Grameen Foundation, resultaron también ganadores la organización Solidarium de comercio justo en Brasil; Nuru Energy de la India; la Escuela Financieramente Autosuficiente de la Fundación Paraguaya y el proyecto de capacitación laboral Twin Cities RISE! de Minnesota, EEUU).

En Indonesia, donde más de 180 millones de personas viven con menos de US$ 2,50 al día, esta iniciativa de microfranquicias está facilitando flujos previsibles y confiables de ingresos para familias pobres. El nuevo financiamiento de Qualcomm ayudará a extender la actual red de 8.500 microemprendedores a 60 mil en los próximos tres años.

Originalmente como proyecto de Grameen Foundation y Qualcomm en colaboración con la firma Bakrie Telecom (Village Phone Program), el concepto básico de la iniciativa es simple y se propone como efectivo y sustentable: dueños de pequeños negocios (en su mayoría mujeres) compran un kit que incluye un teléfono móvil con un crédito de microfinanzas que luego “revende” a sus vecinos en forma de minutos tiempo-aire (airtime). El teléfono celular luego sirve como plataforma para la provisión adicional de aplicaciones y servicios apuntados a incrementar ingresos y márgenes en la base de la pirámide: búsquedas de empleo, mercado móvil, información vital sobre salud y agricultura, servicios de banca móvil y tutorías para pequeños propietarios de negocios.

“Creemos que los pobres pueden mejorar sus propias vidas si se les dan herramientas y oportunidades apropiadas”, dijo Alex Counts, presidente y CEO de Grameen Foundation. “Nos reconforta mucho haber sido elegidos entre tantos participantes de todo el mundo y queremos agradecer a quienes nos apoyaron. Qualcomm ha sido un gran aliado en nuestro trabajo y apreciamos su inquebrantable respaldo a nuestros esfuerzos por llevar nuevas oportunidades a los pobres de Indonesia”.

“La colaboración de larga data entre la iniciativa Wireless Reach de Qualcomm y Grameen Foundation es un poderoso y destacado ejemplo de cómo las organizaciones pueden unirse para crear soluciones innovadoras y sustentables para personas que viven en la base de la pirámide”, dijo Shawn A. Covell, vicepresidente de asuntos de gobierno en Qualcomm. “Estamos orgullosos de apoyar el trabajo y los logros de Grameen Foundation en ayudar a sacar a gente de la pobreza y permitir a nuevos emprendedores usar tecnología wireless”.

PT Ruma, una empresa social indonesia incubada hace dos años por la fundación y Wireless Reach, contratará y capacitará a los microfranquiciados y gestionará los servicios que ellos ofrezcan.

Un estudio dirigido por Bankers without Borders, programa de voluntarios de Grameen Foundation, halló que el 47% de los empresarios que estuvieron en el programa de microfranquicias móviles por más de dos meses, duplicó sus ingresos en su cuarto mes.

Publiqué este artículo el 20 de septiembre de 2011 en MicroDinero

lunes, 13 de abril de 2015

Muhammad Yunus, profeta fuera de su tierra

El fundador del Grameen Bank en una visita a Milán, en 2010
(foto: Giuseppe Nicoloro)

(Textos recobrados de MicroDinero) A tal grado de tirantez ha llegado la relación entre el gobierno de Bangladesh y el profesor Muhammad Yunus, que la noticia del desplazamiento del fundador del Grameen de su puesto como máxima autoridad ejecutiva del banco recorre el mundo y enardece a un movimiento globalizado de simpatizantes y seguidores del “banquero de los pobres”.

Desde la secretaria de Estado del gobierno norteamericano hasta los miles de ignotos fans de las redes sociales, Yunus ha concitado en los últimos años una corriente de adhesión mundial que incluye a encumbrados formadores de opinión, políticos y financistas, influyentes líderes de la sociedad civil, académicos, defensores de derechos humanos, activistas sociales, empresarios y filántropos de diferentes extracciones y procedencias. En Europa acaba de constituirse la sociedad Friends of Grameen, presidida por la ex jefa de estado de Irlanda Mary Robinson, decidida a asumir la defensa de Yunus y la no injerencia del gobierno bengalí en el mítico banco de microcréditos, fundado en 1976 por un entonces treintañero profesor de Economía, a cargo de un programa rural en la universidad de Chittagong.

Una primera cuestión: ¿Por qué el mundo se abroquela en defensa de una figura que, como parecen sugerir las últimas noticias desde Dhaka, está próxima a ser jubilada por contiendas y rencillas locales en Bangladesh?

Visto así, desde fuera, el relato parece convincente: un líder social de gran popularidad, de reconocimiento mundial, ganador de un premio Nobel y una veintena de honoris causa, es víctima de la política institucionalizada de su país, que lo ve como un incómodo competidor -incluso desestabilizador- a cargo de un banco que detenta el botín de más de ocho millones de clientes, según informa el mismo banco desde su página.

Desde luego que este tipo de lucubraciones pasan por la cabeza de más de un dirigente del partido actualmente en el gobierno en Bangladesh, encabezado por la primera ministra Sheikh Hasina. Pero equivocaríamos el camino si es que confiamos en la transparencia de este relato de víctimas y victimarios, de buenos y malos. En tal sentido, convendría reparar en las circunstancias históricas que hacen posible este entramado global de apoyo a una figura que siempre se vio asociada a una idea heterodoxa, “crítica” del capitalismo.

En efecto, la emergencia de la crisis financiera de las subprime en 2007-2008, y los remedios fuertemente intervencionistas pergeñados desde Washington, marcó un quiebre histórico de acumulación que había llegado a un punto de especulación paroxístico: lo que se conoció como el estallido de la burbuja de los créditos hipotecarios en los Estados Unidos. En tales condiciones, discursos en pos de un capitalismo humanizado, responsable, autocontrolado y enfocado a lo social pasaron a nutrir argumentaciones y guiar políticas desde los más conspicuos núcleos de poder económico (gobiernos, bancos multilaterales, cierto establishment empresario y ONGs internacionales, con mucho peso en la orientación, gestión y ejecución de inversiones en países pobres). El mensaje de Yunus por un “nuevo capitalismo” y a favor del social business (por tomar los títulos de sus dos últimos libros) cuajó fértil en este terreno y contribuyó a enrostrar a los mercados los catastróficos efectos sociales a que puede llevar una espiral especulativa y un afán de lucro desenfrenado. El debate que ha ocupado a las microfinanzas en los últimos meses se centra básicamente en esta inflexión.

Esto no desmerece a Yunus ni a quienes adhieren a su prédica (Yunus se ha ganado con justicia su lugar como referente en la inclusión de los pobres a la economía). Se trata de ver la conexión dialéctica entre un tipo de discurso, corporizado en una personalidad carismática y con aires de “gurú”, como es Yunus, y el contexto histórico de una economía que se debate por pervivir en medio de una inusitada debacle.


Publiqué este artículo el 2 de marzo de 2011 en MicroDinero

domingo, 12 de abril de 2015

Yunus y la economía de la felicidad

Helen Morgan, autora de esta entrevista, y Muhammad Yunus en Valladolid
(foto: Omar Méndez/MicroDinero)

(Por Helen Morgan, Textos recobrados de MicroDinero) Después de un año turbulento para el ganador del Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus estuvo en el centro de las actividades de la Cumbre Mundial del Microcrédito, en Valladolid. Predispuesto a las entrevistas y conversaciones a lo largo de las jornadas de conferencias y debates, Yunus dialogó con MicroDinero iluminando algunos tópicos abordados en la Cumbre como los negocios sociales (social business), iniciativas de patentes y la energía joven en el sector de las microfinanzas.

MicroDinero: ¿Qué piensa del fenómeno de los países desarrollados que aplican modelos de microfinanzas originalmente pensados para países pobres?

Muhammad Yunus: Las microfinanzas comenzaron en Bangladesh a partir de una situación local, pero luego se llevó a otros países, se desarrolló en América Latina, en países del Asia… pero también se difundió en los Estados Unidos. Cuando Bill Clinton era gobernador de Arkansas, en 1986, me invitó a iniciar un programa Grameen allí. Así que permíteme hacer esta distinción: no son para países pobres, las microfinanzas son para personas pobres. Mucha gente es rechazada por el sistema bancario, y eso le pasa a muchas personas en Europa, a nivel global. Las microfinanzas se expanden simultáneamente en países pobres y ricos por la misma razón, ya que es una metodología que puede ser aplicada. Ahora tenemos Grameen America en los Estados Unidos, donde este año abriremos nuevas sucursales.

MD: ¿Con qué poblaciones trabajan en particular?

MY: Personas de muy bajos ingresos como mujeres, inmigrantes que llegan de América Latina, Asia, etcétera, y están luchando con sus vidas. Nosotros empezamos particularmente con inmigrantes porque ellos todavía no están dentro de un programa de red de protección. La ley pone barreras que se traducen en que no puedes prestar dinero a alguien que ya esté en la asistencia social, porque bajo las leyes de los Estados Unidos si tú estás en la asistencia social y ganas 1 dólar tienes que reportarlo y te será deducido de tu cheque de asistencia social. Así que la gente no tiene incentivos para conseguir un empleo. En Nueva York los créditos son de US$ 1.500 y la tasa de repago es muy buena, al 99,3%.

MD: Usted mencionó a la gente que se escurre de las redes de protección social del gobierno. ¿Están trabajando en políticas con el gobierno para cambiar esta situación?

MY: Sí, nosotros estamos hablando siempre sobre cómo cambiar las políticas, ayudar a las personas a que salgan de la asistencia social y no permanezcan allí por siempre jamás, segunda, tercera, cuarta generación… No tiene sentido que alguien tenga que permanecer en la asistencia social. Así que estamos trabajando con funcionarios, con legisladores.

MD: En el marco de la actual crisis económica, y el incremento de las tasas de desempleo, ¿cómo piensa que esta situación puede afectar al sector de las microfinanzas y los negocios sociales?

MY: En la medida que la crisis se profundice, habrá más atención de la gente a las microfinanzas y los negocios sociales, pues se trata de alternativas. Las microfinanzas te dan la oportunidad de crear tu propio empleo antes que ir detrás del mercado de trabajo. ‘Tengo un tipo de destreza y podría vivir de eso, sólo si puedo acceder a un crédito que me brinde la oportunidad’, y eso es lo que el microcrédito hace: te da un crédito. También está lo que me refería cuando mencioné a la ciudad de Nueva York, pues trabajamos con mucha gente que ha perdido recientemente sus empleos. Ellos volvieron, tomaron créditos y empezaron de nuevo. Iniciar tu propio negocio: tal es el atractivo del microcrédito. Así que, en la medida que el desempleo se torne más elevado, esto se convertirá en algo atractivo para las personas que quieren crear su propio empleo, en el proceso de crear la economía. Si la economía se debilita, las personas no generan ingresos; cuando estas personas ganan dinero, alguien recibe el servicio del producto, y así beneficias a la economía.

La situación hoy es muy desalentadora y sombría: necesitamos cambios fundamentales en la estructura. Dos cambios que hemos empezado son: en primer lugar, cambios en el sistema financiero, tornándolo un sistema inclusivo, donde nadie tenga negado el acceso a recursos financieros. En segundo lugar, desarrollar negocios que escapen de la lógica del lucro. Los negocios sociales son empresas donde aquello que te impulsa no es obtener un beneficio personal, sino lograr un objetivo social.

Todo se va inclinando hacia negocios movidos por la avaricia, y en consecuencia se generan problemas. Necesitamos algo más, donde tú saques a relucir otra parte de tu mente. Que tú quieras resolver problemas y hacer feliz a otra gente. Y que haciendo felices a otros, tú mismo te sientas feliz. Esa felicidad no está contemplada por la economía. Pero es muy importante para la vida humana, para ayudar. Y tiene un atractivo: ‘Me siento feliz porque he hecho felices a otros’.

Patentes inutilizadas

MD: ¿Podría comentarme algo sobre el trabajo que están haciendo con iniciativas que usan patentes de otras empresas?

MY: Claro, cómo no. Estamos animando a empresas que tienen muchas patentes que ellas crearon o inventaron, que tienen la garantía de que les pertenece y nadie puede copiarlas. Tú tienes y has hecho uso de esto desde hace mucho tiempo, pero ahora tienes un producto mejor, así que ya no usas el viejo producto, siendo que todavía te pertenece. Bien, yo he estado conversando con empresas y les he dicho ¿por qué no creamos una compañía de gestión de patentes para negocios sociales, de modo que todas las patentes que no utilices nos las puedas confiar y nosotros las administramos?

Nosotros le damos una administración social a las patentes; si esa patente tiene algo que pueda resolver el problema de alguien, nosotros la tomamos, pero no para ganar dinero sino sólo para resolver problemas.

Y luego también hay patentes con uso parcial, que se usan sólo en parte, pero que nadie puede tocar. Eso es muy egoísta. El mundo podría beneficiarse mucho de esta patente, así que ¿por qué no ponerla bajo nuestra gestión? Nosotros la administramos por ti con propósitos sociales, para ayudar a muchas personas pobres, en vez de que sean recursos inutilizados dando vueltas por ahí.

He conversado con varias empresas y me han manifestado que les gustaría sumarse. Muchas de estas empresas tienen más de cien años, ¡imagina cuántas patentes tienen!

MD: ¿Qué grupos o empresas ya están participando de esta iniciativa?

MY: Muchas, por ejemplo una empresa de productos químicos. Pero todavía no nos hemos puesto en marcha. Ellos han mostrado interés, pero necesitamos arreglar todos los detalles legales. Todos aprecian la idea, así que sólo es cuestión de implementarla.

MD: Le pido una opinión sobre la gente joven y el desarrollo de las microfinanzas, algo que ha sido muy estimulante ver durante esta Cumbre. ¿Cómo ve usted este desarrollo?

MY: Sí, la gente joven quiere hacer cosas. En particular esta generación de jóvenes. Ellos están más abiertos, con una mente abierta al mundo, no con una mente estrecha, para su propio beneficio. Esto se debe a dos razones. Una, porque están más conectados con el mundo, a diferencia de la generación anterior, debido a la tecnología. Ellos conocen más sobre el resto del mundo, más que las generaciones que los precedieron.

Además, esta generación comenzó su vida en un nivel más alto que sus padres, muchos de los cuales tuvieron que pelear por sus necesidades básicas. Los jóvenes de hoy ya las tuvieron aseguradas. Así que ellos se proponen dejar marcas en este planeta y hacen cosas como éstas. Y tienen mucha capacidad, muchas más capacidades que cualquier otra generación anterior. Y buscan la manera de poder emplear estas capacidades. Ellos tienen que ser conscientes de esta capacidad y luego decir ¿qué puedo hacer? ¿Qué podemos hacer individualmente sin esperar que venga de los gobiernos?

En generaciones anteriores, los jóvenes marchaban por las calles con sus eslóganes, con proclamas revolucionarias, porque los gobiernos hacían todo. Esta generación siente que no tiene que esperar de los gobiernos, (y en lugar de eso piensan) ‘Yo puedo hacerlo por mis propios medios’. Allí es cuando el microcrédito se vuelve algo que los entusiasma, porque no tienen que hablarlo con nadie, sólo ir y resolver ellos mismos los problemas, para diez personas, veinte personas, y saben que pueden hacerlo. Y una vez que han resuelto el problema de veinte personas, saben que luego pueden replicarlo para muchos más. Allí reside lo atractivo y, en entornos complicados, ellos van detrás de alguna salida, para crear islas de esperanza… porque ‘nosotros sí podemos hacer algo y todavía no hemos terminado’.


Esta entrevista se hizo en Valladolid durante la Cumbre Mundial del Microcrédito, del 14 al 17 de noviembre de 2011, y se publicó en la versión en inglés de MicroDinero. Es la primera vez que se publica en castellano (traducción de Martín Páez Molina).