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Este blog de microfinanzas comenzó a actualizarse el 1 de febrero de 2008 y se cerró el 30 de noviembre de 2015.

viernes, 28 de febrero de 2014

Micronoticias de Jamaica


Dos foros caribeños de microfinanzas en diez días. El V Foro Caribeño de Microfinanzas tendrá lugar, finalmente, en la ciudad de Montego Bay, en el noroeste de la isla, entre los días 2 y 5 de junio de 2014. El evento, organizado por los socios del proyecto Fortalecimiento de Capacidades en Microfinanzas del Caribe (Carib-Cap), se había programado en un principio para noviembre del año pasado en Surinam.


Este quinto foro, que tendrá lugar en el hotel Iberostar Rose, propone como lema “Construyendo un entorno para emprendedores que sobresalgan”. El encuentro -a realizarse una semana antes que la VII Conferencia de Redcamif, en Punta Cana, del 11 al 13 de junio- abordará principalmente estos tres tópicos: el desarrollo de un ecosistema para dar escala y sostenibilidad al emprendimiento en los jóvenes; la transformación de la economía rural (“de campesino a empresario”) y la innovación tecnológica.

Robert Pickersgill
Cierran serie de consultas por cambio climático. El ministro de Agua, Tierra, Medioambiente y Cambio Climático, Robert Pickersgill, dijo que es imperativo que Jamaica tome medidas para abordar el cambio climático, dados los eventos climáticos extremos en muchas partes del mundo y las proyecciones de los expertos sobre el incremento y la intensidad de estos fenómenos. El ministro hizo este llamado al finalizar las cuatro rondas de consultas públicas sobre cambio climático, que han tenido lugar en distintos puntos de la isla, informó este martes el Servicio de Información de Jamaica (JIS).

“La adaptación al cambio climático no será algo fácil pero tiene sentido. Dado el número de récords superados cada año en temperatura, precipitaciones, sequías y ciclones tropicales en varias partes del mundo, se hace necesario disponer rápidamente de acciones”, dijo Pickersgill. El funcionario hizo un llamado especial a los jóvenes: “Creo que nuestros jóvenes, que heredarán el mundo, deben estar más comprometidos en crear el futuro que ellos quieren”.

Apoyo al desarrollo sostenible a través del emprendimiento. Unos 75 emprendedores, profesionales, representantes de organizaciones internacionales de desarrollo y de la academia provenientes de toda la región se reunieron a fines del año pasado en Linstead, en el sudeste de la isla, para analizar estratégicamente la agenda sobre medios de vida sostenibles en el Caribe, en el marco de la sexta conferencia anual del Centro de Excelencia para los Medios de Vida Sostenibles del Caribe (Coesl), con el apoyo del Banco de Desarrollo del Caribe (CDB). Bajo el tema “Creando ciudadanía empresarial, llevando desarrollo a la comunidad”, los tres días de sesiones incluyeron presentaciones y paneles de discusión sobre tópicos como estrategia regional para los medios de vida sostenibles y el desarrollo, modelo de mentoría de negocios en el Caribe, seguridad alimentaria, emprendimiento de la mujer, cambio climático, entre otros.

Harding recibe el reconocimiento por parte de la gerente del Coesl
(foto: CDB)

Como producto de seis años de alianza, la directora gerente del Coesl, Marcia Brandon, entregó el pasado 23 de enero un premio reconocimiento al CDB, aceptado en nombre del banco por Lisa Harding, oficial de Operaciones de la Unidad Desarrollo del Sector Privado, quien destacó que “el emprendimiento tiene un importante rol que jugar en el crecimiento sostenido de nuestra región, a través de la creación de oportunidades para nuevos negocios y una mayor innovación que haga frente en sectores como el cambo climático y las energías renovables”. En la conferencia realizada en Linstead participaron representantes de Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Anguila, Montserrat, Haití, Panamá y Granada, informó el CDB.

Últimas micronoticias de Jamaica

Ingresos de Gentera crecen 12,4% en 2013


(Mundo Microfinanzas) El Grupo Gentera anunció esta semana sus resultados consolidados auditados del cuarto trimestre de 2013.

De acuerdo con el resumen de este cuarto trimestre, la cartera total del grupo alcanzó los 20.706 millones de pesos, lo que representó un incremento del 14% respecto a igual período del año 2012. Desglosada según las distintas entidades del holding, la cartera se conforma de la siguiente manera:

- Banco Compartamos, México: 16.447 millones de pesos, 10,5% de incremento comparado con el cuarto trimestre de 2012;
- Compartamos Financiera, Perú: 4.045 millones, 28% de incremento;
- Compartamos S.A., Guatemala: 189 millones, 66,6% de incremento.

Según informó Gentera a través de un comunicado desde su sede en el Distrito Federal, el ingreso neto durante el último tercio de 2013 fue de 697 millones de pesos, 21,6% más que en 2012. Para el año 2013, quedó en 2.271 millones (1,38 utilidad por acción), 12,4% mayor que un año atrás.

Los indicadores de rentabilidad para todo 2013 quedaron en 25,3% (ROE) y 9,1% (ROA).

Yastás, la red de corresponsales de Compartamos, actualmente opera con cerca de 3.200 pequeños negocios. Mientras que Aterna, el corredor de microseguros con operaciones en México, Perú y Guatemala, vendió más de 7 millones de pólizas de seguro de vida en 2013.

Una encuesta para opinar sobre los temas del Foromic 2014


(Mundo Microfinanzas) El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) ha lanzado a través de sus redes sociales una encuesta para conocer opiniones sobre los temas a tratar en el XVII Foro Interamericano de la Microempresa 2014.

El evento, el más convocante de las microfinanzas de la región, aún no tiene sede ni fecha confirmadas oficialmente por el Fomin. Habitualmente tiene lugar entre los últimos días de septiembre y primeros días de octubre.

La última edición, realizada en Guadalajara, México, reunió a 1.630 participantes de 44 países.

Los Foromic se vienen realizando ininterrumpidamente desde 1998, año que tuvo lugar en el Distrito Federal de México. Posteriormente las sedes fueron Buenos Aires (1999), Barcelona (2000), Santo Domingo (2001), Río de Janeiro (2002), Ciudad de Guatemala (2003), Cartagena de Indias (2004), Santa Cruz de la Sierra (2005), Quito (2006), San Salvador (2007), Asunción (2008), Arequipa (2009), Montevideo (2010), San José (2011), Bridgetown (2012) y Guadalajara (2013).

Para seguir en Twitter: @fominbid

jueves, 27 de febrero de 2014

Micronoticias de Nicaragua


Conami presentó directrices de trabajo 2014 para IMFs. La Comisión Nacional de Microfinanzas (Conami) presentó a sus instituciones supervisadas las directrices de trabajo para el año. En una presentación llevada a cabo el 11 de febrero en el auditorio del BID, en Managua, la Comisión brindó precisiones a representantes de las 26 IMFs nicaragüenses registradas sobre plan de visitas, plan de capacitación, supervisiones in-situ y extra-situ, requerimientos de información, cumplimientos de plazos para normas ya emitidas y normas a aprobarse durante el año en curso.

Acudieron representantes de las 26 instituciones registradas
(foto: Conami)

La Conami informó, entre otras cosas, que el plan de visitas a las microfinancieras comenzará en marzo próximo; el plan de capacitación incluirá temas como gobierno corporativo, gestión de riesgo crediticio, manual único de cuentas (MUC), gestión de riesgo tecnológico, transparencia y protección al usuario y responsabilidad de juntas directivas; el requerimiento de información será mensual a partir de marzo 2014, el reporte estadístico será trimestral y la actualización de base de datos de la cartera a partir del segundo semestre del año. La presentación estuvo encabezada por la presidenta ejecutiva de la Comisión, Jim Madriz, acompañada por el director de Registro y Supervisión, Norwin Rizo; el director legal, Álvaro Contreras, y la directora administrativa-financiera, Fanny Cuadra, informó la Conami.

Cartera en recuperación (cifras preliminares Asomif 2013). Un total de 235.424 clientes contenían al 31 de diciembre de 2013 las 21 entidades nucleadas en la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), que representaban una cartera de US$ 167,9 millones, US$ 13,6 millones más que en diciembre de 2012, según cifras preliminares difundidas este miércoles por el diario La Prensa, de Managua. Según el artículo, estos números significan la recuperación del ritmo de crecimiento del sector microfinanciero de Nicaragua “que los años de la crisis financiera y la crisis interna habían arrebatado”.

Las principales razones de esta mejoría son atribuidas a la recuperación de la confianza por parte de financiadores internacionales y a la aprobación, en 2011, de la Ley 769 de Fomento y Regulación de las Microfinanzas. De acuerdo con el reporte de Asomif citado por La Prensa, las entidades mejor posicionadas en esta recuperación, tanto en clientela como en cartera, son el Fondo de Desarrollo Local (FDL), cuya cartera pasó de US$ 58,1 millones en 2012 a US$ 65,2 millones un año después, y Fundeser (hoy Financiera Fundeser), que en igual lapso incrementó su cartera de US$ 15,3 millones a US$ 20,4 millones.

Con inversión europea, Fundeser se constituyó en financiera. La Fundación para el Desarrollo Socio Económico Rural (Fundeser) se convirtió el pasado 16 de febrero en Sociedad Financiera Fundeser S.A y podría abrir sus puertas el próximo 1° de julio cuando se cumplan los plazos de rigor estipulados por la Superintendencia de Bancos (Siboif). La entidad nicaragüense contó para esta constitución con el aporte de tres inversionistas especializados en microfinanzas: el fondo KCD, radicado en Luxemburgo y promovido por el banco alemán Bank Im Bistum Essen (BIB); el Fondo Impulso Rural II, administrado por Incofin de Bélgica, y el Fondo ANMF, administrado por la holandesa Triple Jump.

Los cuatro socios suscribieron 1,5 millones de acciones, valorizadas en 100 córdobas cada una: “Todos ellos (los socios internacionales) nos conocen desde más de 7 años… no están invirtiendo a ciegas”, declaró René Romero, gerente de Fundeser, según ha informado el periódico Confidencial, de Managua. Romero explicó que nada cambiará para los clientes a partir de esta inversión y que el target de la institución seguirá siendo el mismo: “Seguiremos atendiendo nuestros mismos nichos: pequeños productores agrícolas y ganaderos; micro y pequeños empresarios rurales y urbanos, con énfasis en lo rural”.

Últimas micronoticias de Nicaragua

miércoles, 26 de febrero de 2014

El dinero en manos de los pobres: Estigma y otras discontinuidades


(Mundo Microfinanzas) Mary, una laboriosa habitante de Villa Olimpia, en las barriadas populares del oeste del Gran Buenos Aires, suelta un par de frases que podrían funcionar como epígrafes de todo proyecto que aborde críticamente el rol del crédito en los sectores más pobres de la sociedad, en su riesgosa y dramática frontera de solución/problema, remedio/enfermedad:

- “No tenemos ahorro pero tenemos deudas”

- “Con las chapitas [por las tarjetas de crédito] vivís, pero no respirás”

Más que deslindar estas fronteras, las frases de Mary parecen fundirlas. El resultado de las adversativas, en ambos casos, es paradójico. No sabemos de qué lado del “pero” está la parte más atenuada de la afirmación, ni si hay alguna involuntaria ironía.

Pero atención, sólo estamos frente al dinero prestado, una de las tantas piezas que conforman el rompecabezas del mundo popular latinoamericano, si utilizamos al dinero como vector para el análisis.

El ejercicio de unir cada partecita y reconstruir la totalidad de ese “laboratorio del dinero” ha sido el objetivo de Ariel Wilkis, director de la carrera de Sociología de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), de Argentina, en su libro Las sospechas del dinero. Moral y economía en la vida popular, publicado por Paidós.

“En el D.F. mexicano, en La Paz o en el Gran Buenos Aires, los mercados populares están repletos de mercancías y de dinero, que se funden con los sueños y las esperanzas de las miles de personas que transitan por sus calles y sus puestos precarios. En mercados como Tepito, El Alto o La Salada se respira una misma atmósfera, impregnada de las expectativas de ganar y de gastar dinero”, dice el autor en la introducción.

Esta energética del dinero se palpa en cada página del libro.

La investigación propone un recorrido por cada uno de los eslabones de la sociabilidad económica del pobre (eslabones sólo en un sentido analítico, pues en la práctica las piezas se solapan, se complementan, y a veces colisionan). El propósito es ver cómo funciona cada una de estas piezas, los vínculos, jerarquías, negociaciones y compromisos que ponen de manifiesto, así como sus expresiones en tanto “unidad de cuenta moral”, ya que el dinero se ve aquí en sus positividades, como fuente de reconocimiento de virtudes.

Es decir, no en su sentido de mediador abstracto e impersonal. El autor toma distancia y confronta contra la opinión según la cual el dinero es fuente de sospecha y corrupción (en la sociedad en general, pero particularmente en el mundo popular). El libro de Wilkis muestra que detrás de la simplificación y linealidad del estigma hay una trama compleja, que es necesario reconstruir si queremos entender a los pobres en su robinsoniana pugna por subsistir, por lidiar entre escaseces, pero también como consumidores, emprendedores y actores en el escenario de la llamada “globalización popular desde abajo”.

Armando piezas

Como “el zahir” del cuento de Borges, con cuya frase final se abre el libro de Wilkis (“quizás detrás de la moneda esté Dios”), o como la moneda de diez liras -podríamos agregar- que concatena las historias de El denario del sueño, de Marguerite Yourcenar, el dinero en el análisis del investigador argentino aparece en su circulación, en el roce y pasaje de una situación a otra en la vida cotidiana de los pobres. El texto puede leerse incluso como sucesivos dramas de situación, en el teatro social de las “villas” y barrios precarizados de la Argentina.

Villa Olimpia es un asentamiento recién urbanizado, poblado mayoritariamente por trabajadores paraguayos provenientes de distintas olas migratorias. Mary, una mujer de 58 años y veinticinco viviendo en la villa, es una de las informantes o “personajes” de cuyas vicisitudes se estructura el contenido del libro. Durante su trabajo de campo, el autor ha logrado ganarse la confianza de estas familias, insertarse en su medio y palpar la rudeza de sus contingencias. El libro es producto de la reflexión sobre esa experiencia.

¿Y cuáles son esas piezas de dinero?

El autor comienza por lo que llama el dinero donado, deteniéndose en los litigios morales acerca del dinero público. Señala la importancia del dinero público en la economía de los sectores más relegados en América Latina, sobre todo en los últimos años con la generalización de las transferencias monetarias condicionadas. Las sospechas que el uso de este dinero público despiertan en buena parte de las clases medias argentinas aún persisten, agudizadas a partir de 2009 con el lanzamiento de la Asignación Universal por Hijo, la política social emblema del gobierno. Para Wilkis, “los litigios morales que acompañaron la transferencia del dinero público en calidad de asistencia social lo convirtieron en un dinero donado”.

En conexión con esto, una arista tal vez más polémica: el dinero militado. El autor lo vincula con los avances en los procesos de democratización en la región. Es el dinero, también público, que tiene como contraprestación servicios de apoyo y militancia política. En Villa Olimpia gran parte del nervio del dinero militado pasa por Salcedo, especie de caudillo o “puntero” del partido de gobierno, eje por medio del cual se distribuyen estos recursos, con fuerte peso moral: a su alrededor se tejen redes de confianza, pero también de competencia, rivalidad y tensión. Como con la pieza anterior: si se soslaya la positividad que cumple el dinero militado en la dinámica de la economía popular, nos aproximamos a las impugnaciones recurrentes: clientelismo, compra-venta de voluntades, afirma el autor.

La pieza del dinero sacrificado, en tanto, nos lleva al terreno de la religiosidad popular, donde tienen intervención organizaciones tradicionales como Cáritas pero también otras más recientes, como las pentecostales, que desde la perspectiva de la sospecha están acusadas de “contagiar el individualismo y la mercantilización de la fe que manipula a los pobres”. Desde aquí se construye una subjetividad, que el autor llama el ethos caritativo, que compite con la mediación política y genera conflictos entre fuentes de reconocimiento de virtudes (“lo que repartimos no nos pertenece”, destacan sus cultores).

Con el dinero ganado vemos el perfil más clásico del emprendedor. Mary compra ropa en la popular feria nocturna conocida como La Salada, en el conurbano sur bonaerense, para luego venderla a crédito en Villa Olimpia. Sobre La Salada pesan los más variados anatemas: feria de lo ilegal, de las réplicas, lo “trucho” (que en lexicografía rioplatense designa lo falsificado). En esta pieza sale a flote el costado arltiano de los “personajes” de Wilkis: se sueña con containers llenos de mercaderías traídas de China para vender en las barriadas populares sudamericanas. El dinero ganado también está asociado con los valores de la independencia y la autoestima, en especial de la mujer: Marga, por ejemplo, ha logrado quebrar la dependencia económica de su marido instalando un negocio en su propia casa y superponiendo espacialmente lo comercial y lo doméstico (le fue bien con el proyecto y al final se separó). Pero también es dinero ganado mediante negocios ilegales: quiniela clandestina, mercado de bienes robados…

El capital moral

El dinero cuidado nos lleva a explorar el universo familiar, en la economía de los afectos. Es también el lugar preponderante de la mujer, en la gestión de recursos escasos (“matriarcado presupuestario”), y la regulación del rol de los hijos varones solteros, con su obligación de aportar al sustento del hogar. Se trata de una pieza que comporta concesiones y negociaciones, solidaridades y conflictos. Aparece el ahorro como estrategia prominente de cuidado. El parámetro moral para medir el derecho de entrada a las roscas o círculos comunitarios de ahorro. Y ese implacable scoring popular que se bate sobre quien defrauda al círculo (“si no se pone la plata, te hacemos la cruz”). En las clases populares, ahorrar es separar: “Cuando tenés la plata, te la gastás. Antes (…) todo mi sueldo se iba en regalos, soy muy regalera… Ahora va al círculo”, le confió Mirta, una almacenera de Villa Olimpia, al autor.

Y finalmente, el dinero prestado, esa especie de “memoria del futuro” que es el endeudamiento. En el endeudamiento popular cobra mayor nitidez la gravitación moral del crédito: sólo se presta a quien demuestra tener capital moral como garantía. Wilkis analiza ingresos y egresos monetarios de varias familias de Villa Olimpia durante un mes. Y detecta el peso, en algunos casos agobiante, que tiene la cancelación de deudas. El autor señala en tal sentido la explosión del financiamiento del consumo, que en Argentina se incrementó 23 veces de 2003 a 2012. Interesante además la distinción que propone Wilkis entre dos regímenes morales aplicados por establecimientos comerciales próximos a estos barrios: unos venden bienes de consumo financiados a clientes que supieron ganarse un capital moral; otros, enconados con sus vecinos tras los episodios de saqueos en la crisis de 2001, aplican el "pago adelantado", reservando el producto cuando el cliente paga la primera cuota y entregándolo una vez que éste cancela la última (curioso instrumento de pago consistente en “definir como sujeto de confianza no al deudor sino al acreedor”). Y también la distinción entre las agencias de crédito personal, que paradójicamente operan bajo el signo de la impersonalidad y lo expeditivo (los demandantes deben probar estabilidad laboral y residencial, mientras que las transacciones se aprueban o se descartan rápidamente), e instituciones de microcrédito que trabajan con la figura del “pobre meritocrático”, cumplidores, que oponen a su falta de garantías el capital moral (el autor menciona los casos de Banco Azteca y de Fie Gran Poder, que utiliza metodología microfinanciera boliviana con clientes en su mayor parte inmigrantes, en los barrios suburbanos de Buenos Aires).

De acuerdo con Wilkis, “la noción de capital moral permite comprender tanto esa dinámica de desigualdad en el acceso al crédito como mostrar su capacidad multiplicadora de capital económico”.

Lo importante es ver a todas estas piezas funcionando en su conjunto y en sus fricciones. Ninguna de ellas reúne por sí sola “todo el consenso de lo que posee valor”. En su recorrido, el investigador halló en el dinero un “instrumento de ruptura frente a las representaciones discontinuas del mundo popular. Me guió para no congelar formas de hacer, sentir y pensar”.

El resultado ha sido feliz. Uno puede asomarse a la intimidad de esas familias y reflexionar, junto con el autor, sobre la incidencia de lo monetario en las distintas facetas de la sociabilidad de los pobres. Uno también puede aprender a revisar lo que antes tenía como prejuicio. El enfoque del autor, sin embargo, resiste menos cuando se contrapone una lógica más general, no centrada en los códigos de la clase popular (difícil no ver como clientelismo político el intercambio de favores para determinada facción; difícil no ver el trasfondo violento en la circulación de objetos de los chorros, “quienes vendían lo que hurtaban fuera del barrio”). El texto de Wilkis puede ser leído perfectamente por no especialistas y no académicos, sin que ello vaya en detrimento de su profundidad. Es mérito de la escritura la amena combinación de registros y géneros que a la luz del discurso científico podrían verse como “menores”: la crónica periodística o la historia de vida, amalgamadas armónicamente con las convenciones académicas (mucha cita de la sociología y antropología francesas), el apunte etnográfico y, al final del libro, el esbozo programático de lo que podría ser una sociología subalternista e incluso -no sin alguna violencia epistemológica- una sociología latinoamericana.

El ensayo contiene gran parte del trabajo de doctorado realizado por el autor para la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París (Ehess) y la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Referencia

Las sospechas del dinero. Moral y economía en la vida popular (por Ariel Wilkis, Paidós, 2013, Buenos Aires)

lunes, 24 de febrero de 2014

El cuento de hadas de Kiva: ¿A quién sirve realmente la microprestamista estrella?


Este artículo se publicó el 10 de febrero de 2014 originalmente en inglés, bajo el título The Kiva Fairytale: it’s a microlending superstar, but who is it really serving?, en un blog alojado en el sitio Next BillionTraducción al castellano de Mundo Microfinanzas, con revisión del autor. 



(Por Hugh Sinclair, Mundo Microfinanzas) Los economistas conductuales desafían cada vez más la hipótesis según la cual nos comportamos de un modo racional. La sola existencia de Kiva es testimonio de tal preocupación. Su estrellato se aviene a todas las características de burbuja o de decepción, si bien alimentado más por la euforia que por la codicia. Su éxito nos habla a las claras de los riesgos ocultos en iniciativas anti-pobreza y de la debilidad de la naturaleza humana.

Los antecedentes

Inspirada por Muhammad Yunus, una pareja entusiasta pero inexperta, con MBAs recién estrenados, decidieron salvar al mundo con una punto-com a tono con la moda (creando además empleos de alto perfil para ellos mismos). Pusieron en marcha una website para permitir a la gente (aparentemente) prestar pequeñas sumas de dinero a través de internet a emprendedores de bajos ingresos, sobre la base de sus historias individuales como solicitantes de préstamos. La idea prendió de una manera asombrosa. De hecho el modelo de negocio no es escalable, pero eso parece que nadie lo notó. Sus fundadores se pasearon por los principales talk-shows de los Estados Unidos, la idea atrajo a celebridades, la pareja se divorció y Kiva mutó en bestia. Aunque se trata de una organización sin fines de lucro que no cobra intereses directamente sobre sus préstamos (dejando esa parte al arbitrio de las IMFs con las que trabaja), Kiva atrae hoy apoyos y e ingresos anuales por más de US$ 17 millones.

Impacto cero (en una jornada buena)

¿Kiva funciona? En términos de disminución de la pobreza a través del microcrédito -en principio la meta de Kiva-, la respuesta es que no. Pese a muchos años de intentarlo, académicos independientes no han sido capaces de encontrar datos convincentes que confirmen que comprometiendo financieramente a los pobres habremos de tener un impacto positivo en la reducción de la pobreza. David Roodman, del Center for Global Development, sintetizó su impacto de manera clara: “Cero”. Con tasas de interés que pueden aproximarse al 100 por ciento, no es difícil ver cómo el microcrédito puede, no ya hacer decrecer, sino más bien incrementar de manera progresiva la pobreza, como dolorosamente lo ha demostrado la crisis en Andhra Pradesh y otros lugares. Pero dejemos de lado por un momento estos detalles y asumamos que el microcrédito mantiene alguna función útil: ¿Es Kiva un mecanismo efectivo para lograrlo?

Los hechos no van al auxilio de Kiva. En 2012 Kiva gastó US$ 14 millones para prestar US$ 111 millones. Pese a que la mayor parte de su staff son voluntarios, Kiva consiguió gastar 0,13 por cada dólar prestado. Los fondos especializados en microfinanzas logran una modesta rentabilidad con un 2 por ciento de gastos anuales de gestión, con el cual cubren todos sus costos, convirtiéndolos en 6 o 7 veces más eficientes que Kiva en obtener dinero del inversor y canalizarlo a la población pobre. La principal diferencia es que esos fondos no adjuntan fotos lindas ni historias reconfortantes para los inversores.

Kiva presta de un modo similar a un banco de microfinanzas y otros fondos de microfinanzas. Emprendedores involucrados en la producción de coca o en las riñas de gallos están todos en igualdad de condiciones para aplicar a un crédito, tanto como aquellos que emplean mano de obra infantil. En la práctica, incluso, no hay requerimiento alguno para que el negocio a financiar tenga que ser legal. Kiva parlotea sus historias encantadoras, respaldadas en imágenes, pero no acierta a discutir la tasa de interés que el pobre está obligado a pagar. Eso sí, si se trata de mujeres africanas de tez clara, atractivas y delgadas, el dinero parece fluir con mayor celeridad [el autor alude a un reciente estudio de la Universidad de Singapur que ha encontrado que los prestamistas que usan Kiva se manejan con preferencias de tipo geográficas, de género y por rasgos físicos a la hora de decidir a quién prestar]. El beneficio para los bancos es que el dinero recaudado en Kiva es libre de intereses, así que ellos pueden cobrar al pobre lo que gusten y embolsar los intereses. Pero incluso esto es insuficiente para mantener el interés de los bancos, de hecho hay muchos que están desertando de Kiva (como lo muestran los elevados índices de socios inactivos). Estamos siendo testigos de una potencial y peligrosa carrera hacia abajo, por medio de la cual algunas IMFs, con decoro, optan por trabajar con fondos profesionales y evitar el fastidio de esgrimir las mentadas fotos y sus historias promocionales, mientras que permanecen en Kiva otras, que no pueden recurrir a tales fondos.

Si en cambio hablamos de soltar el dinero de California [la sede de Kiva está en San Francisco, California], vemos que allí el mecanismo no funciona aceitado: de acuerdo con los estados financieros de 2012, US$ 82 millones están en una cuenta bancaria, y ¿adivine quién obtiene el interés de este apreciable “colchón”?

La decepción

Hace casi cinco años David Roodman (y luego el New York Times) señaló por primera vez un ligero problema. Lo inicialmente seductor de Kiva residía en su carácter de financiamiento par-a-par (peer-to-peer), pero en los hechos no lo era del todo. Los préstamos destacados en la página web se contrataban meses antes, y los usuarios de Kiva están en rigor comprándolos de los bancos. Pero la decepción no termina aquí. Kiva elige astutamente revelar rendimientos de cartera en lugar de tasas actuales de interés sobre los préstamos, subestimando conveniente y sistemáticamente el costo real que tienen para los pobres. Otras plataformas de financiamiento acceden a publicar las tasas de interés, mientras que Kiva parece más proclive a la publicación de información pintoresca, que mueva a la gente a abrir sus billeteras. Tasas de interés aproximándose al 100 por ciento harían arquear más de una ceja, así que mejor ocultarlas. Las tasas de incumplimiento sobre los préstamos de Kiva son famosas por lo bajas, en apariencia. Los mismos bancos reportan tasas de incumplimiento substancialmente más altas que Kiva. O bien Kiva se las arregla mejor que el banco para esquivar a los clientes morosos, o bien el banco está cubriendo las pérdidas crediticias a fin de asegurar un flujo estable de capital libre de intereses.

Por otra parte, Kiva se ha asociado con algunas entidades bastante sospechosas. He discutido en otro lado el caso legendario de la inapropiadamente llamada Lift Above Poverty Organisation [LAPO, el nombre de la organización en español sería algo como “Elevarnos por encima de la pobreza”], en Nigeria. Como lo muestro en mi libro, Kiva claramente sabía de las profundas deficiencias de esta institución, cobrando tasas de interés abusivas y operando en la ilegalidad, y aún desistiendo de alertar a los clientes hasta que el New York Times lo hizo, inyectando al mismo tiempo US$ 5 millones en el banco. ¿Cuántos otros casos hay?

Más recientemente Kiva burló a muchos usuarios al aliarse con una organización del Opus Dei ultra-conservadora y homofóbica en Kenia, y sin revelar la cantidad de conflictos de intereses que surgieron de esta sociedad.

El engaño se extiende al marketing de Kiva, como lo argumentó recientemente Phil Mader, del Max Planck Institute, al examinar su video promocional. En el video, “Pedro”, un caficultor imaginario, obtiene un préstamo de Kiva para comprar un tractor que sustituya a su vaca muerta. El tractor le permite cultivar “diez veces más la cantidad de granos de café a como lo hacía antes”. Entre otros equívocos, Mader explica que los caficultores no necesitan ni vacas ni tractores para cultivar café, porque se trata de un arbusto. Y aun con un tractor es imposible incrementar diez veces la cosecha gracias a un crédito de 2.500 dólares (insuficiente para comprar un tractor, mucho menos para incrementar la parcela de tierra del campesino). “Es un engaño deliberado a los potenciales prestamistas”, afirma Mader. “Se embauca a gente bien intencionada con expectativas no realistas sobre el poder del microfinanciamiento”.

“Nosotros” al rescate de los pobres

Pero estas expectativas no realistas son “el” punto. Amamos a Kiva. Nos hace sentir que tenemos poder. Justifica que nuestros gobiernos carezcan de soluciones colectivas robustas contra la pobreza en los países en desarrollo. Como quiso la cofundadora de Kiva Jessica Jackley, “podremos sentirnos un mini-Bill Gates”. Vemos tanto sufrimiento y tanta pobreza en la TV, que nos sentimos impotentes. Pero no más: Kiva nos empodera a que hagamos algo para cambiar las cosas. Estamos cansados de la caridad, queremos enseñarle a la gente a pescar, no apenas repartir pescado. Amamos el social-business, la inclusión financiera, el triple balance, o como quiera que sea la expresión en boga. Idolatramos la creatividad y el ingenio de Silicon Valley y las punto-coms y a los enérgicos jóvenes con MBAs resolviendo en forma sostenible los problemas del mundo. Desde nuestro mullido sillón, nosotros también podemos ser parte de eso. Por el precio de un par de tazas del café cultivado por nuestro amigo Pedro, podremos rescatar a él de su vida miserable, en algún rincón olvidado de la tierra, y enorgullecernos por nuestra acción. Qué más, si a los pocos meses recuperamos el dinero, y aun bebemos nuestro café después de todo.

Además, los donantes los aman. Google mismo concedió recientemente US$ 3 millones a Kiva para que el carrusel no se detenga, y ahí no se acaba la cosa: JP Morgan Chase, Microsoft, Ashoka, Omidyar Network, Skoll Foundation, Intel, Walmart y Visa están todos encantados con Kiva. El comediante estadounidense Bob Harris dedicó incluso un libro sobre su fanatismo por Kiva, “El Banco Internacional de Bob” [The International Bank of Bob]. Me temo que el que ría último reirá a su costa.

¿Kiva Funciona? ¿A quién le importa? Tal es el genio de Kiva: no necesita funcionar. Kiva alimenta una “ideología de la beneficencia emprendedora”, como ha dicho el investigador en marketing Domen Bajde, y las ideologías no necesitan demostrarse. Se trata de una ilusión, una fachada, y la cara visible de una agenda más amplia: la financiarización de los pobres. Como lo ha dicho Phil Mader, son iniciativas que permiten al público “consumir el sentimiento de beneficencia sin pérdidas financieras”, elevando en sus imaginarios la reputación de las microfinanzas. Por cierto, Kiva ha comenzado a operar en los Estados Unidos, donde los bancos cobran quizás el 10 por ciento de interés, mientras que al sur del Río Grande se paga hasta diez veces más que eso. Pero mientras Kiva siga siendo aquello que el público general asocie con el microcrédito, será apenas la punta de un gran iceberg. Kiva ha movilizado unos US$ 500 millones desde 2005. Solamente Perú tiene cerca de US$ 11 billones en préstamos de microfinanzas pendientes al día de hoy.

¿Vamos en dirección a resolver la pobreza con estos mecanismos? Si hiciéramos funcionar de una manera efectiva las cuantiosas sumas de capital invertido en microfinanzas (mucho de lo cual es improductivo) podríamos contribuir substancialmente a ello. Instituciones como Zidisha podrían ser un paso en la dirección correcta, haciendo de hecho lo que Kiva dice hacer. Bancos como ProCredit, orientándose a empresas pequeñas, en la grada superior al target tradicional de las microfinanzas, están generando empleo sin recurrir a historias gratificantes, ni mostrando imágenes de mujeres junto a sus cabras. Y no dejemos olvidar las viejas áreas de “ayuda”. Una vacuna puede tener mucho más impacto que un préstamo de 50 dólares al 80 por ciento anual.

Desde luego, como consecuencia de alguna gente no esclarecida -especialmente jóvenes- que piensan que la pobreza puede ser erradicada de una manera simple y rápida a través de los microcréditos, Kiva seguirá cumpliendo un rol importante en el saboteo de todo esfuerzo a escala global contra la pobreza, las privaciones y la desigualdad. Kiva es una decepción, y si queremos contribuir al bienestar de los pobres y recuperar algo de confianza en la integridad del sector financiero en los Estados Unidos, estas instituciones deberían ser inmediatamente reguladas.


Hugh Sinclair es autor del libro Confessions of a Microfinance Heretic y consultor. Actualmente trabaja para un selecto grupo de clientes que pugnan por proporcionar microfinanzas éticas y beneficiosas para los pobres.



Nota del editor: La respuesta de Kiva a este artículo se publicó en inglés el 12 de febrero de 2014 en el mismo sitio Next Billion. Mundo Microfinanzas invita a Kiva a enviarnos su traducción al castellano de esta respuesta, o bien permitirnos proponerles una versión para ser publicada en este blog, de tal modo que el lector hispanohablante tenga un panorama más completo sobre este debate. Contacto: mundomicrofinanzas@gmail.com.

domingo, 23 de febrero de 2014

Agenda de las microfinanzas y la economía sostenible


Brasilia, Brasil. Seminario sobre “La experiencia de los corresponsales como canal de distribución de servicios de pagos y remesas: Logros y oportunidades”, 12 al 14 de marzo de 2014, Sala Denio Nogueira del Banco Central do Brasil (BCB), organizado por el Banco Mundial, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) y el BCB. El evento discutirá las mejores prácticas de la banca corresponsal en América Latina y el Caribe, con diferentes modelos de trabajo en conjunto del sector público y privado. Regulación y marco de vigilancia, Ampliación del acceso y alcance de la banca comercial a través de corresponsales, Corresponsales y distribución de remesas internacionales, Interacción entre infraestructuras internacionales de compensación y liquidación y los modelos de corresponsales, Estrategias de gestión de riesgos y buen gobierno, El impacto potencial y acelerador de la tecnología. El Fomin presentará los resultados de la encuesta “Los corresponsales en Latinoamérica y el Caribe”, elaborada en colaboración con el Banco Mundial y el Cemla.

Ignacia Ossul, TECHO
Ginebra, Suiza. Panel “Pobreza, exclusión y derecho a la vivienda en América Latina”, 12 de marzo de 2014, 14:00 a 15:30 hs, Palacio de las Naciones, ONU (Sala XXII), con las intervenciones de la urbanista y docente brasileña Raquel Rolnik, relatora especial de Naciones Unidas para el derecho de una vivienda adecuada; Alex Frediani, experto en planificación para el desarrollo del University College London (UCL); la especialista argentina-mexicana Lorena Zárate, presidenta de Habitat International Coalition; y la directora ejecutiva de la organización chilena Techo, Ignacia Ossul. Acceso a la vivienda, seguridad de la tenencia, estrategias de urbanización de asentamientos precarios, pobreza y exclusión social, políticas de inclusión, desalojos forzosos. El evento tiene lugar en el marco de la 25ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (Ohchr).

Arvind Ashta, ESC Dijon
Casablanca, Marruecos. 5ª Conferencia Internacional sobre Entorno Institucional y Tecnológico de las Microfinanzas (ITEM 5), 18 al 20 de marzo de 2014, sede del Instituto Superior de Comercio y Administración de Empresas (Iscae), organizada por la Cátedra Banque Populaire en Microfinanzas de la Escuela de Negocios de Borgoña (ESC Dijon Bourgogne), el Iscae y Attawfiq Microfinance “Fundación Banque Populaire por el Microcrédito”. Las voces que critican a las microfinanzas son cada vez más numerosas y fuertes. ¿Se justifican estas críticas o ellas se benefician del anhelo de la gente por encontrar algo nuevo? Los organizadores se proponen “separar el ruido de la información” y reenfocarse en los fundamentos de los servicios financieros para pobres y excluidos. Se analizará el curioso caso de Marruecos: en 2007, cuatro de las cincuenta IMFs mejor ranqueadas por Forbes eran marroquíes. Ese mismo año, el ranking MIX Global 100 erigió a la fundación marroquí Zakoura como la mejor microfinanciera del mundo y a la también marroquí Al Amana como la tercera mejor del mundo. Dos años después el sistema microfinanciero de Marruecos entraba en crisis y se decretaba la bancarrota de Zakoura (luego fusionada en la Fundación Banque Populaire). Oradores de fondo: Malcolm Harper, presidente de M-CRIL y profesor de la Cranfield School of Managment, del Reino Unido, y Arvind Ashta, titular de la cátedra Banque Populaire de la ESC Dijon.

Girona, España. Cápsula informativa de las Comunidades Autofinanciadas (ACAF-Winkomun), 20 de marzo de 2014, 19 hs, Colegio de Educadores Sociales de Cataluña (Ceesc). La crisis del sistema financiero en que estamos inmersos abre nuevas posibilidades para los modelos financieros no tradicionales, más transparentes y eficientes. Las CAF y el proyecto Winkomun han permitido demostrar que las personas de escasos recursos financieros son autofinanciables y pueden progresar en comunidad sin ayuda externa.

Kumamoto, Japón. 8a Conferencia Internacional de Ciudades por el Comercio Justo “Construyendo socio-economías locales justas en el Sur y en el Norte”, 28 al 30 de marzo de 2014, Kumamoto City International Center, organizada por el Comité de Promoción de Kumamoto Ciudad por el Comercio Justo y el Instituto Japonés de Ciudades por el Comercio Justo (FTTJ), con apoyo de la alcaldía de Kumamoto, ciudad ubicada en el sur del país. El evento se realiza por primera vez fuera de Europa. Introducción "Kumamoto, primera ciudad japonesa por el comercio justo", a cargo de Shoko Akashi; sesión plenaria “Estado de situación del movimiento internacional de ciudades por el comercio justo y sus desafíos”, con el británico Bruce Crowther, fundador del movimiento; William Goldsmith, coordinador del movimiento en los Estados Unidos; Rudi Dalvai, presidente de la World Fair Trade Organization (WFTO), Molly Harriss Olson, presidente de la junta de Fairtrade International y Tatsuya Watanabe, presidente de la junta del FTTJ. Experiencias internacionales en socio-economías locales justas en Bélgica (las Comunas por el Comercio Justo, CDCE), en Canadá (la Red Canadiense por el Comercio Justo, CFTN) y en Brasil (con la participación de Raquel Mendes Ferreira, del Sebrae). El movimiento de ciudades por el comercio justo en Asia (Corea del Sur, Hong Kong y las Filipinas). Campaña universitaria por el comercio justo. Comercio justo y educación al consumidor. Feria de productos de comercio justo. Invitación a la 9ª conferencia internacional 2015, a realizarse en Bristol, Reino Unido.


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viernes, 21 de febrero de 2014

Micronoticias de Bolivia


Primeros créditos de vivienda social con topes de tasas. El presidente Evo Morales encabezó este martes en La Paz el acto de entrega de los primeros 14 créditos para vivienda social, del Banco Unión, en sujeción a la Ley de Servicios Financieros, sancionada en agosto del año pasado, que establece topes máximos en las tasas de interés. En la sede central del banco, el jefe de Estado dijo que hoy se puede otorgar este tipo de beneficios por el buen manejo de la economía, gracias a la recuperación de los recursos naturales: “En La Paz se entregan 14 créditos, pero 140 están en trámites, es bueno informar para quienes viven como inquilinos, para que se beneficien con esto”, señaló Morales.

Presidente Evo Morales durante el acto en sede del Banco Unión
(foto: Presidencia)
Por su parte el ministro de Economía, Luis Arce, sostuvo que el gobierno ha impuesto a través de la Ley de Servicios Financieros un papel muy importante al sistema financiero para contribuir al desarrollo y al crecimiento económico, asignándole el rol protagónico de financiar al sector productivo y contribuir recursos para resolver el problema de la vivienda. La reglamentación de la ley dispuesta por el gobierno fija topes de tasas para viviendas sociales que van del 5,5% al 6,5% (según el valor de la propiedad) y establece niveles mínimos de cartera para el sector productivo y vivienda social, del orden del 60% para banca múltiple y 50% para banca pyme.

MicroFinanza Rating hace pie en Bolivia. MicroFinanza Rating ha completado su proceso de constitución en Bolivia y se ha convertido, con la autorización por parte de la Autoridad de Supervisión (ASFI), en la primera calificadora de riesgo especializada en microfinanzas del país, informó la agencia. La compañía destacó que ya puede prestar servicios de calificación de riesgo y calificación de desempeño social a las IMFs de Bolivia, “uno de los países líderes y referentes a nivel mundial en microfinanzas y finanzas rurales”.



Con catorce años de trabajo en el sector, MicroFinanza Rating informó que ha diseñado un producto de calificación de riesgo tomando en cuenta el cuadro normativo y las particularidades específicas del mercado microfinanciero boliviano. La agencia con sede en Milán resaltó su experiencia de siete años de trabajo en Ecuador y el hecho de haber desarrollado un producto de calificación de desempeño social adaptado a los requerimientos de las autoridades de supervisión y específicamente al Reglamento de Responsabilidad Social Empresarial emitido por la ASFI en 2013.

Cartera de microfinanzas supera el umbral de los US$ 4 mil millones. La cartera del sistema microfinanciero en Bolivia ascendió en 2013 a los US$ 4.012 millones, representando el 33% de la cartera del sistema financiero nacional. El sector registró el último año una tasa de crecimiento del 21,5% respecto a 2012, menor que la tasa registrada el año precedente, que había llegado al 30,1%, reportó la red Asofin.

Las microfinanzas bolivianas mantuvieron en 2013 su participación determinante del sistema financiero nacional en cuanto a prestatarios (64%), depósitos en cajas de ahorro y a plazo fijo (45%), agencias urbanas (49%), agencias rurales (58%) y número de empleados (49%). Los depósitos confiados al sistema microfinanciero, que alcanzaron en 2013 los US$ 3.797 millones, presentan una singularidad destacada por Asofin: 9 de cada 10 cuentas de ahorro en Bolivia tienen menos de 7.000 pesos bolivianos de saldo a diciembre de 2013 (unos US$ 1.000), “lo que demuestra que el sector está apoyando al pequeño ahorrista ofreciéndole tasas cada vez más atractivas”.

Bolivianización: 88 % de la cartera en moneda nacional. El 88 por ciento de la cartera total del sistema financiero (equivalente a US$ 9.711 millones) quedó al cierre de 2013 denominado en pesos bolivianos, lo que representa un incremento de 8 puntos porcentuales respecto a un año atrás. “Este gradual proceso de bolivianización ha permitido calzar los flujos de los clientes del sistema financiero que cuentan con ingresos en bolivianos y por ende la reducción del riesgo crediticio cambiario, debido a que la mayor parte de los usuarios del sistema financiero cuentan con ingresos en moneda nacional”, explicó Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos (Asoban).

En la gestión 2013, el crecimiento de la cartera se ha dado principalmente por colocaciones en moneda nacional, las cuales se han incrementado en el equivalente a US$ 2.059 millones, mientras que la cartera en dólares ha retrocedido en US$ 418 millones, informó Asoban. Una tendencia análoga han seguido los depósitos en pesos, que al cierre de 2013 representaban el 78%, mejorando la proporción en 5 puntos porcentuales respecto a 2012.

Remesas crecieron 8% en 2013. Bolivia recibió durante el período enero-diciembre de 2013 US$ 1.181,8 millones en concepto de remesas de trabajadores bolivianos en el exterior, lo que ha representado un crecimiento del 8% respecto a las remesas recibidas durante el año 2012, informó el banco central (BCB). Por país de origen, el mayor volumen de remesas provino, al igual que en 2012, de bolivianos residentes en España (48% del total).

Por destino, los envíos llegaron en mayor medida a los departamentos de Santa Cruz (41,2%), Cochabamba (30,4%), La Paz (15,9%) y resto del país (12,5%). Además de España, los principales países desde donde se efectuaron remesas a Bolivia en 2013 fueron Estados Unidos (17,4%), Argentina (8,7%), Chile (6,1%) y Brasil (4,5%).

Tolerancia crediticia para afectados por intensas lluvias. La Autoridad del Sistema Financiero (ASFI) instruyó a las entidades financieras del país disponer un período de tolerancia de seis meses, a partir del 31 de enero de 2014, para el pago de créditos vigentes a deudores afectados por los últimos desastres naturales, incluyendo inundaciones, riadas, granizadas, deslizamientos y otros efectos producidos por las intensas precipitaciones y variabilidad climática extrema. De acuerdo a los últimos reportes, las familias damnificadas son cerca de 60 mil, residentes sobre todo en los departamentos de Beni, Cochabamba y el norte de La Paz.

La representante de la Federación de Pequeños Prestatarios de Bolivia, Natividad González, agradeció la intención pero consideró insuficiente el plazo pues “no vamos a poder dar solución en seis meses a nuestras deudas, porque la tierra tiene que regenerar para poder sembrar otra vez nuestros productos”. La representante dijo que cerca de 6.000 prestatarios afiliados a esta organización se han visto afectados por las inclemencias del tiempo y han perdido su ganado, árboles frutales y cosechas en general, informó la agencia Prensa Latina.

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