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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.
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jueves, 5 de julio de 2012

Cuenta bancaria básica para todos


(Mundo Microfinanzas) El Parlamento Europeo reclamó este miércoles que toda la población de la Unión Europea pueda acceder a servicios bancarios básicos.

Jürgen Klute
(foto: Pietro Naj-Oleari)
En una resolución, la Eurocámara pidió a la Comisión Europea que introduzca una nueva normativa antes de 2013 para poner fin a la exclusión financiera que sufre el 10 por ciento de los europeos, como personas sin hogar, estudiantes con ingresos muy bajos, personas sin historial crediticio y trabajadores expatriados.

Durante el debate en Estrasburgo, el parlamentario alemán Jürgen Klute, del partido La Izquierda (Die Linke), declaró: "Los bancos tienen una responsabilidad con la sociedad. No puede ser todo beneficios. El informe cuenta con un fuerte apoyo en todos los partidos, por lo que ahora esperamos que la Comisión presente una propuesta legislativa".

La resolución parlamentaria contó con el apoyo de 585 votos, 68 en contra y 5 abstenciones.

Los diputados demandaron la adopción de normas, pues las recomendaciones de inclusión financiera de la Comisión sólo han tenido acogida en pocos países (se destacó a Bélgica y a Italia) y porque los bancos tienen la tendencia natural a tratar únicamente con clientes que resulten comercialmente atractivos.

La cuenta básica que se reclama debería ser gratuita o más barata entre todas las alternativas ofrecidas por una entidad bancaria, según el texto.

El informe reclama que los bancos y otras instituciones que ofrezcan cuentas no pueden rechazar a nadie por razones de renta baja, tipo de empleo, historial crediticio o nivel de endeudamiento. Además, el texto estipula que los bancos no deberían vincular la apertura de una cuenta a la adquisición obligatoria de otros productos o servicios.

Este producto universal debería permitir a toda persona llevar a cabo cualquier transacción financiera básica, como recibir dinero, pagar facturas o impuestos, comprar bienes y servicios, retirar dinero en efectivo o imprimir el estado de la cuenta.

Más voces

“Desafortunadamente, todavía hay muchos estados miembros que no están a la altura del cumplimiento de las recomendaciones anteriores de la Comisión para garantizar el acceso a servicios bancarios básicos. Por eso queremos que la Comisión haga una revisión detallada en todos los países y si es necesario presente una propuesta legislativa para asegurar esta prestación social” (Philippe De Backer, Bélgica, Alianza de Liberales y Demócratas por Europa – ALDE).

“Las personas vulnerables deben ser provistas con las herramientas para que ellas mismas se integren. Especialmente en tiempos de crisis, donde el riesgo de un incremento de la exclusión social es tan alto, los países de la Unión Europea deben hacer lo más que esté a su alcance para garantizar que el sistema bancario contribuya a la inclusión social” (Sylvie Goulard, Francia, Mouvement Démocrate – MoDem).

En tanto, la European Foundation for Financial Inclusion (EUFFI) emitió este miércoles un comunicado desde Bruselas donde expresó su satisfacción por la resolución parlamentaria.

La fundación subrayó que la resolución pide se aclare la interpretación de las cláusulas de anti-lavado de dinero, que a menudo son utilizadas por los bancos como pretexto sin fundamento para rechazar cuentas bancarias a consumidores financieramente menos atractivos.

La EUFFI dijo que aproximadamente 30 millones de europeos no tienen una cuenta bancaria y alrededor de 7 millones han sido rechazados para acceder a una.

Y aseguró que el comisario europeo de Mercado Interior, el francés Michel Barnier, confirmó que presentará una propuesta legislativa en noviembre de 2012 para obligar a los bancos a dar a todos y cada uno el derecho de disponer de una cuenta, considerando la actual situación de “inaceptable”.

martes, 3 de julio de 2012

Inversión de impacto: Red GIIN posiciona enlaces europeos


(Mundo Microfinanzas) La Red Global de Inversión de Impacto (GIIN, con sede en Nueva York) cuenta desde este mes con dos enlaces en el continente europeo.

Susannah Nicklin
Se trata de Harry Hummels y Susannah Nicklin, quienes buscarán profundizar el involucramiento de la red en la cada vez más importante y dinámica comunidad de inversores de impacto europea. Hummels estará basado en Amsterdam, en el Holland Financial Center, mientras que Nicklin tendrá su oficina en Nesta, una fundación independiente de Londres.

“Muchas instituciones europeas operan a la vanguardia de la emergente industria de inversión de impacto y sus contribuciones han sido de incalculable valor para la comunidad global de inversores”, dijo el CEO de la GIIN, Luther Ragin Jr.

En un comunicado, el directivo agregó que estos enlaces no sólo proporcionarán un canal para una comunicación más fluida entre inversores de Europa y las oficinas de la GIIN en Nueva York sino que aportarán sus puntos de vista bien informados sobre los caminos para un mercado global de inversión de impacto más coherente.

Los enlaces europeos expresaron su satisfacción por este nuevo trabajo. Hummels dijo que estamos viviendo tiempos turbulentos y “la apelación a la inversión de impacto nunca ha sido más enérgica y clara como lo es ahora”. El directivo aportará su experiencia como managing director de SNS Impact Investing, el brazo de inversiones para el desarrollo del grupo financiero holandés SNS REAAL. Además es docente en la Universidad de Maastricht en Ética de las Organizaciones.

Nicklin consideró un privilegio “ayudar a promover el desarrollo de la inversión de impacto en Europa y un intercambio fecundo de innovación entre los mercados”. La directiva británica ha trabajado veinte años en servicios financieros y publicó recientemente el reporte The Power of Advice in the UK Sustainable and Impact Investment Market, con el auspicio del Bridges Ventures Fellowship Programme.

Cubiertas estas dos posiciones europeas, la red comunicó que sigue abierta la búsqueda de un enlace que tendrá base en Suiza.

jueves, 4 de junio de 2009

Compromiso de la UE para extender el espectro de apoyo financiero a empresas


(Mundo Microfinanzas) La Comisión Europea (CE) reveló este miércoles en Bruselas un plan que habilita 100 millones de euros del presupuesto de la UE para la provisión de crédito destinado a personas que busquen instalar pequeños negocios.

José Manuel Barroso
Según explicó la CE, una vez que los fondos sean suplementados por instituciones financieras internacionales, como el Banco Europeo de Inversiones (EIB, con sede en Luxemburgo), el monto disponible para microcréditos alcanzará los 500 millones de euros.

El plan busca asistir a gente con dificultades para acceder a financiación, ya sea porque es muy joven, porque se halla desempleada o bien debido a la contracción del crédito derivada de la crisis financiera y económica global.

“Esta nueva facilidad extenderá el espectro de apoyo financiero hacia nuevos empresarios y los ayudará a superar el ajuste (squeeze) de crédito”, afirmó a la prensa José Manuel Barroso, presidente de la Comisión.

Según indicó la Comisión, la medida estará acompañada por un programa de apoyo al emprendedor, a través de tutorías (mentoring), formación, entrenamiento y la posibilidad de incrementar la capacidad de sus negocios una vez en el ruedo.

El Partido Socialista Europeo (PES), que participa en las elecciones de renovación del Europarlamento que se llevan a cabo hoy, criticó el plan y otras medidas de la Comisión orientadas a luchar contra el desempleo.

“Si tu casa está en llamas, no es indicado que intentes apagarlas con un vaso de agua”, sostuvo el danés Poul Nyrup Rasmussen, presidente del partido socialista paneuropeo (con sede en Bruselas).

“Esto que propone la Comisión es poco, es una respuesta conservadora ante la más profunda crisis social por décadas”, sostuvo el dirigente socialista.

El nuevo instrumento de microcrédito europeo se enmarca dentro del llamado Compromiso compartido en favor del empleo, nueva estrategia de la UE que destinará 19 mil millones de euros de los gastos programados del Fondo Social Europeo para apoyar a las personas afectadas por la crisis.

jueves, 26 de marzo de 2009

El microcrédito en Europa, en su primavera


Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia
(foto: Pietro Naj-Oleari / European Parliament)

(Mundo Microfinanzas) El Parlamento comunitario decidió impulsar el desarrollo de los microcréditos para fomentar inclusión financiera y desarrollo local en países de la Unión Europea y propondrá a la Comisión -instancia de ejecución y gestión del bloque- la puesta en marcha de programas de préstamos destinados a actividades de microfinanzas.

La propuesta aprobada por el Parlamento Europeo con el aval de 574 eurodiputados, la oposición de 23 y la abstención de 12, fue elaborada por el representante húngaro del Partido Popular Europeo, Zsolt Lázló Becsey, informó la oficina de prensa del PE este martes.

Becsey explicó que los microcréditos serán destinados a emprendedores y micro y pequeños empresarios que no tienen acceso a los servicios de los bancos tradicionales, y representarán un medio para incorporar dichos segmentos de la economía comunitaria al mercado de trabajo formal.

Explicó que “la experiencia no sólo en Asia sino también en la UE, en países como Francia y Rumania, demuestra que más del noventa por ciento de las empresas que empiezan sobreviven más allá de los dos primeros años, y por tanto permanecen en el mercado de trabajo. Estas personas después se convierten en clientes de los bancos comerciales; así que los microcréditos actúan como una especie de incubadora de potenciales clientes. Y los bancos tienen un incentivo para participar en la banca social”.

Becsey precisó que la iniciativa está destinada a incorporar al mercado laboral a grupos sociales que se desenvuelven en el ámbito de la economía informal, “como los inmigrantes que acaban de llegar, los gitanos, las viudas de inmigrantes, entre otros. De otro modo, Europa tendrá muchas dificultades para mantener el nivel de empleo del setenta por ciento que necesita para seguir desarrollándose”.

Como punto de partida para la consolidación de la industria de las microfinanzas en la UE, la Comisión puede hacer realidad las recomendaciones del PE utilizando el proyecto piloto de microcréditos incorporado al presupuesto comunitario y al que se tenía previsto poner en práctica a finales de este año.

jueves, 26 de febrero de 2009

Hungría reclama la paternidad de Jéremie, nombre del microcrédito en Europa


(Mundo Microfinanzas) En el seno de la Unión Europea, el 99 por ciento de las empresas registradas son pequeñas o medianas (dentro de las cuales se incluyen las micro, que para la UE son las que tienen menos de diez empleados y un volumen de negocios no superior a los dos millones de euros: como puede verse, el concepto de “micro” es relativo y sociogeográficamente diferencial). Este rango de empresa es la que promueve dos tercios de los empleos de la economía del continente.

Kata Bors
Sin embargo, afirma Kata Bors en un artículo publicado el martes pasado en el Journal Francophone de Budapest, su peso está lejos del poder de las multinacionales, grandes protagonistas del lobby nacional e internacional.

Lo que sigue es una glosa de este interesante artículo, escrito desde un país y un lugar de enunciación marginal dentro del contexto europeo.

Dada tal situación, señala la analista húngara, resulta extremadamente importante tomar medidas conjuntas para asegurar recursos de financiamiento a estas pequeñas unidades productivas, verdaderos motores de la economía.

El estado húngaro viene proponiendo desde 1992 créditos a bajas tasas de interés a las pymes, facilitando así su liquidez financiera. Con la explosión de la crisis, este segmento ha debido afrontar tiempos difíciles, donde se pone en juego su supervivencia.

Así es como han aparecido numerosos recursos financieros para ayudar a las empresas en peligro. La UE elaboró un proyecto de microcrédito, de nombre Jéremie (acrónimo de Joint European Resources for Micro to Médium Enterprises), puesto en práctica ya en varios países (a este programa habría que añadir su “pareja”, Jasmine, por Joint Action to support microfinance institutions in Europe).

En efecto, la gestión de la crisis ha generado la aplicación de medidas gubernamentales intervencionistas y planes de salvataje en procura de reanimar la economía, entre los cuales se cuentan planes de microcrédito para las pymes. Hungría puso en marcha varios proyectos que tienen como objetivo lanzar un salvavidas a las pymes húngaras, en particular los programas de microcrédito con garantías nacionales.

En general los principales ingresos de las pymes provienen del consumo y la inversión doméstica. Con la crisis, estos segmentos se ven obligados a disminuir sus gastos y limitar sus actividades. Notemos además que estas sociedades no son los clientes favoritos de los bancos comerciales: su demanda de crédito es a menudo rechazada, privándolas de apoyo financiero. Así es como se ven constreñidas a efectuar suspensiones o despidos y reducir la producción.

Tres caminos, una opción

Como opciones surgen tres, dos de ellas bastante complejas y riesgosas. Una, efectuar la liquidación de sus inversiones a largo plazo. Dos, asociarse en clústers para poder beneficiarse de fondos europeos disponibles, lo cual no es nada fácil dada la posición de las pymes, su demasiado fragmentada situación geográfica y sectorial.

La tercera opción es procurar un microcrédito, con garantía y asistencia nacional y europea, por sumas que van de los 10 a los 50 millones de forintos (33 a 165 mil euros).

Las ventajas son muchas: administración aliviada (allégée), pago rápido y claro, baja tasa de interés, amplios campos de utilización, sin necesidad de prefinanciamiento. En Hungría, diferentes organizaciones proponen tales créditos: instituciones nacionales como el Magyar Fejlesztési Bank (MFB, Banco de Desarrollo húngaro o maguiar) o la Asociación Húngara para el Desarrollo Corporativo y los bancos comerciales que en enero suscribieron un pacto de cooperación sobre la base de una campaña de microcréditos inyectando 140 mil millones de forintos adicionales (464 millones de euros) a la masa crediticia disponible. La meta principal de los proyectos de microcrédito es evitar a todo precio los despidos y la disminución de la actividad económica.

Para demostrar que la ayuda al financiamiento de las PMEs es un asunto europeo, el Consejo Económico y Financiero del Parlamento Europeo votó, a iniciativa del representante húngaro Zsolt Becsey, un proyecto que obliga a los países miembros incluir en sus rendiciones de cuenta anuales todas las medidas dispuestas para el apoyo de las pymes, en especial los proyectos de microcrédito pues, como señala el eurodiputado, el rol del Estado es determinante en esta materia.

Hasta el presente, unas 600 empresas húngaras han sido beneficiadas de microcréditos por una suma de 2.800 millones de forintos (unos 9,2 millones de euros). En comparación con el presupuesto actual, parece que la demanda no es tan importante, pero, como dicen los profesionales, “ya vendrá con la acentuación de la crisis con el correr de 2009”.

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Parlamento Europeo insta a la regulación del microcrédito en el continente (21 de enero de 2009)

miércoles, 21 de enero de 2009

Parlamento Europeo insta a la regulación del microcrédito en el continente


(Mundo Microfinanzas) El Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo (EP) aprobó un proyecto mediante el cual se exhorta a la Comisión Europea a elaborar un cuerpo legislativo que regule el microcrédito en el continente.

Zsolt László
La iniciativa, impulsada por el diputado democristiano húngaro Zsolt László Becsey, invita formalmente a la Comisión a confeccionar una normativa que asegure mayor fluidez a este instrumento de financiación para quienes están al margen del sistema financiero formal.

En un parte de prensa difundido ayer por el EP, se explica que el microcrédito, “originalmente surgido en el mundo en desarrollo”, puede desempeñar un rol útil en el estímulo de actividades económicas en la base social del continente.

Las medidas, según la fundamentación del proyecto, pueden también ayudar a integrar a los grupos marginales en el circuito principal de la economía europea.

Los miembros del Comité aspiran a que el marco legal resuelva problemas causados por las reglas de competencia y blanqueo de dinero, facilitando mayor fondeo de la Unión tendiente a la provisión de microcrédito.

Según expresaron los eurodiputados, sería deseable que la UE cofinanciara proyectos microcrediticios para aquellos que carecen de acceso al crédito ordinario, fundamentalmente la población desfavorecida (mujeres e inmigrantes, entre otros colectivos).

El comité llamó también a investigar sobre buenas prácticas y ensanchar la database sobre provisión de crédito en Europa. Sugirió también que todas las actividades de financiación del microcrédito estén coordinadas por una sola entidad.

Finalmente, el cuerpo invitó a elaborar una estrategia de comunicación que promueva el autoempleo y, a los estados miembros, introducir incentivos para la participación privada en esquemas de microcrédito.

La iniciativa sería tratada en febrero por el plenario del EP, en Bruselas, y para su aprobación requiere el apoyo de una mayoría absoluta (al menos 393 votos).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El microcrédito, ¿una utopía en Europa?


(Mundo Microfinanzas) Bajo el título El microcrédito: ¿una utopía también en Europa?, el joven analista francés Vincent Lebrou publicó recientemente en la revista CafeBabel un artículo que analiza la realidad del sector, así como algunas claves de su desarrollo histórico y las condiciones de posibilidad para su expansión.

Marek Hudon
Lo más interesante quizás sea el enfoque regional del artículo, que distingue en su análisis la potencialidad del microcrédito según se mire a Europa central y del este, o los países occidentales del Viejo Mundo.

Tras repasar el surgimiento del microcrédito en Asia, y la fructífera experiencia del Grameen Bank en Bangladesh, el autor sostiene que hoy “58 países proponen programas de microcréditos, adaptados en función de condiciones específicas locales”. Y agrega que “si las poblaciones de los países en desarrollo representan las metas principales de los organismos de microfinanzas, las economías de mercado también tienen su parte en los pequeños emprendimientos nacidos al impulso de los microcréditos”.

El autor se pregunta: “¿Quién hubiera pensado, a primera vista, que en las regiones del círculo polar ártico en Noruega, reino económicamente próspero, el microcrédito podía ser utilizado para frenar la despoblación en el archipiélago Lofoten?”. Y sigue: “¿Cuál es la situación en el resto del Viejo continente? Si, en Europa, Noruega puede sorprender como tierra de microcrédito, ¿qué se puede esperar de la microfinanza en la Unión Europea?” (Nota del editor: véase Grameen Bank/micro credit ideas. Report from a seminar, Consejo Nórdico de Ministros, Ekspressen, 1996, Copenhague).

Lo que sigue es una evaluación que Lebrou hace de distintas regiones del continente y su relación con las microfinanzas.

Polonia, muchas disparidades regionales

En los años 80, las microfinanzas son verdaderamente aceptadas como herramienta de desarrollo económico en el mundo y, un poco más recientemente, en Europa.

La importancia de los servicios no financieros es una de las características del sector de las microfinanzas en Europa, del mismo modo que el perfil de la población involucrada (desempleados, personas reinsertándose socialmente, excluidos del sistema bancario clásico). Sin embargo, se observa una diferencia de práctica entre el este y el oeste del continente.

El dinamismo del microcrédito se hizo sentir en Europa central y del Este tras la caída del comunismo. El deseo general de transición económica constituyó un auténtico trampolín para las microfinanzas. Se apoyó a las personas que deseaban emprender proyectos económicos, pese a la existencia de un sector bancario no adaptado a las nuevas necesidades. En los 90, las IMFs de Europa del este y central pudieron crecer anualmente a un promedio del 30 por ciento.

Hoy asistimos a un cierto resurgimiento de las microfinanzas en esta zona ya que, junto a IMFs y ONGs, los bancos comerciales encuentran creciente interés en proponer microcréditos a los más desfavorecidos.

Sin embargo, este movimiento general no se ha comportado de manera homogénea en un mismo territorio. El caso de Polonia ilustra muy bien los desafíos de las microfinanzas en el este. La ausencia, a nivel nacional, de una política general de servicios microfinancieros, acentúa las disparidades regionales. Ciertas localizaciones son más dinámicas que otras. Existe apoyo a los microempresarios a través de préstamos de autoridades públicas. Estos fondos difieren sin embargo de una región a otra y agudizan inequidades económicas. Cuando se dio el llamado “éxito del micro”, fue necesario entonces ir a la búsqueda de las IMFs ya que, al haber sido financiadas por capitales privados extranjeros desde los años 90, aseguraban una mayor independencia.

Crecimiento tímido en Europa occidental

En Europa del oeste, la filosofía de las microfinanzas cumplen más un objetivo de cohesión social.

El funcionamiento económico de Europa occidental se basa en un sistema de pequeñas y medianas empresas (un 99 por ciento de las PMEs son de escala micro, con dotaciones de personal de uno a nueve empleados), lo que explica la importancia de apoyar iniciativas de carácter más fuertemente local. Resulta pues paradójico constatar que numerosos empresarios no acceden a los servicios financieros de las redes “clásicas”.

No obstante, los empresarios del sistema de microcrédito crean un vínculo social a escala local, tanto más cuanto que estos microempresarios se desarrollan principalmente en el sector terciario y en los nichos que no interesan mucho a los grandes grupos. Según Philippe Guichandut, director de la Red Europea de Microfinanzas (REM), estos procesos de “bancarización” de los excluidos ”se inscriben más en una lógica social que comercial”.

Si los organismos de microcrédito en Europa occidental dependen principalmente del medio asociativo, los marcos jurídicos no cesan de flexibilizarse, propiciando la cooperación de los grandes grupos bancarios y de seguros. En el Reino Unido, por ejemplo, ciertos programas reclaman la asistencia de intermediarios. El Small Firms Loan Guarantee Scheme, proyecto de garantía de préstamos a los pequeños empresarios, asegura ventajas a los bancos que prestan capital a un público que no sería susceptible de recibir asistencia financiera sin este sistema de garantía.

Los obstáculos según Adie

Sin ninguna duda, la cuestión creciente del sobreendeudamiento pone un problema mayor para el porvenir del sistema de microcrédito en Europa.


Marek Hudon, co-director del Centro Europeo de Investigación en Microfinanzas (Cermi, sigla en francés), afirma: “Desde el momento que trabajamos con poblaciones excluidas de los bancos, sociológicamente desfavorecidas, hay riesgo de caer en un ciclo de sobreendeudamiento importante. En general no es un problema ligado a las microfinanzas, pero en Bélgica, alrededor del 7 por ciento de la población, y un 10 por ciento en Bruselas, está en situación de mora”. La cuestión del sobreendeudamiento es pues un elemento importante en el debate y el microcrédito debe constituir una herramienta, entre otras, para sacar a las personas excluidas del círculo vicioso del sobreendeudamiento.

Cada vez más, los actores van a ser enfrentados a una compleja legislación: aunque en los países en desarrollo se deja un cierto margen de maniobra, en Europa “intervienen en un contexto muy reglamentado donde el margen de acción es muy estrecho”, dice Guichandut.

María Nowak, presidenta fundadora de la Asociación por el Derecho a la Iniciativa Económica (Adie), habla también de coacciones reglamentarias “desalentadoras”. Los dos obstáculos mayores están ligados a la reglamentación de tasas de interés, generalmente fijadas con techos (a excepción del Reino Unido y ahora Francia), y la imposibilidad para los organismos no bancarios de pedir prestado para a su vez prestar. Si las evoluciones existen, queda todavía un largo camino hasta adaptar la legislación al sector.

La Comisión Europea se implica

Más que un fenómeno de moda, el microcrédito devino en los últimos años una herramienta significativa para ayudar a las personas con dificultades para lanzarse al mercado de trabajo.

En Francia, Adie contribuyó desde 1989 a la creación de 50 mil microempresas, generando 58 mil puestos de trabajo a partir del otorgamiento de préstamos solidarios. En lo sucesivo, este sistema deberá hacer su propia contribución en la construcción de servicios financieros abiertos a todos.

La Unión Europea -finaliza el análisis de Lebrou- se está involucrando cada vez más con este sistema, sobre todo desde la adopción en 2007 de la Iniciativa para el Desarrollo del Microcrédito y de la puesta en marcha de la REM. Para el período presupuestario 2007-2013, la Comisión Europea y el fondo europeo de inversión (EIF) han tomado una nueva iniciativa denominada Jeremie (por Joint European Resources for Micro to Medium Enterprises). Ella permitirá transformar una parte de los fondos regionales otorgados por las instituciones europeas en capital de préstamo. Y generar herramientas que permitan un día realizar el deseo lanzado por Muhammad Yunus, presidente del Grameen: “Eliminar la pobreza, sobre todo y sin demoras, dando a los más pobres los medios para que ellos mismos tengan bajo control su destino”.

jueves, 11 de septiembre de 2008

UE destinará 50 millones de euros al desarrollo del microcrédito en Europa


(Mundo Microfinanzas) La Comisión Europea (CE) y el Banco Europeo de Inversiones (EIB) anunciaron la creación de una unidad de trabajo para ayudar a las instituciones de microfinanzas europeas a mejorar su calidad de gestión financiera, gobernanza y política comercial.

Danuta Hübner
La iniciativa se pondrá en marcha a principios de 2009 y contará con un presupuesto inicial de 50 millones de euros.

El anuncio fue hecho en Niza, en oportunidad de la V Conferencia de la Red Europea de Microfinanzas que deliberó esta semana, y estuvo a cargo de la comisaria de Política Regional, la economista polaca Danuta Hübner.

La funcionaria subrayó que el microcrédito es una herramienta necesaria para crear crecimiento y empleo, aunque advirtió que la oferta es "insuficiente" para el número de personas que quieren crear una empresa y no pueden acceder a medios de financiación tradicional.

Hübner señaló que esta unidad de trabajo evaluará la viabilidad de proyectos de microemprendimiento que presenten las instituciones de microfinanzas, a las cuales la Comisión Europea aspira a reconocer como “intermediarias creíbles” entre los órganos financistas y el emprendedor.

Para la CE, se consideran microcréditos los préstamos de menos de 25 mil euros, destinados habitualmente a empresas de menos de diez trabajadores (el 91% de las firmas europeas), así como a personas sin empleo que aspiran a desarrollar proyectos productivos de manera autónoma y no tienen acceso a los instrumentos tradicionales de financiación.

Según estimaciones de la CE, basadas en datos de Eurostat (la oficina de Estadística de la UE), en un plazo de cinco años la demanda potencial de microcrédito en la región podría ascender a más de 700 mil solicitudes, por un valor aproximado de 6.100 millones de euros.